viernes, 23 de noviembre de 2018

San Alberto Magno - De mineralibus (Sobre los minerales) (Libro IV: Resumen de los metales) (Tratado I: Azufre y Mercurio).

Me parece que en todos estos libros relacionados con los metales, hemos analizado todos ellos desde la perspectiva particular, mientras cada vez más nos vamos acercando a una conclusión general. Este libro será el último donde se hable especialmente de los metales, pues ya nos queda solo un libro para analizar y terminar con el tratado de los minerales. Quizás, sin quererlo voluntariamente, San Alberto Magno nos ha dejado mucho más de su pensamiento en este tratado que en cualquier otro. Veamos lo último que nos tiene que decir sobre los metales.

Referencias:

(1) Muchos emperadores romanos ingerían líquidos a través de copas de plomo lo que les provocaba epilepsia. De hecho, la herencia de esta enfermedad se propagó rápidamente y se acentuó con este metal. 

De mineralibus


LIBRO IV: METALES EN GENERAL

Tratado I: Azufre y Mercurio


Capítulo 1: Caraterísticas del azufre


El azufre puede ser líquido si se le ejerce un calor seco y luego se le congela con frío. Sin embargo, como también puede quebrarse, el azufre también debe tener algo del elemento tierra en su interior. Además, también debe contener algo de fuego porque el material del azufre es inflamable, a lo que se puede añadir el elemento aire por la misma razón. 

Ciertas veces el azufre es amarillo y esto se deba a que siempre se encuentra en las entrañas de la tierra. Por lo tanto, es ahí donde se cambia de color debido a la mezcla de todos los elementos. 


Capítulo 2: Características del mercurio

El mercurio tiene dos sustancias principalmente: agua y tierra. Sin embargo, este tiene más agua que tierra, ya que si tuviera más tierra podría adherirse a las superficies lo que no es posible. 

Lo increíble de este material es que cuando se sublima por sí mismo no deja ninguna especie de  polvo. Luego de esto, cuando trata de volver a su forma original, este lo hace sin ningún problema ni pérdida de peso, pues la combinación precisa de agua y tierra hace que vuelva a ser como que era. 

Capítulo 3: Características del plomo

El plomo es el material que tiene menos mercurio en su interior, pero en proporción a su azufre, este tiene mucho más mercurio que azufre. El plomo no es un metal que sea de buena calidad, al contrario, es un metal que es acuoso y sucio. Muchos los hombres lo utilizaron para tomar líquidos, es decir, creaban copas de plomo lo que era tremendamente perjudicial para la salud. Se dice que el consumo de plomo puede provocar epilepsia(1).

Capítulo 4: Características del estaño


Lo que se tiene que decir del estaño es muy parecido a lo que se dijo del plomo. La diferencia tal vez puede radicar en que el estaño es más blanco y más puro, quizás porque este debe tener menos azufre y más mercurio.

En lo que es parecido con el plomo es que los dos no se logran oxidar fácilmente. Quizás pueden volverse de color rojo, pero es es más debido a la suciedad que contienen los dos, pues no es óxido lo que tienen. 

Otra diferencia puede ser de que el estaño puede sufrir más daño que el plomo, ya que este último es más maleable que el otro. 

Finalmente, el estaño puede encontrarse mayoritariamente en Inglaterra y Alemania. 


Capítulo 5: Características de la plata

Es claro que la plata tiene más combinación de mercurio que los metales precedentes. Su composición de mercurio es mucho más pura que la de otros metales, y aunque pueda ser un poco fétido, no lo es tanto como los otros metales.

Sin embargo, cuando el metal es expuesto al fuego, este suelta un olor a azufre que es notorio. Esto se debe a que lo que se evapora de la plata, es decir, su parte húmeda, se combina con el fuego y expele este fétido olor a azufre. 

Capítulo 6: Características del cobre

El cobre es reconocido por ser un metal bastante más noble que los otros, ya que este tiene venas de oro. La cantidad que tiene de azufre está combinado con arsénico y es por esto que el azufre del cobre es mucho más caliente que cualquier otro. Sin embargo, el arsénico puede evaporarse si se expone mucho tiempo al fuego. 

Por otro lado, el cobre tiene mucho desperdicio, este puede ser purificado con aceite de vidrio cada vez que se quiera que se parezca al oro, o tan solo hacerlo más puro. De hecho, se decía que mucha gente creía que este era el método de transmutación, pero la verdad es que solo cambia la apariencia del color. 


Capítulo 7: Características del oro

De acuerdo con Hermes, el oro ese el único metal que no está enfermo, pues carece de cualquier impureza o suciedad. Como todos los metales, el oro también está compuesto de mercurio y azufre. A pesar de tener ciertas características impuras de otros metales, el oro tiene todo en un estado limpio y puro.

El mercurio puede penetrar en toda la estructura del oro ya que el azufre que tiene es muy poco, lo que hace también que sea un metal llamativo. La consolidación de estos dos elementos (mercurio y azufre) hace que el oro no tenga vapor y por lo tanto no sea fétido como el resto de los metales.

Además, el oro también sería uno de los metales más resistentes que existe, debido a la constitución de sus elementos. De hecho, los alquimistas de aquellos tiempos (y el mismo Alberto Magno) hablaban sobre la indestructibilidad del oro, ya que este no puede pasar a ser líquido, vapor, óxido u otro. 

Algo interesante que menciona Alberto es que el oro pudiera ser el que originaría los pelos de la cabeza humana. Esto por haber encontrado en ciertos cráneos diminutas piezas de oro, sin embargo, podríamos decir que estas piezas fueron llevadas por el viento. Ya que Alberto creía en la formación in situ jamás consideró la teoría de que el viento los llevara. 

Capítulo 8: Características del hierro

El hierro que también está constituido tanto de oro como azufre que son impuros, sucios y ásperos, lo que hace que no pueda volverse líquido. Esto se debe a que la constitución elemental del hierro es esencialmente tierra.

Sin embargo, el hierro puede ser purificado por medio del fuego, ya que debido a este pueden formarse herramientas como el martillo. 

Conclusión

Todo lo dicho aquí sobre los metales por Alberto Magno será lo último más formal que veremos del alquimia y de los metales basados en los 4 elementos sublunares. Luego de Alberto Magno tendríamos al gran Roger Bacon que cambiaría la perspectiva de todo el mundo de la alquimia. Es interesante ver que hasta el siglo XIII solo el plomo, el hierro, el estaño, el cobre, la playa y el oro serían considerados metales, ya que tiempo después habrá una variedad tremenda de ellos. 

martes, 20 de noviembre de 2018

San Alberto Magno - De mineralibus (Sobre los minerales) (Libro III: Metales en general) (Tratado II: Las propiedades accidentales de los metales).

La entrada anterior se trataba sobre las cosas generales (y también fundamentales) sobre los metales y ahora necesitamos ver lo superficial, lo accidental de los metales. Veremos en estas páginas lo que se puede experimentar de los metales, los procesos que los mismos alquimistas consideraban sagrados para el alcance de la famosa Piedra Filosofal. Pongamos atención a los siguientes apuntes de filosofía medieval y comparemos con lo cotidiano, con lo contemporáneo, en fin.

Referencias:

(1) Esta era una creencia generalizada entre los alquimistas. Alberto Magno la creía firmemente.


De mineralibus


LIBRO III: METALES EN GENERAL

Tratado II: Las propiedades accidentales de los metales


Capítulo I: Solidificación de los metales y licuefacción de los metales

Los metales no tienen un proceso de licuefacción parecido a otras cosas. De hecho, estos tienen la particularidad de que su humedad no se separa de la sequedad, la cual es permitida por la tierra. De ahí que el metal no pueda adherirse a una superficie, ya que la característica de la tierra no se lo permite. El olor que suele ser muy fuerte del metal es producido por el azufre que contiene en sí mismo. 

Por otro lado, la solidificación es distinta pues se debe a la presión que ejerce el frío en la sequedad. Esto provoca que la sequedad no pueda salir del metal lo cual lo endurece, sin embargo, cuando se expone a la humedad se hace más blando.

Capítulo II: Maleabilidad de los metales

De acuerdo a Alberto los metales son los objetos más maleables, sobre todo el oro. Su maleabilidad permite de hecho que pueda hacerse una lamina de oro, al igual que el metal. Los metales que no son maleables es debido a que la humedad en ellos es muy gruesa. 

Capítulo III: Color de los metales

En los metales existen tres colores principales:

  1. Común a todos llamado Brillante.
  2. Blanco hasta colores menos blanco, es decir, van mencionándose a partir de grados; por ejemplo, plata, estaño, plomo y hierro).
  3. Amarillo y rojo de mayor a menor partiendo desde el oro hasta el cobre color café-negro.

La blancura en el color del metal se produce por la humedad y la tierra limpia que se encuentra en él. Sin embargo, cuando los metales aparecen más oscuros es cuando el elemento tierra domina a través de la suciedad, y también cuando el azufre es calentado.

En el caso del oro, su color es amarillo y se debe a que el azufre calienta bruscamente la mezcla de humedad con tierra. Por lo tanto, cuando la humedad con la tierra están libres de suciedades e impurezas, entonces tenemos frente a nosotros un metal de color brillante llamado oro. 

Capítulo IV: Sabor y olor de los metales


De acuerdo con Alberto Magno, los olores de los metales son consecuencia de su sabor. Esto es debido a que el azufre tiene un sabor de ''aspereza'' en palabras del mismo Alberto, aunque también nos dice que es menos evidente en el plomo y el estaño. El cobre por ejemplo no solo es áspero sino que también tiene cierto calor interior. Si se consumen alimentos o jugos por este metal, las entrañas se irritarán inmediatamente. Esto hace que los metales sean fétidos. 

Es por eso que el oro tiene muy poco fétido en comparación a otros metales, pues este no tiene la suciedad que los otros tienen. Algo parecido ocurre con la plata porque al ser menos sucia que otros metales, su sabor es algo más dulce que cualquier otro metal. 

Capítulo V:  Capacidad o incapacidad de los metales de ser consumidos por el fuego

Por supuesto, la habilidad que tienen los metales de consumirse es solamente por la cantidad de azufre que contiene. 

La humedad untuosa de los metales puede ser de tres maneras:

  1. Extremadamente ardiente y aireada
  2. Excesivamente acuosa
  3. Limitada a los bordes del metal

Los dos tipos de humedad presentes en los metales podían ser removidos con líquido como el vinagre, leche de cabra o leche agria. De hecho, este era el modo en que los alquimistas trataban de remover las humedades en sus intentos de transmutación

Ahora, también puede ocurrir que los metales no puedan consumirse. Esto ocurre cuando la tierra de estos se adhiere a la humedad rápidamente, pero cuando el metal es sucio entonces puede llegar a consumirse. Así, el oro no puede consumirse como los otros metales debido a la pureza que contiene en sí mismo. Por eso es que el cobre es uno de los que puede consumirse mejor. 

Capítulo VI: Producción cíclica del metal

Algo que es común a  todos los metales es que todos ellos están estrechamente relacionados. Es por esto que el gran Hermes Trismegistus decía que los metales son tan cíclicos como los elementos del mundo sublunar.

Esto tiene sentido cuando decimos que los metales están cerca de las características de sus elementos. De ahí que se diga que los metales son cíclicos y que además se puedan transmutar, pues si los elementos tienen las mismas características no hay porque pensar que los metales, conteniendo elementos en ellos, no puedan ser cíclicos(1).

Conclusión

Aquí tenemos la firme creencia de Alberto Magno en todos los métodos de los alquimistas. Aunque esto es solo especulación del filósofo, él mismo en el texto asegura que la transmutación daba lugar en los talleres de alquimia. En todo caso, la última especulación tiene mucha lógica pues todo está hecho de los cuatro elementos. Sin embargo, hoy en día la teoría de la transmutación de los metales ha sido totalmente descartada, excepto en el ámbito nuclear. 

domingo, 18 de noviembre de 2018

La Piedra Filosofal

La Piedra Filosofal

Uno de los secretos más interesantes de la Edad Media es la Piedra Filosofal de la cual todos estaban interesados. Esta piedra concedía poderes increíbles como la inmortalidad y la sabiduría absoluta a quienes la portaran. La veracidad de su existencia siempre estuvo en duda, aunque mucho se habló de ella en el mundo antiguo.

sábado, 17 de noviembre de 2018

La transmutación de los metales

La Transmutación de los metales

Basándonos en la definición directa de este fenómeno podríamos decir que la transmutación es la conversión de un elemento químico en otro. Un cambio que se produce en la estructura atómica del núcleo, que puede ser inducida por una reacción nuclear. 

Lo anterior sería una definición de lo que hoy entenderíamos por transmutación. Sin embargo, lo que trataremos ahora sería la transmutación en base a lo metales, un procedimiento que se describía como el cambio de ciertos metales de menor valor a unos de mayor valor. Por ejemplo, la transmutación del plomo al oro. 

Historia

Si bien la transmutación se puede abarcar desde el período egipcio hasta la Edad Media, la verdad es que fue más característica del último tiempo con los llamados alquimistas: hombres que se dedicaban a mezclar líquidos para concluir formulas que les trajeran algún efecto benéfico. 

La transmutación de los metales estaba íntimamente ligada con la alquimia por lo que también veremos algo de aquello. La palabra ''alquimia'' proviene del vocablo árabe al-khimiya que significaría ''La química''. 

Egipto

El centro del conocimiento químico en Egipto fue Alejandría. De aquí se derivaron todos los conocimientos que alguna vez adoptaron los griegos y los romanos sobre la alquimia. 

El gran autor egipcio sobre la alquimia fue Hermes, quien en sus escritos dejó el concepto de ''herméticamente sellado''. Este consistía en mezclar ciertos elementos que impidieran que el aire entrara a los tubos de vidrio usados para la destilación. 

Hermes nos hablaba de magia y alquimia donde se podrían encontrar algunas explicaciones sobre la producción de piedras y metales. 

Grecia

Desde las enseñanzas de Alejandría se conocería posteriormente las ideas como el Arjé que postularían los filósofos monistas y pluralistas. El mismo Aristóteles hablará sobre las cosas que pueden generarse por sí solas como los gusanos o las moscas en su teoría de la generación espontánea. 

Roma

En roma, la alquimia fue condenada por muchas autoridades imperiales e intelectuales. De hecho, el mismo emperador Diocleciano ordenó la quema de todos los escritos de alquimia, luego de una revuelta en Alejandría. 

El mismo San Agustín de Hipona la rechazaba diciendo que la única verdad se encuentra en el entendimiento de la fe y la razón. Estas ciencias experimentales no podrían traer nada bueno al hombre que está en formación científica, a pesar de que muchos otros filósofos de renombre la utilizaban. De hecho, la misma filosofía aristotélica presentaba rasgos experimentales. 

San Agustín de Hipona decía con verdad:

''Los metales se criaron juntamente con el mundo''

Lo que quiere decir que el metal no tiene más que una misión práctica en este mundo, más que de conocimiento filosófico o algo más. 


Islam

Como hemos visto en algunas entradas de este blog, los árabes se dedicaron con mucho más esmero en esta ciencia. Tenemos al reconocido Avicena quien escribiría muchas cosas sobre metales y piedras que podían formarse o combinarse. 

Sin embargo, es el mismo Avicena quien rechaza la transmutación de los metales. Este decía que cada metal, cuando comienza a formarse, trae finalmente su propia forma final. Esto quiere decir que la forma final depende de cómo se trate el metal; por lo tanto, el oro tiene su forma debido a que tiene que ser preparado de una forma determinada. Ahora, es poco probable que haciendo un metal X de la misma manera que se hace el oro termine siendo igual que el oro. Por lo tanto el argumento tendría una mella. 


Cristianos

San Alberto Magno, en contraste a Avicena, sí creía en la transmutación de los metales. El filósofo cristiano decía que la transmutación era posible desde varios ángulos: natural, artificial y a través de los cuerpos celestes. Este último toma las condiciones cuando por ejemplo, el sol con sus rayos afecta la tierra o la arena y cuando estas están cerca de un río se forma cierta piedra.

El mismo Alberto Magno pudo evidenciar lo importante de estos, declarando que ha visto formarse oro a partir de la arena o extraído de piedras cercanas a los mares. A continuación, Alberto menciona los dos lugares donde él ha evidenciado la formación de ciertos metales.

Río Rin: oro formado en las costas
Goslar: cobre, plomo y estaño encontrados en la tierra

De esta forma, Alberto Magno queda convencido de la transmutación. De hecho, se dice que él mismo obtuvo la piedra filosofal que luego se la dio a Santo Tomás de Aquino antes de su muerte. Recordemos que la piedra filosofal se creó a partir de la conjunción de elementos sublunares (agua, tierra, fuego y aire). Se decía que podía conceder la inmortalidad. 

Por otro lado, Alberto Magno defendía la transmutación de los metales diciendo, que como estos estaban formados de los cuatro elementos sublunares, y estos a su vez son cíclicos, era lógico pensar que también los metales pudieran ser cíclicos y por lo tanto transmutables.


Conclusión

Desde el período de San Alberto Magno, de la piedra filosofal no se volvió a saber. Sin embargo, la alquimia y la transmutación de los metales siguió siendo un tema a debatir, aunque ya en la era moderna, esta teoría se refutaría sobre bases sólidas que darían pie a los elementos químicos de cada cosa. La transmutación de los metales pasa a ser un conocimiento curioso de la Edad Media que servirá de caldo de cultivo para la transmutación nuclear. 

El mito de los metales

El mito de los metales

En el libro III de La República de Platón aparece un mito bastante interesante sobre la visión de sociedad que tenía el filósofo. Se supone que esta conversación se da entre Sócrates y Glaucón cuando tratan temas referentes al guardianes, los artesanos y otros ciudadanos.

Texto 

Como dijimos Sócrates y Glaucón se centran en hablar sobre la formación de los guardianes de la ciudad. Cuando estos hablan de las características que estos debían tener como la buena memoria, la incorruptibilidad, la resistencia al dolor, la valentía y el conocimiento de la gimnasia y la música, es entonces cuando Platón comienza a relatar el mito. 

Cada hombre es un metal

Si bien Platón dice que todos son hermanos, los dioses sólo dispusieron a alguno de ellos a mandar, estos son los hombres de oro. Luego están aquellos que son los auxiliares de los primeros, es decir, los hombres de plata. Finalmente, tenemos a aquellos hombres que son labradores y artesanos, es decir, los hombres de bronce y hierro.

  1. Gobernadores: oro
  2. Auxiliares: plata
  3. Artesanos y labradores: bronce y hierro


Es coherente el razonar de que, los hombres de oro generen hijos de oro; los padres de plata, hijos de plata; y los padres de bronce y hierro, hijos de bronce y hierro. Sin embargo, también puede ocurrir todo lo contrario, así, de un hombre de plata puede surgir uno de oro, como de uno de oro puede surgir uno de plata. 

Sea lo que surja como hijo, el padre debe hacerse carga de esta alma de metal de los niños. Por ejemplo si el niño tiene alma de bronce o de plata, entonces el padre deberá educarlo para la clase de ciudadano que le corresponde. Lo mismo deberá hacer cada padre, es decir, debe guiar el destino del niño que lleva ese determinado metal. 

¿Por qué? porque el peligro de la ciudad sería grande si a un guardián se le da la labor de cuidar la ciudad siendo un alma de bronce. Lo mismo pasaría con el gobernador que, si el niño llegara a ser gobernador teniendo alma de bronce, entonces la ciudad podría ser un desastre. 

En todo caso, Platón no quiere decir algo malo en cuanto a esto, sino que más bien de que todos deben atender su propia naturaleza. En otras palabras, tendrían una especie de destino marcado desde el comienzo, y los padres deben tener plena consciencia de aquello. Cada metal tiene su bondad y no debe estar determinado a un trabajo que no le corresponde. 

Conclusión

Por supuesto, todo este mito colabora con la gran construcción cuidada que Platón determinaba en su República. Todo hombre tenía destinada una tarea en la ciudad y a ella se tenía que dedicar para el resto de su vida. Esta es una teoría determinante y de predestinación donde al hombre no le queda otra que seguir su propio ''destino''. Ciertas veces pareciera ser que vemos hombres que haciendo una cosa, quieren en realidad hacer otra, o están hechos para hacer otra. En realidad, todo esto puede variar y depender del contexto y la enseñanza que cada uno de nosotros hayamos recibido, más que de una predestinación perentoria. 

viernes, 16 de noviembre de 2018

San Alberto Magno - De mineralibus (Sobre los minerales) (Libro III: Metales en general. Tratado I: La substancia de los metales).

Hemos dejado el estudio de los minerales, pero ahora tendremos que analizar los metales que tienen relación con las piedras. Si de las piedras no habíamos hablado anteriormente, de los metales no tenemos idea absoluta. Este libro no será muy distinto de los precedentes, al menos por el formato y el modo de abordar que tiene. Pareciera ser que todo lo tratado por San Alberto Magno se hace de manera deductiva a juzgar por los trabajos anteriores. Por lo tanto, veremos tanto el aspecto superficial como el particular de los metales.

Referencias:

(1) Proceso por el cual un metal se transforma en otro.
(2) Como decía Aristóteles, liquidarlos hasta llegar a una naturaleza mínima
(3) La caliza por ejemplo. 

Definición:

(1) Lixiviado: líquido que sale a partir de los restos de materiales orgánicos. Podríamos decir en términos actuales que es el líquido que sale por la acumulación de basura orgánica.


De mineralibus


LIBRO III: METALES EN GENERAL

Tratado I: La substancia de los metales


Capítulo 1: Plan del libro


Las piedras sería como la substancia de los metales, aunque su diferencia radica en que los metales son más fáciles de manipular. Por otro lado, también vemos metales que son hechos tanto por naturaleza como artificialmente, siendo estos últimos producidos por alquimia. 

Capítulo 2: El material de los metales

Los metales son endurecidos gracias al frío que hay en ellos. Esto quiere decir que, si son fríos, entonces el elemento agua debe estar en su interior. Además, cuando los metales se calienten estos pasan a ser untuosos, es decir, a obtener una característica líquida más que sólida. 

Otra característica de su material es que cuando se calienta no se adhiere a nada. Sólo puede solidificarse aún más o volverse más líquido; sin embargo, siendo que no se adhiere (porque el calor permitiría la adhesión) el metal debe estar hecho también de una capa de tierra menos preponderante que agua y fuego. 

Capítulo 3: Porqué los metales no son fusibles como las piedras

La respuesta a la interrogante del título es muy sencilla: las piedras están hechas más de tierra que de agua o fuego. 

  • Piedras: Tierra como elemento predominante.
  • Metales: Agua y fuego como elementos predominantes.

Podemos ver en este sentido que los metales tienen más humedad que las piedras. 

Capítulo 4: Las opiniones de los antiguos sobre los metales

Avicena

Aparte de estar de acuerdo con todo lo dicho aquí, Avicena dice que el mercurio y el azufre serían los materiales de todos los metales. También estaría de acuerdo con lo dicho aquí por Alberto sobre la untuosidad del metal.

Hermes

Hermes decía que los metales están hechos de todos los elementos lo cual es cierto; sin embargo, hay algunos que son más predominantes que otros.

Demócrito

En opinión de Alberto, la opinión más ridícula la tiene Demócrito quien decía que el metal estaba hecho de cal y lixiviado(1). Esto no podría ser posible ya que la cal se obtiene del calentamiento de ciertos materiales. La cal haría que el metal fuera duro como una piedra y que pudiera romperse en pedazos, lo que no es posible en el metal. Tampoco podría pasar a derretirse si estuviera hecho de cal.

Por otro lado, en cuanto al lixiviado hay muchas discrepancias porque tiene mucha más agua que tierra. Recordemos por lo dicho anteriormente que el metal tiene elemento agua y fuego más que todo, pero el lixiviado sería más bien un residuo.

Gilgil

Este mecánico español decía que los metales provenían de las cenizas. El argumento no es muy convincente, pues el mecánico decía que la ceniza podría pasar de su estado como polvo a vidrio. Esto se lograba añadiendo calor y endureciendolo con frío, al igual que se hace con el metal. 

Gigil hacía la comparación de los dos procesos y decía que el metal provenía por esta razón de las cenizas. Además, cuando las cenizas se queman setas se vuelven amarillas lo que no pasa con el metal. 


Capítulo 5: Causa eficiente de los metales

Como el frío sería una de las causas porque el metal se solidifica, muchos dicen que esta es la causa eficiente pero esto no sería así. El frío solo participaría en el proceso final para dar solidificar el metal, pero no sería el principio generador. 

Pensemos que anteriormente dijimos que el agua y el fuego eran los elementos predominantes, mientras que la tierra solo tiene una participación pequeña en la formación del metal. Como el frío no es el elemento predominante ya que participa de la etapa final, entonces sólo nos quedaría decir que es el fuego, o más bien el calor el que predomina por sobre todo. 

En base a esto, Alberto Magno describe tres procesos del metal:

  1. Los materiales indeseados son quemados por el fuego.
  2. El fuego permite que el calor forme el metal de a poco.
  3. Poco a poco se va formando el metal dependiendo de la expansión que tenga. Esta formación sólo se da por el calor natural que se genera. 

Bajo este último proceso, Alberto menciona el poder formativo que adquieren todos los objetos de este mundo que va guiando la estructura del metal, tal como un artesano construye un hacha o martillo.

Capítulo 6: La forma esencial de los metales

Muchos filósofos aseguraban que los metales eran 7 por la misma cantidad de planetas que existen. Cada uno representaba a cada planeta:

Saturno: plomo
Júpiter: estaño
Marte: hierro
Sol: oro
Venus: cobre
Mercurio: mercurio
Luna: plata

Para Alberto, el planeta tierra sería la madre de los metales mientras que el cielo sería el padre de los metales. Esto se debe a que todos ellos se dan en este mundo a través de la tierra o el agua. 


Capítulo 7: La opinión de Calístenes

Muchos alquimistas han dicho que la verdadera forma de los metales es la del oro. Si un metal no tiene la forma final del oro, entonces su forma está incompleta. No obstante, la forma del oro no solo está incompleta sino que está ''enferma'', por lo que para sanarla deben recurrir a un medicamento llamado ''elixir''. 

Calístenes era de la misma opinión, pero cuando Alberto revisó los tratados de alquimia del mismo, este no quedó conforme con los argumentos debido a que estaban basado solo en la autoridad de los anteriores. 

Avicena pareciera tener una visión un poco más racional que la de Calístenes y sus sucesores. Este decía que cada metal, cuando comienza a formarse trae finalmente su propia forma final. Esto quiere decir que la forma final depende de cómo se trate al metal; por lo tanto, el oro tiene su forma debido a que tiene que ser preparado de una forma determinada. Ahora, es poco probable que haciendo un metal X de la misma manera que se hace el oro termine siendo igual que el oro. Por lo tanto el argumento tendría una mella. 

Este elixir del cual hablan los alquimistas, sería el que induciría a los demás metales a ser como el oro. Sin embargo, nadie sabe si los mismos metales son inducidos a producirse tal como están, por lo tanto, no es prueba suficiente que este ''elixir'' sea la clave para decir que el oro sea el metal por excelencia. 

Finalmente, se debe decir que el metal puede tener diferencias tanto en lo substancial como en lo accidental. Por eso, podemos decir que los metales difieren accidentalmente, pero ¿lo serán substancialmente?

Capítulo 8: La opinión de Hermes

Hermes y otro grupo de filósofos sostienen lo contrario a Calístenes diciendo que cada metal tiene su propia particularidad. Lo que añaden es que hay algo manifiesto y oculto entre todos los metales. De hecho, estos sostienen que todos los metales tienen algo de otros metales; por ejemplo que el oro tiene en su interior plomo, y el plomo tiene oro en su interior. 

Esto se debe a que estos filósofos se basaron en la teoría de Anaxágoras, la cual decía que en todo orden de cosas existían cosas dominantes y dominadas. Del mismo modo, los metales tienen cosas dominantes y dominados. 

Sin embargo, esto no ocurre de ninguna manera. Por más que se reduzca el plomo a cenizas, el plomo jamás deja ver el supuesto oro que tiene, es decir, no ocurre así en la realidad. Quizás esto lo dijeron por ciertas relaciones que existen entre los metales; por ejemplo, con la plata y el bronce. Pero no hay razón para probar esto pues la realidad no expone algo distinto. 


Capítulo 9: Transmutación de los metales(1)

Ya decía Avicena que los metales no se pueden transmutar a otros metales como decían los alquimistas y Calístenes. Avicena nos dice que no pueden los metales ser transmutados, ya que para eso se necesitaría liquidarlos hasta llegar a su materia prima(1). 

La alquimia utiliza ciertos elementos para que el metal pueda parecer de otra forma, de hecho, el mismo Alberto dice que los alquimistas de la época bañaban con un líquido amarillo aquellos metales para que parecieran oro u otra cosa. Se decía que también este líquido era el famoso elixir. 

Por lo demás, la verdadera transmutación de metales (si es que existe) sólo la podrían hacer los astros desde sus esferas, aunque también admite que pudiera darse por ''arte''. Sea como fuere, Alberto Magno no descarta la posibilidad de la transmutación. 


Capítulo 10: Lugares donde los metales son producidos

Los lugares también son importantes para explicar las características de los metales. El mismo Alberto Magno pudo evidenciar lo importante de estos, declarando que ha visto formarse oro a partir de la arena o extraído de piedras cercanas a los mares. A continuación, Alberto menciona los dos lugares donde él ha evidenciado la formación de ciertos metales

Río Rin: oro formado en las costas
Goslar: cobre, plomo y estaño encontrados en la tierra

Por lo tanto, pareciera ser que para la formación de metales tenemos tres principios:

  1. Naturaleza
  2. Artificial
  3. Influencia de los cuerpos celestes

Este último toma las condiciones cuando por ejemplo, el sol con sus rayos afecta la tierra o la arena y cuando estas están cerca de un río se forma cierta piedra(3)

Conclusión

Muy interesante esta primera parte de los metales. Vemos que Alberto Magno lo aborda tan similarmente como abordó el tema de las piedras. Jamás creería encontrarme con algo tan curioso como la transmutación de los metales en la alquimia, pero supongo que la influencia de esta disciplina llegaba a todas las esferas intelectuales, y Alberto Magno no estaba exento. Esto no termina aquí pues aún nos faltan dos libros y dos tratados más de este mismo libro así que atentos a las próximas entregas.

miércoles, 14 de noviembre de 2018

San Alberto Magno - De mineralibus (Sobre los minerales) (Libro II: Piedras preciosas. Tratado III: El sello de las piedras).

Misteriosas y curiosas son las piedras en el mundo mineral. Cada una lleva una particularidad que es difícil de ignorar, pues son los retratos vivos de la historia antigua. Seguramente, no hay nada más antiguo que una piedra por lo que vale la pena investigar sus formas y otros que nos hacen pensar y reflexionar sobre nuestro pasado. San Alberto Magno no quedó exento de esto y se propuso investigarlo hasta donde más pudo. Veamos las formas y los signos que las piedras quieren significar.

De mineralibus


LIBRO II: PIEDRAS PRECIOSAS

Tratado III: El sello de las piedras


Capítulo I: Imágenes y signos

En las piedras se pueden encontrar tres tipos de imágenes:

  1. Como si estuviera dibujada con colores.
  2. Como si estuviera labrado.
  3. Como si se le hicieran incisos. 


Por supuesto,, la experiencia nos dice que ciertas cosas de las piedras no se pueden deformar o modificar. Es así que Alberto nos dice que por más que existan cosas en una piedra, siempre habrá una especie de substrato.

Este substrato corresponde a la naturaleza misma de la piedra, es decir, por más que se quiera crear una estatua, siempre habrá una naturaleza de la piedra que sea inmodificable. 

Capítulo II: Figuras hechas por naturaleza

Básicamente, para que las figuras de las piedras se formen existen dos métodos: el artificial y el natural. Muchas piedras parecieran que son hechas naturalmente pero en realidad no lo es. Las piedras más blandas pueden manipularse para lograr una forma deseada, primero moldeándola y luego petrificandola.  

La leche de cabra es la que puede moldear muchas piedras de  manera artificial. Sin embargo, las piedras no forman figuras tan estructuradas como las de los reyes u otros personajes históricos. 


Capítulo III: La escultura en las piedras

La esculturas en las piedras, si bien se dan a partir de que el hombre las moldea, también es cierto que los astros juegan un papel preponderante. De hecho, estos son los que se encargan de influenciar la voluntad de los hombres y los niños. Es el mismo Platón quien dice que los niños se dejan llevar voluntariamente por los astros. 

Capítulo IV: Cómo una imagen es del este, oeste, norte o sur

Los signos del zodiaco están divididos en cuatro grupos de tres y cada uno representa los cuatro elementos así como los cuatro puntos cardinales:

Triplicidad de la tierra: Sur. 
Triplicidad del agua: Norte
Triplicidad del fuego: Este.
Triplicidad de aire: Oeste.

Por lo tanto, todas las piedras tienen una forma distinta dependiendo de la influencia de los astros y en la tierra donde estén ubicadas. 

Capítulo V: Significado de las imágenes en las piedras

Para resumir todo lo anteriormente dicho, Alberto hace una pequeña explicación la cual pondremos en un cuadro. 



Por supuesto, cada una de estas triplicidades surte un efecto distinto en cadas personas.


  1. Aries, Leo y Sagitario: tienen efectos beneficiosos en los humanos, pues puede curar fiebres e hidropesía.
  2. Geminis, Libra y Acuario: predispone a la amistad y a la rectitud.
  3. Cáncer, Escorpión y Piscis: predispone a la mentira, la licencia, y la inconstancia.
  4. Tauro, Virgo y Capricornio: evitan los desmayos y curan las enfermedades relacionadas con el calor.

No solo los signos del zodíaco eran capaces de tener influencias en las cosas de la tierra, sino que también las constelaciones:

  1. Pegaso: ayuda a quienes están dispuestos a la batalla sobre todo montados en caballo. 
  2. Andromeda: prolonga los matrimonios y concilia aquellos matrimonios que están rotos. 
  3. Cassiopea: trae consigo el sueño y descanso a los cuerpos que han trabajado duramente. 
  4. Ofiuco: puede curar de envenenamiento y de las mordidas de animales. 
  5. Hércules: trae la victoria a todos los guerreros.
  6. Osa menor y Osa mayor: traen consigo la sabiduría y las habilidades. 
  7. Saturno: concede el incremento del poder.
  8. Júpiter: concede a los hombres lo que ellos quieran. 
  9. Hydra: trae riqueza, sabiduría y protección contra los daños. 
  10. Centauro: puede conceder salud constantemente. 
  11. Altar: puede concer amor, virginidad y castidad.
  12. Ballena (Cetus): trae prudencia y amabilidad.
  13. Nave (Argo): da seguridad en los negocios y otros asuntos.
  14. Liebre (Lepus): eficaz contra el engaño y las palabras insensatas.
  15. Orion: confiere la victoria.
  16. Aguila: preserva los honores antiguos y además confiere nuevos.  
  17. Cisne (Sygnus): capaz de curar la fiebre.
  18. Perseo: protege de las tormentas, truenos, y de la envidia. 
  19. Ciervo, cazador, can mayor y can menor: puede curar a los hombres que sufren enfermedades mentales.

Todas estas cosas influyen tanto en el poder de las piedras como en las formas que estas tienen. 

Capítulo VI: Ligaduras y suspensiones de las piedras

Este capítulo habla de la posición de las piedras con respecto de quien las utiliza; por ejemplo, si la piedra está suspendida como si fuera en un collar, esta puede tener cierto efecto en quien la porte. De hecho, hay algunas piedras que pueden atraer algunos de los elementos que existen en el mundo sublunar. 

Lo mismo con las ligaduras, es decir, cuando las piedras se atan para poder ser llevadas, o cuando se frotan con el cuerpo con la intención de sanar o generar algún efecto. 

Conclusión

Definitivamente, San Alberto Magno cree en la astrología y la influencia que provoca en ciertos cuerpos. Esto iría en contra de su casi contemporáneo filósofo Maimónides quien negaba del todo que los astros pudieran influir. Es quizás una contradicción creer en Dios y en estas cosas, pero debemos considerar que en tiempos de Alberto esto era considerado una ciencia, es decir, una ciencia natural. Lo importante de ver aquí es la intención que tiene Alberto de no dejar de lado la ciencia por el dogmatismo religioso, al contrario, lo relaciona todo.