sábado, 30 de junio de 2018

San Anselmo de Canterbury - De Concordia (Primera Controversia: Presciencia y libre albedrío) (1107 -1108)

Este es el último libro que analizaremos de San Anselmo de Canterbury, comprendiendo que los textos que hemos visto son estrictamente filosóficos. Por fin podremos ver la relación que tiene el libre albedrío que se hablaba anteriormente, junto con el tema de la predestinación donde se supone que el hombre, además de ser libre, es guiado por el camino de Dios. ¿Acaso no representa una contradicción suponer tal cosa? San Anselmo nos lo aclara en el siguiente libro llamado ''De Concordia''. 

Referencias:

(1) También podría ser por obligatoriedad.
(2) Quien Séneca consideraba que era perfecto.
(3) Esto fue planteado por San Agustín de Hipona cuando hablaba del bautismo. Una vez que el hombre conoce el bautismo, este no tiene justificación para cometer el mal pues ya lo sabe distinguir.
(4) Otro pensamiento de San Agustín sobre el mal y su inexistencia.
De Concordia



Primera Controversia: Presciencia y libre albedrío

Compatibilidad

La incompatibilidad de estos dos conceptos es desconcertante para cualquiera. Si se tiene conocimiento previo no puede tenerse libre elección. Para aclarar este problema, Anselmo nos propone que conceptualicemos los términos de la siguiente manera:

  1. Conocimiento previo: el conocimiento de Dios sobre los acontecimientos futuros.
  2. Libre elección: aquello que pasa sin ninguna necesidad(1).

Si algo ocurre sin necesidad, entonces Dios lo sabría de inmediato siendo que él es el ser que puede saberlo. En otras palabras, Dios puede prever sin problemas aquello que va a ocurrir sin necesidad, es decir, todo aquello que sea libre elección. 

Hasta aquí parece que el tema se podría cerrar sin ninguna necesidad, pero bien se podría decir a Dios: 

  • ¿por qué no quita de mí el mal siendo que él lo prevé

Anselmo nos dice que lo que el hombre pecador hace lo hace sin necesidad por lo que Dios sabe ambos: que sabe que pecaras sin necesidad y que sabe que no pecaras sin necesidad. 

Pero se puede seguir reprochando: 

  • ¿Acaso por el conocimiento de Dios es que yo peco por necesidad o sin necesidad?

Esto conlleva un problema pues si se sabe que peco estoy obligado a pecar, y si no peco, entonces significa que estoy restringido de la voluntad de pecar, lo cual acabaría con la libertad de elección. 

Anselmo responde a esta cuestión diciendo que la necesidad no implica una obligación; por ejemplo, Dios es necesariamente poderoso, así como también es necesario que no sea injusto. Esto no implica ninguna obligación como Dios, lo cual también implica que no hay obligación en el hombre de pecar. El hombre tiene voluntad para pecar o no pecar, por lo que aquello está en sus manos. Pecar no es algo necesario sino que más bien volitivo. 

La necesidad está en esas cosas intrínsecas a un ser; por ejemplo, si un ser siempre ha sido blanco, por necesidad es blanco. En cambio, un ser cambiante no es necesariamente blanco. Por otro lado, la necesidad sería aquello que no tiene cambio; por ejemplo, cuando hablamos del presente: ''Él es un hombre'' que es una verdad general o cuando hablamos del futuro: ''Él caminará a su casa''.

Las frases anteriores del presente y futuro pueden cambiar dependiendo del evento. Por ejemplo, el hombre puede ir en caballo a su casa, o puede dejar de ser hombre. En este sentido, el pasado es el único tiempo inmodificable(2)

La voluntad es lo que determina por fin si un evento ocurre por necesidad o no, aunque hay cosas, dice Anselmo, que siempre ocurrirán como por ejemplo, que el sol salga por el este y vaya hacia el oeste. 

Eternidad y temporalidad

En otras palabras, podríamos decir que tenemos cosas temporales y eternas. Las eternas ocurren por necesidad mientras que las temporales ocurren por voluntad; por ejemplo, pecar es un acto voluntario y por lo tanto temporal así como también la habilidad para no pecar. 

Libre elección

Mucha gente cree que la libre elección (o libre albedrío) no le servirá de nada, ya que el conocimiento de Dios determinará si va al infierno o no. Sin embargo, el conocimiento de Dios no representa la necesidad del hombre a pecar, es decir, Dios sabe si el hombre pecara o no pecara lo que no quiere decir que Dios esté actuando como un ente de obligación. En otras palabras, el sabe que pasará con él y el hombre decide libremente lo que concierne al pecado. 

Ahora, cuando el hombre llega a la edad del entendimiento, entonces este no tiene ninguna justificación para cometer el mal(3).

¿El mal en Dios?

Sería absurdo pensar que las cosas existieron primero y después Dios, pero puede ser riesgoso pensar que Dios hizo todas las cosas porque en ese sentido también diríamos que creó el mal. 

Sin embargo, ¿de dónde viene el mal? De acuerdo con Anselmo, el mal sería una falta de bien, es decir, el mal no tendría una cualidad siquiera; sería ausencia(4). Toda la bondad del hombre depende de su voluntad, por quien hace la voluntad de Dios que es buena está haciendo el bien, mientras que quien carece de esta bondad hace el mal. 

Recordemos un poco lo dicho por San Agustín cinco siglos antes: la verdad se refiere a todo lo que es verdadero y existe; el mal se refiere a todo lo que es falso y por lo tanto no existe. Tal como dijo San Agustín, la verdad es equivalente a la existencia y el mal es equivalente a la inexistencia.

Conclusión

Aquí tenemos una de las primeras conciliaciones del Libre Albedrío y la Presciencia que nos da Anselmo de Canterbury. Sin embargo, este no es el fin pues aún nos queda por hablar siendo esta la primera controversia. Realmente tenemos la influencia de San Agustín, pues supongo que junto con los árabes fue una de las pocas referencias que Anselmo pudo tener en esos tiempos. Quedémonos por ahora con esta visión del libre albedrío que este filósofo nos da.

jueves, 28 de junio de 2018

San Anselmo de Canterbury - Cartas sobre Juan Roscelino de Compiègne (1091 - 1092).

¿Qué son estas cartas al monje Juan Roscelino de Compiègne que San Anselmo de Canterbury escribió en su momento? No es una simple parte de la biografía del filósofo y teólogo, sino que también expresan un problema concerniente a la historia de la filosofía: el problema de los Universales y el nominalismo. El contenido de esta correspondencia que Anselmo tuvo con Juan es de crítica hacia lo que éste último creía de la Santísima Trinidad y otras cosas. Este problema se extendería por toda la Edad Media llegando hasta las mentes más brillantes.

Referencias:

(1) En todo caso, esta teoría la presentaron los arrianos en el Concilio de Constantinopla. 

Cartas sobre Juan Roscelino de Compèigne



Doctrina de Juan Roscelino de Compèigne

Antes de pasar a la carta que San Anselmo escribe al monje, vamos a ver un poco de la doctrina de Juan Roscelino para luego entender el contenido de la carta. 

Juan Roscelino fue un filósofo y teólogo francés que estudió en la localidad de Reims. Muy poco se sabe de su vida, excepto que tuvo correspondencia con San Anselmo y con Pedro Abelardo quienes posteriormente se convertirían en filósofos. 

Doctrina de la Santísima Trinidad

Una de sus más controversiales teorías fue sobre la Santísima Trinidad la cual él consideraba independiente en sus componentes, es decir, no era uno y trino sino que los tres eran entes separados. De hecho, Roscelino aseguraba que eran tres ángeles o tres dioses porque si fueran una misma cosa, entonces uno estarían encarnado en el otro, es decir, el Padre y el Espíritu Santo estarían encarnados en el hijo lo cual es absurdo (Bajo la doctrina católica).

Lo que sí añade Roscelino es que el poder de estos ''tres dioses'' sería la dicha unicidad que los hace ser uno. Por esta doctrina, Juan Roscelino fue acusado de ''Triteísmo'' que es la doctrina que plantea la Santísima Trinidad son tres esencias, tres dioses, tres ángeles etc.(1) 

Nominalismo de Juan Roscelino

Si recuerdan bien nuestra entrada de ''El Problema de los Universales'', podrán recordar que es problema proviene de la conclusión de saber si aquellos términos universales existen en la realidad o no. Por ejemplo, Platón, San Agustín, Juan Filopon, Boecio y San Anselmo de Canterbury eran partidarios de que existían. Por otro lado, tenemos a filósofos como Aristóteles, Porfirio y Juan Roscelino decían que no existían (o existían a posteriori).

Es más, Roscelino decía que estos Universales eran ''voces'' o en última instancia, eran solo ''palabras'' (flatus vocis). En todo caso, Roscelino no niega del todo la existencia de los Universales, es decir, les da una existencia a posteriori por lo que podríamos decir que, más que un nominalista Roscelino era un Realista Moderado.

Ahora, ¿qué es el realismo? el realismo es una postura que describe la existencia de un objeto que es independiente del objeto en sí mismo. Por ejemplo, una mujer es un objeto y puede ser bello, esa belleza existe en la mujer y por lo tanto es real. El círculo existe y por lo tanto la circularidad es real. Esto era lo que llamamos Realismo Filosófico Realismo Platónico.

Luego tenemos el Realismo Moderado de Juan de Roscelino quien plantea que los Universales existen, pero no son independientes de los objetos. Por eso, Roscelino dice que primero tenemos los objetos de la realidad (mujer) y luego su abstracción universal (belleza). 

Por otro lado tenemos el Realismo Exagerado que parte del filósofo que estamos analizando: San Anselmo de Canterbury. Este tipo de realismo dice que los Universales no son solo palabras, o conceptos sino que van mucho más allá; son realidades en acto. De ahí que el mismo San Anselmo diga que con tan solo pensar que Dios es ''aquello por lo cual nada más grande puede ser pensado'' existe en la realidad nada mas que con solo pensarlo. 

Posteriormente tenemos los Conceptualistas quienes postulan que los Universales son conceptos que existen en la mente y categorizan los objetos, pero que no tienen existencia en la realidad.

Finalmente, tenemos el Nominalismo que aniquila totalmente los Universales afirmando que estos no existen. Los Universales podrían ser en última instancia, creaciones del hombre para comprender la realidad. 


  • Realismo Filosófico: los Universales tienen existencia independiente de los objetos de la realidad. Los objetos de la realidad sólo representan a los Universales en otro plano (el mundo de las ideas, por ejemplo).



  • Realismo Moderado: los Universales existen luego de abstraer el concepto desde los objetos mismos, es decir, los Universales existen por la dependencia de los objetos (in re). 



  • Realismo Exagerado: los Universales existen en la realidad tangible y abstracta sin ningún impedimento (ante rem). 



  • Conceptualismo: los Universales sólo existen en la mente y sirven para categorizar los objetos de la realidad (post rem). 



  • Nominalismo:los Universales definitivamente no existen en la realidad, ya que serían voces vacías (flatus voci) o conceptos creados a partir de los objetos; esto anularía su existencia en ala realidad siendo solo invenciones. 



Como Juan Roscelino de Compiègne era de la categoría de Realista Moderado, sus correligionarios lo acusaron de acercarse a la postura del nominalismo por no decir que lo condenaron por Nominalismo. 

En su vida tuvo que enfrentar estas dos acusaciones por lo que tuvo que desistir de aquellas posturas. Antes de todo esto toma lugar la carta que le envía San Anselmo a Juan Roscelino. 


Cartas de San Anselmo a Roscelino


Carta sobre la Santísima Trinidad

Comenzando con esta carta, Anselmo muestra su preocupación por lo dicho Juan Roscelino con respecto a la Santísima Trinidad.


''En Dios, ya sea hay tres personas, tres cosas o de otra manera, el Padre y el Espíritu Santo están encarnados en el hijo''

En efecto, la S.T. son tres personas y tres cosas, sobre todo tres cosas porque esta palabra tiene una connotación general de ''ser''. Por supuesto, estas tres personas conforman el poder de una sola, pero esto no quiere decir que sean tres independientes.

Cada una de las personas de la Trinidad es Dios, de otra manera, tendríamos que decir que son tres dioses lo cual es absurdo.

Carta sobre la persona de Roscelino

La segunda carta nos habla de una crítica abierta a Roscelino por su postura frente a la S.T. Anselmo nos dice que no hay razón para escuchar, ni aclarar la razón de sus errores ni tampoco revelar ninguna verdad religiosa a Roscelino hasta que desista de su postura (como eventualmente lo hizo). 

La base sólida de entendimiento que tiene la S.T. queda como doctrina para todos los teólogos. 

Conclusión

Como vemos, Anselmo ataca duramente a Roscelino frente a esta postura que se etiquetó como herética. Esto no es para menos ya que de todas formas, la doctrina de Roscelino cimentó el posterior nominalismo, es decir, Roscelino sería considerado el padre fundador de esta doctrina, a pesar de no ser absolutamente nominalista, porque, como explicamos, más que nominalista Roscelino fue realista moderado. Sin dudas, una discusión que todavía sigue dando de qué hablar.

lunes, 25 de junio de 2018

San Anselmo de Canterbury - De Libertate Arbitrii (Capítulos XI - XIV) (1080 - 1085)

Esto es lo que nos queda del extracto sobre el libre albedrío. Podríamos decir que lo que vamos a escribir ahora sería la conclusión máxima a la que San Anselmo de Canterbury llegó a petición de sus correligionarios. Se nota la inspiración que San Anselmo tuvo desde los padres de la iglesia anteriores como San Agustín (quien también hablaba del libre albedrío) entre otros muchos. Veamos las últimas palabras de Anselmo sobre lo que ya conocemos del libre albedrío. 

De Libertate Arbitrii

Capítulo XI: La servidumbre no coarta a la libertad de elegir

El Estudiante comienza con una pregunta importante ¿es posible que un esclavo tenga libre albedrío? en efecto, servidumbre y libertad de elegir están en el hombre. Por supuesto, la servitud la tiene cuando alguien más se la impone, pero su libertad de elegir está en hacer el bien. Mientras haga el bien no podrá coartarse su libertad de elegir. 

Capítulo XII: La libertad de pecar no quiere decir libertad de elegir

Se dice mucho que cuando el hombre tiene libre albedrío puede hacer lo que sea, pero de acuerdo al Maestro esto no es preciso. Decíamos que el pecado es el que hunde al hombre en la servitud y lo aleja de la voluntad de elegir. ¿Cómo? porque una vez que peca se ve desesperado por volver al bien, pues todo hombre necesita volver a aquello. 

En efecto, quien pierde la rectitud de la voluntad jamás puede obtener voluntad, pues la rectitud de la voluntad es la voluntad en sí misma. Por lo tanto, quien peca pierde la rectitud de la voluntad.

Capítulo XIII: La definición de la libertad de elegir

Sin embargo, el estudiante trae una última inquietud y es que la voluntad de alguien puede verse rota apenas se le es forzado a desistir de ella a través de la fuerza. 

El Maestro dice que lo que distingue al libre albedrío de cualquier otra habilidad así como la fuerza, es la misma rectitud. Es decir, la libertad de elegir es aquello que va unido con la rectitud de la voluntad. 

Capítulo XIV: La división de la libertad

Para terminar, el Maestro da las últimas nociones y diferencias del libre albedrío:

  1. Hay un libre albedrío que es una característica de Dios que es increada.
  2. Hay un libre albedrío que es creado por Dios que es característica de los hombres y de los ángeles.

Y desde esta última se derivan otras características como por ejemplo, la rectitud de la voluntad y la no rectitud de la voluntad donde el hombre se pierde y cae en pecado. También esta la mantención de esta rectitud de la voluntad lo cual lo guiará hacia el bien y el libre albedrío. 

Conclusión

Pareciera ser que es aquí que terminamos con el libre albedrío, pero advierto que no, al contrario, todavía no hemos agotado una importante fuente de conocimiento y contraste frente al libre albedrío y la predestinación. Ya sabemos lo que es el libre albedrío por Anselmo, ahora falta ver cómo es que este se aplica a los demás conceptos que parecen contradictorios, pero eso lo veremos en otra entrega de Filosofía Apuntes. 

domingo, 24 de junio de 2018

San Anselmo de Canterbury - De Libertate Arbitrii (Capítulos I - X) (1080 - 1085)

El libre albedrío es uno de los temas más interesantes en el período de San Anselmo de Canterbury. Tenemos algunas nociones de este concepto por los libros de San Agustín de Hipona, quien defendía y explicaba el libre albedrío. ¿Tenemos realmente libre albedrío? muchos filósofos aseguran que no es así, sobre todos aquellos existencialistas del siglo XX; sin embargo, con Anselmo de Canterbury analizaremos el libre albedrío desde la perspectiva cristiana.

Referencias:

(1) Al-Ghazali, filósofo musulmán, permite este tipo de mentiras cuando se trata de salvar a un amigo. Todo esto está en el libro ''El Balance Justo''

De Libertate Arbitrii

Capítulo I: La habilidad de pecar no pertenece a la libertad de elegir


El Estudiante tiene una pregunta muy interesante. Si el libre albedrío existe, entonces ¿será que la predestinación y el conocimiento futuro de Dios serían inválidos? Además, si tenemos la libertad de elegir ¿por qué pecar sería malo si está dentro de nuestras opciones?

El Maestro contesta que el libre albedrío no es la habilidad de pecar o no pecar, de hecho, ni siquiera tiene relación con el libre albedrío. 

Esto se debe a que la absoluta libertad la tiene quien hace el bien, no quien hace el mal. En efecto, si yo hago el mal estoy sujeto a cometer errores y faltas que tendré que enmendar; en cambio, si hago el bien no tendré que enmendar nada. Por lo tanto, soy más libre cuando uso de mi libre albedrío para el bien. 


Capítulo II: Sin embargo los ángeles pecaron

El Estudiante se convence de la veracidad del argumento de su Maestro, pero llega el momento de decir que hasta los mismos ángeles pecaron, es decir, el conocido ángel caído. Si los ángeles tuvieron la habilidad de pecar, entonces con mayor razón los hombres podrán hacerlo.

El Maestro contesta que la naturaleza humana está hecha para pecar, no obstante, esta no puede dominarlo, es decir, el pecado no domina al hombre. El ángel y el hombre pecaron por libre elección, lo que significa que los dos tuvieron la libertad de hacerlo, pero no la necesidad; ambos son culpables de pecar. Son embargo, no es el pecado que los domina porque si el pecado los dominara, entonces nunca podríamos hablar de libre elección

Capítulo III: Significado del libre albedrío

Lo anterior estuvo muy explicado, no obstante, queda una duda. La misma biblia dice:

''Todo aquel que hace pecado, es esclavo del pecado''
(Juan 8:34)

Y en efecto, el hombre se hace esclavo del pecado así como también se hicieron los ángeles.

Ante esta respuesta, el Maestro empieza a dar opciones al Estudiante sobre qué tipo de libre albedrío se puede referir en el siguiente caso: ¿para qué tiene el hombre libre albedrío?

  1. Para adquirir rectitud de la voluntad sin ser concebida por nadie.
  2. Para recibir rectitud de la voluntad que no han obtenido.
  3. Para abandonar la rectitud de la voluntad que habían recibido y recobrar por sí mismos aquella rectitud.
  4. Para mantener siempre aquella rectitud de la voluntad que habían tenido
Las primeras tres no son aquellas que pertenecen al libre albedrío quedándonos la opción cuatro como la más apropiada. Por lo tanto, el libre albedrío será aquello por lo cual la rectitud de la voluntad se mantiene siempre, ya que nadie es libre cuando hace el mal.

Capítulo IV: Mantención de la rectitud de la voluntad

Cuando se habla de la pérdida de la vista, no es que se pierda la vista de manera esencial. En efecto, el ciego sigue viendo aunque su vista esté obstruida, pues, si bien no puede ver la realidad que un vidente puede ver sí puede ver algún color. 

De esta manera, mientras exista la razón también existirá la rectitud de la voluntad. 

Capítulo V: Ninguna tentación nos obliga a pecar

El Estudiante tiene una pregunta clave al Maestro ¿qué pasa con aquellos que se ven tentados a pecar? El Maestro existe que hay cosas extrínsecas que muchas veces no están en el control del hombre, por eso, el hombre involuntariamente es obligado a pecar, pero su voluntad no puede ser quebrantada, es decir, no es torturado por voluntad.

Por lo tanto, bajo ninguna circunstancia el hombre puede internamente ser llevado al pecado. ¿Cómo es que el hombre es de todas maneras llevado al pecado? porque el hombre da libre consentimiento del libre albedrío para pecar.

Capítulo VI: Cómo la voluntad se sobrepone a la tentación

El Estudiante sigue con algunas dudas sobre la tentación, pues si la voluntad no puede ser corrompida, o el hombre no es llevado al pecado por la tentación, entonces ¿cómo es que el hombre es tentado de todas maneras?

El Maestro dice que es imposible que la tentación supere la voluntad de la rectitud pues ¿cómo es posible que la tentación obligue a al voluntad a su voluntad (la de la tentación)?

La verdad es que en este caso no existe imposibilidad, es decir, no es que la voluntad no pueda ganar a la tentación, pero el hombre se ve en una dificultad y es ahí cuando elige la tentación. Cada vez que una tarea se ve dificultosa, el hombre tiene dos opciones: seguir con la rectitud o caer en la tentación. 

Capítulo VII: Cómo la voluntad es poderosa aún cuando el hombre cae en tentación


Otra de las interrogantes que existe es cómo es posible que la voluntad sea inquebrantable pero que al mismo tiempo pueda ser débil frente a la tentación. Sin embargo, esto no significa que la voluntad haya fallado o sea más débil; por el contrario, la voluntad sigue siendo la misma, solo que aquel hombre que se vió tentado dirigió su voluntad hacia otra cosa.

Por lo tanto, no existe tal quiebre o debilitamiento de la voluntad, sino más bien un cambio de perspectiva de aquella misma voluntad. 

Capítulo VIII: Ni siquiera Dios es capaz de remover la rectitud de la voluntad

¿Qué quiere decir que Dios no pueda remover la rectitud de la voluntad? quiere decir que Dios no puede desear ni mucho menos hacer voluntario lo que no desea. Es decir, la rectitud de la voluntad es algo deseado por Dios, es algo que todas sus criaturas debieran tener. Por lo tanto, es imposible que Dios siendo el Ser Supremo deseara remover la rectitud de la voluntad. 

Capítulo IX: Nada es más libre que la recta voluntad

Así es que nada nos hace más libres que la recta voluntad, aunque podría pensarse que decir mentiras puede salvarnos de la muerte por lo cual tornaremos nuestra recta voluntad a un concepto no muy apropiado. ¿Qué haremo en esa ocasión? supongamos que un tirano nos pregunta si somos del grupo al cual él está asesinando y nosotros por salvarnos decimos ''no'' Esto quiere decir que nuestra voluntad se volcó a la mentira pero también a la salvación de la muerte. 

Por supuesto, esto implica una salvación temporal y no eterna, pues el pecado y lo que aborrece Dios (como la mentira) nos llevaría al infierno. De este modo, tendremos que decidir entre la eterna salvación a través de la verdad o la temporal salvación a través de la mentira(1)

Capítulo X: El milagro de Dios después de que alguien se convierte en pecador

Por esta razón, la voluntad es inquebrantable pero a veces se ve con dificultades cuando el hombre escoge la tentación y no la rectitud. Por otra parte, muchos hombres merecen que la rectitud de la voluntad les sea devuelta, así como otros merecen que su rectitud no sea devuelta. ¿Quién merece nuevamente la voluntad? aquel que el mismo Dios se la conceda.

Conclusión

Terminamos la primera parte de este tratado sobre el libre albedrío, que yo diría que más que libre albedrío sería sobre la rectitud de la voluntad. Vemos que esta voluntad es inquebrantable y que no habrían excusas para no tener dicha voluntad, aunque esta exista en los hombres que escogen el pecado. Una mirada distinta nos ofrece Anselmo de Canterbury a este tema tan complicado que es el libre albedrío.

lunes, 18 de junio de 2018

San Anselmo de Canterbury - De Veritate (Capítulos XI - XIII) (1080 - 1085)

Seguimos con la segunda parte de este interesante libro que nos trae San Anselmo de Canterbury. Creo que desde que dejamos hablar de la verdad en San Agustín de Hipona, no ha habido otro filósofo que hable tan lógicamente de la verdad como lo hace Anselmo. Debemos fijarnos que la verdad tiene tres conceptos que la preceden: existencia, rectitud y moral. Llevando estos conceptos a la práctica podremos alcanzar el bien y posteriormente, estar con la seguridad de que estamos con el Ser Supremo. 

De Veritate

Capítulo XI: La definición de la verdad


¿Estará la verdad en el cuerpo o en la mente? pues este es el dilema que ahora tienen el Estudiante y el Maestro. El Estudiante dice primero que la verdad está en los objetos pero de manera distinta como lo está en la mente, de hecho, bajo este argumento, el Maestro indica al Estudiante que podrían considerar esta definición tentativa:

''Aquella rectitud percibible solo en la mente''

En efecto, de los objetos solo podemos ver (si es que tienen) rectitud, pero a través de la mente podemos entenderla. 

Capítulo XII: La definición de justicia

De la misma manera que se define la verdad como una rectitud, también se puede definir la justicia, pues todo lo que es justo es recto. Así, tendríamos que decir que si una piedra se comporta tal como debería comportarse, entonces esta sería tan justa como el hombre que se comporta tal como debería comportarse. 

Sin embargo, ¿son la piedra y el hombre igualmente justos? Por supuesto que no, el Maestro le explica al alumno que una de las cosas fundamentales de la justicia es que necesita voluntad para que sea llamada como tal. La justicia tiene que ver con la rectitud y el conocimiento, pero esta es fundamentalmente voluntad. No podría ser netamente rectitud porque incluso la rectitud necesita de voluntad para existir. 

Ahora, esta voluntad debe ser pura y no provenir de factores externos o por obligación, pues ya no se podría hablar de genuina voluntad ni de genuina justicia. De este modo, el Maestro y el Estudiante llegan a la siguiente conclusión:

 ''La justicia es la rectitud de la voluntad''

Sin embargo, nadie tiene la justicia de manera innata por lo que esta se debe conseguir, y no solo conseguir sino que también mantener; por lo tanto, los dos dialogantes llegan a una tercera definición de la justicia:

''La justicia es la rectitud de la voluntad que es mantenida''

Es aquí donde el Estudiante queda satisfecho con la definición y pasan a tratar otras materias. 

Capítulo XIII: La verdad es una en todas las cosas verdaderas

El genero de la justicia es la verdad misma, y la verdad asimismo es la rectitud. Por lo tanto, si todos los seres tienen la verdad, entonces todos los seres tienen verdades y rectitudes. Sin embargo, esto nos llevaría a un problema pues de ser así, la verdad no sería una sola unidad, y además está sujeta al cambio.

El Maestro le explica que no es necesariamente así, pues si un objeto cambiara la autenticidad de la verdad no cambiaría pues también es algo natural de los objetos que cambien. 

La rectitud quedaría intacta frente a los cambios de todas las cosas. Por más que una cosa esté sometida a los cambios, esta nunca cambiará su verdad, su existencia o su rectitud. 

Entonces ¿acaso no podemos decir ''la verdad de esto'' y ''la verdad de esto otro''? el Maestro dice que la verdad abarca todas las cosas porque el Ser Supremo la contiene. Ahora lo que debemos entender es que todas las cosas están en la verdad del Ser Supremo y no al revés. 


Conclusión

Con esto terminamos el tratado sobre la verdad que nos quería hacer entender Anselmo. Verdaderamente importante es saber en qué sentido podemos entender qué es la verdad, pues nada es tan metafísico y lógico como esto. Debo aceptar que juega mucho con el ingenio y la sabiduría por lo que no en vano ponemos en sus ojos este apunte de la verdad en San Anselmo de Canterbury

sábado, 16 de junio de 2018

La invención de la pólvora.

¿Por qué hablar de algo tan específico como la pólvora en un blog de filosofía? La pólvora acabó con muchas civilizaciones luego de que se usara como recurso para armas. Su historia no nos es ajena en este blog de filosofía, y es por ello que debemos analizarla para ver cómo un invento como este pudo tener tan importancia en el mundo antiguo. Muchos inventos han cambiado la historia y el descubrimiento de la pólvora no podemos ignorarlo. 

La invención de la pólvora


Descripción

Pólvora negra

Fue el primer tipo de pólvora conocida que consistía en elementos químicos tales como el potasio, el azufre y el nitrato de potasio (también llamado ''nitro'') todo esto mezclado.

Preparado en adecuadas porciones, la pólvora negra se quemaba rápidamente una vez que era prendida. Cuando esto sucedía, la pólvora negra emanaba un polvo blanquecino, por la cual cualquiera podría identificar que se trataba de aquella pólvora. 

En un espacio reducido, el gas confinado servía para lanzar misiles y destruir estructuras. De hecho, ya en la antigua China se usaba la pólvora negra para arrojar misiles pequeños a los enemigos; estos eran muy parecidos a los cohetes de fuegos artificiales que se hacen hoy en día. 

Orígen

China 

Se dice que los primeros hombres en usar la pólvora fueron los chinos, pero esta información puede ser incorrecta.

Basado en los textos taoístas, la pólvora surgió como un accidente debido a las continuas experimentaciones químicas que hacían los chinos. Recordemos que los chinos creían mucho en la alquimia y es por esto que la usaban a su favor. La palabra china para pólvora (huo yao) significa medicina de fuego. 

Una cosa que puede estar a favor de que los chinos hayan inventado la pólvora es que estos ya conocían el Nitro. El experimento ocurrió una vez que, en el siglo IV, un alquimista chino juntó sulfato, rejalgar (sulfuro de arsénico), nitro y miel. Sorpresa se llevó al ver que salía el humo característico y por consiguiente el alquimista quemó sus manos, su cara y toda la casa, aunque de todos modos salió vivo.

Otro se dice que la pólvora no componía el suficiente nitro como para hacer explosiones (los chinos solo usaron 50% de esta), sin embargo, el componente era altamente inflamable por lo que la pólvora se usó para incendiar flechas.

Arabia

También se dice que fueron los árabes quienes inventaron la pólvora. El año 1304, los árabes habían inventado la primera arma que estaba hecha de un tubo de bambú reforzada con hierro para cargar la pólvora negra que a su vez disparaba una flecha. 

Se deben decir también que los árabes llamaban al nitro ''la nieve china'' esto nos viene de la fuente del sirio Hasan al-Rammah quien también llamaba a los misiles chinos ''flechas chinas''. Sin embargo, Hasan al-Ramah decía que la pólvora era un invento de su padre. 

Usos de la pólvora en la historia


Quizás, el primer uso de la pólvora lo vemos en lo chinos en el año 1132 en el sitio de De'an, donde la ciudad fue atacada por flechas incendiarias. Luego tendríamos La Batalla de Ain Jalut en el año 1216 donde los mamelucos (árabes) emplearon el primer cañón de la historia contra los mongoles.

Para comienzos del año 1860, la pólvora negra fue reemplazada por el algodón pólvora (también llamado nitrato de celulosa) compuesta de nitrocelulosa que hacía que el humo no se propagara. Esta fue inventada por Christian Friedrich Schonbein en una experimentación química accidental, pues la combinación de pólvora negra y nitroglicerina hacían que de la explosión no emanara humo.

Sin embargo, el empleo de algodón pólvora en armas no pudo surgir efectivamente, ya que la fabricación de estas implicaba grandes explosiones en las fábricas. 

Finalmente, debido a esto, la pólvora negra fue totalmente reemplaza por la cordita, un tipo de pólvora sin humo formada por algodón pólvora, nitroglicerina, jalea de petróleo (que la estabilizaría) y acetona. Se le llamaba cordita por la cantidad de cuerdas que debía tener para lograr que todos sus componentes estuvieran estables.

Consecuencias del uso de la pólvora

Durante los siglos XIV y XV la pólvora nunca se utilizó para propósitos de urbanización o de minería, sino que siempre fue utilizada para la guerra. Hoy en día la pólvora tiene distintos usos no solo militares sino que también se utiliza para las construcciones o demoliciones. 

También podemos ver que la pólvora forzó el avance de nuevas formas de ataque como por ejemplo, el disparo. Todas aquellas disciplinas que implicaban un ataque cuerpo a cuerpo fueron considerados inútiles frente a un arma. Uno de los guerreros que tuvieron que cambiar totalmente su modo de vida fueron los samuráis, quienes con la llegada de la pólvora no podían sino retirarse y admitir la derrota (o morir con honor). 

Conclusión

La invención de la pólvora provocó algo increíble, pues obligó a todos los ejércitos a prepararse de una forma distinta. Llama la atención ver cómo estos pequeños inventos pueden cambiar la perspectiva del mundo. Tenemos hoy muchos ejemplos en el conocimiento de las armas; por ejemplo, la bomba atómica nos da una nueva forma de ataque que es la focalizada. Por supuesto, no todos los inventos vienen a considerar la destrucción de los enemigos, sino que también nos ayudan a hacer nuestra vida más llevadera.

San Anselmo de Canterbury - De Veritate (Capítulos I-X) (1080 - 1085)

Este tema puede ser uno de los más interesantes en la historia de la humanidad ¿qué es la verdad o dónde está la verdad? esta interrogante la podemos ver tanto en filósofos creyentes como no creyentes pues es un concepto que trasciende a todos. La búsqueda de la verdad puede ser la base de la filosofía como muchos dicen, pero el método para alcanzarla es el más difícil. Veamos qué nos ofrece San Anselmo de Canterbury en este breve tratado sobre la verdad. 

De Veritate

Capítulo I: La verdad no tiene principio ni fin

Este se basa en el diálogo entre un maestro y su estudiante. El estudiante es curioso de algunas cosas sobre la verdad, además de lo escruto en el libro Monologion de Anselmo

El Estudiante le pregunta al Maestro por qué se dice que la verdad no tiene principio ni fin, y si es que esta realmente se encuentra en Dios o no. El Maestro acepta responder la pregunta con toda amabilidad. 

Capítulo II: Las dos verdades de una oración

El Maestro hace una pregunta clave: 

''¿Cuando una oración es verdadera?''

El Estudiante dice que es cuando la oración habla afirmativa o negativamente sobre cómo las cosas realmente son. El Maestro luego le pregunta: ''entonces lo que dice la oración es la verdad de la misma'', a lo que el estudiante responde ''no, pues todo lo que es verdadero debe participar de la verdad y lo dicho por la oración, siendo éste dicho verdadero, no es la verdad de la oración sino que más bien la causa de que la oración sea verdad. Por lo tanto, la verdad de la oración debe estar en la oración misma. 

Tendríamos que la oración establece lo que algo es, y cuando lo hace establece la verdad, no tanto en palabra práctica sino que también en su significado.

Sin embargo, el problema acaece cuando decimos que la oración dice algo que no es verdadero. Si la oración dice algo que no es verdadero, entonces no contiene la verdad en sí misma pero al mismo tiempo está haciendo aquello que le corresponde que es señalar que aquello no es verdadero. 

Las oraciones en general, dice el Maestro, tienen dos significaciones:

  1. Cuando recibe la capacidad de significar
  2. Como está diseñada para significar

La primera, si bien es una función de la oración, la verdad es que la segunda es la que siempre actúa. Ya sea afirmativamente o negativamente, la oración está diseñada para significar lo que quiere significar. Por ejemplo, una oración como ''es de día'' cumple perfectamente la función de significar aquello que es; sin embargo, cuando digo que ''es de día'' y no lo es entonces estoy usando mal la función de la oración.

Otro ejemplo sería decir: ''el hombre es un animal'' y ''el hombre no es una piedra''. En este caso, la primera oración significa correctamente que lo que es es, mientras que la otra establece que lo que no es no es. Si se hace de modo contrario (lo que es no es y lo que no es es) entonces caeríamos en un error y no podríamos 

Esto sería todo en cuanto a la significación de las oraciones en cuanto a la verdad.

Capítulo III: La verdad del pensamiento

Los pensamientos también pueden ser falsos o verdaderos, y esto se expresa cuando pensamos en que una cosa puede ser y no puede ser. Por lo tanto, quien piensa que lo que es es, estará en lo correcto y quien piensa que lo que no es no es también estará en lo correcto. 


Capítulo IV: La verdad de la voluntad

En la biblia dice el siguiente verso:

''El (el diablo) ha sido homicida, y no ha permanecido en la verdad''
(Juan 8:44)

Como vemos, la biblia dice que es el diablo quien persiste en la mentira. El diablo estuvo en algún momento en la verdad y luego deserto de ella para estar en la mentira. Por lo tanto, la verdad también se establece como algo de voluntad.

El Maestro le relata todo esto al estudiante, y es ahí cuando el Estudiante dice que la verdad de la voluntad subyace en la rectitud del ser humano (rectitudo). Si el diablo no hubiese desertado de la verdad, no habría pecado y el pecado se comete por falta de rectitud. 

Capítulo V: La verdad de la acción natural y la no-natural

No solamente la verdad está en acciones naturales sino que también en aquellas que no lo son. Ya sabemos por el capítulo anterior que la verdad está en la rectitud y la rectitud es una acción. 

Tenemos aquellas acciones que son naturales como la del fuego cuya acción se centra en calentar las cosas. Cuando el fuego cumple su función de calentar un objeto, entonces el fuego hace lo que le es apropiado, y por lo tanto, este hace lo que es recto. Esta sería la acción natural.

Por otro lado, tenemos la verdad basada en la acción no natural la cual es muy fácil de entender si consideramos lo que dice el Maestro. Por ejemplo, cuando se dice la frase ''es de día'' y resulta que sí es de día. Ahí está la acción no natural.

Capítulo VI: La verdad de los sentidos

Esta es una pregunta que en tiempos de Platón hacía mucho sentido ¿Nos engañan los sentidos? La respuesta naturalmente es que sí, pues no siempre vemos lo que verdaderamente es. Por ejemplo, cuando se ve un objeto a través de un vidrio, el objeto puede cambiar de forma o de color y en la realidad vemos que no es así. 

Bajo esta observación, el Estudiante dice que hay tanto mentira como verdad en los sentidos. Sin embargo, el Maestro dice que esto no es en todos los casos. Aún más, el Maestro asegura que más que los sentidos es nuestra opinión la que nos engaña.

Así pasa cuando nos asustamos de una estatua de dragón la cual no puede hacernos daño alguno o cuando confundimos a una persona con otra. No es que la vista nos haya engañado, sino que más bien es el juicio

De hecho, en el ejemplo del ojo viendo a través del vidrio es verdad que cambia de color, pero esto es un efecto natural de aquellas cosas. No nos engañan porque esa es la propiedad de todo aquello. 




Capítulo VII: La verdad en el ser de las cosas

Siendo que la verdad está en el Ser Supremo y este es la verdad, entonces la verdad de las cosas es el mismo Ser Supremo. Por lo tanto, todo lo que existe es verdadero, y lo que existe falsamente no existe definitivamente. 

De esto además se deriva que al estar el Ser Supremo en todas las cosas, también se dice que las cosas son rectas (rectitudo). Por lo tanto, todas las cosas que existen son tanto rectas como verdaderas en cuanto está el Ser Supremo en ellas.

Capítulo VIII: Los distintos términos de ''deber'', ''no deber'', ''ser'' y ''no ser''

Sin embargo, ¿cómo podemos decir que las cosas son verdaderas y cómo deben ser siendo que hay algunas que son evidentemente falsas?

Una de las cosas que el Estudiante dice es que no es posible que Dios conceda que una cosa que el mal deba ser puesto que el mal es el no deber. Pero al mismo tiempo, el mal existe y por lo tanto se crea una confusión porque a manera de existencia debe ser pero por su característica no debe ser.

El Maestro entonces lo cuestiona y le pregunta si es que Dios ha hecho algo malo entonces. También explica que es Dios quien permite a los hombres bajo su propia voluntad hacer el mal. ¿Pero cómo se explica que el bien y el mal están en un solo ser si se dijo que todos los seres eran buenos?

El Maestro responde diciendo que los seres se basan en dos acciones: activas y pasivas. Toda acción necesita algo activo y algo pasivo. De ahí que el pecador reciba su castigo, pues quien castiga al pecador es el activo mientras el pecador es el pasivo. Ahí se tienen dos acciones realizadas al mismo tiempo, lo cual además nos habla de la rectitud en ellas.


Capítulo IX: Toda acción significa o bien algo verdadero o algo falso

En efecto, la bondad y la verdad también están en las acciones realizadas. Por ejemplo, si vas por un camino y vez algunas hierbas pero no sabes cuales son venenosas y cuales no, y luego vez a una persona que sí sabe y comiéndose la saludable diciendo ''come de esta hierba'' y te ofrece la venenosa ¿sería un acto de verdad? Por supuesto que no. 

Lo que quiere decir el Maestro al Estudiante, es que un acto verdadero es un acto moral. Y como la verdad tiene que ver con la rectitud, entonces debemos decir que el hombre debe dedicarse a este tipo de actos: morales, verdaderos y rectos que en fin los tres serían la misma cosa. 

Capítulo X: La Suprema Verdad

Todo lo que es verdadero es aquello que está en el Ser Supremo. ada fuera de él es verdadero, por lo que el acercamiento a él nos llevará a la verdad. Ahora ¿puede tener la verdad u comienzo y un final? De ninguna manera, pues si fuera así entonces la verdad nunca fue tal. Al contrario, sería verdad y luego no lo que es absurdo. 

Así, tanto el Ser Supremo como la verdad se entienden como cosas que no tienen un comienzo ni tampoco un final. 

Conclusión

Imposible ignorar todo lo que ha dicho Anselmo. Aunque esto no se vincula a sus principales teorías sobre la existencia de Dios, nos deja un largo camino que recorrer sobre el tema de la verdad. Me pareció interesante la observación que hizo sobre los sentidos, pues por muchos siglos se ha dicho que los sentidos nos engañan totalmente, pero aquí vemos algunos ejemplos en los que no nos puede engañar.