miércoles, 23 de diciembre de 2020

Giovanni Pico della Mirandola - Del ente y el Uno (1492)

 


El título es totalmente sugerente a cualquier obra neoplatónica, pero también exclusivamente plotiniana al hablar sobre el ente y el uno. En este libro Giovanni Pico della Mirandola analiza estos dos conceptos desde la perspectiva de Platón. Esta es una obra pedida por el mismo Lorenzo de Medici, el mecenas que se caracterizaba por seguir las cuestiones platónicas en la filosofía, y es por eso que Pico, sin ninguna duda, entra a explicar al gran miembro de la familia Medici. Veamos lo que nos trae el filósofo.


Del ente y el uno

Capítulo I: Platónicos: el uno precede al ente

Los académicos dicen que el Uno precede al ente, pero no en el sentido de posición sino que en el sentido de que es más simple. Así, se dice que Dios es Uno, pero no es ente. De hecho, el Uno no solo tiene la simplicidad misma, sino que también la materia, aquella materia informe. 

El ente se entiende como aquello que tiene una existencia a la cual no le falta ''ser''.

Capítulo II: Platón dice que el Uno y el ente son iguales

Si bien esto es dicho por los académicos, Pico cree que esto no es así en absoluto. En una de los diálogos de Platón llamado ''Parménides'' se habla del Uno extensamente. En uno de los pasajes del diálogo se dice que el Uno sería aquello que es pero también aquello que no es, es decir, no puede ser parte pero tampoco puede ser un todo, ya que el Uno comprende absolutamente todas las cosas: el ser y el no-ser. Esto se reafirma en el diálogo ''El Sofista'' donde se dice que el ser y el no-ser no son contrarios, sino que más bien distintos. 

De ser esto así, entonces los académicos han entendido que el Uno no es un ente, sino que está más allá de él. Sin embargo, Pico no está de acuerdo con los académicos y pasa a probar que Platón nunca planteó esto de aquella manera. 

Capítulo III: El ente y el Uno son iguales

En el texto de Platón sobre Parménides se entiende que el Uno es un ser, es decir, es todo lo que existe. Cuando decimos Uno decimos algo, no un no-algo, aunque si decimos no-algo de igual manera nos estamos refiriendo a algo. Por lo tanto, el Uno es todo aquello que es algo y todo aquello que es algo existe. 

En este sentido, el Uno, como toma parte de toda la existencia, entonces también se le puede catalogar como ente. Si decimos que el Uno tiene las mismas características que Dios, o en fin, es Dios, entonces indudablemente es un ente. 

Ahora, tomando la concepción anterior de que el ''ente'' es algo que no puede no ser, es decir, que siempre es, entonces cabe sin lugar a dudas en el Uno, y por lo tanto podemos decir que son iguales al existir. Se afirma lo mismo en le diálogo ''El Sofista'' donde se dice que el Uno y el ente (o ser) son iguales. 

Capítulo IV: ¿Algo superior al ente?

En esta parte, Pico comienza a definir aquellos que es el ente.

Concepto abstracto del ente: ser

Si esto es así, entonces todas aquellas cosas que carezcan de ser no son entes. Todo aquello que carece de calor no podríamos llamarlo calor ni calor en sí mismo, ya que ente y ser se refiere solamente a cosas que existen. 

Para los académicos, el Uno sería superior al ente y por lo tanto sería un supra-ser (o supra-ente) que lo supera en todo ámbito; por supuesto, este supra-ente es Dios. Se aprovechan además de las teorías aristotélicas diciendo que existen dos entes: los sustanciales y los accidentales. Sin embargo, si vamos a describir a Dios siguiendo las categorías de Aristóteles, entonces debemos añadir la característica de bueno, es decir, Dios es Uno y bueno. 

Capítulo V: Platónicos y peripatéticos

Ciertamente que la vida, la sabiduría y el conocimiento son entes. Si a estos se les quita sus particularidades y definiciones sería solo eso: entes. En otras palabras, Pico nos dice que las particularidades o definiciones son en realidad limitaciones a aquellos entes. Cuando estos son despojados de las limitaciones, entonces solo quedaría aquello que emana en su interior: el bien. Una vez teniendo el bien, también se podría ver a Dios en ese sentido. 

Las limitaciones de las cuales se habla son a su vez imperfecciones. Cuando a la vida se le quita sus particularidades se puede visualizar el Uno. Como Dios es el Uno y el Uno es todas las cosas, entonces se colige que el Uno y el ente son iguales. 


Capítulo VI: Materia prima

Platón se refiere a la materia prima justamente como un receptáculo. No se refiere a ella como un ente, sino más bien como un Uno, porque es finalmente el Uno el que recibe todas las cosas. Algunos dirán que la materia prima puede ser finita, pero la verdad es que el Uno también abarcaría lo finito, es decir, si abarca lo infinito, de igual manera abarca y con mayor razón, aquello que es finito. 

Capítulo VII: ¿El Uno y el ente como género y especie?

En efecto, bien se puede pensar que el Uno es género y el ente una especie. Y de esta forma, el Uno sería superior al ente. Sin embargo, si tenemos algo que sea un hombre, el cual es un animal, también podemos tener algo que sea no-hombre, que también será un animal. Por lo tanto, como aquello no-hombre sería la especie sería ente, pero como el Uno lo abarca todo, incluso aquello que es contradicción, entonces el no-hombre también es Uno. 

Capítulo VIII: Ente, Uno, verdadero y bueno se encuentran por debajo de Dios

Tenemos cuatro elementos que lo abarcan todo en este mundo, y los supuestos contrarios que tienen:

Ente
Uno
Verdadero
Bueno

Nada
Dividido
Falso 
Malo

Todo cuanto está fuera de Dios tiene causa eficiente, ejemplar y final, pero además debemos decir que es Dios la causa de estas cosas. Cada cosa es concebida bajo la razón de ente y este ente necesita de una unidad, en efecto, como diría Platón en El Sofista, es imposible que exista. 



Capitulo IX: Cómo se da en Dios esas cuatro cosas

Todo lo que es verdadero es, y por lo tanto, existe, y en consecuencia es bueno. Si tomamos en cuenta que el ente es aquello que es, existe y es verdadero, entonces el ente también es bueno. Como el Uno es unidad y es lo que une a los seres, entonces el Uno existe, es verdadero y por lo tanto es bueno; igual que el ente. 

Capítulo X: Dirección de la vida y las buenas costumbres

Es la mirada hacia Dios la que nos guiará para tener una mejor vida. Las virtudes de las cuales hablaba Platón no son más que el reflejo del bien que se debe perseguir. Todo aquello, todo lo existente, lo bueno y lo verdadero tiene como causa eficiente a Dios y, por el contrario, todo lo inexistente, lo malo y lo falso no tienen causa eficiente. Por lo tanto, más sabio será alejarse de aquello que no produce unidad. 


Conclusión

Es interesante ver cómo este texto se emparenta muchísimo con el de Santo Tomás de Aquino, donde se dice que el ser y la esencia son lo mismo. Vemos aquí que volvemos al neoplatonismo de la época de Plotino en la cual se veía este término del ''Uno'' formalmente, que en realidad ya se había tratado con el diálogo Parménides. Ya nos queda claro que el Uno es un ente y viceversa, por lo que se mantiene su característica abarcativa. 

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