jueves, 18 de noviembre de 2021

Boecio - La Consolación de la Filosofía (Libro V)

 

Estamos frente al último libro de la Consolación de la Filosofía, la cual ha sido una obra realmente reveladora. Ya sabemos que Boecio ha sido una síntesis entre San Agustín de Hipona y Plotino, pero también existen ciertos elementos originales del mismo Boecio. En este libro veremos la relación entre dos importantísimos conceptos que serán la omnipresencia y la libertad de la voluntad humana, conceptos que de alguna manera ya se han visto anteriormente aunque aquí lo veremos de manera más directa y explícita por parte de Filosofía y Boecio. 


LA CONSOLACIÓN DE LA FILOSOFÍA


LIBRO V

El azar no existe

Esta aseveración tan tremenda es muy fácil de deducir para Boecio. Claro, si el mundo funciona bajo un orden, entonces nada ocurre por una casualidad o por azar. ¿Qué lugar puede tener el azar si todo está bajo un orden? ninguno, y nada puede venir de la nada. 

¿Es entonces imposible referirse al azar? Boecio le plantea el caso de que alguien, con el propósito de cosechar encuentra un tesoro. En ese caso, el concepto de azar tampoco podría ser aplicado, ya que el entierro de ese tesoro provino de una causa; una persona enterró sus tesoros ahí. Por lo tanto, si el azar es un conjunto de causas, ciertamente procede bajo un orden. 

Filosofía, de todos modos, nos da una definición del azar:

''Es un acontecimiento imprevisto que un conjunto de causas concurrentes hacen entrar en la cadena de hechos realizados con determinado plan''

En consecuencia, hay un orden efectivo e inflexible del universo donde el azar no tiene cabida. 

Libre albedrío

Lo que se debe analizar ahora es si existiendo el orden de la providencia, es posible que exista el libre albedrío. Filosofía contesta rápidamente:

''Existe el libre albedrío; ya que un ser dotado de razón no puede carecer de él''

El que está dotado de razón, tiene la habilidad para elegir, por lo tanto, la existencia del libre albedrío es clara. Sin embargo, a la hora de elegir no todos tienen la misma libertad. Esto es porque las sustancias superiores tienen una facultad más alta y muy superior a la del ser humano. Las almas serán siempre más libres a medida que se acerquen a la divinidad y menos libres cuando se dirijan al cuerpo. Quien más se acerque al cuerpo, se acercará más a la ignorancia y por lo tanto, se aleja no solo de lo divino sino que también de la razón. Seguirá teniendo un atisbo de libertad, pero será casi nulo, será ''presa de su propia libertad'' en el sentido de que será una libertad muy limitada. 

Presencia de Dios y libre albedrío

Claramente hay un problema entre relacionar la presencia de Dios y el libre albedrío. En efecto, la presencia de Dios acabaría con el concepto del libre albedrío, al conocer Dios todo lo que pasará sin importar las elecciones del hombre. Si esto no fuera así, Dios sería incapaz de saber el futuro y eso no sería posible si aceptamos que es omnipotente y omnipresente. 

Por otro lado, Filosofía explica a Boecio que los acontecimientos futuros no suceden porque se hayan previstos. Una cosa es la previsión y otra cosa es lo que sucede, en el primer caso se prevé aquello que va a suceder y en el segundo caso, sucede. ¿Cuáles son las cosas que suceden? todas aquellas cosas que son probables o son ciencia de que ocurrirán. Por lo tanto, la verdad es un concepto fundamental en el libre albedrío, pues todo aquello que está conforme con la razón pasará y aquello que no, no tendrá existencia en el futuro. Por lo tanto, la Providencia, cuyo ejercicio es racional y divino, lo sabe todo. 

Entonces, sería efectivo que la razón es causa y condición de la libertad.


Acontecimientos previstos

Se presentan algunos problemas en la doctrina de Boecio. Uno es que si la providencia lo sabe todo previamente, entonces no existe libertad para el ser humano y todo estaría sujeto a la necesidad. No tendría sentido el rezar, la esperanza, ninguna comunicación con respecto a Dios. 

Para responder a esto, Filosofía nos dice que no es lo mismo la necesariedad de los hechos con la presencia divina. La misma Filosofía nos da un ejemplo; imaginemos que unos hombres se preparan para combatir ¿por qué se preparan? ¿qué sentido tiene que se preparen si todo está previsto? en efecto, se preparan porque saben que no todo es necesario. Sin embargo, entonces el resultado es incierto ¿es esto posible? Sí, la Providencia puede prever lo necesario, lo no necesario, lo previsto y lo imprevisto. 

Ahora bien, el conocimiento de las cosas futuras, no da necesariedad a lo que está pasando, al igual que la pura presencia de la divinidad tampoco confiere necesidad a las cosas futuras. Las cosas de la naturaleza tienen su propia necesidad; por ejemplo, que todos los hombres sean mortales. Por otro lado, hay una necesariedad de condición, por ejemplo, que el hombre, bajo ciertas condiciones, muera.

Por lo tanto, la Providencia tiene un conocimiento de los acontecimientos futuros porque en definitiva está en todos los tiempos, para él todos los tiempos son presentes. El hombre podrá saber más el futuro mientras más se acerque a Dios a través de la razón, mientras que se alejará más si se dirige hacia la carne. En consecuencia, se tiene una armonía entre la omnipresencia de Dios y el libre albedrío. 

Conclusión

Sin duda que este es otro modo de ver el libre albedrío de acuerdo con Boecio. El conocimiento de los hechos futuros es imprescindible para entender cómo es que la Providencia lo conoce todo anteriormente. La armonía de estos dos conceptos será clave para el desarrollo del libre albedrío tanto en Santo Tomás de Aquimo como en Leibniz. Tengamos estos textos en consideración para que las lecturas futuras nos sean más claras y entendibles.

miércoles, 17 de noviembre de 2021

Boecio - La Consolación de la Filosofía (Libro IV)

Una vez que ya se han explicado los bienes corporales, no corporales, el bien en sí mismo, la felicidad y Dios, es hora de explicar qué es el mal y cómo es que éste tiene una relación con el bien. ¿Existe una armonía entre el bien y el mal? es un tema interesante  que se ha tratado concluir, pero siempre existen algunas diferencias. Pero esto no es el único tópico, además veremos otro tema interesante que versa sobre el hado. Veamos este interesantísimo tema con nuestro filósofo dicotómico entre dos épocas. 


Referencias:

(1) Podríamos citar la gran frase del cándido de Voltaire '''Este es el mejor de los mundos posibles''. 


LA CONSOLACIÓN DE LA FILOSOFÍA


LIBRO IV

Elementos del bien y la situación del mal

Lo primero que se realizará será la diferenciación entre el bien y el mal. Filosofía nos dice que el bien se relaciona con el poder, mientras que el mal con la debilidad. Para realizar una actividad, el ser humano necesita dos cosas: voluntad y poder. Si uno de estos dos elementos fallara, ninguno se llevaría a cabo. En efecto, si no se lleva a cabo la voluntad, no se realizaría acto alguno y si no existiere un poder (o facultad) entonces la voluntad sería inútil. 

El hombre tiene por necesidad buscar la felicidad. La felicidad, como dijimos en libros anteriores, es el bien. Ahora, tanto el bueno como el malo buscan el bien, claro, el malo no busca el mal, busca algo que le de provecho y el mal por esencia no lo es. 

Sin embargo, solamente los buenos pueden alcanzar el bien porque el bueno se hace bueno por el bien, no por el mal. En conclusión, el malo no alcanza el bien porque falta de uno de los elementos: el poder. 

Por otro lado, los buenos alcanzan el bien por medio de la virtud, y los malos consiguen el bien por medio de las pasiones. Pero este modo no es el apropiado para alcanzar el bien y por lo tanto, Filosofía nos dice que este medio para alcanzar es inapropiado. Filosofía nos da un ejemplo que mostraremos a continuación:


Bien a alcanzar: el caminar

Hombre bueno: camina con los pies

Hombre malo: camina con las manos


Vemos en estos ejemplos que el hombre bueno alcanza el bien con los medios apropiados, pero el hombre malo lo alcanza con los medios inapropiados. Por tanto, el hombre malo alcanza el mal pero lo hace de manera deficiente dejando el bien a medida que pase el tiempo.  


Los malvados no existen

Filosofía nos dice que los malvados no existen. 

''Parecerá absurdo afirmar que no existen los malos, cuando en realidad son los más numerosos; y sin embargo, así es, no existen''

”No niego que los malvados sean malvados; digo pura y simplemente que no existen''

En ese sentido, lo que quiere decir Filosofía es que no existe un ser absolutamente malvado, pues todo para existir necesita de un bien en al menos un grado. El absolutamente malvado sería absolutamente nada y por eso mismo no existiría. 

Ahora bien, Boecio le dice que algunos ''malvados'' sí tienen poder, sí tienen fuerza, es decir, los ''malvados'' tienen el poder o facultad para realizar el mal. 

''Pueden hacer el mal; mas de ello serían incapaces si hubieran conservado la facultad de hacer el bien''


Esto quiere decir que el que puede hacer el bien puede hacerlo todo. En consecuencia, quien está del lado del bien está en una mejor posición de aquel que está del lado del mal. Es en esta parte del libro que Filosofía cita una frase de Platón:

''Sólo los sabios pueden hacer lo que quieren; los malvados podrán satisfacer sus gustos, pero nunca llegarán a cumplir sus verdaderos deseos''

Como solo los sabios pueden hacer lo que quieren y por lo tanto tienen voluntad y poder, quedarán los malos en una frustración que no podrán soportar. En ese caso, como los sabios están más con el bien que con el mal, entonces están más cerca de Dios mientras que los malos estarán lejos; se asemejarán a las bestias. 


Los malvados son más dichosos si sufren el castigo

Los malos al ser castigados participan de un bien que es la mitigación del hecho ocurrido. En cambio, si esquivan la pena acumularán más faltas y serán aún más desdichados. Y si estos no alcanzan a ser castigados por la ley humana serán castigados por la ley eterna. En fin, el malvado no tiene escapatoria de un castigo, por lo tanto, como es desdichado, es preciso tener compasión con ellos y no odio. 

La suerte

Parece ser que la suerte a veces beneficia tanto a los buenos como a los malos, algo que pareciera ser un factor común entre los dos. ¿Cómo se explica esto? Filosofía nos dice que esta es una de las cosas más fecundas en el mundo. 

Para empezar, Filosofía establece la diferencia entre Providencia y Destino. 

Providenciaes la razón divina en sí misma, que residiendo en el supremo principio universal, todo lo dispone.

Destinoinherente a todos los seres mudables, regula sus manifestaciones y es el nexo por el cual la Providencia relaciona todas las cosas, situándolas en su propio lugar.


''Cosas ambas, Providencia y Destino, que aun siendo diversas, se relacionan mutuamente, porque el orden del Destino depende de la simplicidad de la Providencia''

En este sentido, la Providencia siempre estará por encima de la destinación e incluso del mismo Destino. La Providencia tiene todo en ella y por lo tanto conoce lo que pasará, todo se enmarca dentro del orden de Dios. 

''Con lo que echarás de ver que aun cuando vosotros no alcancéis a entender este orden universal y os parezca ver en todo la confusión y el desorden, sin embargo, todos los seres ocupan su lugar propio y para todos hay una norma que los dirige al bien''


El bien no se desvía de su principio y no es dañado o tocado por el mal, en efecto, tanto el bueno como el malvado tienen como objetivo el bien, con la diferencia de que el bueno lo alcanza y el malo no. 

La Providencia siempre tiene un plan para cada uno de nosotros, a algunos tendrá un plan determinado y a otros otro tipo de planes. Todo esto con el objeto de que se conozcan a sí mismos. 

''La Providencia los conduce a todos a través de diferentes pruebas hasta que lleguen a conocerse a sí mismos''

En efecto, aquellos que son probados a realizar ciertas acciones, conocen una características que antes no tenían. Por ejemplo, hay personas tímidas que han logrado adquirir la virtud, cobardes que de pronto cobran valentía.

Puede ser que algunos hombres malos justamente sufran infortunios y las personas no destacan este hecho porque se lo merecen, pero estos infortunios son para enmendarlos, para que cambien su conducta. 

Toda fortuna es buena siempre 

La fortuna siempre proviene de la virtud. En efecto, la fortuna tiene por objeto premiar a los buenos y castigar o enmendar a los malos. Por lo tanto, la fortuna es justa o al menos útil y así, la fortuna, cualquiera que esta sea es buena(1)



Conclusión

Cada vez más vemos una interesante integración de los contenidos de los libros de San Agustín de Hipona con respecto al bien. EL mal no tiene una cabida sino es respecto al bien y por lo tanto, Boecio insiste en que su existencia en verdad no es tal, sería un ente parasitario que depende completamente de bien. Es interesante ver, y quizás algo que le faltó a Agustín precisar, que Boecio sostenga que los malvados no existen. Es decir, que el concepto del bien como imperio se aplique a las personas en cuanto a ''buenos y malos''. 

miércoles, 10 de noviembre de 2021

Boecio - La Consolación de la Filosofía (Libro III)


En el libro anterior ya vimos lo importante que es tomar todas las consideraciones frente a los bienes y la fortuna. Boecio va comprendido poco a poco lo que Filosofía va relatándole en cada momento, pero sigue teniendo dudas que quiere resolver. Si bien ha estado con ella toda la vida, ahora tiene la oportunidad de consultarle. En esta parte del libro veremos la enseñanza de Filosofía en cuanto a los bienes materiales (como lo vimos anteriormente), pero esta vez comparándola con el bien universal y supremo que es Dios.

Referencias:

(1) Todas estas ideas son influencias de San Agustín de Hipona.




LA CONSOLACIÓN DE LA FILOSOFÍA


LIBRO III


Bienes y sus consecuencias


Las cosas que obtengo y las que faltan

Una vez resuelto todo con respecto a la idea de la fortuna y los bienes materiales, ambos se ponen a hablar sobre la felicidad. Filosofía le dice a Boecio que aún está obnubilado por la situación que le ocurrió y necesitará volver al camino filosófico. 

La felicidad tiene que ver con conseguir aquel bien por el cual después ya no se pueda desear otra cosa. En este sentido, es claro que la felicidad es un estado entendido como la reunión de todos los bienes, no puede faltar ninguno porque de lo contrario algo que era bueno ha sido excluido siendo deseable, y en consecuencia, la persona no sería feliz. Por lo tanto, la felicidad es un estado al cual todos los hombres quieren llegar, algunas veces tomando distintos caminos. 

Sin embargo, para los hombres, la felicidad consiste en obtener cosas como la fama, el poderío, el honor y los bienes. Claro, estos dan una apariencia de felicidad cuando se los obtiene, pero ¿qué pasa cuando a pesar de obtenerlos seguimos queriendo más? El que carece de una cosa ¿puede ser feliz sin ella?

Protección y necesidad

Para conservar las cosas que ya tengo y que supuestamente me hacen feliz, voy a necesitar además ayuda para conservarlas; por ejemplo, de que me las roben. En este respecto, la necesidad para cubrir mis cosas obtenidas hace que exista una carencia; por lo tanto, no podría ser feliz si algo me falta. 

Se podrá decir que alguien rico no tiene necesidades al tener satisfechos todos sus gustos, pero si el rico siempre tiene necesidad de más, entonces no podremos hablar de alguien que efectivamente sea feliz porque, en efecto, necesita de más cosas. 

En este punto, la necesidad incluso puede considerarse hasta la más pequeña, las necesidades de la naturaleza son siempre pequeñas, mientras que las que no, son infinitas. 

Prestigio de los cargos

Es conocido que en los cargos públicos hay todo tipo de personas. Sin embargo, dada la importancia de estos altos cargos, las personas que debieran estar ahí deben ser altamente virtuosas. Pero esto no ocurre así, hay veces que es todo lo contrario y que podemos ver a personas que en realidad no merecen estos cargos. 

Así, los cargos públicos no poseen un valor propio. De ser así, entonces todos aquellos altos funcionarios tendrían un valor enorme en todos los casos, en todos los países, pero esto no es así. La misma Filosofía dice que antes el cargo de ''Cónsul'', era un cargo digno de respeto, pero ahora se ha vuelto en realidad una carga para el Senado. 

Y si los altos cargos no han podido estar al altura, de igual manera se puede observar a los reyes y emperadores ¿fueron todos buenos? Hubo algunos muy malos como Nerón que fue realmente despiadado. 

Males y calamidades

Todos los bienes materiales llevan en sí calamidades para uno mismo o para los otros. 

''¿Sueñas con amontonar dinero? Tendrás que arrebatarlo de aquellos que lo poseen. ¿Te seduce el esplendor de las dignidades? Te verás obligado a suplicarlas a quien las dispensa; y queriendo destacar por las consideraciones que otros te tributen, comenzarás por rebajarte para pedir humilde''

''¿Deseas el poder? Expuesto a las insidias de tus súbditos vivirás siempre entre peligros''

''¿Aspiras a la gloria? Sus caminos son difíciles, y a causa de su aspereza ni verás por dónde vas ni tendrás seguridad en tus pasos''

''¿Quieres llevar una vida de placer? Pero, ¿quién no mirará con desprecio al que se hace esclavo de la cosa más vil y deleznable, su propio cuerpo?''


Todas estas cosas tienen una apariencia de verdad y como apariencia no llevan a la verdadera felicidad. En un primer momento son aceptables y deseables, pero con el tiempo se vuelven calamidades porque o no se pueden sostener, o se tiene temor de que sean arrebatadas. Nadie puede vivir feliz temiendo algo. 

Respeto, suficiencia y poder

El poder y la suficiencia comparten elementos en común. En efecto, el que tiene poder tiene suficiencia, el que no tiene poder no tiene suficiencia. Además, esta persona que tenga suficiencia y poder obtendrá respeto. 

Filosofía le pregunta a Boecio si en definitiva, estas tres cosas son una misma cosa en cuanto a su fin. Evidentemente son distintas, pero sus fines son los mismos. De hecho, para Filosofía, tanto el respeto, como la suficiencia y el poder no difieren fundamentalmente del concepto de fama. Conjuntamente con la fama, se encontrará el honor y el placer.

En el caso de que alguno de estos conceptos tenga una mella o insuficiencia, entonces todos lo tendrán y la persona no será feliz. 


Felicidad

Para la felicidad es necesaria la perfección. ¿Existe la perfección? es de suponer, dice Filosofía, que si existen seres imperfectos, entonces se deduce que existen los perfectos. No pueden existir aquellos que tienen carencia de perfección si no hay primeramente un ser perfecto. ¿Quién es el ser perfecto?


''Dios, que es el primero de todos los seres, es el mismo bien, como lo confirma el unánime consentimiento de todos los hombres; ya que no existiendo nada mejor que Dios, indudablemente el ser mejor entre todos es el bien''

”Pues si así no fuera, Dios no podría ser el primero de todos los seres, porque existiría otro ser superior, en posesión del bien sumo, y que por lo mismo seria anterior a Dios, ya que es evidente que las cosas perfectas son antes que las imperfectas''

''Para no prolongar indefinidamente este razonamiento es preciso recordar que Dios, ser soberano, posee en sí mismo el bien sumo y perfecto; pero como la felicidad está en el bien sumo, según ya hemos probado, resulta necesariamente que la felicidad reside en Dios soberano''


Por eso, es muy importante para Filosofía aclarar que Dios es bien, y el bien no es otra cosa, porque poner el bien en otra cosa sería poner el sumo bien en algo que no es Dios y esto es impensable de acuerdo al razonamiento anterior. Aquello que es así mismo el principio universal es el sumo bien. En conclusión, Dios es la felicidad misma(1). 

Los hombres pueden ser Dios

Ahora, Filosofía quiere examinar junto con Boecio si pueden existir dos bienes supremos distintos unos de otros. En efecto, si uno es distinto del otro, es claro que uno no es el otro y por lo tanto, le faltará perfección a uno y viceversa. Por lo tanto, ni el uno ni el otro serían bienes sumos, si se pone la condición de que los dos sean bienes sumos pero a la vez distintos. 

No obstante, bien podríamos decir que quien se hace sabio lo hace por medio de la sabiduría, y el que se hace honesto lo hace por medio de la honestidad. Entonces, el que quiere alcanzar la felicidad ¿sería divino? en el entendido de que Dios es la felicidad misma. 

De acuerdo con Filosofía, el hombre puede ser Dios por concepto de participación, pero no por concepto esencial. Claro, Dios es uno, pero por participación cada hombre puede ser Dios. 

Sustancia de la felicidad

Para llegar a conocer la sustancia de la felicidad, primeramente debemos ver sus elementos. Filosofía parte diciendo que si la suficiencia, el poder, los honores, la fama y el placer, cuando se poseen en sumo grado son sinónimos de felicidad, entonces se deduce que el hombre será feliz. Sin embargo, si estos bienes fueran parte de la felicidad tendrían que ser distintos, siguiendo la lógica de que las partes entre sí son distintas a la hora de conformar un todo; no puede ser iguales. Ahora bien, como todos esos bienes son una misma cosa, como hemos dicho más arriba, entonces no pueden ser partes de la felicidad. 

No obstante, todos estos conceptos tienen algo en común que es el bien, aunque sea en apariencia. Este bien es apetecible por la voluntad del hombre, el hombre busca estas cosas porque percibe bien en ellas. Filosofía dice en este respecto, que lo que busca el hombre no es la cosa en sí, sino que el bien que produce la cosa, por lo tanto, el hombre siempre va en busca de la esencia. Lo que impulsa todo deseo es la felicidad; en consecuencia, la búsqueda del bien es justamente la búsqueda de la felicidad. 

''Pero ya hemos demostrado que Dios y la verdadera felicidad son lo mismo''

''Luego con toda certeza podemos afirmar que la esencia de Dios reside en el bien, es el mismo bien y no otra cosa”


Filosofía le pide a Boecio que no olvide estas conclusiones porque ahora determinarán lo que es el bien en sí mismo. 

El bien en sí mismo

Todos los bienes mencionados anteriormente son deseables porque están en ellos la idea del bien. El problema es que cuando se quieren por sí mismo y solo por sí mismos, no constituyen una unidad. El poder, la fama, la suficiencia y el placer deben estar unidos para querer ser perseguidos por el hombre, de otro modo no es posible. Toda esta unión de las cosas no solo en sí mismas sino que por otras es realizada por el bien. El bien, entonces, es unidad. Lo que está unido permanece, pero lo que está separado se destruye. 

''Por ejemplo, en los seres animados, mientras el alma y el cuerpo permanecen unidos formando un todo, se puede decir que existe aquel ser vivo; pero destruida la unidad por la separación de los dos elementos, el ser viviente deja de existir''


''Considerando todos los seres, cualesquiera que sean, se verá claramente que subsisten mientras permanecen unos; y mueren en el momento en que pierden su unidad”


También se establece que todos los seres en general quieren conservar su vida y cuando quieren esto, en verdad lo que quieren es la unidad. Boecio le pregunta a Filosofía si pasa lo mismo con los seres inanimados a lo que dice:

''observa en efecto cómo las plantas nacen en los terrenos que les son apropiados, en los cuales, por acomodarse a su naturaleza, no se secarán ni perecerán muy pronto''


Las plantas tienden a la vida cuando reaccionan a su entorno. En ese sentido, ''quieren'' desarrollarse y seguir viviendo. Cuando no están en el terreno apropiado es ahí cuando no crecen y finalmente se secan. Las mismas partes constitutivas de la planta, hacen que esta sobreviva a ciertas inclemencias ¿por qué tendría estas cosas si no quisiera tender a vivir?

Hay seres que tienden a tener sus partes constitutivas más unidas y otros que tienen tendencia a separarse, pero luego a unirse. Es así, que el deseo de vivir no depende necesariamente de la voluntad, sino que procede de un movimiento natural. La naturaleza aborrece la muerte con horror, pero por algunas causas externas la voluntad prefiere la muerte (suicidio). 

De esto se entiende que el amor no es un concepto que provenga de la voluntad sino que proviene directamente de la naturaleza. Boecio aporta lo siguiente:


''Porque una de dos: o todos los seres tienden a su aniquilamiento y, privados de su unidad, que vendría a ser como su cabeza, caminarán sin piloto a merced de las olas; o, por el contrario, si hay un principio hacia el cual se dirijan todas las cosas del mundo, ese principio será el bien sumo''


''El fin universal de los seres todos, que, sin duda, será aquello que todos anhelen. Y como esto es precisamente el bien, resulta en definitiva que el Bien es el fin universal''


Dios y el poder

Se entiende que Dios sea el ser más poderoso que existe y por lo tanto el que rige el universo. Sin embargo, ¿qué sucede si nada encontrara imposible? si nada encontrara imposible, entonces Dios podría hacer el mal, no le es imposible. Pero Filosofía detiene este razonamiento que es de Boecio y le recuerda que Dios debe dirigir todo el mundo con el bien, si todo va a vivir, va a moverse, o realizar alguna acción, entonces todo debe ser comandado por el bien. 


Conclusión

Es absolutamente innegable la influencia que Boecio recibió tanto de San Agustín de Hipona como de Plotino. Verdaderamente, podríamos decir que Boecio es una síntesis del neoplatonismo antes de comenzar la Edad Media. El concepto de que el bien tenga imperio por sobre todas las cosas, pero que además sea la unidad de todas las cosas, coincide perfectamente con los dos pensadores mencionados anteriormente. Ya vemos que incluso hasta las más pequeñas cosas están en el dominio del bien. 

sábado, 6 de noviembre de 2021

Boecio - La Consolación de la Filosofía (Libro II)


Seguimos con la tercera parte de esta gran obra que ahora versará sobre la fortuna y los beneficios que esta procura. Por cierto, la fortuna era uno de los temas más hablado entre los filósofos, sobre todo entre los estoicos como Lucio Anneo Séneca, quien ya nos hablaba de los beneficios que nos suceden en la vida. Puede que exista una conexión entre los dos, pero sin duda que la mirada de Boecio es única con respecto a la fortuna. Veamos entonces el tratamiento de la fortuna en el último romano y el primer escolástico. 


LA CONSOLACIÓN DE LA FILOSOFÍA


LIBRO II

La fortuna

Después de un silencio con el que terminó el libro I, Filosofía trata de averiguar porqué Boecio se siente tan miserable, revelando que es posible que se sienta así por haber perdido su antigua posición política. Filosofía le dice que su suerte no ha cambiado por más que él piense que es así; en efecto, la suerte o fortuna es una ambiguedad que en un momento puede ayudarte y en el otro traicionarte. Un hombre prudente no debe sujetarse de la suerte o fortuna, antes debe saber que ésta es inconsistente. En palabras de la misma Filosofía, si aceptamos el yugo, entonces no tenemos nada de qué quejarnos. La fortuna no se puede detener en un solo tipo de suerte, pues de ser así no sería como se supone que es: azarosa. 

En consecuencia, que Boecio se queje de su mala suerte no tiene sentido, pues una vez aceptado el destino no puede acusar de que este sea injusto con él. 

Honores pasados

Por lo demás, todos los honores pasados fueron felicidades que Boecio debiera agradecer. No solo eso, el mismo Boecio fue quien agradecía tener dicha suerte en ese momento. Pero es justamente esto lo que tiene tremendamente triste a Boecio, claro, el conocer la dicha lo tiene triste ahora que no la tiene. 

Ciertamente, ningún hombre está contento con su suerte hasta que le acontece algún mal, nada los sacia. 

Filosofía trata de averiguar cómo puede Boecio sanarse y le pregunta si no hay nada más preciado que sí mismo, a lo que Boecio debería responder afirmativamente. Si esto es así, entonces Boecio tiene un bien que incluso ni la fortuna podrá arrebatarle jamás. Como Filosofía sabe que Boecio cree en la inmortalidad del alma, entonces el filósofo no tendría por qué quejarse de las cosas que le han ocurrido, siendo que posee aquello que más quiere. 

Los bienes y los malos

Los bienes materiales o las fortunas de algunos hombres son la causa de su desgracia. Ahí se puede diferencia a los buenos de los malos, porque los malos son aquellos que se inclinan a procurarse los bienes materiales. Para Filosofía, la fortuna aprovecha más a los malos y no a los buenos. 

''no siempre ayuda a los buenos; y si favorece a los malos, no por eso los mejora.''


Sin embargo, si esto es así, Boecio le dice a Filosofía que él no ha caído en la posesión intencional de estos bienes materiales, sino más bien ha siempre querido cumplir con el mandato de la República. No obstante, Filosofía le indica que en ese aspecto también existe un problema al querer aquellas cosas. Nos referimos pasión de la gloria, el honor de haber prestado a la república los más relevantes servicios.

Considerando que el mundo es un lugar enorme, casi inabarcable ¿qué importancia tendrá el adjudicarse una gloria o un honor en esta República que sería pequeñísima comparada con el tamaño del universo? y no solo eso, lo hablado hasta aquí también puede referirse al tiempo.

''Y si comparas la duración del tiempo con la eternidad infinita, ¿a qué viene a reducirse la perennidad de vuestra fama que tanto os halaga?''

Por otro lado, siguiendo con la discusión de que la fortuna aprovecha más a los hombres malos, también de algún modo es buena pedagógicamente. En efecto, el hombre que se ve en una buena fortuna será engañado por esta haciéndole pensar que la tendrá para siempre, lo que es falso. Pero cuando la fortuna es adversa, no puede menos que ser sincera y mostrarse tal cual es. Ahí el hombre aprende sobre la fortuna. 

''En una palabra, la próspera fortuna aparta del bien verdadero con sus caricias seductoras; la adversa, trayendo a los hombres prendidos en su arpón, los hace volver muchas veces al camino de la verdadera felicidad''


Conclusión

Una exhortación a dejar los bienes materiales y la fortuna que no hemos visto en otros filósofos. Su tratamiento con respecto a este tema es interesante e incluso actual, puesto que en las literaturas del siglo XIX y XX se considerará el factor de ''maldad'' o ''infortunio'' como algo sincero, mientras que lo bueno es realmente ilusorio. Ahora, también es interesante el aspecto pedagógico (o que instruye en palabras de Filosofía) del mal, porque luego de esto se extrae una enseñanza, es como el concepto de Catársis en Aristóteles en su obra Poética. 

viernes, 5 de noviembre de 2021

Boecio - La Consolación de la Filosofía (Libro I)

Es quizás el libro más importante dentro del mundo de la filosofía, no solo por su contenido lírico sino que también el tema de fondo que es el no olvido de la filosofía. Nuestro filósofo se encuentra en dificultades extraordinarias debido a un conflicto político importante, nada lo puede consolar excepto la muerte que viene disfrazada de mujer, quien en realidad es la filosofía. ¿Cómo podría la filosofía consolar a un hombre en un momento como aquel? Lo veremos en los siguientes apuntes de filosofía con el estudio de esta obra magnífica. 

LA CONSOLACIÓN DE LA FILOSOFÍA


LIBRO I


El que está hablando en este primer libro es el mismo Boecio quien no puede evitar sentirse triste y miserable al estar en un calabozo, debido principalmente a motivos políticos. Lo espera la muerte. 

La mujer misteriosa

Es en esta ocasión en que aparece una mujer que el mismo Boecio describe de la siguiente manera:


Una figura de una mujer de sereno y majestuoso rostro, de ojos de fuego, penetrantes como jamás los viera el ser humano, de color sonrosado, llena de vida, de inagotadas energías, a pesar de que sus muchos años podían hacer creer que no pertenecía a nuestra generación. En palabras del mismo Boecio. 

Su vestido lo formaban finísimos hilos de materia inalterable, con exquisito primor entretejidos; ella misma lo había hecho con sus manos, según más adelante me hizo saber. Y, a semejanza de un cuadro difuminado, ofrecía, envuelto como en tenue sombra, el aspecto desaliñado de cosa antigua.

En su parte inferior veíase bordada la letra griega pi (inicial de práctica), y en lo más alto, la letra thau (inicial de teoría) y enlazando las dos letras había unas franjas que, a modo de peldaños de una escalera, permitían subir desde aquel símbolo de lo inferior al emblema de lo superior.


En ese momento, la mujer que describía Boecio comenzó a alejar a las musas que hacían escribir al filósofo, los lamentos que en principio decía. La mujer se sentó al lado de Boecio y comenzaron a tener un diálogo, en donde se trata de consolar al mismo Boecio quien había disfrutado de una buena vida, y ahora está en la soledad y en la miseria. 

Consolación mirando al pasado

Por las lágrimas y algunas confusiones, Boecio no lograba verla en primera instancia, pero luego, mientras se recuperaba, podía ver claramente a la mujer que tenía en frente. El filósofo la describe como ''mi antigua nodriza'': la Filosofía. 

Boecio se sorprende porque no pensaba que fuera posible que algo tan sublime fuera a bajar de sus dominios para estar con él. En ese momento Filosofía dice:

“¿Podría yo dejarte solo a ti que eres mi hijo, sin participar en tus dolores, sin ayudarte a llevar la carga que la envidia por odio de mi nombre ha acumulado sobre tus débiles hombros?''

Cuando al fin Boecio la reconoce y conversa con ella, Filosofía le recuerda que la desgracia que le ocurre no es algo nuevo pues los filósofos anteriores también encontraron dificultades. 

La experiencia con la filosofía y la política

Boecio le comenta lo importante que ha sido Filosofía en su vida, y es por eso que todo lo que Boecio había hecho en su vida era por estricta y rigurosa disciplina de seguirla. 

El filósofo siempre trató de seguir lo que a su criterio era correcto y tuvo que salir el paso de muchas dificultades políticas. Con todos estos problemas, Boecio dice que debió haberse dado más seguridad antes de llevar a cabo dichas acciones. Recordemos que Boecio fue falsamente acusado de querer conspirar contra el rey favoreciendo al emperador de Bizancio, Justino I. De hecho, lo que pasó en realidad es que Boecio defendió a un amigo, Cecina Decio Fausto Albino, de ciertas acusaciones y por eso se presumió que el filósofo tenía injerencia en la conspiración. 

Boecio le pregunta a Filosofía qué le parece que lo hayan condenado por ''salvar al Senado''. Le cuenta además que todo lo que ha realizado, el servicio puesto en sus funciones lo logró siempre observándola a ella, la Filosofía. En cierto modo, Boecio piensa que esta acusación realizada por sus enemigos, no solo lo toca a él, sino que también a Filosofía misma. 

Respuesta de Filosofía

Filosofía parece no estar en absoluto conmovida por el relato de Boecio, aunque sí se ve conmovida por otra cosa que le pasa a relatar:

''Por eso me conmueve no tanto la contemplación de este lugar, cuanto la de tu propia persona. No echo de menos aquella hermosa biblioteca decorada con vidrios y marfil, sino el interior de tu alma, en la cual yo en otro tiempo dejara depositados, no libros, sino lo que a éstos da valor, a saber, los pensamientos contenidos en mis libros''

Como Filosofía nos dice que el pensamiento de Boecio está agitado, recurrirá a prácticas más suaves para convencerlo de la situación en que se encuentra. 

''¿Me permitirás, pues, que tantee y pruebe tu espíritu por medio de preguntas para saber el tratamiento que te conviene?''

En primer lugar, Filosofía le pregunta si este mundo fue creado por fuerzas azarosas o bien si hay un orden en este mundo, a lo que Boecio responde convencido de que cree en Dios y que nada de esto puede ser azaroso. Luego le pregunta ¿de qué medios se vale para dirigir el mundo? y ahí Boecio no sabe qué contestar. Filosofía le pregunta cómo es posible que sepa quién dirige el mundo y no sepa sus fines; en otras palabras, que sepa su principio y no su fin. 

La pregunta que sigue es clave, Filosofía le pregunta a Boecio si sabe lo que es el hombre, a lo que este contesta que sí, un animal racional. Frente a esta respuesta, Filosofía descubre el verdadero mal de Boecio y se dispone a dialogar con él con respecto a aquello. 

''Pero como no es tiempo aún de emplear remedios fuertes y es bien sabido que el espíritu humano al rechazar la verdad se ve invadido de errores que, levantando nieblas de pasiones, perturban la inteligencia, en otras condiciones clara; trataré primeramente de apaciguar tu alma mediante los sedantes más comunes; y así, disipadas las tinieblas engañosas, podrás hallar de nuevo el esplendor de la verdadera luz''


Por lo tanto, el libro finaliza con el compromiso de Filosofía de ayudar a Boecio a entender la difícil situación en la que está sumido. 

Conclusión

Comenzamos entonces nuestro recorrido por uno de los libros más grandes de la Filosofía. Tenemos suerte porque esta vez es la misma Filosofía quien se presenta a un filósofo, en contraste con otros pensadores anteriores, donde la figura ficticia ha sido la razón (San Agustín de Hipona en su obra ''Soliloquios''). Por lo tanto, sigamos viendo que acontece en los próximos libros que en lo sucesivo iremos explicando en este blog. ¡No se separen y acompáñenos!

jueves, 4 de noviembre de 2021

Boecio - Vida y obra (480 - 525)



Un hombre que participó de dos hechos importantes de la historia antigua, y que por ello tenemos una riqueza del pensamiento tanto artística como filosófica. Filósofo y hombre de Estado, Anicio Manlio Torcuato Severino Boecio, más conocido como Boecio, fue uno de los filósofos más influyentes de la historia de la filosofía, llegando sus escritos hasta los pensadores más importantes del renacimiento. Recordado por sus conflictos con el Estado, Boecio no solo se limitó a sus deberes como funcionario sino que también habló sobre música, aritmética y otros importantes temas de aquella época. Son más retraso, veamos la vida y obra de Boecio

Anicio Manlio Torcuato Severino Boecio


VIDA Y OBRA

Infancia, familia y trabajo

Boecio nació en Roma en el seno de una familia patricia alrededor del 480, pero se desconoce su fecha de nacimiento exacta. Su familia, los Anicii, incluía a los emperadores Petronius Maximus y Olybrius y muchos cónsules. Su abuelo, un senador del mismo nombre, fue nombrado prefecto pretoriano de Italia. Murió en 454, durante el complot palaciego contra el magister militum Flavius ​​Aetius. El padre de Boecio, Manlius Boecio, quien fue nombrado cónsul en 487, murió mientras Boecio era joven. Otro patricio, Quintus Aurelius Memmius Symmachus, adoptó y crió a Boecio, inculcándole el amor por la literatura y la filosofía

Tanto Memmius Symmachus como Boecio dominaban el griego, una habilidad cada vez más rara en ese momento en el Imperio Occidental; y por esta razón, algunos estudiosos creen que Boecio se educó en Oriente. Según John Moorhead, la opinión tradicional es que Boecio estudió en Atenas, basándose en la retórica de Casiodoro que describe el aprendizaje de Boecio en una de sus cartas, aunque esto parece ser una mala lectura del texto por la simple facilidad de Boecio con las obras de Filósofos griegos.

Pierre Courcelle ha argumentado que Boecio estudió en Alejandría con el filósofo neoplatónico Ammonius Hermiae. Sin embargo, Moorhead observa que la evidencia que apoya que Boecio haya estudiado en Alejandría "no es tan fuerte como puede parecer", y agrega que Boecio pudo haber adquirido su formidable conocimiento sin viajar.

Debido a su erudición, Boecio entró al servicio de Teodorico el Grande a una edad temprana, convirtiéndose en senador a la edad de 25 años. Sus primeros actos documentados en nombre del gobernante ostrogodo fueron investigar las acusaciones de que el pagador de los guardaespaldas de Teodorico había degradado las monedas de su salario; producir un reloj de agua para que Teodorico se lo diera al rey Gundobad de los Burgundios; y contratar a un intérprete de la lira para que actuara para Clovis, rey de los francos.

Boecio se casó con la hija de su padre adoptivo, Rusticiana; entre sus hijos había dos varones, Símaco y Boecio.

Durante el reinado de Teodorico, Boecio ocupó muchos cargos importantes, incluido el consulado en el año 510, pero Boecio confiesa en su Consolación de la Filosofía que su mayor logro fue que sus dos hijos fueran co-cónsules para el mismo año (522), uno representando al este y el otro al oeste, y encontrándose sentado "entre los dos cónsules y como si se tratara de un triunfo militar, dejando su generosidad, cumpliera las expectativas más locas de la gente apiñada en sus asientos a su alrededor".

En 522, el mismo año en que sus dos hijos fueron nombrados cónsules conjuntos, Boecio aceptó el nombramiento para el cargo de magister officiorum, el jefe de todos los servicios gubernamentales y judiciales.

Desempeño, caída y ejecución


En el año 520, Boecio estaba trabajando para revitalizar la relación entre la Sede Romana y la Sede Constantinopolitana; aunque ambos todavía formaban parte de la misma Iglesia, habían comenzado a surgir desacuerdos entre ellos. Esto pudo haber establecido un curso de eventos que conduciría a la pérdida del favor real. Quinientos años después, este continuo desacuerdo condujo al cisma Este-Oeste en 1054, en el que se rompió la comunión entre la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa Oriental.

En una reunión del Consejo Real en Verona, el referendarius Cipriano acusó al excónsul Cecina Decio Fausto Albino de correspondencia traicionera con Justino I. Boecio saltó en su defensa, gritando: "La acusación de Cipriano es falsa, pero si Albino hizo eso, así también yo y todo el Senado lo hemos hecho unánimes; es falso, mi Señor Rey" 

Cipriano también acusó a Boecio del mismo crimen y presentó a tres hombres que afirmaron haber presenciado el crimen. Boecio y Basilio fueron arrestados. Primero, la pareja fue detenida en el baptisterio de una iglesia, luego Boecio fue exiliado al Ager Calventianus, una finca lejana, donde fue ejecutado. No mucho tiempo después, Teodorico hizo ejecutar al suegro de Boecio, Símaco, según Procopio, con el argumento de que él y Boecio estaban planeando una revolución y confiscaron sus propiedades. 

Fue 523 Boecio cayó del poder. Después de un período en prisión en Pavía donde se le juzgó por delito de traición, fue finalmente ejecutado en 524. Las fuentes primarias coinciden en general sobre los hechos de lo sucedido. 

"Los hechos básicos del caso no están en disputa", escribe Jeffrey Richards. "Lo que se discute sobre esta secuencia de eventos es la interpretación que se les debe dar". Boecio afirma que su crimen fue buscar "la seguridad del Senado". Describe a los tres testigos en su contra como deshonrosos: Basilius había sido despedido del servicio real por sus deudas, mientras que Venantius Opilio y Gaudentius habían sido exiliados por fraude. Sin embargo, otras fuentes describen a estos hombres de una manera mucho más positiva. Por ejemplo, Casiodoro describe a Cipriano y Opilio como "absolutamente escrupulosos, justos y leales" y menciona que son hermanos y nietos del cónsul Opilio.

Teodorico se sentía amenazado por los acontecimientos internacionales. El cisma acacio, entendido como la ruptura entre las iglesias de Oriente y Occidente se había resuelto y los aristócratas cristianos nicenos de su reino buscaban renovar sus lazos con Constantinopla. El católico Hilderico se había convertido en rey de los vándalos y había dado muerte a la hermana de Teodorico, Amalafrida, y los arrianos en el este estaban siendo perseguidos. Luego estaba el asunto de que con sus vínculos anteriores con Theodahad, Boecio aparentemente se encontró en el lado equivocado en la disputa de sucesión que siguió a la prematura muerte de Eutharic, el heredero anunciado de Teodorico.


Pensamiento

A pesar de hablar abiertamente sobre elementos religiosos, la verdad es que Boecio nunca se inclinó por alguna religión en especial. Sin embargo, sí reconoce el poder omnipotente de Dios y la gran importancia que éste tiene en el hombre. Está presente incluso en lo más mínimo, en lo más cambiante y lo más necesario. 

Es preciso mencionar que Boecio era considerado de la siguiente manera:


''El último de los romanos y el primero de los escolásticos''


En este caso, Boecio fue uno de los que introdujo la cultura griega a los latinos. Por lo tanto, con Boecio se ve no solo lo que podría considerarse como religión o filosofía, sino que también otras ciencias como la aritmética, la música, la geometría y la astronomía. 

La influencia del neoplatonismo en sus escritos es verdaderamente notable, vemos la idea del bien, del orden y de la felicidad en San Agustín, así como la celebre teoría de la unidad de Plotino. 


El problema de los universales

Una de las contribuciones (o problemas) que Boecio introdujo en la escolástica fue la lógica. Esta contribución radicaba fundamentalmente en la pregunta de si los universales existen o no, son corporales o no, y que si fueran incorporales si están unidos a las cosas sensibles. En sus obras veremos cómo es que Boecio trata de llegar a una conclusión con respecto a los universales.

Filosofía

En una de sus obras más célebres llamada ''Consolación de la filosofía'', Boecio nos muestra la importancia de focalizarse no en las cosas terrenales sino en las divinas. El libro nos muestra lo miserable que él mismo se sentía en un calabozo cuando se le aparece la filosofía, en forma de mujer, y le enseña que se ha olvidado de qué trata esta vida; no de las cosas materiales sino que de las divinas. En ese sentido, Dios es la felicidad misma. 


Obras

Boecio tiene muchas obras, pero fundamentalmente en este blog veremos las más importantes y conocidas. 





Opuscula Sacra

Este es un tratado de breves textos teológicos que versan sobre la Trinidad, la sustancia y el concepto de Persona.




Entre estas obras también podremos encontrar numerosos comentarios a varias obras filosóficas, desde los más diversos temas.

Conclusión

Realmente es el más grande filósofo que surge entre estas dos distintas épocas y así, es importantísimo revisar la obra de Boecio. La historia de Boecio es una historia de transición que nos lleva a integrar lo aprendido desde filósofos anteriores y el comienzo de otro tipo de filosofía que comienza a abrirse paso. En general, tuvo una vida controversial no menos que sus obras. 

martes, 2 de noviembre de 2021

Rara avis in terris (ave extraña en la tierra)


Rara avis in terra

Esta es una frase latina que significa ''ave extraña en la tierra''. ¿Qué significa esta frase? ciertamente la podemos descubrir con Décimo Junio Juvenal, un poeta romano del siglo I d. C., quien realizaba las conocidas sátiras de su época. 

La frase completa era:

''Rara avis in terris nigroque simillima cycno''

''Ave extraña en tierra, como nada más que un cisne negro''

El contexto en el que se usa esta frase es para señalar a una persona extraordinaria, una persona única en su especie que es la excepción a toda regla. El filósofo español perteneciente a la Escuela de Salamanca, Tomás de Mercado, nos hablaba de la posibilidad que un hombre prospere con el negocio de la esclavitud. Es decir, para el filósofo, el negocio de la esclavitud no traía grandes fortunas a quienes lo ponían en práctica. Era muy pocos los casos donde sí se conseguía fortuna, pero esos hombres eran justamente raras aves en tierra, la excepción a la regla común según Tomás de Mercado. 


Conclusión

Si bien este concepto se usó para la sátira y para la excepción de ciertos hombres con los negocios, la verdad es que este concepto puede usarse para temas mucho más amplios. Si ve usted un hombre virtuoso o un hombre con grandes cualidades que un hombre ordinario no tuviera, entonces bien podríamos decir que es una ''ave rara en tierra''. Así, podemos ver que no es necesariamente propio de los círculos filosóficos, sino que también de la vida diaria.