domingo, 2 de julio de 2017

San Agustín de Hipona - La ciudad de Dios (Libro XV: Las dos ciudades en la tierra) (413).

Más que la descripción de las dos ciudades, San Agustín de Hipona recorre la historia antropológica del hombre a través de la biblia. El hombre es el primer artífice de las cosas manuales y abstractas hasta el día de hoy, su historia está vinculada con Dios y su compromiso de llevar todos los  precepto divinos tanto del Padre como del Hijo en la ciudad. Por supuesto, el hombre no ha seguido del todo los preceptos divinos, aunque pareciera ser que ciertos hombres han alcanzado de alguna manera una vida feliz y recta en esta ciudad de Dios. ¿Será necesario seguir los preceptos para ser feliz? Veamos la historia del hombre.

Referencias:

(1) Útica es una ciudad al norte de África en los tiempos de sometimiento al Imperio Romano.
(2) Recordemos que el relato de la biblia dice que todas las grandes montañas quedaron hundidas en aproximadamente 15 metros. Eso incluiría al Olimpo. 
(3) Esta idea del ciclo del agua está basada en las ideas de Aristóteles

LA CIUDAD DE DIOS

LIBRO XV: LAS DOS CIUDADES EN LA TIERRA

El hombre en la ciudad de Dios


Agustín separa como ya sabemos el mundo en dos ciudades: la de Dios y la del diablo (o la del hombre). También hay dos tipos de ''ciudades'' que podemos describir como una eterna y otra terrenal; por ejemplo la eterna sería el Reino de los cielos y la terrenal esta misma en que vivimos. 

Esta ciudad terrenal está marcada por la dicotomía Paz/Guerra donde nacen los vicios y ambiciones, aunque también las cosas buenas y puras que Dios mandó al hombre a construir. 

El primer hombre y fundador de la ciudad: Caín

Sabemos que el primer hombre en habitar la tierra fue un fratricida que dio muerte a su hermanos por envidia, exacto Caín que mató a Abel. Si nos detenemos a analizar, este desenlace es muy parecida a la fundación de Roma, pues esta comienza con el asesinato de Rómulo a Remo.

¿Dónde y por qué comenzó a pecar Caín? veamos la historia que nos muestra la biblia. Caín y Abel fueron mandados a sacrificar animales como una orden de Dios, sin embargo, Dios miró con displicencia los sacrificios de Caín, mientras que a Abel se le felicitó. Esto, por supuesto, hizo que Caín se sintiera muy mal a lo que Dios dijo:



''¿Por qué estás triste? ¿No es verdad que si ofreces bien y no divides bien pecas? Calma, él se convertirá a tí y tú lo dominarás''
(Génesis 4:6-7) 


Este es quizás uno de los pasajes más oscuros y más mal interpretados de la biblia. En efecto, la frase ''no es verdad que si ofreces bien y no divides bien pecas'' no se entiende del todo. San Agustín dice que su solución está en las palabras de Juan quien dice:


''No como Caín, que estaba de la parte del malo y asesinó a su hermano. Y ¿por qué lo asesinó? Porque sus propias acciones eran malas, y las de su hermano, justas''
(Juan 3:12)


Lo que quiso decir Juan con este extracto es que sus acciones, es decir, los sacrificios que hacía a Dios eran malos desde el comienzo porque dividía mal, es decir, se dejaba las porciones para él. Dios veía la envidia de su hermano Abel cuando le dijo ''¿por qué estás triste?''. ¿Pero qué se refería Dios cuando le dice a Caín ''él se convertirá a tí y tú le dominarás?'' por supuesto que no a su hermanos sino que al pecado de la envidia. 

Luego de ser asesinado Abel, Caín fue reprendido por Dios y mandado a construir una ciudad con el nombre de Henoc, quien era justamente su hijo. De ahí surgieron numerosas generaciones de hombres que llegan hasta la generación del mencionado Abraham de la biblia. 

Los hombres en la época antigua

Es difícil creer en que hubo hombres muy altos de acuerdo no sólo a las S.E., sino que también de acuerdo a los poetas y filósofos antiguos. Es así que el mismo Virgilio decía:


''Doce hombres de los más forzudos que hoy produce la tierra difícilmente hubiera podido sustentar en sus cuellos''

San Agustín no cree fantasioso creer en hombres e incluso en hombres gigantes. Tenemos que en estos pasajes de la ciudad de Dios, Agustín nombra un diente que con sus amigos vio en la playa de Útica(1). Este diente era tan grande que si se le cortaba se podrían tener 100 dientes para cada hombre. Finalmente, Agustín asegura que existieron gigantes en otros tiempos. 

Hay algunas diferencias entre los números de edad que tenían los hombres en el pasado. Diferencias, quiero decir, en cuanto a los textos hebreos y los textos antiguos (cristianos). 

Por ejemplo:




Como vemos existen ciertas discrepancias entre los judíos y los cristianos, de hecho, se dice que Matusalén pudo sobrevivir al diluvio pero en los textos bíblicos sólo se habla de 8 personas que son las que estuvieron con Noé. 

Por supuesto, San Agustín de Hipona adhiere a los textos bíblicos y no hebreos a causa de su congregación. Recordemos que los textos bíblicos se ordenaron por latinos y griegos, mientras que los judíos se ordenaron por orden del rey egipcio Ptolomeo. Éste rey mandó a interpretar los textos sagrados por medio de los Setenta intérpretes judíos. En todo caso, San Agustín dice que no se debe considerar como falsas las interpretaciones de años que no coinciden con sus códices; llama a considerarlas errores. 


El hombre y sus relaciones

Agustín considera como algo válido y genuino la unión conyugal del hombre para mejorar la vida social. Sin embargo, ¿cómo se hicieron los parentescos si los descendientes de Adán y Eva eran hermanos? San Agustín dice que lo único que quedaba era tener una relación con alguien que no tuviera el parentesco de hermana. 

Desde Caín hasta Noé

Desde esta parte San Agustín comienza a decir los nombres de cada personaje bíblico:

Abel: Duelo
Set (tercer hijo de Adán): Resurrección
Enos: Hombre

Desde las generaciones de Set se llega hasta Noé, y desde Abraham hasta Cristo. En todo caso, el escritor de la biblia dice muy poco sobre los descendientes que siguieron después de Set, casi sólo diciendo los nombres y la edad. Pasaron aproximadamente 200 (656 según los hebreos) años después para que se pudiera hablar de Noé y el diluvio

¿Acaso esos hombres que siguieron a Henoc tenían hijos con mujeres? ¿es acaso que se abstuvieron de tener hijos? probablemente, dice San Agustín porque al tener mucha más edad la pubertad les llegaba mucho después. 


Las mujeres y su relación con los hombres

La mujer fue un problema en la biblia (así lo considera San Agustín), pues probó del fruto prohibido, pero no sólo en esa ocasión arruinó los planes divinos sino que también después. 

Las mujeres y los hombres son amados de dos maneras, una por un amor bueno y por otra un amor malo. Por supuesto, cuando se ama con un amor bueno es un amor eterno y perfecto donde no toma parte la lascivia ni la perversión. Luego tenemos el amor malo que está justamente basado en este amor rápido, temporal que finalmente no tiene ningún otro fin que el placer.  

¿El nacimientos de los gigantes?

Agustín insiste que los gigantes existieron en alguna parte de la historia de la humanidad. Lo respalda con la biblia diciendo:


''Cuando los hombres se fueron multiplicando sobre la tierra y engendraron hijas, los hijos de Dios vieron que las hijas del hombre eran bellas, escogieron algunas como esposas y se las llevaron. Pero el Señor se dijo: Mi aliento no durará por siempre en el hombre; puesto que es de carne, no vivirá más que ciento veinte años. En aquel tiempo -es decir, cuando los hijos de Dios se unieron a las hijas del hombre y engendraron hijos- habitaban la tierra los gigantes''
(Génesis 6:1-4)


De este extracto de la biblia y de muchos otros se justifica la existencia de gigantes que se metieron con mujeres en la historia bíblica. Agustín considera a estos tanto como a los hombres ''hijo de Dios''. Estos gigantes existieron antes del diluvio porque no pudieron sobrevivir a él. En todo caso, uno de los profetas bíblicos  llamado Baruc hablaba sobre la extinción de estos:

''Allí nacieron los gigantes, famosos en la antigüedad, corpulentos y belicosos; pero no los eligió Dios ni les mostró el camino de la inteligencia; murieron por su falta de prudencia, perecieron por falta de reflexión''


Sea como fuere, Agustín asegura la existencia de estos seres, aunque no sabemos bien a qué se refiere con gigantes, es decir, qué características tenían.


Agustín no pone nunca en dudas las S.E. y tampoco lo hace cuando se trata de hablar del Arca de Noé. Ya he hablado previamente del Arca en otra entrada de este blog, pues se ha puesto en duda a través del tiempo por expertos, es decir, su navegación y su construcción no parecen ser probables en sus tiempos. 

Nada impide, y San Agustín está de acuerdo con esto, que el arca de Noé se tome de manera alegórica. San Agustín dice que no todo se puede tomar con la rigurosidad histórica de los historiadores formales. Sin embargo, San Agustín no tiene inconvenientes en decir que el diluvio al menos sí existió.

Contra los que no creen en el diluvio

Muchos hombres en contra del diluvio dicen que no podría haber existido, ya que el monte Olimpo(2), que es el más alto, está a una altura tal que no podría alcanzar ese aire denso que se necesita para que exista la lluvia(3). Pero San Agustín les recuerda a estos hombres que la densidad de la tierra es mucho mejor para generar agua que esa densidad que se encuentra cerca de las nubes. 

Contra los que no creen en las proporciones del Arca

Muchos dicen no creer en las grandes proporciones que tenía el arca, pero San Agustín les pregunta ''¿por qué no creen en las proporciones del arca, pero sí de las grandes ciudades?''.

Otros problemas presentados

La cantidad de animales y la cantidad de alimento que debieron tener sería gigantesca e imposible de llevar a cabo, pero no olvidemos que esta arca estaba bajo la dirección de la Santísima Trinidad (por lo que habría de dar algunas concesiones). 

Conclusión

Ciertamente es una gran ventaja pertenecer a esta ciudad de Dios y recibir la recompensa divina del Reino de los cielos. Sin embargo, esta se ha llevado a cabo con esfuerzo y lucha a través de la historia, pues muchos hombres derramaron sangre para mantenerla en pie. El hombre ha sido desobediente e insistente en su actuar y ha recibido todas las cosas malas según sus actos, pero eso no debe desanimar a los demás para seguir pensando que pueden ganarse el reino de los cielos. La ciudad de Dios sigue con más libros. 


viernes, 30 de junio de 2017

San Agustín de Hipona - La ciudad de Dios (Libro XIV: El pecado y las pasiones) (413).

¿Cómo podemos evitar los pecados y las pasiones? los hombres se ven ligeramente (o completamente) tentados hacia ellas y por eso cometen lo que cometen. Pero ¿de dónde proviene el pecado? ¿es que proviene del cuerpo como lo dirían los filósofos platónicos que rechazaban el mundo sensible? ¿o será el alma que es divina e intachable que está hecha de manera superior al cuerpo porque la gobierna? Veamos que nos presenta San Agustín de Hipona en la décima cuarta entrega de la Ciudad de Dios.
Definiciones:

(1) Delito cometido a sabiendas o por ignorancia.


LA CIUDAD DE DIOS

LIBRO XIV: EL PECADO Y LAS PASIONES

El origen del pecado es el alma


Ya habíamos dicho que el origen del pecado procede del alma, porque la voluntad es más parte del alma que del cuerpo. Es de esperar que todos los filósofos y pensadores anteriores hayan puesto sus esperanzas y sus razonamientos a favor del alma, pero la S.E. nos dicen que no está del todo bien hacerlo. 

En todo caso, por más que el hombre quiera alejarse de la carne, está condenado a vivir con ella para siempre, incluso aún cuando prefiere las características del alma. Pero no por esto se debe pensar que el cuerpo es culpable de los pecados, como si lo dijera Platón cuando dice que el la corruptibilidad del cuerpo corrompe al alma. Es todo al revés. El alma hizo corruptible al cuerpo. 

La misma biblia dice que el hombre no debe vivir por el hombre, sino que vivir por Dios. Ni siquiera los ángeles pudieron vivir por los ángeles, pues se dejaron corromper por los pecados y el deseo. Los hombres no están supuestos a vivir como ellos mismos, sino que vivir según los deseos del creador, lo mismo va para todas las criaturas que tienen consciencia de Dios. De hecho, el amor es una cosa totalmente buena y sólo puede tenerse en Dios; en nada más:

''Si alguno quiere al mundo, el Padre no lo quiere a él''
(1 Juan 2:15)

Esto quiere decir que el hombre que verdaderamente ama, ama a Dios poniendo en segundo lugar todas las cosas que existen en el mundo. ¿Por qué? porque todas las cosas de este mundo están sujetas a la corruptibilidad. Quien ama las cosas de este mundo, tarde o temprano tendrá que sufrir.

Perfección y caída del hombre

¿Acaso eran tenían el pecado dentro Adán y Eva? ciertamente es difícil por no decir imposible determinar si realmente los primeros seres humanos de la tierra quisieron tocar es árbol. La verdad es que San Agustín dice que no tuvieron pecado alguno en sus corazones, sino que hicieron esto por ingenuidad (pues en la ingenuidad no hay malevolencia o pecado alguno). 

El vicio necesita del bien

En todo caso, aunque fuera esta una mala decisión, un vicio o un pecado, esto no quita que la decisión haya sido natural y por lo tanto: buena. ¿Por qué? porque todas las cosas que necesitan de naturaleza (y el pecado necesita de esta) son buenas porque todo lo existente es verdadero y todo lo verdadero es bueno. 

Esta teoría ya había sido explicada antes en cuanto a que el mal ''no existe'', pues en realidad el mal sólo serían ''decisiones'' que se toman a través del bien, es decir, ningún mal puede existir sin el bien. El bien existe en sí mismo porque es verdadero, pero el mal que es falso no puede existir porque las cosas falsas no existen, pero si existieran tendrían que servirse de cosas verdaderas. 

Por ejemplo, si quisiera mentir tendría que hacerlo a partir de cosas que existen, es decir, cosas verdaderas. Está bien, quizás, el contenido no es cierto, pero eso no quita que el mal se esté sirviendo de lo verdadero para ''existir''. 

Prevaricación(1) de Adán

Luego de comer el fruto prohibido, Adán se volvió soberbio y desobediente. De hecho, está escrito en la biblia como Adán le reprocha a Dios tener una mujer que más encima el dio el fruto prohibido:

''La mujer que me diste por compañera me ofreció el fruto y comí''
(Génesis 3:13-12)

Como tantas veces dijo San Agustín, el peor de los pecados es la soberbia. El hombre cometió la soberbia y siguió ejerciéndola para defenderse. 

Líbido

De acuerdo con la filosofía de San Agustín, el hombre que piensa en otra mujer ya está pecando. Debemos recordar que el pecado proviene principalmente del alma antes que del cuerpo, y por supuesto, el pensamiento de la infidelidad está en el alma y no en el cuerpo. Por lo demás, recordemos que tanto Adán como Eva estaban desnudos y no sentían vergüenza el uno por el otro, pues aún no habían pecado. 

¿Qué puede librarnos del pecado? justamente la razón que Dios dio al hombre. 

La unión conyugal

Desde un principio, los filósofos griegos estaban de acuerdo con que el pudor debía tenerse. Quizás, los filósofos cínicos eran los únicos que estaban de acuerdo con que no hubiera problemas de hacer el coito en público. Sin embargo, pasando el tiempo hasta ellos decidieron desistir de esta conducta. 

El mandato de Dios fue muy claro después de que Adán y Eva cometieran la prevaricación:

''Creced y multiplicaos''
(Génesis 1:27)

Esto no quiere decir que el hombre y la mujer deben desenfrenadamente procrear, sino que deben hacerlo sólo por el hecho de traer a un ser vivo a este mundo, y no por mero placer.  

Conclusión

Parece ser que sólo faltaba este punto por aclarar a San Agustín porque a partir del siguiente libro se viene la exposición de las dos ciudad que compara el obispo: Jerusalén (que está del lado del bien) y Babilonia (que está del lado del mal). Queda establecido que el pecado proviene más del alma que del cuerpo, por supuesto, el cuerpo es un mero instrumento de la razón y por esto quedaría relegado al segundo lugar. Si todo mal es voluntario tal y como lo dice San Agustín, entonces no nos queda otra que dirigir nuestro pensamiento hacia las cosas buenas (aunque todo lo que existe es bueno). 

miércoles, 28 de junio de 2017

San Agustín de Hipona - La ciudad de Dios (Libro XIII: La caída del hombre hacia el pecado) (413).

Ya sabemos más o menos todas las cosas que piensa San Agustín de Hipona sobre el pecado y sobre el mal. Este es un libro específicamente dedicado al hombre y su relación con el pecado durante la biblia y durante parte del Imperio Romano. Bien sabemos todos los castigos que nos esperan al desobedecer la ley divina de Dios, pero también debemos tener en cuenta la infinita misericordia que tiene Dios para con los hombres. De ahí que Dios haya dicho en el Mateo 19:19 ''Amen a sus enemigos'', que por supuesto, es uno de los preceptos más difíciles. 

LA CIUDAD DE DIOS

LIBRO XIII: EL ORIGEN DE LAS DOS CIUDADES

La vida carnal y los vicios


Todos los hombres nacen con el infortunio del pecado original porque esa fue la marca de Adán que se transmitió a todas las generaciones. Sin embargo, el pecado no sólo permanece en el cuerpo sino que también está en el alma lo que es mucho peor en el hombre. 

De hecho, el pecado procede del alma y no del cuerpo, eso sí, el castigo del pecado lo recibe el cuerpopero éste último no es el origen del pecado. Aunque muchos relatos bíblicos apuntan a que la carne (el cuerpo) es la culpable del pecado, más allá de ella es el diablo quien interviene en este pecado también, pero debemos recordar que el diablo no tiene cuerpo ya que está entre los demonios. 

Ahora, no hay que olvidar que es el hombre quien decide seguir las voluntades del diablo y el pecado del mismo. 

Voluntades y afectos

Muchos filósofos han culpado a la carne de ser la responsable de los pecados y de las malas acciones, por ejemplo, Platón cuando rechazan el mundo sensible a su vez rechazaba las cosas del cuerpo. Esto por supuesto no se condice con lo dicho por San Agustín donde el cuerpo es una creación de Dios y por lo tanto buena, sólo que el hombre a través de su voluntad la hace mala; por lo que se puede deducir, obviamente la voluntad no tiene cuerpo. 

Diferencia entre querer y amar en la biblia

Existe un pasaje de la biblia que San Agustín nombra para dar un ejemplo sobre qué es el querer y el amar:

Jesús: ¿Me quieres más que a estos?
Pedro: Señor, tú sabes que te amo.
Jesús: ¿Me amas más que a estos?
Pedro: Señor, tú sabes que te amo.
Jesús: ¿Me amas?
Pedro: Señor, tú sabes que te amo.

Si bien en la primera pregunta le preguntó si lo quería, en realidad Jesús sólo quería decir si lo amaba. En efecto, el amor de Pedro no era un amor de hombre a hombre, sino que un amor de Dios lo cual es distinto porque no se entiende a través de lo corporal sino que de lo espiritual. 

Perturbaciones y pecados

Perturbaciones del alma en los estoicos

Los estoicos decían que las perturbaciones tenían sus propias conductas homólogas:

Voluntad - Deseo
Gozo - Alegría
Cautela - Temor

Al sabio no le puede afectar ninguna tristeza y ninguna de las perturbaciones antes mostradas (Deseo, alegría y temor). Una de estas cosas calzan con las Sagradas Escrituras, pues se dice:

''No hay gozo para los malvados, dice el Señor''
(Isaías 57:21)

También coincide con otra cosa dicha en la biblia:

''Paz para los hombres de buena voluntad''
(Lucas 2:14)

Sin embargo, lo difícil está en coincidir con el temor y la cautela. Para los cristianos es preciso obtener el concepto de tristeza, no con un fin depresivo entre ellos, sino que para arrepentirse de los pecados cometidos. La tristeza es necesaria para que el peso de los pecados sea más llevadero, pero aún más, para estar con Dios. 

El comportamiento de los justos

Por lo tanto, para los cristianos el comportamiento debería ser el siguiente:

Temer
Desear
Doler 
Gozar

Es decir, hay dolores así como también hay alivios del alma, pues para los cristianos es necesario que el dolor le llame la atención para poder concentrarse en su comportamiento. Además, esta lista de comportamiento se condice mucho con la voluntad, pues es justo que el hombre desee, así como tiene que temer porque así se podrá distinguir a los hombres buenos de los malos.

Los griegos llegaban a un extremo con las perturbaciones, llegando a tratar de extinguirlas todas. De ahí el concepto de ''apatheia'' o que en español podríamos decir ''insensibilidad'', la cual es muy apropiada en ciertas ocasiones. No obstante, según San Agustín, la insensibilidad no es parte de esta vida. Agustín dice que sólo un hombre santo no puede sufrir perturbaciones, y que por otro lado, sólamente los hombres normales y ordinarios, como no pueden ser insensibles, necesitarán obtener el perdón de sus pecados. 

El primer hombre y el pecado

¿Cómo es que el hombre siendo bueno y creado con una voluntad buena pudo pecar de todas formas? Obviamente que esto fue a través del libre albedrío pues es allí donde se extrajo la mala voluntad. El hombre es malo porque él desea hacerlo, tiene la voluntad para soportar todo, así como tiene la voluntad de elegir el mal. 

El mal al hombre no le viene por una naturaleza distinta, sino que le viene por él mismo. En este sentido, los grandes hombres que lamentablemente pecaron no se puede decir que cometieron un error, en efecto, Salomón no se volcó a los dioses extranjeros por equivocación sino por voluntad. 

El primer pecado, o el primer sufrimiento del hombre fue la vergüenza. Una vez que Adán y Eva desobedecieron a Dios les fue concedida la vergüenza por su acto impío. Dios sabía que Adán había desobedecido y le pregunta ciertamente:

''Adán ¿dónde estás?''
(Génesis 3:9)

Pero esta pregunta no es hecha por la ignorancia, sino más bien dicha con la intención de reprender a Adán quien estaba sirviéndose del árbol de la sabiduría. 

Separación del alma y el cuerpo

Los paganos dicen con cierta lógica que los cuerpos corruptibles no pueden llegara a ser incorruptibles porque no son eternos. Prefieren decir, como lo vimos en Platón, que los cuerpo son malos y las almas son buenas y eternas. Sin embargo, si esto es así, entonces los dioses paganos que son sensatos e inteligentes debieron escapar de los dominios corporales que tenían. Es decir, Júpiter escaparía de la tierra porque es corpórea. 

Dios sí puede hacer que los cuerpos sean eternos, pues así pasó con los de Adán y Eva que tuvieron sus cuerpos inmortales pero a causa de sus pecados se les fueron arrebatados.

El cuerpo en el paraíso

Nada prohíbe creer en que el paraíso es una cierta metáfora para creer que hubo un lugar ''terrenal''. Cada una de las cosas del paraíso simboliza otra:

  • Los cuatro ríos representan las virtudes: prudencia, fortaleza, justicia y templanza. 
  • Los árboles todas las ciencias útiles.
  • Los frutos de los árboles serían las costumbres de los hombres.
  • El árbol de la vida la misma sabiduría
  • El árbol de la ciencia y el mal simboliza el libre albedrío.

Aunque pueda entenderse de esta manera metafórica, nada impide que este paraíso hubiera tenido una existencia física o terrenal, pues Dios podría haberlo hecho así también. 

Cuerpos animales y vivificantes


Adán partió con un cuerpo y alma vivificantes porque estaban en el Edén. Pero cuando comenzaron a pecar a través del árbol de la sabiduría, sus cuerpos se convirtieron en cuerpos animales. No obstante lo anterior, los hombres (porque todo el pecado se heredó a todos los hombres) pueden volver a tener un espíritu vivificante por medio del mérito y de la gracia de Dios. 


Para crear al hombre se cuenta el relato del soplo divino que Dios puso en el hombre, flujo divino que significó básicamente la adquisición del Espíritu Santo. Sin el Espíritu Santo el alma no existiría y por lo tanto el hombre no viviría. El hombre morirá cuando se quede en el pecado, pero vivirá si sigue las S.E., como lo pidió Dios y Cristo. 

Conclusión

Más que un libro apocalíptico o totalmente desesperanzador, el libro XIII de La ciudad de Dios nos exhorta a pensar que hay una segunda oportunidad para estar en el Reino de los cielos. Todo esto es posible una vez que conocemos el bien y las historias bíblicas, pero si es así ¿por qué el hombre peca de todas maneras? por su voluntad, está claro. Pero ¿por qué el hombre elige por libre albedrío el mal y por lo tanto el pecado? pareciera ser que de algún modo la voluntad nos ''engaña'', aunque ya esa es otra discusión. Seguimos con el análisis del pecado en el siguiente libro.

lunes, 26 de junio de 2017

San Agustín de Hipona - La ciudad de Dios (Libro XII: Naturaleza de los ángeles y de los hombres) (413).

¿Qué puede haber más interesante que conocer la existencia de los ángeles y la creación de los hombres? En este libro abordaremos la creación de los seres divinos como son los ángeles, hasta los más irracionales como lo sería un animal o incluso un objeto que carece de animación o movimiento. En todo caso ¿para qué hizo Dios los ángeles? Bien pudiera decir cualquier persona usando el sentido común  si Dios es todopoderoso ¿por qué necesitó de ángeles? El sentido de la creación de seres divinos y mortales tiene un propósito, y aquí nos acercaremos a la explicación del mismo.

Referencias:

(1) Usando el vocablo aristotélico, causa eficiente es la causa que crea o que es responsable del suceso.

LA CIUDAD DE DIOS

LIBRO XII: LOS ÁNGELES Y LA CREACIÓN DE LOS HOMBRES


Naturalezas y voluntades

Todos los ángeles fueron creados por Dios y algunos fueron buenos y otros malos,obviamente, los buenos estaban de lado de Dios y los malos separados de él. 

Ningún ser puede denominarse fuera de la presencia de Dios, es por eso que decimos que, o están en Dios o están separados de Dios. Por eso, del mismo modo se puede decir que a Dios no se le opone ninguna esencia o ser, porque él es el creador de todo en el mundo; todo existe gracias a Dios.

Entonces ¿acaso no existen los enemigos de Dios? Dios no tiene enemigos por naturaleza, sino que los tiene por voluntad. Es decir, todo el que no está con Dios es por su voluntad, sin hacerle ningún daño a Dios pues se lo hace a sí mismo. De ahí que San Agustín diga:

''Nadie sufre por sus defectos naturales, sino que por sus voluntades''

Esta idea se ha mantenido durante toda la obra de San Agustín. Podríamos decir que es su doctrina moral y filosófica por sobre todo lo demás.

Naturaleza de los seres irracionales

Todas las obras de Dios son buenas desde la más inanimada hasta la más divina. Si son todas las cosas divinas son todas buenas porque Dios no hace nada malo. 

Así como todas las naturalezas son buenas, si caen en el vicio tienen la oportunidad de ser buenas de nuevo dependiendo de su voluntad. Así, todos los seres son buenos al fin y al cabo. 

Voluntad mala y voluntad buena

Tenemos entonces a los ángeles buenos y a los ángeles malos, siendo estos últimos contrarios a Dios en la voluntad. ¿Y por qué lso ángeles tomaron tal decisión? lo único que lleva en contra al hombre o a cualquier con Dios es la soberbia. 

Sin embargo, podríamos seguir preguntando ¿qué lleva al hombre a tener soberbia? podemos contestar la voluntad, pero y luego ¿de dónde salió esa voluntad? si no sale del ser entonces tendríamos que decir que la voluntad primera (por la que se comete la soberbia) no es la primera voluntad.

Ahora, definitivamente, esta voluntad si existe porque la voluntad primera no puede surgir de la nada. ¿De qué forma será esta voluntad de la voluntad? ¿será mala o buena? Si esta voluntad primera lleva a pecar al hombre, entonces es de una naturaleza inferior a un ser bueno, sin embargo, sólo por el hecho de existir tendríamos que decir que a pesar de ser inferior es buena. 

El lío de todo lo precedente será decir ¿cómo es que una voluntad buena va a ser causante de la voluntad mala (que es la soberbia)? no olvidemos que la voluntad sigue siendo un concepto de decisión, es decir, ya se sabe lo que es bueno, sólo me resta elegir. 

No obstante, se puede seguir pensando cuál es la causa de la mala voluntad y es aquí cuando San Agustín llama a sus lectores a no busca la causa eficiente(1) de la mala voluntad, porque esta voluntad no es eficiente sino que deficiente. Nada bueno puede provenir de ella y por eso más vale olvidarla.

La creación de los hombres


San Agustín voltea nuevamente su mirada hacia Apuleyo, el neoplatónico. Este decía (al igual que muchos griegos) que el hombre era infinito, que nunca existió un comienzo para él, pues el hombre no viene de nada más que del hombre. 

Lo que no se sabe es la cantidad de años que estuvieron antes de los egipcios, pues los griegos tenían su propia manera de contar los años al igual que los egipcios. Estos últimos, muchas veces establecían su conteo de años en meses, pero los griegos tenían un conteo muy similar a los del Imperio Romano, y aún más parecido al de las S.E.

Otros dicen que no sólo hay infinitos hombres, sino que hay más hombres en otros mundos aparte de éste. Aunque este mundo se destruya estarán otros hombres que seguirán con sus vidas en otros mundos. Otros dicen que todo lo que hicimos hoy se hizo en otro tiempo, pero esto va mucho más en contra de la doctrina cristiana, pues Cristo murió una vez. 

Los años sin crear al hombre y a los ángeles

La discusión de por qué Dios no hizo al hombre antes de haberlo hecho ya se solucionó en otro libro. No obstante, surge una pregunta inquietante a San Agustín:


''Aparte del hombre ¿de qué más es Señor el Señor?''

Agustín admite que no puede contestar esta pregunta del todo, pues la misma biblia dice:

''¿Qué hombre conoce el designio de Dios? ¿Quien comprende lo que Dios quiere? Los pensamientos de los mortales son mezquinos y nuestros razonamientos son falibles; porque el cuerpo mortal es el lastre del alma, y la tierra terrestre abruma la mente pensativa''
(Sabiduría 9:13-15)

La humildad que representa Agustín obliga a que la pregunta de si Dios era Señor de otras cosas aparte de las que conocemos, permanezca oscura. 

Por lo menos, en el caso de los ángeles existe aún una discusión, pues si estos fueron creados junto con la luz y con el tiempo, entonces tenemos que decir que los ángeles fueron creados en todo tiempo, lo cual los hacen coeternos con Dios. Pero dijimos que nada es coeterno a Dios, pues él es el creador de todos los seres. ¿Cómo podemos solucionar esto?

Si los ángeles han existido siempre, deben existir en el tiempo porque ninguna criatura nació sin tiempo, pues no podemos decir que hubo hombre cuando no hubo hombre alguno y no podemos decir que había tiempo cuando no había. El tiempo si  fue creado por Dios, y de ahí que también fueron creados los ángeles. 

Pareciera ser que la gran pregunta que se hizo San Agustín de que si habían otras criaturas que el Señor señoreaba quedaría respondida, aunque no se tiene una respuesta específica.

Las almas de los hombres

Los filósofos de antaño ya decían que una vez muerto el cuerpo el alma volvía a un lugar donde alcanzaría la máxima sabiduría. Añadían también que esta alma volvería a la tierra con todos los conocimientos que tenía de su otra vida, pero con la desventaja de olvidarlos todos. 

Para lo griegos, el ciclo de la vida era pasar continuamente de felicidad (mundo de las ideas) a miseria (mundo sensible), por lo que aseguraban que esta era la inmortalidad del alma. 

Sin embargo, todas estas ideas no van a favor de la visión cristiana de la vida. En efecto, una vez que se va al cielo no se vuelve a la tierra, pues el alma estará viviendo eternamente con Dios. 

Finalmente, los platónicos también sostienen que si bien el alma fue creada por Dios, el cuerpo fue creado por los ángeles, pero esto no es así en el relato cristiano donde al hombre se le hizo desde la materia. La mujer proviene del hombre y por este motivo los dos deben permanecer en perfecta unión.

Conclusión

Podríamos decir que este es un recuento del concepto de Tiempo en Agustín que a su vez se desarrolló en el libro de Las Confesiones, específicamente en el libro XI. También debemos ver la crítica al ciclo de vida de Platón donde el alma pareciera ser que viaja constantemente del cielo a la tierra. Un nuevo paradigma se posiciona en cuanto a la metafísica, que va de la mano con Cristo y la biblia. Aún quedan misterios que resolver y algunos enigmas que incluso hasta ahora sobreviven, pero veamos qué nos dice el Doctor de la Gracia en lo sucesivo.  

sábado, 24 de junio de 2017

San Agustín de Hipona - La ciudad de Dios (Libro XI: El orígen de las dos ciudades) (413).

No, esto no se trata del libro de Charles Dickens que justamente se llama ''Historia de dos ciudades'', sino que es un libro que analiza desde una perspectiva histórico-religiosa, la comparación de la gran ciudad de Dios que sería Jerusalén, contra la ciudad del diablo que sería la mismísima Babilonia. Por supuesto, en términos generales, en estas páginas veremos el análisis de San Agustín de Hipona sobre la eterna batalla entre Dios y el diablo, quien no deja de perturbar el corazón de los hombres. Veamos el inicio de el orígen de las dos ciudades.

Referencias:

(1) Para saber más sobre Orígenes véase la siguiente entrada: ''Contra priscilianistas y origenistas''

LA CIUDAD DE DIOS

LIBRO XI: EL ORIGEN DE LAS DOS CIUDADES

El origen y el proceso de la ciudad de Dios


¿Cuál es la ciudad de Dios? Justamente es esa ciudad donde ocurrieron todos los acontecimientos divinos: Jerusalén. Por lo tanto, dentro del Imperio Romano está la ciudad de Dios. 

Creación del mundo

La creación del mundo es conocida, mientras que la existencia de Dios es creída. ¿Fue el mundo creado o es eterno? los filósofos griegos decían que el mundo era infinito, pero los cristianos ponen como el principio del mundo a la existencia de Dios. 

San Agustín no está de acuerdo con la infinitud en el sentido de que no tenga principio. El alma tiene principio pero no final; su principio está con Dios y su eternidad la llevará ya sea en el infierno o en el cielo. 

¿Eternidad de Dios antes de Dios?

Las discusiones entre griegos y romanos (sobre todo con Marco Tulio Cicerón) nos llevan a preguntarnos ¿por qué Dios hizo el mundo precisamente en el tiempo que se hizo y no antes? ¿Por qué el mundo fue hecho aquí y no en otro lugar? Agustín, como lo dijo en el libro de las confesiones, no puede decir que Dios estaba de ocioso antes de hacer el tiempo porque entonces sería ridículo poner el tiempo después (después de que estaba de ocioso, donde también implicaría tiempo).

Tenemos que establecer dos cosas entonces o Dios hizo el tiempo o el tiempo ya estaba antes de ser creado. ¿Cómo podría crearse el tiempo si necesitaría tiempo para ser creado? deberíamos decir que para crear algo necesitamos de una criatura que use intervalos de tiempo para que paradójica (y ridículamente) haga el tiempo. 

En cambio, podríamos decir siguiendo el camino de Dios que en el momento en que Dios existió, existió el tiempo ¿pero cómo? ¿acaso Dios no se tomó tiempo para crear el tiempo? No podemos pensar en Dios como una criatura, una criatura necesita tiempo para moverse y actuar, en cambio Dios no necesita tiempo (pues es un dios) al no ser un ser mutable (los cuales necesitan tiempo).

Primeros días de la creación

El primer día se hizo con luz y tinieblas ¿cómo ocurrió esto? San Agustín dice que el orígen de la luz que dio orígen al mismo tiempo al mundo y a la luz de nuestros días es incomprensible a la mente humana. A continuación Agustín nombra cada uno los acontecimientos que surgieron en cada uno de los primeros días:

Primer día: creación de la mañana, la tarde y la noche.
Segundo día: el firmamento
Tercer día: la tierra y el mar
Cuarto día: los astros
Quinto día: los animales de las aguas
Sexto día: los animales terrestres donde se incluye al hombre
Séptimo día: Dios descansa

Agustín advierte que el descanso de Dios no debe tomarse de manera pueril, pues el significado que tiene es que todos los hombres deben descansar en él. Es decir, ese descanso es para los hombres y no para Dios. 

Creación de los ángeles

La biblia no dice literalmente que los ángeles fueron creados, pero si esto es así ¿por qué se habla de ángeles posteriormente? San Agustín asegura que Dios no pasó por alto estos seres y es así que en la biblia se puede ver en un pasaje:


''Alabad al Señor en el cielo, alabad al Señor en lo alto. Alabadlo todos los ángeles, alabadlo todos sus ejércitos. Alabadlo sol y luna; alabadlo estrellas lucientes. Alabadlo espacios celestes, y aguas que cuelgan en el cielo, alaben el nombre del Señor. Porque él lo mandó y existieron''
(Salmo 147: 1-5)

¿Pero entonces en qué momento se hicieron los ángeles? si seguimos la cronología de la biblia tendríamos que decir entonces que se crearon luego de haber creado la totalidad de todas las cosas. Sin embargo, esto no es así. Al ser los ángeles seres de luz, entonces los ángeles debieron ser creados en el primer día, exactamente, cuando se hizo la luz y las tinieblas.

Por otro lado, si bien pudieron ser seres de luz, también se debe decir que fueron seres de tinieblas porque una cantidad no menor de ellos pecó. La felicidad la tuvieron de manera sempiterna aquellos que se quedaron con Dios, pero aquellos que pecaron se la perdieron. 

Lectura apropiada de los pasajes

''El diablo peca desde el principio'' (1 Juan 3:8)

Los herejes se aprovechan de este pasaje diciendo que el Diablo existió independientemente desde el principio con Dios. Sin embargo, lo que quiere decir la biblia es que el diablo peca desde el principio del pecado, y no desde el principio de la creación. 

''Separó Dios la luz de las tinieblas'' (Génesis 1:4-5)

Por supuesto, la separación de la luz y las tinieblas tiene que con la separación de los ángeles buenos y malos. Dios sabía de ante mano que ángeles iban a caer en el pecado y por eso los separó: para distinguirlos. Sólo quien conoce la distinción entre el bien y el mal pudo separar los mismos. 

''Vio Dios que la luz era buena'' (Génesis 17:18)

Esto quiere decir que luego de crear la luz y las tinieblas, sólo las tinieblas quedaron con la desaprobación pues es ahí donde estaban los ángeles malos. Los ángeles buenos recibieron la aprobación de Dios cuando este dijo que la luz era buena. 


Obras divinas y terrenales de la creación

El error de Orígenes(1)

Se dice que todas las obras fueron hechas por Dios, y la ser hechas tuvieron el error de pecar e ir ascendiendo en la escala del mal. Con el tiempo y con la proporción de mal que tenían estas almas, cada una de ellas fue aprisionada en diversos cuerpos según el nivel de sus pecados. 

La idea que está arriba fue aportada por Orígenes quien fue uno de los primeros padres de la Iglesia Católica. Para San Agustín, la idea de Orígenes es un error pues si esto fuera cierto, es decir, la distribución de las almas fuera por ciertos merecimientos, entonces los más pecadores serían los más pesados y los buenos serían ligeros. Sin embargo, los demonios tienen una naturaleza ligera por lo que, según la lógica de Orígenes, los demonios serían buenos y los hombres más malos que los demonios, aún cuando sea el hombre más virtuoso (porque no podrá dejar el espesor de su cuerpo). 

Además ¿qué pasaría con los cuerpos aún más pesados que los hombres como lo son los planetas y el sol? tendríamos que decir que ellos son los más pecadores de todos. 

Los tres aspectos filosóficos

Los filósofos dividían la filosofía en tres:

Lógica
Ética
Física

También se describe la ciencia de los hombres que serían:

Naturaleza
Doctrina 
Práctica

Todas estas cosas hacen pensar que el hombre ciertamente existe y no se engaña con respecto a la vida y la naturaleza. No obstante, el hombre sí puede engañarse ¿cómo entonces puede saber si realmente existe si se engaña? Simplemente, San Agustín responde a esta pregunta diciendo que si el hombre se engaña, entonces existe. 

Entre amor y saber

San Agustín exhorta al lector a que abrace mucho más el amor que el saber. ¿Por qué? porque el saber se puede tener pero al mismo tiempo se puede amar a alguien no correspondido (aunque se tenga saber). En cambio, siempre será mucho mejor amar las cosas buenas y poner el saber en ellas. 


Conclusión

Aquí describimos la ciudad de Dios en todo su esplendor y teoría de acuerdo a la visión de San Agustín. En esta parte San Agustín buscó poner en orden sus ideas anteriores sobre la existencia de los ángeles, los errores de algunos pensadores y explicaciones a algunos pasajes de la biblia que permanecían oscuros o difíciles de comprender. No contento con esto, San Agustín dedica el siguiente libro solamente a la explicación de la existencia de los ángeles, pero también de la creación del hombre que, en efecto, son una de las cosas más difíciles de comprender. 

miércoles, 21 de junio de 2017

San Agustín de Hipona - La ciudad de Dios (Libro X: El culto al verdadero Dios) (413).

Todos lo relacionado con el culto al verdadero Dios está en esta parte de la ciudad de Dios. Ya hemos analizado todos los cultos correspondientes a los dioses paganos, pero no hemos visto el culto al Dios cristiano el cual San Agustín de Hipona ha hablado durante las páginas de este libro. ¿Qué más podríamos hacer para satisfacer a Dios? ¿Será que él necesita la adoración tal como los humanos tenemos nuestras necesidades? ¿Cuál es el punto de adorar a un Dios que de supuesto no necesita nada? Veámoslo en las siguientes síntesis.

Referencias:

(1) De hecho, en la Antigua Grecia se decía que los demonios eran simples mensajeros. 
(2) El tema de la teúrgia pasa aquí desapercibido, o como un tema de menor importancia para San Agustín. Sin embargo, a través del tiempo será considerado un tema muy importante, por no decir un problema para el cristianismo. 
(3) Existe justamente una obra de Porfirio que es llamada ''contra cristianos''.
(4) Una argumentación que a lo mejor no satisface pero que es válida.

LA CIUDAD DE DIOS

LIBRO X: EL CULTO AL VERDADERO DIOS

Los platónicos, los filósofos más cercanos a Dios


San Agustín pone a los platónicos en primer lugar al reconocer que fueron estos los que relacionaron a la luz (Dios desde la mirada de Cristo) con el único Dios verdadero. Por supuesto, los platónicos nunca se refirieron a Dios literalmente, pero sí lo llamaron ''Bien'', ''intelecto'', ''virtud'', o ''sabiduría''. 

No obstante todo esto, la latría que los platónicos profesaban era a los dioses paganos, es decir, en la práctica eran paganos y en teoría creían en un único Dios. 

Los platónicos llamaba a amar la virtud y la inteligencia, mientras que los cristianos llaman a amar a todos sean amigos o enemigos. Pero otra cosa también es importante para el culto a Dios, y esta es la adoración a él, pues dice la biblia:

''El que ofrezca sacrificios a los dioses (fuera del Señor) será exterminado''
(Éxodo 22:20)

En este sentido, sólo serán salvos aquellos que crean en Dios y además hagan el culto a este Dios verdadero; de otro modo, todo ellos serán condenados. 

El verdadero culto a Dios

El sacrificio para dar culto a los dioses ha cambiado con la llegada de Cristo, pues sería ridículo pensar que el sacrificio le sirve a Dios; en realidad, el sacrificio sólo le sirve al hombre. 

Ahora, si leemos el A.T. veremos que los holocaustos a los animales eran necesarios y con el tiempo se empezaron a considerar que ya no eran necesarios. ¿Por qué en un comienzo Dios querría animales como sacrificio? No quería a los animales por sí mismos, pues ellos son creación de Dios y ya le pertenecían, lo que quiere Dios de esos sacrificios era lo que significaban. Ya lo decía la biblia:

''Quiero lealtad, no sacrificios''
(Oseas 6:6)

En otras palabras, el sacrificio de los animales significaba lealtad hacia Dios, la pura acción de hacer lo que Dios pide es el culto hacia él. 

El sacrificio a Dios

Todo lo que nos hace felices en nombre de Dios es el verdadero culto a Dios. Por otro lado, los castigos también forman parte del culto divino a Dios como parte de una purificación del hombre frente a las cosas divinas. 

No sólo los hombres quieren este culto a Dios, sino que también los ángeles quieren este culto para él. Esto se prueba cuando los profetas enviados por Dios pudieron realizar los milagros como Abraham en Egipto (cuando iba a sacrificar a su hijo), o Moisés cuando arrojó la peste y liberó a su pueblo del yugo egipcio. 

El culto por parte de Porfirio, el neoplatónico

Porfirio defendía el culto a los demonios, es decir, creía firmemente en que existían demonios buenos y demonios malos(1). La verdad es que Porfirio estaba muy interesado en la descripción de los demonios, tanto así que le escribió una carta a Anebonte, un egipcio que manejaba conocimientos sobre los demonios. 

Anebonte le nombra todos los dioses que conoce como Osiris e Isis quienes eran dioses egipcios, pero que son considerados por los cristianos como demonios. Porfirio le pregunta que cómo era posible que hombres pudieran verdaderamente adivinar el futuro, o hacer tantas cosas que parecieran divinas. 

La teurgia de Porfirio

Una gran controversia surge en este libro debido al concepto de ''teurgia'' que es introducido por Porfirio. ¿Qué es la teurgia? es una especie de práctica mágica que usaban los griegos para comunicarse con los dioses. 

¿Será que estos hombres que practican la teurgia y puede sanar a los hombres y hacer cuantos bienes son más divinos que otros hombres? La teurgia es un arte que parece que los hombres pueden desempeñar sin la ayuda de Dios, pero se debe recordar que las buenas obras no son mérito del hombre como lo dice San Agustín, sino que son mérito de Dios. 

En cierto sentido, el paganismo tiene un mediador que son demonios que ayudan a los hombres, mientras que el mediador de los cristianos es Jesús. Para Agustín, los hombres sólo pueden encontrar el bien a través de las enseñanzas de Jesús y de la purificación del alma por las buenas acciones. No obstante, pareciera ser que ciertos hombres alcanzan dones sin conocer la historia de Jesús(2)

Bastaría recordar los milagros que sucedieron a Enéas al escapar de Troya, o la supervivencia de Rómulo y Remo quienes fueron los fundadores. Todos estos hechos pasaron fuera de la presencia del cristianismo que se establecería muchísimos años más tarde. Lo curioso es que San Agustín acepta que estos fueran milagros, pero que estos no tienen comparación con los milagros de las S.E. 

Reconoce Agustín que Porfirio y los neoplatónicos en general son muy buenos adversarios en el tema religioso. 

Porfirio contra los cristianos(3)

Los hombres santos son parte de la Iglesia Católica y por supuesto, estos vencen a los demonios en todas las ocasiones. ¿Cómo los vencen? los demonios no son vencidos a través de la violencia física, sino que a través de la abstinencia a todos los placeres mundanos. 

El mismo Porfirio se mostró vacilante entre la adoración aun único Dios, o la adoración a los demonios. De hecho, Porfirio decía que existían unos ángeles que descendían del cielo para hablar sobre teurgia a los hombres, pero ¿por qué no pensar que esos ángeles eran enviados por el Padre? bien pensó Porfirio que como los ángeles eran los que daban la teurgia, entonces estos debían ser adorados más nunca hay que olvidar al creador de estos. 

Ahora, Porfirio también pone algo interesante que se puede deducir de las escrituras de San Agustín; el hombre puede hacerse virtuoso sin la necesidad de Dios. De hecho, muchos hombres antes de conocer a Dios por Jesucristo hicieron grandes hazañas (Julio César, Mario Cayo, Marco Tulio Cicerón, etc.), por lo que fácilmente se puede concluir que el hombre no necesita el conocimiento de Dios. San Agustín dice que si el creador de este mundo existió siempre, entonces su plan siempre estuvo presente desde el inicio de los tiempos(4).

El alma no es coeterna con Dios (refutación a Porfirio)

Porfirio dice que el alma es coeterna con Dios, pues si es inmortal y siempre ha existido, entonces es como un Dios; no obstante, San Agustín no aprueba esto y dice que el alma existe a causa de Dios porque antes no existía. 

Ahora, debemos recordar que Platón fue quien dijo que los hombres tenían comienzo pero su alma no tenía fin ¿no estaba de acuerdo Porfirio con esto? Además, ¿cómo podríamos decir que un alma es miserable? porque si decimos que las almas no han sido creadas, es decir, han existido siempre, lo mismo podríamos decir de las cosas que tienen; por ejemplo, su miseria o su felicidad. Por lo tanto ningún atributo del alma puede existir por siempre porque nadie puede ser feliz y miserable al mismo tiempo. Aquí queda claro y refutado el argumento de Porfirio de que el alma existió siempre o que es coeterna con Dios. 

Finalmente, San Agustín no culpa a Porfirio en no conocer la profundidad de las S.E., y es más reconoce el gran ingenio que tiene al haber incluso profetizado la llegada del cristianismo (indirecta o inintencionadamente). 


Conclusión

Vemos ya que a mitad de este libro se abre la discusión de la teurgia de Porfirio y como esta se conecta con los dioses o los demonios. Es difícil refutar el argumento de Porfirio quien sólo trató de elevar la lógica por encima de las creencias cristianas. Por supuesto, como está dicho en las referencias, el tema de la teurgia no acaba aquí porque será una interesante discusión que tomará más tarde Santo Tomás de Aquino que retomará el mismo planteamiento agustiniano sobre la teurgia y los milagros de Cristo.

domingo, 18 de junio de 2017

San Agustín de Hipona - La ciudad de Dios (Libro IX: Cristo, mediador) (413).

Filósofos, pensadores, letrados, intelectuales o religiosos. Ninguno de ellos ha quedado indiferente a la figura de Cristo como mediador entre Dios y los hombres. Decíamos que el mediador, o figura intermedia, entre los hombres y Dios eran los demonios, pero ¿qué significa que Cristo sea mediador entre los hombres? básicamente que es él quien guía a los hombres al camino de Dios. Las cosas ya están dichas y ya no hay vuelta atrás, el hombre que conoce la obra de Cristo conoce el bien y no tendría porqué no hacerlo. ¿Qué hubieran opinado los filósofos anteriores a San Agustín? veámoslo en lo sucesivo. 



LA CIUDAD DE DIOS

LIBRO IX: CRISTO, MEDIADOR

Demonios buenos y malos


Muchos se habló en las distintas culturas de los dioses buenos y malos, pero eso ya lo hemos superado con la argumentación en contra del politeísmo. Basta analizar si los demonios son buenos o malos, o si existen en comunidad demonios buenos y malos.

Podría decirse que los demonios usan las pasiones para que el hombre caiga en ellos y busque más de donde provino. En otras palabras, los demonios toman la forma de los vicios en los hombres. 

Los estoicos

Los hombres que más tienen fama de soportar las pasiones estimulantes del exterior son los estoicos. Estos decían que el sabio debía estar libre de todas las pasiones que le rodeaban. De hecho, no sólo a los vicios los estoicos se sentían reacios, sino que también a las afecciones del alma como la tristeza o angustia. 

Nada puede angustiar al sabio, dicen los estoicos, pero el cristiano lo ve de una manera distinta. El hombre se debe compadecer del débil, debe tener misericordia, y tener tristeza cuando corresponde tenerla. Para el cristiano, todo tiene su lugar con Dios, pues la pena es buena cuando se utiliza en favor de Dios, así como todos los padecimientos del alma. 

Apuleyo

Ya habíamos hablado de este pensador quien introducía el tema de los demonios. Veamos algunas características más de los demonios de acuerdo a Apuleyo.

Vivientes: por su linaje
Pasibles: por su ánimo
Racionales: por su mente
Aéreos: por su eternidad

En nada se diferencian los demonios buenos con los malos, por lo menos en estas características abstractas y físicas. De hecho, en a lectura completa no hay ninguna otra diferencia entre los demonios; todos ellos tienen las mismas características y se diferenciarían sólo por nombre, es decir, se llamarían ''buenos'' sólo por estar más cerca de Dios.

Por otro lado, se podría decir que los demonios son buenos en cuanto a que son eternos al igual que Dios, pero en ese caso también tendríamos que decir que los hombres son buenos porque si siguen la palabra de Dios, estos vivirán eternamente. Por lo tanto, los demonios con los hombres son bastante parecidos si hacemos una lectura más profunda.

Platónicos

Para los platónicos, los dioses viven eternamente felices, los demonios eternamente miserables y los hombres pueden vivir o eternamente felices, o eternamente miserables. Para estos, los demonios solamente pueden ser cercanos a los dioses por su eternidad, pero siempre estarán condenados a vivir miserablemente, una opinión muy parecida a la de Apuleyo. 

Cristo

El verdadero mediador entre los hombres y Dios fue Jesús quien fue mortal como hombre, pero divino como Verbo. El demonio separa a los amigos de los enemigos, pero Cristo reúne a los amigos con los enemigos para luego ser buenos los unos con los otros. 

El camino del hombre se divide en dos segmentos que deberá decidir seguir en alguna parte de su vida: el camino de los demonios o el camino de Cristo. 

Lo peor de los demonios es que conocen la ciencia muy bien y a través de ella pueden engañar a los hombres. El mismo Cristo se vio seducido ante los demonios con cosas cambiantes y temporales, pero sabiamente Cristo no les hizo caso. La ciencia que poseen los demonios es una ciencia sin amor, es decir, una ciencia soberbia que si bien pone orgulloso a quien la posee, no vale de nada sin el amor.

Conclusión

De aquí se concluye que los demonios no tienen nada bueno para ofrecer si los hombres siguen la voluntad de Dios mediada por Cristo. Esta mirada de la vida y de la cosmología cristiana parece ser muy optimista en cuanto al alcance de la felicidad. Si leemos atentamente, la felicidad la tendremos siempre que sigamos la voluntad de la cual ya fuimos advertidos por Jesús. Sin embargo, pasaran los años en que el hombre tendrá que luchar contra los vicios y voltear la mirada a las cosas más espirituales.