jueves, 1 de diciembre de 2016

San Agustín de Hipona - Vida y obra (354 - 430).


Retrato de San Agustín de Hipona


No hay nada más paradójico que la vida de un santo que ha pecado hasta el cansancio y encima, un santo que más que religioso pareciera ser el más existencialista de los filósofos. Con San Agustín de Hipona emprendemos el camino de una filosofía muy especial en los fines del Imperio Romano. Si bien estamos en frente de una personalidad adorada en todo el mundo cristiano, no es menos el mérito que tiene en la filosofía, pues hasta el día de hoy se estudia a San Agustín de Hipona en las más grandes universidades del mundo. Veamos cómo fue la vida del santo que vio en la filosofía, la idea para comprender y justificar la existencia de Dios.

Referencias:

(1) Una religión universalista que creía que el alma del hombre es de dios y el cuerpo del mismo es del diablo. 
(2) El mismo San Ambrosio que vivió en el imperio de Constantino I
(3) Aunque muchas fuentes y biografías dicen que no se puede determinar con precisión la influencia de San Ambrosio en San Agustín. 
(4) Esta podría ser una conclusión más bien platónica.

SAN AGUSTÍN DE HIPONA


Infancia y juventud


Familia

Aurelius Augustinus Hipponensis más conocido como San Agustín de Hipona nació el 13 de noviembre del año 350 en la localidad de Tagaste en Numidia al norte de África. Su padre fue Patricio quien se mantuvo hasta los últimos días de su vida como propietario pagano, mientras Mónica, que era su madre, fue totalmente cristiana. Agustín demostró muchas habilidades académicas y la familia optó por invertir en su carrera académica para que quizás, algún día, trabajara en el gobierno. Su padre consiguió que su carrera fuera costeada por el potentado local Romaniano. 

Su padre hacía grandes sacrificios para que Agustín pudiera surgir. Hubo momentos difíciles y Agustín tuvo que interrumpir sus estudios en Madaura donde estudió gramática para volver a Tagaste (una ciudad pobre y llena de delincuencia). Sin embargo, aún con los sacrificios que hizo su padre, Agustín admiraba muchísimo más a su madre quien era creyente en contraste con su padre. 

Cuando tenía 16 años se entregó a los placeres del cuerpo, tanto así que a esta corta edad se casó con una pagana. Comenzó a ser un pecador como lo describió en su libro de Las Confesiones donde al mismo tiempo asume que Dios lo puede librar de aquellos pecados. Por lo demás, fue su madre quien nunca se rindió para que su hijo lograra sumarse al cristianismo. 

Educación

Cuando tenía 15 años estudió en su ciudad natal Tagaste donde recibió una educación muy dura. Sin embargo, Agustín se destacó por su oratoria y su percepción sobre los más mínimos detalles; amaba lo que aprendía en su escuela. Ese mismo año quiso estudiar en Madaura con profesores paganos que seguían la tradición de Apuleyo, un filósofo de roma que escribió el Asno de Oro.

Al año siguiente volvió a Tagaste y tuvo que esperar para que su padre Patricio juntara el dinero suficiente para llevarlo a Cartago, a seguir una educación mejor. Este año de espera fue difícil para San Agustín, pues se convirtió en una especie de vándalo en Tagaste, de hecho, se decía que en esos tiempos se dedicaba al robo. Muchos padres en esa situación hacían que sus hijos se casaran, pero los padres de San Agustín no querían y así, éste los culparía de no hacerlo. 

Cuando viajó a Cartago cuando tenía 17 años y ahí recibió una educación muy estricta y competitiva. Las lecturas de Virgilio y Cicerón eran la base de la enseñanza y estas debían ser pronunciadas perfectamente. Por otro lado, el ambiente que había en Cartago era muy difícil, pues todo estaba lleno de lujuria y vandalismo, mucho más que en Tagaste. Su padre Patricio murió un año después que Agustín pudo zarpar a Cartago, aunque pareciera ser que dicha muerte no lo afectó mucho.

A los 19 años, Agustín quedó impresionado por un tratado de Cicerón llamado ''Hortensio'', del cual no se tiene ningún registro en nuestros tiempos. De aquí empezó su gusto por la filosofía que era considerada la disciplina que busca la verdad (vita contemplativa). La verdad es que a San Agustín, la fe de la iglesia católica le parecía desesperanzadora y muy poco filosófica; por lo tanto, Agustín se vio mucho más interesado en el maniqueísmo(1) que era mucho más racional en esos tiempos. En la misma ciudad de Cartago se casó con una concubina de nombre desconocido, con quien tuvo un hijo llamado Adeodato. 

En cuanto a los grandes pensadores del pasado, Agustín no tomó mayor interés a Platón o Aristóteles o a los presocráticos. Agustín siempre siguió la línea de los pensadores romanos más que de los griegos, de hecho, se dice que ni siquiera llegó a conocer el idioma griego.  



Religión de Agustín (conversiones)

Maniqueísmo 

El maniqueísmo era una religión que tenía muy arraigada la idea del estoicismo y el celibato. Todo lo que tuviera relación con el cuerpo era parte del mundo de las sombras, mientras que lo divino (como el alma) era parte de Dios. El mismo Jesús nos vino a anunciar esta dicotomía cuerpo/oscuridad a través de su mensaje de redención. Esto nos hace pensar que el maniqueísmo sí acepta la cristiandad. 

Agustín aceptó el maniqueísmo en la ciudad de Cartago donde atestiguó mucho amor pecaminoso; no es que no le gustara ser amado, pues encontraba que era una de las cosas más bellas. Es sólo que rechazaba la lascivia y la adoración excesiva al cuerpo antes que al alma. En todo caso, una de las cosas que convenció a San Agustín de unirse a la secta maniquea fue la retórica y elocuencia que tenían al refutar a sus oponentes. En el lado intelectual, los maniqueos trataban el problema del mal y la materialidad, cosas que a San Agustín interesaban mucho. Uno de sus amigos llamado Honorato se unió a la secta con él y estuvieron ahí por largo tiempo. 

Cuando Agustín llegó a su ciudad natal, su madre Mónica lo recibió horrorizada al ver que su hijo tenía ideas revolucionarias sobre la religión. Santa mónica lo echó de su casa. 

Catolicismo 

Como fue rechazado de su ciudad natal por su madre, Agustín volvió a Cartago para fundar una escuela de retórica basada también en el maniqueísmo. Este sello que Agustín se había hecho del maniqueísmo (llamándola ''La religión de la iluminación''), duró relativamente poco pues ninguno de los maestros maniqueos podían resolver las dudas del joven Agustín. 

Su amigo Honorato seguía siendo maniqueo, pero Agustín finalmente lo convenció para que saliera de ella, aunque pareciera ser muy tarde pues al poco tiempo después su amigo moriría como lo dice en el libro IV de Las Confesiones. Una de las pérdidas más grandes que Agustín consideraba en su vida.

Agustín se fue desilusionando poco a poco del maniqueísmo y fue cayendo en un completo agnosticismo. A la edad de 28 años decidió dejar Cartago donde trabajaba como profesor de retórica y se dirigió hacia Roma. En el año 383, cuando tenía 29 años, Agustín regresó a Tagaste donde declaró haber quedado desilusionado del maniqueísmo luego de un debate con el maniqueo Fausto. 

Volvió a Roma nuevamente, pero Agustín no estuvo del todo conforme pues cuando era profesor sus alumnos no le pagaban sus clases. Quiso probar suerte en Milán e hizo algunos contactos y residió en el lado oeste de la ciudad. Fue ahí donde conoció al obispo Ambrosio(2) que lo convenció del catolicismo, y al mismo tiempo sacudió todos los prejuicios de Agustín por esta religión. No obstante, Agustín aún seguía pensando que la visión materialista de los maniqueos era totalmente válida (aunque ya había dejado para siempre esa doctrina). 

El último comentario hacia los maniqueos lo podemos ver en la obra sobre Juliano cuando dijo:


''Pero si dicen que la naturaleza de la carne es mala, es en el sentido de que ella es el mal, no que ella posee el mal, porque según ellos creen, el vicio mismo no es accidente de una sustancia, sino sustancia''

Es muy fácil darse cuenta por qué San Agustín dejó la doctrina maniquea. El sólo hecho de decir que el vicio es una sustancia y no un accidente, hunde la teoría maniquea en un error garrafal que ni siquiera sigue la lógica. De hecho, si el mal fuera sustancia, entonces el mal sería bueno porque todo lo que existe tiene sustancia y la sustancia es buena. 

Neoplatonismo

El neoplatonismo es la doctrina que sigue las ideas de Platón, pero con algunas reformas; es decir, ya no se concibe el mundo como dos realidades separadas, sino más bien dos realidades que están juntas en un mismo mundo. 

Agustín también revisó y estudió los escritos de Plotino con los cuales quedó impresionado. Los pensamientos de Plotino también se los presentaba a Ambrosio para que pudieran discutirlos. Esta filosofía la vimos en el apartado del filósofo quien postulaba que la realidad era una sola, y que para llegar a la ''entidad'' máxima debería seguirse una procesión específica que consistía en Alma, Inteligencia y El Uno. 

El Uno está en todas partes pero a al vez no está en ninguna, pues sería ininteligible para nosotros. Por lo tanto, la realidad es una y está impregnada de esta última presencia. El Uno representaría el bien, así como el Cuerpo representaría el mal en toda la humanidad. Para alcanzar el bien uno tiene que mirarse a sí mismo y no fuera de sí, porque en nuestro interior está el bien. Plotino dice finalmente que para llegar al Uno se necesitará recurrir a la intuición y no a la razón.

Cristiandad

Las ideas del neoplatonismo incrementaron la influencia en cuanto al desprecio al cuerpo y el amor al alma. Esta idea de los maniqueos y los neoplatónicos lo llevó a aceptar la idea de rechazar la sexualidad. Paralelamente a esto, en el año 385, Agustín rechazó a esta concubina anónima con la cual se dice que no estaba muy contento. Finalmente, Agustín dejó a la concubina y lo último que se supo de ella es que estuvo en África. 

Esto lo pudo ver también en la biblia cuando leyó un versículo del libro Romanos con la ubicación 13:14.

''Vestíos del señor Jesucristo y dejen a un lado los deseos de la carne'' 

Esta frase la vio justamente cuando antes de haberla leído, un niño estaba gritando ''tolle lege; tolle lege'' (levántate y lee; levántate y lee) en el jardín de su amigo Alipio. El otro encuentro que lo transformó definitivamente en cristiano fue su encuentro con San Pablo, quien lo orientó en el cristianismo y Agustín se transformó en cristiano el año 387 por San Ambrosio.  En el verano del año 388 decidió tomarse unas vacaciones llevándose algunos alumnos, a su esposa y a su hijo, a una fiesta de lectura. 

Sin embargo, Agustín quería dedicarse devotamente a la religión cristiana y para eso debía alejarse de su esposa; por lo tanto, su esposa se fue sola y abandonada a Cartago para que Agustín pudiera seguir su filosofía. 


Carrera política y religiosa

Obispo y filósofo cristiano

Agustín fue bautizado por San Ambrosio en el año 387 y después de este acontecimiento decidió dejar Milán. San Ambrosio era 14 años mayor que Agustín, y además tenía muchos problemas con el emperador Vespasiano y su madre Juliana. Lo estaban forzando para que aceptara a los arrianos nuevamente en la Iglesia. Recordemos que los arrianos habían sido rebatidos en el primer concilio de Nicea en la época de Constantino I

En verdad, Ambrosio tenía muy poco interés en Agustín, ya que pensaba que éste sólo quería casarse con una cristiana para obtener una posición importante. No obstante, San Agustín lo comenzó a admirar poco a poco debido a la constante motivación de estudiar que tenía Ambrosio. El mismo Ambrosio tuvo que enfrentar a muchos maniqueos cuando trataba de defender el Antiguo Testamento, San Agustín se decía que estaba admirado(3)

En el año 388, Agustín viaja con su hijo Adeodato y con sus amigos Alipio y Evodio para Roma. La madre de San Agustín muere en el año anterior en el puerto de Ostia, Roma, pero antes de que la madre lo dejara, Agustín le explicó la procesión a través de las hipóstasis neoplatónicas, a modo de consuelo. 

De vuelta a su casa en Tagaste, Agustín se reunió con sus amigos para formar una comunidad de contemplación y estudio. Este fue un período de paz, aunque le duraría muy poco pues en el año 391 Agustín fue forzado a asistir al obispo Valerio. Cinco años después Valerio murió y Agustín entró al episcopado donde ejercerá hasta el final de sus días; se convertiría en obispo en el año 396. 

Lamentablemente, para Agustín este fue un tiempo difícil como obispo a causa de que se muere su muy querido amigo Nebridio y en el mismo año su hijo Adeodato. 

No sólo se dedicó a la predicación y a la filosofía, Agustín también intervenía en casos judiciales en los grandes sumarios de Roma. Se dedicaba a sus escritos contra los herejes y otros escritos sobre exegéticos sobre la biblia, e incluso legitimó la violencia contra los paganos. Una contradicción para alguien como San Agustín quien en todos sus escritos decía que el buen cristiano debía enseñar a aquellos que no conocían las Sagradas Escrituras, e incluso a aquellos que eran contrarios a ellos. 

Su principales enemigos fueron:

Maniqueos
Donatistas
Pelagianos
Gentiles


Paulatinamente, San Agustín fue dejando la filosofía dura y lógica por una teología más cristiana. Modificó el neoplatonismo insistiendo que el conocimiento de Dios se encuentra en nuestro interior y no en el exterior(4)

La vuelta a África

Agustín vuelve a Numidia para erigir una comunidad monástica donde los obispos de su diócesis podrían convivir con él. Muchos de los obispos de esta diócesis ejercieron su labor en otras diócesis, pero sus influencias agustinianas jamás pudieron borrarse. 

Era el año 409 y Agustín ya llevaba mucho tiempo en África. El imperio romano ya estaba llegando a su fin, pero el obispo seguía defendiendo lo poco de catolicismo que quedaba en África. Ya en el año 410, los godos que estaban dirigidos por Alarico protagonizan el gran saqueo a Roma. El imperio que parecía que iba a durar para siempre debido a su gran poder, ahora estaba en manos de los bárbaros y a punto de caer sin remedio.  


Muerte

San Agustín pasó los últimos tres años de su vida en su biblioteca, pasando sus tiempos de ocio ejercitándose en las Sagradas Escrituras. En esos tiempos, Agustín desarrollaba distintos problemas que surgían muy rápido; por ejemplo, las discusiones con Juliano, los ataques contra los judíos, la rebelión de los monasterios entre otras cosas. Le quedaba poco tiempo de vida, pero aún así tuvo una basta producción de libros en ese tiempo, sobre todo con el Emperador Juliano al cual no dejaba de criticar.

Siempre escribió en favor de la Iglesia, cosa que la iglesia necesitaba porque en esos tiempos, los católicos sufrían diversas crisis ideológicas por los constantes cismas que surgían. Hubo tiempo incluso para escribir ''Retractaciones'' que fue un libro sobre ciertas modificaciones a algunos de sus libros. 

Los vándalos, que era una tribu beligerante al imperio romano, venía avanzando inexorablemente, y las pocas localidades que quedaban era Numidia en África, lugar donde vivía el obispo. El vándalo Genserico llegó a Roma en el año 430 y San Agustín muere a los 75 años edad el 28 de Agosto del mismo año en el proceso de este asedio, debido a una fiebre muy agresiva. Agustín sabía que iba a morir, y a pesar de que recibió la visita de muchos amigos, Agustín quería estar solo. 

Los testimonios de sus amigos indicaban que Agustín miraba sus propios escritos en la pared y lloraba al verlos. Cuando el asedio pasó, Hipona fue evacuada y en parte incendiada, pero la biblioteca de San Agustín se salvó milagrosamente del desastre. 


Legado

En términos filosóficos, uno de los legados más importantes de San Agustín fue haber unido la fe y la razón, en una mezcla de justificación para el cristianismo. Sin embargo, por supuesto que la obra de San Agustín recibió mucha más recepción por la Iglesia Católica que en cualquier otra entidad. 

Hannah Arendt

La filósofa alemana Hannah Arendt, quien fuera alumna de Martín Heidegger, hizo su tesis de doctorado titulada: ''El concepto del amor en San Agustín: Ensayo de una interpretación filosófica''. Esta tesis fue hecha justamente en la década de los 60's, y es aquí donde podemos ver la gran influencia que ejerció San Agustín en su pensamiento, a pesar de que ella fue una mujer de orígen judío. 

Su obra fue profundamente criticada por muchos expertos en filosofía, literatura y religión, pues Arendt consideraba a Agustín como filósofos y no como padre de la Iglesia, aunque ella también advierte en su escrito que no es un texto dogmático. 

En el texto, Arendt explica la diferencia entre el amor como concepto natural (ley natural) en el ser humano y su diferencia en cuanto a las leyes escritas sobre el mismo. 

Jacques Lacan

A lo largo de sus seminarios, Jacques Lacan se inspiró mucho en la teoría de los signos de San Agustín. El texto le sirvió para construir una especie de teoría semiológica en la comunicación. Podríamos pensar que el libro que inspiró a Lacan a hacer esta teoría fue el ''De Magistro'', pero la verdad es que Lacan no sólo vio esta obra, sino que muchas más; sobre todo Las Confesiones. 

Juan Pablo II

El Papa Juan Pablo II nos da un largo discurso en el decimosexto centenario de la conversión de San Agustín. Sin duda que lo más característico de la vida del santo es su conversión y por supuesto, su obra más difundida, leída e interpretada ha sido sus Confesiones.

El Papa si tenía una crítica para con San Agustín y es que el obispo de Hipona trataba a la fe y a la razón como si fuera algo que se pudiera elegir por sobre la otra. De ahí que Juan Pablo II le critica a San Agustín dijera que ''había que creerles a los racionales, antes que a los que te manden a creer''. 

La dicotomía que San Agustín mezclaba no era aceptada por el Papa Juan Pablo II. En efecto, Agustín no deja de decir en muchos de sus libros ''Nisi credideritis, non intelligetis'' (Si no creen, no entenderán) por lo que la fe quedaría unida con la razón. Es así que el Papa haya dicho que la razón nos dice ''a quién hay que creer'', la cual es la idea vertebral de San Agustín.  

En fin, Juan Pablo II siempre tuvo la impresión de que San Agustín era más racional que espiritual.; de hecho, en su homilía del XVI centenario de la conversión de San Agustín, Juan Pablo II se refiere a él como un ''espíritu racionalista''. Sin embargo, Juan Pablo II admira la vida de San Agustín, tanto como su idea de que el hombre debe someterse a la autoridad para creer; así lo dice en algún texto San Agustín: ''no creería en el Evangelio si no me lo dijera la autoridad de la Iglesia Católica. 

Benedicto XVI

El Papa Benedicto XVI admiraba la gran serenidad y abstinencia que San Agustín tuvo durante toda su vida. Se le pueden achacar muchas cosas de cuando era pecador, pero su reivindicación hace que su legado sea aún más grande y esperanzador para todos los hombres. El Papa invita a todos los jóvenes a buscar la verdad tal y como lo hacía San Agustín en sus escritos sobre Dios. 

Obras

Las obras de San Agustín son muy numerosas pero aquí las tenemos reunidas en el blog. Sus obras son fundamentalmente neoplatónicas, aunque se podría decir que de alguna manera supera el neoplatonismo. Su principal objetivo fue unir fe y razón

Contra los Académicos (386): tres libros que refutan las ideas de los académicos.


Sobre la vida Feliz (386): un libro que habla sobre cómo obtener una vida feliz.

El orden (386): dos libros que hablan sobre el orden que Dios tiene en el mundo.



Soliloquios (386): dos libros hechos en forma de diálogo sobre la razón y el alma. Los dialogantes son Razón y Agustín.



La inmortalidad del alma (387): libro que continúa la investigación del alma.

Sobre la música (388): un tratado de cinco libros dedicado a la poesía, el ritmo y el metro. 

Libro I: El arte de la música.
Libro II: Los pies métricos.
Libro III: Sobre el metro y el ritmo.
Libro IV: El estudio sobre el metro.
Libro V: El estudio del verso.
Libro VI: Dios y los números.

Las dimensiones del alma (388): un libro donde se discute las dimensiones del alma. 

El libre albedrío (388-391): un tratado de dos tres libros donde se justifica la creación del libre albedrío. 



Sobre las costumbres de la Iglesia Católica y sobre las costumbres de los Maniqueos (388): Dos libros sobre las costumbres de estas dos religiones de la antigüedad:

Sobre el Génesis contra los Maniqueos (388): dos libros sobre el análisis e interpretación del Génesis, con el propósito de refutar a los maniqueos.
Ochenta y tres preguntas diversas (389): un libro que contiene diversas preguntas que San Agustín se hacía hasta ese año. 

El Maesto (389): uno de los libros más importantes de San Agustín que además contribuyó con el estudio de la lingüística general.

Sobre la verdadera religión (389): libro que exhorta al lector a abrazar la religión católica.

Sobre la utilidad de la creencia (391): libro que fundamenta epistemológicamente la importancia de la creencia en el conocimiento.

Sobre las dos almas de los hombres (391): libro que trata sobre la refutación sobre la existencia de dos almas en el hombre. 

Acta contra el maniqueo Fortunato (392): un debate entre San Agustín y Fortunato sobre las Sagradas Escrituras.

Comentario literal al Génesis, incompleto (392): Algunas anotaciones que San Agustín hizo al Génesis. 

Salmo contra la secta de Donato (394): Un salmo creado por San Agustín en contra de Donato y sus seguidores. 

Sermón de la montaña (394): Un análisis al suceso donde Dios habló con sus discípulos sobre las bienaventuranzas.

Exposición de algunos textos de la Carta a los Romanos (394): Análisis exegético sobre el libro de la biblia llamado ''La Carta a los Romanos''.

Exposición incoada de la Carta a los Romanos (394): Segunda parte del análisis sobre el texto de la Carta a los Romanos. 

Exposición de la Carta a los Gálatas (394): Análisis sobre el libro del Nuevo Testamento llamado ''Carta a los Gálatas''.

Sobre la mentira (394): Un libro que trata sobre el tema de la mentira de manera filosófica, pero también sin dejar el cristianismo.  

El combate Cristiano (395): Un libro que trata sobre la dicotomía entre Dios y los demonios. 

Sobre la doctrina cristiana (395): Cinco libros que tratan sobre las conductas y deberes de un cristiano. 



Cuestiones diversas a Simpliciano (396): este libro recopila las dudas del sacerdote Simpliciano que San Agustín le responde. 



Réplica a la carta de Manés llamada ''El Fundamento'' (396): Una de las cuantas refutaciones de San Agustín, pero esta vez a la carta magna de los maniqueos.

Cuestiones sobre el Evangelio de San Mateo (397): Análisis de algunos versículos del Libro de Mateo. 

Cuestiones sobre el Evangelio de San Lucas (397)Análisis de algunos versículos del Libro de San Lucas. 

Réplica a Fausto, el maniqueo (397): Voluminoso libro donde se debaten San Agustín con Fausto sobre las costumbres e ideas católicas y maniqueas.

Las Confesiones (397): Un libro biográfico de la vida de San Agustín de Hipona, donde también se encuentran tanto reflexiones filosóficas como religiosas.  

Libro I: Infancia
Libro II: Adolescencia y concupiscencia
Libro III: Conversión maniquea
Libro IV: Profesor de retórica
Libro V: Camino al catolicismo
Libro VI: Fin de la adolescencia
Libro VII: Filosofía y cristiandad
Libro VIII: Conversión cristiana
Libro IX: Bautismo de San Agustín y muerte de Santa Mónica
Libro X: Concepto de memoria
Libro XI: Concepto de tiempo
Libro XII: Análisis del Génesis
Libro XIII: Interpretación alegórica del Génesis

Puede ser uno de los libros más importantes del filósofo. 

Acta del debate contra el maniqueo Félix (399): Un debate donde se discuten varios temas ya discutidos por otros maniqueos. Felix pierde el debate y reconoce la superioridad del catolicismo. 

La naturaleza del bien (399): Un libro que habla sobre la teoría del bien de San Agustín, contrastándola con el imaginario maniqueo. 

Catequesis para los principiantes (399): Un libro que enseña sobre cómo llevar a cabo una catequesis efectiva en la relación que existe entre catequista y catequizando. 

La Trinidad (399): Un tratado que habla sobre las constantes interrogantes que surgen tras el concepto de Trinidad. 

Libro I: Naturaleza de Cristo
Libro II: Naturaleza del Espíritu Santo
Libro III: Fenómenos naturales y religiosos
Libro IV: Cristo y el hombre
Libro V: La esencia de la Santísima Trinidad
Libro VI: El lenguaje aplicado al Padre y al Hijo
Libro VII: Relación Padre, Hijo y Espíritu Santo
Libro VIII: Virtudes en la Santísima Trinidad
Libro IX: Razón en la Santísima Trinidad
Libro X: El amor y el conocimiento en la Santísima Trinidad
Libro XI: El hombre exterior
Libro XII: El hombre exterior y el hombre interior
Libro XIII: Ciencia, sabiduría y fe
Libro XIV: La sabiduría del hombre
Libro XV: Conclusiones finales


Sus obras alcanzan los más diversos temas ya sea dentro de la filosofía como dentro de la religión. 


Conclusión

La filosofía parece ascender por el lado del cristianismo esta vez con esta figura tan preponderante en la historia de la filosofía. Podríamos pensar que la filosofía se aleja de la religión de manera celosa, pero la verdad es que no buscamos religión en el pensamiento de San Agustín (aunque nunca está mal aprender de las religiones y de cualquier otra cosa) sino más bien su importante contribución al pensamiento. No nos alejemos del conocimiento por tener una vía de pensamiento en particular. Seamos más abiertos a la lógica y a lo que nos parece correcto, y luego verifiquemos si realmente es correcto.

Estos apuntes van dedicados a mi padre Venancio Díaz Urzúa.

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