lunes, 30 de abril de 2018

San Anselmo de Canterbury - Vida y obra (1033 - 1109).


Nacido en Aosta, Italia, Anselmo de Canterbury reconcilia la dialéctica con la ortodoxia cristiana la cual estaba en cierto conflicto. Cada vez más se afianza esta cercanía de la fe con la razón, de hecho, es él mismo quien dice Fides quaerens intellectum (la fe en busca de la inteligencia), que podríamos decir que sigue la misma línea de San Agustín de Hipona. Podríamos decir que este es el comienzo del pensamiento crítico por parte de los cristianos, luego de ver algunos hombres que intentaron explicar todo por medio de la fe. Veamo la vida de San Anselmo de Canterbury.

Referencias:

(1) En el siguiente link está la explicación del argumento ontológico.

San Anselmo de Canterbury


Primeros años

Infancia

Nació en el año 1033 en Aosta y murió el año 1109 posiblemente en Canterbury. El lugar donde nació fue de mucha importancia para el Imperio Romano y en los tiempos medievales, pues era la unión de la ruta del Gran y pequeño San Bernardo. 

Su madre fue Ermenberga, quien perteneció a una familia noble borgoñes y por lo tanto era dueña de muchas propiedades. Su padre se llamaba Gandolfo fue un noble lombardo que intentó que Anselmo hiciera una carrera en política.  A la edad de 15 años, Anselmo quería entrar a un monasterio, pero su padre insistió en que tomara una vida política por lo que Anselmo fue rechazado por el abad al no tener el consentimiento de su padre. 

Entrada al monacato

En el año 1057 Anselmo deja Aosta para entrar al monasterio benedictino de Bec, con el propósito de estar en la cátedra del jurista Lanfranco de Pavía. En su camino a Bec, Anselmo se enteró que Lanfranco estaba en Roma por lo que Anselmo pasó su tiempo en Lyon, Cunty, Avranches antes de entrar definitivamente al monasterio en 1060. Al año siguiente, Anselmo toma sus votos monásticos. 

Debido a la inteligencia y habilidad para las materias entregadas, Anselmo se convierte en priorato mientras que Lanfranco se transforma en abad en 1063. 


Carrera teológica

Abad y arzobispo

En el año 1077 escribe su primero libro llamado Monologion en el cual se trata de explicar la existencia de Dios usando la razón. Ya en el año 1078 Anselmo sucede a Lanfranco como abad y finalmente se convierte en arzobispo de Canterbury en el año 1093 por el duque Guillermo II. 

En el mismo año que sucede a Lanfranco Anselmo escribe su libro Proslogion donde establece su argumento ontológico(1) (que ya hemos discutido en este blog) sobre la existencia de Dios, donde dice que incluso tanto un insensato como un ateo pueden tener esta idea. 

Problemas con Guillermo 

En todo caso, Anselmo no aceptó ser arzobispo hasta que Guillermo restaurara las tierras de Canterbury y también el reconocimiento como Papa a Urbano II. Guillermo aceptó finalmente las condiciones de Anselmo y Urbano II lo consagra como arzobispo de Canterbury, pero luego cambió de opinión pidiendo a Anselmo una cantidad de dinero que el santo se rehusó a pagar. Por eso, Anselmo fue obligado a permanecer en Roma.

La controversia duró por dos años. Los obispos ingleses se aliaron con el duque en contra de Anselmo, pero con el tiempo, Guillermo aceptó que dejara Roma sin antes apoderarse nuevamente de Canterbury. 

Finalmente, Anselmo mostró sus agravantes en el Concilio de Bari (Italia) al papa Urbano II. Luego de dicho concilio Anselmo se retiró al pueblo de Libeli cerca de Capua y completó un manuscrito en 1099 llamado Cui Deus homo? (¿por qué Dios se convirtió en hombre?)

Problemas con Enrique I

Guillermo murió en un accidente de cacería (en sospechosas circunstancias) el 2 de Agosto del año 1100 y su hermano Enrique I tomó el poder antes que su otro hermano Roberto. Enrique I invitó a Anselmo a volver a Canterbury, sin embargo, Anselmo se rehusó a estar con Enrique I por lo que tuvo que sufrir un exilio desde Abril de 1103 hasta Agosto de 1106.


Muerte de Anselmo

Anselmo pasó los dos últimos años de su vida en paz. Murió en el año 1109 un 21 de Abril. En el año 1163, con los nuevos requerimientos de canonización, el arzobispo Tomás Becket de Canterbury se refirió a la causa de Anselmo en Roma. 

Anselmo fue probablemente canonizado el año 1170, ya que se hace frecuente mención a los peregrinajes de su santuario. El papa Clemente XI declaró a Anselmo de Canterbury doctor de la iglesia en 1720. 

Pensamiento

El pensamiento de San Anselmo de Canterbury, siendo esencialmente religioso, no carecía de lógica filosófica debido seguramente a los constantes enfrentamientos dialécticos que tuvo que enfrentar. 

Podríamos preguntarnos ¿por qué hacer un argumento para explicar la existencia de Dios? porque a pesar de los constantes esfuerzos de San Agustín de unir la fe con la razón, el fideísmo seguía recobrando fuerzas y adeptos. Tenemos aquí un reconciliador de la filosofía con la teología. 

Quizás, uno de los planteamiento más arriesgados de Anselmo fue dar existencia a las intelecciones del pensamiento, en otras palabras, decir que la posibilidad de que algo exista en la mente también hace que exista en la realidad lo cual puede ser riesgoso en términos lógicos. 

Esto acentuó aún más el problema de los universales que Platón y Aristóteles habían iniciado. Si los universales existían en la mente, entonces también existen en la realidad lo cual ocasionaría problemas con otros filósofos. 

De ahí que el mismo Anselmo criticara a Roscelino de Compiegne que fue fundador del nominalismo; doctrina que sugiere que los universales no existen, y que solo existe los particulares (los cuales al mismo tiempo ''crean'' los universales).

Obras

Las obras de San Anselmo de Canterbury son esencialmente filosóficas y teológicas. A continuación veremos algunas de sus obras presentadas:



Sus obras influyeron notablemente en filósofos y teólogos tan importantes como Santo Tomás de Aquino, Descartes, Immanuel Kant, entre otros. 



Conclusión

Vemos la vida de un hombre que es reconocido por estar en medio  de San Agustín de Hipona y Santo Tomas de Aquino. Su esfuerzo por demostrar la existencia de Dios fue rechazado y aceptado tanto por sus detractores como por sus colegas. Es difícil explicar la existencia de Dios bajo un cuadro netamente racional, pero el intento nunca será en vano. Agradezcamos a estos hombres pensadores el esfuerzo, a veces infructuoso, de explicar la realidad que nos rodea.

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