lunes, 27 de octubre de 2025

San Isidoro de Sevilla - Etimologías (Libro X: Acerca de las palabras)

El Libro X de las Etimologías de San Isidoro de Sevilla, titulado De vocabulis (“Acerca de las palabras”), constituye una reflexión sobre el lenguaje humano y su capacidad de significar la realidad. En esta parte de la obra, Isidoro explora la naturaleza de las palabras, su origen, composición y sentido, mostrando su convicción de que comprender el nombre de las cosas es también conocer su esencia. Siguiendo la tradición antigua que une la filología con la filosofía, el obispo hispalense concibe el estudio etimológico como vía hacia el saber, pues las palabras —según su doctrina— conservan en su raíz la huella del orden divino y racional del mundo.

ETIMOLOGÍAS

LIBRO X: ACERCA DE LAS PALABRAS

Sobre algunas palabras que utilizan los hombres

Isidoro señala que no siempre es claro de dónde provienen los vocablos, y recurre a ejemplos filosóficos para mostrar cómo el lenguaje revela la relación entre el ser humano, la sabiduría y la tierra. Así, explica que homo (hombre) puede derivar de humanitas (humanidad), pero también de humus (tierra), subrayando la conexión del hombre con su origen terrenal. Esta interpretación etimológica no es meramente lingüística, sino teológica y simbólica: el nombre encierra una verdad sobre la condición humana, su dependencia de la creación y su aspiración al conocimiento.


A

  1. Aerosaerós (griego): hombre poderoso y sabio.

  2. Auctoragere (“desarrollar, llevar a cabo”): promotor, quien hace surgir algo.

  3. Actoragere (“hacer, ejecutar”): el que realiza o representa una acción.

  4. Alumnusalere (“alimentar”): el que alimenta o es alimentado, nutrido.

  5. Amicusanimi custos (“guardián del alma”) o hamus (“anzuelo”): amigo, por el vínculo del amor.

  6. Amabilisamare (“amar”) + -bilis (“digno de”): digno de amor.

  7. Amasiusamare (“amar”): enamorado, inclinado al amor.

  8. Astutusastus (“astucia”): sagaz, cauto, prudente.

  9. Aceracer (“agudo, penetrante”): el que alcanza el punto justo.

  10. Aleralacer (“vivaz, dinámico”): ágil, animado.

  11. Aarmigero← el que porta armas

  12. Aegreaeger (“débil, enfermo”): con dificultad, con esfuerzo.

  13. Avarusavidus (“deseoso”): avaro, codicioso.

  14. Adulatioadulari (“acariciar”): adulación, elevarse para agradar.

  15. Aenigmaainigma (griego: “dicho oscuro”): enigma, cosa difícil de entender.

  16. Aeriusaer (“aire”): elevado, etéreo.

  17. Aes ← (“bronce”): metal brillante, por su resplandor.

  18. Aestusaestus (“hervor, calor”): agitación o ardor del fuego.

  19. Ageragere (“cultivar, mover la tierra”): campo cultivado.

  20. Agricolacolere agrum (“cultivar el campo”): labrador.

  21. Adsectus / Assiduusassidere (“sentarse junto a”): quien acompaña o sigue a otro.

  22. Apparitorapparere (“aparecer”): alguacil, el que se presenta para obedecer.

  23. Atonitusattonitus (“aturdido por el trueno”): asombrado, estupefacto.

  24. Adlectusadlegere (“elegir”): elegido públicamente.

  25. Abactusabigere (“expulsar, apartar”): el que es echado fuera o desterrado.

  26. Abortivusaboriri (“morir antes de nacer”): abortado o destruido.

  27. Adoptivusadoptare (“escoger como hijo”) y optatus (“deseado”): hijo adoptivo.

  28. Ambos ← del griego ambo (“los dos”): dos personas o cosas.

  29. Alius ← (“otro entre muchos”); Alter ← (“otro entre dos”).

  30. Aequim manus (ambidexter)aequus (“igual”) + manus (“mano”): el que maneja ambas manos con igual destreza.



B
  1. Beatusbene auctus (“bien acrecentado”): feliz, porque posee lo que desea y no padece lo que detesta.
  2. Bonusvenustas (“belleza”): bueno, porque la bondad se asocia a la belleza del cuerpo y del espíritu.

  3. Benignusbene + genus (“de buena naturaleza”): benévolo o amable, el que está dispuesto espontáneamente a hacer el bien.

  4. Beneficusfacere bonum (“hacer el bien”): el que hace el bien a otros; de ahí beneficentia (“acción de hacer el bien”).

  5. Benevolusbene + velle (“querer el bien”): quien desea el bien ajeno; equivalente a “benévolo”.

  6. Blandus ← (“afable, dulce”): el que invita a la familiaridad y la amabilidad.

  7. Brutusobrutus (“enterrado, obtuso”): carente de razón o prudencia; el que simula estupidez.

  8. Balbusbalare (“balbucear”): tartamudo, el que no pronuncia completamente las palabras.

  9. Blaesus ← (“que habla entrecortado”): sinónimo de balbus.

  10. Bucco ← (“bocón, charlatán”): el que habla mucho y presume de elocuencia.

  11. Biliosusbilis (“bilis, humor negro”): el que es colérico o melancólico.

  12. Baburrus ← (“necio, torpe”): el estúpido o inexperto.

  13. Biothanatus ← del griego bios (“vida”) + thanatos (“muerte”): “muerto violentamente” o “dos veces muerto”.


C

  1. Claruscaelum (“cielo”): claro, porque resplandece como el cielo.
  2. Celsuscaelum (“cielo”): excelso, elevado, sublime.

  3. Castus ← (“puro”): primero aplicado a los “castrados”, luego al que practica la continencia.

  4. Caelestiscaelum (“cielo”): celestial, porque orienta su vida hacia lo divino.

  5. Caelebscaelum + habere (“tener el cielo”): célibe, no casado.

  6. Caelicolacaelum colere (“habitar el cielo”): habitante del cielo, los ángeles.

  7. Continenscontinere (“contenerse”): el que domina sus pasiones y apetitos.

  8. Clemensclemens (“misericordioso”): benigno, indulgente.

  9. Concordiacorda una (“unión de corazones”): concordia, unión afectiva.

  10. Coniuxconiungere (“unir”): cónyuge, el que se une a otro en matrimonio.

  11. Consolatorconsolari (“aliviar, consolar”): el que conforta o da ánimo.

  12. Consulconsulere (“cuidar, deliberar”): el que cuida o aconseja al Estado.

  13. Constansconstare (“mantenerse firme”): constante, perseverante.

  14. Confidensconfidere (“confiar”): el que tiene seguridad o confianza.

  15. Calliduscallere (“ser hábil”): astuto, experimentado.

  16. Callis ← (“sendero”): el que anda por caminos difíciles o peligrosos.

  17. Caliduscalere (“calentar”): cálido, ardiente.

  18. Calumniatorcalumnia (“falsa acusación”): difamador o falso testigo.

  19. Calculadorcalx (“piedra, guijarro”): el que cuenta o maquina astutamente.

  20. Compilatorcompilare (“despojar”): ladrón que mezcla lo ajeno con lo propio.

  21. Contumaxcontumacia (“terquedad”): obstinado, rebelde.

  22. Contumeliacontumax + malus (“mal trato”): afrenta o ultraje.

  23. Contumeliosus ← (“injurioso”): el que injuria con palabras.

  24. Crabritudocrabritus (“desprecio”): despreciable.

  25. Crudeliscrudus (“crudo”): cruel, el que no tiene piedad.

  26. Caro ← (“carne”): del verbo carere (“faltar”): carnal, relativo al cuerpo.

  27. Caritascarus (“querido”): amor puro o espiritual.

  28. Carcer ← (“prisión”): lugar de encierro o castigo.

  29. Cassus ← (“vacío”): carente, falto de algo.

  30. Caecus ← (“ciego”): el que no ve.

  31. Caducuscadere (“caer”): caduco o epiléptico, porque cae.

  32. Confususconfessio (“confesión”): confuso, porque se mezcla todo.

  33. Comulsuscom-movere (“sacudir, arruinar”): destruido o derribado.

  34. Consumidusconsumere (“devorar, destruir”): consumido, aniquilado.

  35. Conciliatrixconciliare (“unir, reconciliar”): celestina, mediadora entre amantes.

  36. Circumforanuscircum foros (“alrededor de los foros”): abogado ocioso que ronda los tribunales.

  37. Collegiatuscollegium (“colegio”): miembro de un cuerpo colegiado.

  38. Carpentariuscarpentum (“carro”): carpintero o constructor de carros.

  39. Candida / Candiduscandere (“brillar”): blanco, puro, luminoso.

  40. Albus ← (“blanco natural”): lo que es claro por naturaleza.

  41. Crispus ← (“rizado”): de cabello crespo o ensortijado.

  42. Clodus / Curvus ← (“cojo / curvado”): el que no anda recto o ha perdido la vista.

  43. Caro (tabernero) ← (“bodeguero malo”): el que rebaja el vino con agua.



D

  1. Dominusdomus (“casa”): señor, el que está al frente de su casa.
  2. Disertusdisserere (“exponer con orden”): elocuente, el que habla sabiamente.

  3. Doctusdiscere (“aprender”): instruido, sabio.

  4. Dictordicere (“decir”): el que habla o proclama.

  5. Docilisdocere (“enseñar”): dócil, el que puede ser instruido.

  6. Discipulusdisciplina / discere (“aprender”): discípulo, aprendiz.

  7. Dispensatordispensare (“repartir, administrar”): administrador de bienes o dinero.

  8. Divesdivus (“dios”): rico, el que posee dones semejantes a los divinos.

  9. Decorusdecem (“diez”): perfecto, completo.

  10. Dulcis ← (“agradable”): dulce, lo placentero.

  11. Decens ← (“bien proporcionado”): decoroso, bello por armonía.

  12. Directusregere (“guiar, enderezar”): recto, sin desviación moral o física.

  13. Dilectiodiligere (“amar, escoger”): amor o afecto sincero.

  14. Delibutuslibare (“untar, consagrar”): ungido, impregnado de dulzura o gozo.

  15. Delicatusdeliciae (“deleite”): amante del lujo o la suavidad.

  16. Defessusdis fessus (“demasiado fatigado”): agotado, cansado.

  17. Debilisbilis (“bilis”): débil, sin fuerza vital.

  18. Descoloriduscolor + de- (“privado de color”): descolorido, pálido, sin vida.

  19. Desperatusde- + sperare (“esperar”): sin esperanza, abatido.

  20. Degeneratusgenus + de- (“fuera del linaje”): degenerado, indigno de su origen.

  21. Decrepituscrepare (“crujir, hacer ruido”): decrépito, viejo, casi sin voz.

  22. Dirus ← (“terrible”): miserable, malvado, temido por su desgracia.

  23. Dehiscenshiscere (“abrirse”): el que se abre o se hiende (literal o moralmente).

  24. Desipienssapere + de- (“sin sabiduría”): necio, insensato.

  25. Dolosusdolus (“engaño”): astuto, malicioso, engañador.

  26. Dubiusduo viae (“dos caminos”): incierto, el que vacila entre dos opciones.

  27. Dilatordilatare (“demorar”): el que aplaza o retrasa.

  28. Residentia / Desidiosusresidere (“permanecer sentado”): perezoso, inactivo.

  29. Deletus / Deliruslira (“surco”): delirante, el que se desvía del surco recto.

  30. Dementismens (“mente”): demente, privado de razón.

  31. Degeneratusgenus + de- (“fuera del linaje”): el que cae de su noble origen (repetido para énfasis isidoriano).

  32. Deprecatus / Depréciatuspretium (“precio”): indigno, de poco valor.

  33. Dira ← (“malvada, funesta”): deidad vengadora o castigo divino.

  34. Deiciens / Desipienssapere + de- (“carecer de sabiduría”): el que ha perdido el juicio.

  35. Dolus / Dolosus ← (“engaño”): tramposo, que obra con astucia.

  36. Dubius ← (“dudoso”): vacilante, inseguro.

  37. Resideo / Desidiosus ← (“sentarse sin hacer nada”): ocioso, negligente.

  38. Delirusde lira ire (“salirse del surco”): loco o desvariado.

  39. Dementismens (“mente”): sin razón o juicio.

  40. Desipienssapere + de- (“sin saber”): falto de sensatez.

  41. Deglutiensdeglutire (“tragar”): el que devora o engulle.

  42. Delatordeferre (“llevar” o delatum, “acusación”): delator, el que acusa o denuncia a otro, especialmente de modo traidor.

  43. Damnatusdamnare (“condenar, declarar culpable”): condenado o sentenciado.
    Según Isidoro, el término se aplica a quien ha sido juzgado y hallado culpable por sentencia (damnum significa “daño” o “perjuicio”), de modo que damnatus es literalmente “el que ha sufrido daño por juicio”, o “el que ha sido condenado al castigo”.

  44. Degulatordeglutire (“tragar, devorar”): el que traga o devora.



E

  1. Eloquenseloquentia (“facilidad de hablar”): elocuente, de fácil expresión verbal.
  2. Exertusexserere (“exponer, explicar”): el que tiene desenvoltura o soltura para hablar.

  3. Eruditusrudis (“tosco”) + prefijo ex- (privativo): erudito, el que no es rudo; sabio, instruido.

  4. Expertusexperiri (“probar, ensayar”): experimentado, muy perito. El prefijo ex- aquí tiene valor aumentativo.

  5. Expersexperiri + ex- (privativo): inexperto, el que carece de pericia o conocimiento.

  6. Exornatusornatus (“adornado”) + ex- (aumentativo): muy adornado, excelentemente decorado.

  7. Excelsusexcellere (“elevarse”): muy elevado, eminente.

  8. Efficaxefficere (“hacer, realizar”): eficaz, porque no tiene dificultad para llevar algo a cabo.

  9. Exspesspes (“esperanza”) + ex- (privativo): desesperado, sin esperanza.

  10. Exorsorsus (“comienzo”) + ex- (privativo): desafortunado, el que no tiene suerte o buena parte.

  11. Exulexsilium (“destierro”): exiliado, el que está fuera de su patria o expulsado de su suelo.

  12. Exter ← (“de fuera”): extranjero, ajeno.

  13. Exorrigis / Exterritusterra (“tierra”) + ex- (“fuera de”): desterrado, apartado de la tierra patria.

  14. Exterminatusterminus (“límite”) + ex- (“fuera de”): arrojado fuera de los límites, expulsado.

  15. Exterminator ← (“expulsor”): el que arroja o expulsa a alguien fuera de los confines de la ciudad.

  16. Egenusegere (“carecer”): necesitado, pobre.

  17. Exiguusexiguere (“pesar, medir”): escaso, pequeño. El prefijo ex- tiene aquí valor aumentativo.

  18. Exilisexile (“delgado, débil”): flaco, consumido.

  19. Exsuctussugere (“chupar”): chupado, exhausto, totalmente consumido.

  20. Exangissanguis (“sangre”) + ex- (privativo): exangüe, sin sangre.

  21. Exanimisanima (“alma”) + ex- (“fuera de”): sin vida, muerto.

  22. Exustusurere (“quemar”): calcinado, abrasado.

  23. Exoletusolescere (“oler”): corrompido, degenerado, con olor desagradable.

  24. Exososodisse (“odiar”): odioso, aborrecido.

  25. Exitialisexitium (“destrucción”): pernicioso, destructor, mortífero.

  26. Executorexsequi (“cumplir, llevar a cabo”): ejecutor, el que cumple o realiza una acción.

  27. Effractorfrangere (“romper”): ladrón que fuerza puertas o muros; rompe y entra.

  28. Effrenatusfrenum (“freno”) + ex- (“fuera de”): desenfrenado, sin control.

  29. Effususfundere (“derramar”): derrochador, pródigo.

  30. Efferatusferus (“fiero, salvaje”): feroz, cruel, sin razón.

  31. Exhaustushaurire (“beber, agotar”): agotado, consumido.

  32. Exsaturatussaturare (“saciar”): harto, empachado.

  33. Exsibilatussibilare (“silbar”): abucheado, silbado.

  34. Eunuchus ← Designa al castrado; algunos pueden realizar el acto sexual, pero su semen carece de fuerza, por lo que es estéril e infecundo.

  35. Exsorssors (“suerte”) + ex- (“sin”): desdichado, sin fortuna.

  36. Exterminiumterminus (“límite”): exterminio, expulsión fuera de los confines.

  37. Exutusindutus (“vestido”) + ex- (“sin”): despojado, sin vestido o desnudado.

  38. Exiguus ← (“pequeño”): exiguo, escaso o de corta medida.

  39. Exarmatusarma (“armas”) + ex- (“sin”): desarmado.

  40. Excalefactuscalefacere (“calentar”): recalentado, inflamado.

  41. Exesusedere (“comer”): consumido, corroído, gastado.

  42. Exanimatusanima (“alma”) + ex- (“fuera de”): sin vida, desmayado.

  43. Exhaustushaurire (“beber”): seco, vacío, agotado.

  44. Examinatusexamen (“balanza, prueba”): examinado, probado, o también confundido por el juicio.

  45. Exultaresaltare (“saltar”): exultar, saltar de gozo o júbilo.

  46. Exurereurere (“quemar”): abrasar completamente.

  47. Exuctorexuere (“quitar”): despojar, quitar el vestido o la posesión.

  48. Exhaustorhaurire (“chupar, agotar”): el que consume todo o deja vacío.

  49. Exterminatorterminus (“límite”) + ex- (“fuera de”): expulsor, el que arroja fuera de los límites.

  50. Effetafetus (“parto”): mujer estéril, que ha quedado incapaz de concebir debido a sus frecuentes alumbramientos; los partos reiterados la han debilitado físicamente.


F
  1. Facundusfacilis (“fácil”) + unda (“palabra, flujo”): el que tiene facilidad de palabra, elocuente.

  2. Facetusfacere (“hacer, actuar”): gracioso o ingenioso, el que realiza bromas o gestos con ingenio y acción.

  3. Frugalis / Frugalfrux, frugis (“fruto”): puede significar tanto privación de frutos (austeridad) como moderación y templanza.

  4. Fenatorfeneris actor (“el que maneja dinero a interés”): prestamista o usurero.

  5. Flamines ← (“sacerdotes de los ídolos”): ministros del culto pagano.

  6. Felixfelo (“ser fecundo” o “dar fruto”): feliz, afortunado, el que recibe o da felicidad.

  7. Fidelisfides (“fe, lealtad”): fiel, el que cumple lo prometido y actúa con rectitud.

  8. Firmus ← (“firme”): estable, sólido; de aquí procede formosus (hermoso).

  9. Fortisferre (“soportar”): fuerte, el que resiste la adversidad sin doblegarse.

  10. Formosusforma (“belleza”): hermoso, bien formado.

  11. Foedus ← (“ignominioso”): vergonzoso, manchado moralmente.

  12. Fragilisfrangere (“romper”): frágil, el que se quiebra con facilidad.

  13. Fessusfissus (“hendido”): cansado o agotado, tanto en cuerpo como en ánimo.

  14. Fatigatusfatis agitatus (“agitado por el destino”): fatigado, vencido por el esfuerzo o la suerte.

  15. Formidolosusformido (“temor”): temeroso, aterrador.

  16. Fatuus ← (“necio”): falto de entendimiento o de razón.

  17. Faunus / Fauni ← (“faunos”): seres del bosque; el nombre fatuus podría provenir de su profecía y locura.

  18. Favensfavere (“favorecer”): favorecedor, quien concede su apoyo o benevolencia.

  19. Fictorfingere (“modelar”): escultor o el que forma cosas, también por extensión el que finge.

  20. Flavidusflavus (“amarillo”): rubio, de cabello dorado.

  21. Fervidusfervere (“hervir”): ardiente, apasionado.

  22. Frendensfrendere (“rechinar los dientes”): airado o furioso.

  23. Fremensfremere (“bramar”): el que ruge o se agita con ira.

  24. Feroxferus (“fiero”): valiente, indómito, de ánimo salvaje.

  25. Fur ← (“ladrón”): el que roba con astucia.

  26. Fuscus ← (“oscuro”): sombrío, melancólico.

  27. Factiosusfactio (“bando, facción”): sedicioso, el que promueve divisiones.

  28. Facinorosusfacere (“hacer”) + malus (“malo”): criminal, el que comete malas acciones.

  29. Femellariusfemella (“mujerzuela”): afeminado o vicioso, inclinado a los placeres femeninos.

  30. Flagitiosusflagitium (“escándalo”): licencioso, deshonesto.

  31. Furciferfurca (“horca”): criminal condenado a llevar la horca al cuello como signo de infamia.

  32. Futilisfundere (“verter”): vano, superficial, sin solidez en sus palabras o acciones.

  33. Fornicarius / Fornicatrixfornix (“bóveda, arco”): prostituto o prostituta; se dice así porque ejercían su oficio bajo los arcos o bóvedas públicas.

  34. Fecundusfetus (“parto”): fecundo, fértil, el que da a luz con frecuencia.

  35. Fetafetus (“cría”): preñada o que ha concebido.

  36. Fletusflere (“llorar”): llanto abundante o derramamiento de lágrimas.

  37. Fugitivusfugere (“huir”): fugitivo, el que escapa o huye; no se aplica a quien simplemente se ausenta o falta a un deber.

G

  1. Gloriosusclaritas (“claridad, brillo”): glorioso, el que resplandece por su fama o excelencia; la letra C inicial se transformó en G por eufonía.
  2. Gnarius ← (“sabio, entendido”): el que conoce o sabe; su contrario es ignarus, el ignorante.

  3. Gravis ← (“grave, venerable”): digno de respeto, constante y firme; se opone a levis (“ligero”).

  4. Grandis ← (“grande”): de gran tamaño o edad; de aquí grandævus, “anciano”.

  5. Gracilis ← (“delgado, grácil”): opuesto a grandis, significa liviano o esbelto.

  6. Gratusgratia (“gracia”): agradable o agradecido; cuando se aplica al espíritu, significa “benevolente”.

  7. Gratificusgratus + facere (“hacer el bien”): benévolo, el que obra con buena voluntad.

  8. Gratiosus ← (“generoso, amable”): el que da más de lo que debe o actúa con liberalidad.

  9. Garrulus ← (“parlanchín”): hablador excesivo, charlatán; quien no puede callar cuando se alegra.

  10. Ganeo ← del griego ganeia (“banquete, lugar oculto”): lujurioso, el que frecuenta lugares de placer o prostíbulos.

  11. Gluttus / Gulosusgula (“garganta”): glotón, el que come con exceso y entrega su cuerpo a la gula.

H

  1. Humilishumus (“tierra”): humilde, el que está inclinado hacia la tierra, símbolo de sencillez y mansedumbre.

  2. Honorabilishonor + habilis (“digno de honor”): honorable, merecedor de estima y respeto.

  3. Honestushonor (“honor”): honesto, el que conserva el honor sin mancha, sin torpeza o deshonra.

  4. Humanushomo (“hombre”): humano, el que siente compasión y benevolencia hacia los demás; de aquí procede humanitas.

  5. Habilishabere (“tener”): hábil, dispuesto y apto para realizar algo con destreza.

  6. Honerosus / Honeratushonorare (“honrar”): honroso, distinguido, digno de estima.

  7. Hirsutushirtus (“peludo”): hirsuto, cubierto de cabellos o pelos espesos.

  8. Hypocrita ← del griego hypokritēs (“actor, simulador”): hipócrita, quien finge virtud o bondad mientras oculta su maldad interior; Isidoro lo relaciona con los actores del teatro antiguo que llevaban máscaras para fingir otra identidad.

  9. Humectus / Humidushumere (“estar húmedo”): húmedo o mojado; lo que contiene o produce humedad.

  10. Humatushumare (“enterrar”): enterrado, sepultado bajo la tierra; se aplica al cadáver o al cuerpo que ha sido cubierto de tierra (humus). Representa también la condición última del ser humano, que vuelve al polvo del que fue formado (“memento homo, quia pulvis es”).


I
  1. Ingeniosusgignere (“engendrar”): ingenioso, el que posee fuerza interior para concebir o crear un arte o idea.
  2. Inventorinvenire (“hallar, encontrar”): el que encuentra lo que busca; de aquí procede inventio, “invención”, que significa llegar o alcanzar lo que se persigue.

  3. Interpresinter partes (“entre dos partes”): intérprete, el que traduce o media entre lenguas distintas; también el que comprende las cosas divinas y transmite los misterios de Dios.

  4. Iuridicusiura dicere (“decir el derecho”): jurista o juez, el que expone y aplica las leyes y derechos humanos.

  5. Indoles ← (“naturaleza, disposición”): cualidades naturales, inclinación interior hacia la virtud o el vicio.

  6. Iustusius (“derecho, ley”): justo, el que guarda la justicia y vive conforme a la ley.

  7. Insonsnocens + prefijo negativo in- (“no dañino”): inocente, el que no ha cometido mal ni sufrido daño.

  8. Iocus ← (“broma, chanza”): se aplica al que es alegre y dispuesto al humor; el iocularis es bromista o bufón.

  9. Illustrislux (“luz”): ilustre, brillante por su sabiduría o linaje.

  10. Incorruptibiliscorrumpere + in- (“no corruptible”): incorruptible, puro, que no puede ser alterado ni degradado.

  11. Immortalismors + in- (“sin muerte”): inmortal, eterno, que no muere.

  12. Immaculatusmacula + in- (“sin mancha”): inmaculado, limpio de corrupción.

  13. Infrangibilisfrangere + in- (“no quebrantable”): inquebrantable, fuerte, estable.

  14. Infirmusfirmus + in- (“sin fuerza”): débil, enfermo, falto de vigor.

  15. Imbellisbellum + in- (“sin guerra”): pacífico, blando o frágil.

  16. Inanis ← (“vacío”): vano, sin contenido ni solidez.

  17. Inconstansconstans + in- (“no constante”): inconstante, voluble, cambiante.

  18. Irascibilisira (“cólera”): iracundo, propenso a encolerizarse.

  19. Inflammatorflamma (“llama”): instigador, el que enciende o inflama a otros.

  20. Invidusinvidere (“mirar con malos ojos”): envidioso, el que sufre por el bien ajeno.

  21. Ineffabilisfari + in- (“no expresable”): inefable, aquello que no puede decirse por su grandeza o santidad.

  22. Iniustusius + in- (“sin justicia”): injusto, el que carece de equidad.

  23. Impiumpius + in- (“sin piedad”): impío, el que no tiene devoción o respeto por lo sagrado.

  24. Impius / Impius ← (“sin fe, sin religión”): el que desprecia lo divino y vive sin temor de Dios.

  25. Innocensnocens + in- (“no dañino”): inocente, el que no comete daño.

  26. Ineptusaptus + in- (“no adecuado”): necio o torpe, falto de medida y prudencia.

  27. Indignusdignus + in- (“no digno”): indigno, el que no merece honor o estima.

  28. Invidiosusinvidere (“envidiar”): malicioso, resentido.

  29. Insipienssapere + in- (“sin sabor o juicio”): insensato, falto de sabiduría.

  30. Iracundusira (“cólera”): colérico, inclinado a la ira.

  31. Ineffabilisfari + in- (“sin poder decir”): inefable, tan sublime que no puede expresarse.

  32. Ignavusgnavus + in- (“sin energía”): cobarde, perezoso, sin ánimo ni acción.

  33. Ignobilisnobilis + in- (“no noble”): innoble, vil o indigno.

  34. Ignarusgnarus + in- (“no sabio”): ignorante, falto de conocimiento.

  35. Ignis ← (“fuego”): elemento ardiente, símbolo del espíritu o del castigo.

  36. Infernusinfra (“debajo”): infernal, situado en lo profundo o bajo la tierra; morada de los condenados.

  37. Infelixfelix + in- (“sin felicidad”): desgraciado, desdichado.

  38. Insanussanus + in- (“sin salud”): loco, demente.

  39. Ingratusgratus + in- (“sin gratitud”): desagradecido.

  40. Inutilisutilis + in- (“no útil”): inútil, sin provecho o función.

  41. Insidiosusinsidiae (“trampa, emboscada”): insidioso, el que tiende trampas o maquina engaños; literalmente “el que se sienta al acecho” (insidere).

  42. Incinctacinctus + prefijo in- (“sin ceñir”): encinta, es decir, sin cinturón; la mujer embarazada que, por su estado, no puede ceñirse la cintura.

  43. Inuestisvestis + prefijo in- (“sin vestido”): sin vestir, desnudo, o también “sin estola”, símbolo de virginidad o doncellez en las mujeres.

  44. Iurara ← (“mujer de mala vida”): persona que, con tal de obtener comida o beneficio, se entrega a cualquiera; término que refleja la degradación moral y la pérdida de pudor.


K

  1. Katholicus ← del griego καθολικός (katholikós), “universal”: se aplica a lo que es común o general, especialmente a la Iglesia Católica, entendida como la Iglesia universal.

  2. Karus ← del griego χαρός / χάρις (charis), “gracia, afecto”: término emparentado con caritas (caridad), el amor benevolente y desinteresado.

  3. Caritas ← (“caridad”): virtud cristiana del amor al prójimo.

  4. Caristia ← (“banquete familiar”): fiesta o comida de reconciliación entre familiares, derivada de caritas; simboliza la unión, la paz y la benevolencia mutua.



L
  1. Luculentuslux (“luz”): brillante, elocuente, de palabra clara y resplandeciente.
  2. Lectorlegere (“leer, recorrer con la vista”): lector, el que lee o recoge con su espíritu lo que estudia; relacionado también con collector (“el que recoge”).

  3. Loquaxloqui (“hablar”): locuaz, el que habla mucho, aunque no necesariamente con elocuencia.

  4. Laetuslatitudo (“anchura”): alegre, de ánimo amplio y abierto.

  5. Locupleslocus plenus (“lleno de tierras”): rico, el que posee muchas fincas y bienes; símbolo de abundancia material.

  6. Largus ← (“liberal, generoso”): el que da con abundancia y sin murmurar.

  7. Longuslinea (“línea”): largo o extenso; longaeuus (“de larga edad”), viejo o de larga vida.

  8. Longanimuslongus animus (“espíritu largo”): magnánimo, quien soporta las adversidades sin rendirse.

  9. Levis ← (“ligero”): inconstante o voluble, que cambia fácilmente de ánimo; se opone a la firmeza.

  10. Lubricuslabi (“resbalar”): inestable o frágil, el que cae fácilmente, tanto física como moralmente.

  11. Labiens / Labens ← (“que desciende”): símbolo de caída o decadencia, como el descenso de los astros o de las virtudes.

  12. Latrolatere (“ocultarse”): ladrón o salteador de caminos, el que se esconde para asaltar a otros.

  13. Lanista ← (“gladiador”): también “entrenador de gladiadores”, derivado del etrusco laniarius (“carnicero”), por su oficio de hacer luchar o “destrozar cuerpos”.

  14. Lacessitorlacessere (“provocar, atacar”): agresor o provocador; se aplica a quienes acometen con violencia.

  15. Leno ← (“alcahuete”): intermediario o corruptor, el que seduce a los débiles con halagos; del verbo delinire (“embelesar, adular”).

  16. Libidinosuslibido (“deseo”): lujurioso, el que actúa movido por el placer y hace lo que le viene en gana (libet).

  17. Luxuriosusluxus (“exceso, desorden”): lujurioso o desenfrenado en los placeres; de aquí también luxatio (“dislocación”), por algo “fuera de su lugar”.

  18. Lascivuslaxus (“suelto, desatado”): lascivo, vano, entregado a la sensualidad.

  19. Lymphaticus ← del griego hydrophobos (“temeroso del agua”): hidrofóbico o loco; Isidoro asocia la palabra a quienes temen el agua o padecen locura.

  20. Languiduslanguere (“decaer”): débil o abatido, falto de fuerza física o moral.

  21. Luriduslurum (“cuero”): lívido, de color pálido o mortecino, semejante al cuero curtido.

  22. Leprosuslepra (“costra, picazón”): leproso, el que padece una enfermedad cutánea provocada por exceso de impureza.

  23. Luscus ← (“tuerto”): persona con visión parcial o defectuosa; Isidoro lo vincula a los Cíclopes (coelites), de un solo ojo, y también a los miopes (lusitiosos).

  24. Lotuslavare (“lavar”): limpio o lavado, símbolo de pureza y claridad.

  25. Lupa ← (“loba”): prostituta; llamada así por su rapacidad y por arrastrar a los hombres infelices, a quienes “devora” como una fiera.

M

  1. Misericorsmiseria + cor (“corazón”): misericordioso, el que se compadece de la miseria ajena; literalmente, “el que lleva la miseria en el corazón”. Isidoro aclara que en Dios esta compasión no implica sufrimiento, pues Él muestra misericordia sin ser afectado por la miseria.

  2. Mactusmagis auctus gloria (“más lleno de gloria”): honrado o glorificado; vocablo tomado del lenguaje de los sacrificios, en los que al rociar vino o incienso sobre la víctima se decía “mactus esto”, es decir, “sé consagrado”.

    1. Munificusmunus (“don, deber”): espléndido o generoso, el que cumple su obligación dando con liberalidad.

    2. Magnanimusmagnum animus (“gran alma”): magnánimo, de gran espíritu, contrario al pusilánime.

    3. Magnificusmagnus facere (“hacer cosas grandes”): magnífico, el que realiza obras grandes y nobles.

    4. Mansuetusmanus + assuetus (“acostumbrado a la mano”): manso, acostumbrado al trato humano, dócil.

    5. Modestusmodus (“medida”): moderado, equilibrado, que guarda proporción y no excede.

    6. Mitis ← (“paciente, afable”): suave y soportador de la injusticia sin perder la calma.

    7. Mutus ← (“mudo”): el que no tiene voz articulada o no habla.

    8. Magistermagis (“más”): maestro, el que sabe más y enseña a los demás.

    9. Major ← (“mayor”): el superior en edad, rango o virtud.

    10. Minimus / Minor ← (“menor”): el más pequeño o humilde.

    11. Modicusmodus (“medida”): moderado, templado, el que se conforma con poco.

    12. Misermiserari (“compadecerse”): infeliz o desdichado, el que ha perdido la dicha.

    13. Miserabilismiserari (“tener compasión”): digno de lástima, lamentable.

    14. Miserabilis (segundo uso): miserable, el que sufre pena o desgracia.

    15. Misericorsmiseria + cor (“corazón”): misericordioso, el que siente compasión por la miseria ajena.

    16. Mactusmagis auctus (“más engrandecido”): consagrado, honrado, lleno de gloria.

    17. Merens / Meritusmereri (“merecer”): merecedor o digno de recompensa.

    18. Mediocrismedius (“medio”): moderado, equilibrado, que no cae en exceso ni defecto.

    19. Mediocritas ← (“templanza”): virtud del justo medio entre los extremos.

    20. Malignusmalus + ingenium (“mal genio”): malvado, de ánimo retorcido y perverso.

    21. Maleficusmalum facere (“hacer el mal”): malhechor, el que obra el mal conscientemente.

    22. Malevolusmalum velle (“querer el mal”): malévolo, el que desea el daño ajeno.

    23. Maledicusmala dicere (“decir mal”): maldiciente, el que habla mal de otros.

    24. Maledicentia ← (“maledicencia”): hábito de hablar con injuria o difamar.

    25. Malignitas ← (“maldad”): disposición interior a hacer daño o pensar mal.

    26. Magnus ← (“grande”): excelente, elevado o destacado por su virtud.

    27. Minoritas ← (“pequeñez, humildad”): condición del que se hace pequeño o humilde por virtud.

    28. Mulatormulsum (“vino mezclado con miel”): adulador o lisonjero, porque con dulzura de palabras endulza falsamente los oídos de los demás.

    29. Metatoresmetiri (“medir”): los que señalan o delimitan los lugares para los campamentos.

    30. Molles ← (“afeminados”): los que se ablandan o muestran blandura corporal o moral, semejante a la debilidad femenina.

    31. Macermanus arca (“mano enjuta”): delgado o flaco, el que tiene el cuerpo seco o consumido.

    32. Moriens / Moribundusmori (“morir”): el que está muriendo o próximo a la muerte; moriturus (“el que morirá pronto”).

    33. Meretrixmereri (“ganar, merecer”): prostituta, porque gana dinero con su cuerpo; también usado para designar a las mujeres soldadas o cortesanas.

    34. Mulius / Muliomulus (“mulo”): el que conduce mulas o animales de carga.

    35. Mutius / Mutus ← (“mudo”): estúpido o falto de palabra, derivado de la incapacidad de hablar o razonar.



N
  1. Nobilisnosco (“conocer”): noble, aquel cuyo nombre y linaje son conocidos; opuesto a lo vil o desconocido.

  2. Nubilisad nubendum habilis (“apta para casarse”): núbil, la mujer en edad de matrimonio.

  3. Nemone homo (“no hombre”): nadie, inexistente o sin identidad; equivalente a ninguno.

  4. Nullusne ullus (“ni uno solo”): ninguno, inexistente, carente de ser.

  5. Nihilnil + hilum (“pequeña cosa, médula”): nada, carencia absoluta de entidad o sustancia.

  6. Nequam ← (“inútil”): puede significar pernicioso, vano o frívolo; usado también como sinónimo de bagatela.

  7. Nequam (antiguo uso)nec quicquam (“ni algo”): indigno, el que no vale nada o no es digno de sustento.

  8. Neuterne uterque (“ni uno ni otro”): neutro, el que no pertenece a ningún extremo, ni masculino ni femenino.

  9. Nefariusne farreus o ne fari (“no digno de ser dicho”): impío o criminal, el que comete actos que ofenden a los dioses o a la ley natural.

  10. Nutritornutu eruditor (“el que enseña por señas”): educador o formador, el que instruye y guía.

  11. Nefandusne fari (“no decir”): nefando, aquello que no puede expresarse sin horror o vergüenza.

  12. Nuntiusnuntiare (“anunciar”): mensajero o anuncio; cuando se refiere al que anuncia, es masculino (nuntius), y cuando al mensaje mismo, es neutro (nuntium).

  13. Nazareus ← (“nazareo”): consagrado o santo de Dios; el que se dejaba crecer el cabello como signo de voto religioso, absteníase del vino y de todo aquello que contaminara el alma.

  14. Nugas ← (“frívolo, necio”): palabra hebrea usada para referirse a los que se apartan de la ley; indica liviandad espiritual o superficialidad moral.

  15. Nugigerulusnugae + gerere (“llevar necedades”): chismoso o hablador, el que propala cosas insensatas.

  16. Neglegensnec legens (“el que no lee”): negligente o descuidado; símbolo del que no se instruye ni cultiva su espíritu.

  17. Nepos ← (“manirroto”): derrochador, el que despilfarra los bienes heredados; su nombre procede del escorpión que devora a sus crías, imagen de quien destruye lo que ha recibido de sus padres.

  18. Niger ← (“negro”): oscuro, cubierto por la sombra o la falta de luz; de aquí el sentido simbólico de “sombrío” o “maligno”.

O
  1. Orthodoxus ← del griego orthos (“recto”) + doxa (“gloria, opinión”): ortodoxo, el que mantiene la recta fe o gloria.
    1. Oratoros, oris (“boca”) + orare (“hablar”): orador, el que se expresa con palabras; relacionado con la oración y la elocuencia.

  2. Obediensob-audire (“escuchar desde”): obediente, el que presta oído al que manda o enseña.

    1. Hospeshostis + pes (“extranjero que pone pie en casa ajena”): huésped u hospedador, el que recibe al forastero; símbolo del hombre hospitalario.

  3. Osorodium (“odio”): enemigo, el que odia; formado como amator deriva de amor.

    1. Odibilis ← (“digno de odio”): aborrecible o detestable.

    2. Obsitusobsidere (“asediar”): cercado o rodeado de enemigos o asechanzas.

  4. Obscenus ← (“obsceno”): impuro o lascivo, voz derivada del lenguaje augural, aplicada a lo de mal agüero o indecente.

  5. Obtunsus ← (“obtuso”): embotado, insensible, carente de agudeza; se usa también para lo tardo o denso.

  6. Obnixusniti (“esforzarse”): obstinado o contumaz, el que se esfuerza en oposición a algo.

    1. Obnexusnexus (“lazo”): ligado o atado moralmente por vínculos de culpa o deber.

  7. Oblectatorlactis (“leche”) → lacto (“deleitar”): el que entretiene o recrea; de ahí procede el verbo oblectare (“recrear, agradar”).

  8. Obtrectatordetractor o “el que habla con malicia”; se relaciona con quien resta mérito o valor a los demás.

  9. Obtrectatorobtrectare (“denigrar”): el hombre maligno que, calumniando y haciendo mal, impide el crecimiento o prosperidad de los demás.

  10. Orbus ← (“privado”): aquel que no tiene hijos, como si hubiera perdido sus ojos (orbus oculis), es decir, carente de descendencia o visión.

  11. Opifexopus facere (“hacer una obra”): artífice o trabajador, el que realiza una creación o manufactura.

  12. Opilioovilio (“rebaño”): guardián o pastor de las ovejas, símbolo de quien cuida y guía a los otros.


P

  1. Prudensprorsus videns (“el que ve hacia adelante”): prudente, el que prevé los acontecimientos futuros y actúa con juicio.
  2. Praescipax ← (“previsor”): el que observa anticipadamente los hechos.

  3. Patienspati (“sufrir”): paciente, el que soporta golpes y adversidades.

  4. Perfectusper-facere (“hecho completamente”): perfecto, el que no puede añadirsele nada más; lo acabado o pleno.

  5. Pulcher ← (“hermoso”): belleza física que primero se refería al rostro y luego se extendió al cuerpo entero; puede residir en cabello, ojos, blancura o proporción del cuerpo.

  6. Pellaxpellicere (“engañar”): seductor, el que persuade con falsedad o halago.

  7. Perspicax ← (“espléndido, que resplandece”): aquel cuya claridad o agudeza es luminosa, tanto en lo físico como en lo espiritual.

  8. Perpetuus ← (“perpetuo”) y Perennis ← (“perenne”): lo continuo, aquello que no cesa con el tiempo (perpetuum annis).

  9. Praesulprae-salire (“estar delante”): el que dirige, preside o gobierna; de ahí viene el sentido eclesiástico de “prelado”.

  10. Praepositus ← (“puesto delante”): quien manda u ordena sobre otros; aplicado a superiores o encargados.

  11. Patronuspater (“padre”): protector o defensor, el que ejerce cuidado paternal.

  12. Paedagogus ← (“pedagogo”): el que guía o enseña a los jóvenes; compuesto de pais (niño) y agogos (guía).

  13. Praesens ← (“presente”): el que está en el lugar, literalmente “el que está siendo”.

  14. Prior ← (“primero”): el que antecede a otros, de primus.

  15. Posterus ← (“posterior”): el que viene después.

  16. Potens / Potentatus ← (“poderoso”): el que domina o tiene gran extensión de poder o riquezas; de potestas (“autoridad”).

  17. Praepotensprae (“antes”) + potens (“poderoso”): el que excede a todos en poder o riqueza.

  18. Pecuniosuspecunia (“dinero”, originalmente “ganado”): adinerado, aquel que posee abundancia de bienes.

  19. Pernix / Obstinatuspernix (“ágil”) o obstinatus (“persistente”): el perseverante, el que no se rinde hasta lograr su meta.

  20. Perpes / Perseverans ← (“persistente”): el que se mantiene firme y constante en sus empresas o ideales.

  21. Pernix (otro sentido) ← (“veloz, ligero”): relacionado con la rapidez del movimiento, como en animales o corredores.

  22. Piger ← (“perezoso”): el que anda con lentitud o desgana, propio del ánimo flojo.

  23. Pervigilper (“a través”) + vigil (“velar”): el que permanece despierto toda la noche; aplicado también al que persevera espiritualmente.

  24. Pertinaxper-tinere (“mantenerse firme”): obstinado o constante en su propósito.

  25. Petulans ← (“petulante”): atrevido, insolente; el que reclama con violencia o descaro.

  26. Procerus ← (“elevado”): alto, de gran estatura; también, por extensión, noble o distinguido.

  27. Procax ← (“impúdico”): desvergonzado, atrevido en el hablar o en el actuar.

  28. Profligatus / Profugus ← (“derrochador” / “prófugo”): el que disipa su fortuna o huye de su patria.

  29. Peregrinus ← (“extranjero”): el que vive fuera de su tierra, símbolo del alma alejada del cielo.

  30. Perfidusper-fidem (“a través de la fe”): traidor, el que quiebra la confianza dada.

  31. Perfrictus ← (“descarado”): cínico, sin vergüenza, literalmente “de rostro endurecido”.

  32. Praevaricatorpraevaricare (“torcer el surco”): el que obra con doblez, especialmente el juez injusto.

  33. Praedatorpraedari (“saquear”): el saqueador o ladrón de territorios ajenos.

  34. Plagiatorplagium (“engaño”): plagiario, el que actúa con dolo o engaño, desviándose del camino recto.

  35. Pyratapyr (gr. “fuego”): pirata, saqueador marítimo; los antiguos los llamaban así porque solían incendiar los navíos capturados.

  36. Pupillator ← (“falsificador de monedas”): el que mezcla y altera las monedas al acuñarlas.

  37. Peculatorpeculium (“tesoro público”): defraudador del erario; funcionario que roba dinero del Estado.

  38. Prodior / Delator ← (“traidor / acusador”): el que delata o denuncia por interés o ganancia.

  39. Perfidusper fidem (“a través de la fe”): pérfido, traidor que quebranta la fidelidad o promesa empeñada.

  40. Periurusperjurare (“jurar en falso”): perjuro, quien realiza un juramento mentiroso.

  41. Praevaricatorpraevaricari (“torcer el surco”): abogado corrupto o desleal, que defiende maliciosamente una causa.

  42. Pellax ← (“embustero, falaz”): quien engaña con su rostro o apariencia; viene de pellis (“piel”).

  43. Profanuspro fanum (“fuera del templo”): impío, quien no puede participar en los ritos sagrados.

  44. Parricidaparens + caedere (“matar al padre”): parricida, el que mata a su padre o pariente cercano.

  45. Persecutorpersequi (“seguir”): perseguidor, aquel que sigue con hostilidad o acosa persistentemente.

  46. Publicanuspublicus (“público”): cobrador de impuestos o recaudador estatal.

  47. Peccatorpeccare (“pecar”): pecador, el que incurre en falta moral.

  48. Prostitutapro-stare (“estar de pie públicamente”): meretriz o ramera, la que ofrece su cuerpo públicamente.

  49. Procumbensprocumbere (“postrarse”): quien se inclina o cae al suelo, signo de debilidad o entrega.

  50. Paviduspavor (“temor”): temeroso, quien sufre de espanto o ansiedad espiritual.

  51. Pauperpaucus + parere (“producir poco”): pobre, quien tiene escaso fruto o ganancia.

  52. Petros / Petra ← (“piedra”): piedra o roca; de aquí el nombre Pedro, símbolo de firmeza espiritual.

  53. Pusillanimispusillus + animus (“ánimo pequeño”): pusilánime, cobarde o falto de valor.

  54. Petulcusadpetere (“apetecer”): retozón o lujurioso; de ahí que también a las meretrices se las llamara petulcae (“retozonas”).

Q
  1. Quaestorquaerere (“investigar”): cuestor, magistrado encargado de las investigaciones y de las finanzas públicas; literalmente, “el que busca o averigua”.
  2. Quaestuosus ← (“lucrativo”): derivado de quaestus (“ganancia”), referido a lo que produce beneficio.

  3. Querimoniosus ← (“quejumbroso”): el que se lamenta constantemente.

  4. Querulusquerella (“queja”): quien expresa sus quejas o reclamaciones.

  5. Quietus ← (“tranquilo, pacífico”): el que posee serenidad de espíritu y no perturba a nadie.


R
  1. Religiosusrelegere (“volver a leer”): religioso; quien relee y cuida las cosas sagradas, aplicando diligencia e inteligencia en el culto divino.
  2. Rationatorratio (“razón”): razonador o elocuente; hombre capaz de exponer con claridad y sabiduría las causas dignas de admiración.

  3. Retractator ← (“repetidor”): quien revisa o reconsidera lo dicho o hecho; de retractare (“volver a tratar”).

  4. Resipiensresipere (“recobrar el juicio”): quien, tras caer en error o locura, recobra la sensatez y se corrige.

  5. Repentinus / Repens ← (“repentino, súbito”): lo que ocurre de manera inesperada o veloz.

  6. Robustusrobur (“roble”): fuerte, vigoroso; símbolo de firmeza y solidez moral.

  7. Rapidus / Raptorrapere (“arrebatar”): rápido, violento, ladrón o raptor; el que toma algo con fuerza o astucia.

  8. Reus ← (“reo”): culpable o acusado judicialmente; de res (“cosa”), porque se le imputa un hecho.

  9. Rixansrixa (“riña”): pendenciero o discutidor; quien siempre provoca altercados.

  10. Rusticusrus (“campo”): campesino; quien trabaja la tierra o vive en el medio rural.


S

  1. Sapienssapor (“sabor”): sabio; quien discierne los asuntos con el mismo gusto con que se distingue lo dulce de lo amargo.

  2. Studiosusstudium (“afán, aplicación”): estudioso, dedicado al conocimiento.

  3. Sanctus ← (“santo”): purificado por la sangre del sacrificio; separado del error y de la corrupción.

  4. Sincerus ← (“sincero”): sin mezcla ni falsedad; puro e incorrupto.

  5. Sapius / Sublimis ← (“sublime”): elevado en virtud y honor, digno de alabanza.

  6. Speciosusspecies (“forma, apariencia”): hermoso, admirable por su aspecto.

  7. Sollicitus ← (“solícito”): cuidadoso, quien se ocupa con empeño en sus deberes.

  8. Solidus ← (“sólido”): firme, fuerte, resistente como el oro sin aleación.

  9. Sodales ← (“compañeros”): quienes comparten un mismo signo o emblema, unidos por la costumbre o el rito.

  10. Sordidus ← (“sucio”): moral o físicamente impuro, falto de limpieza o nobleza.

  11. Silvestrissilva (“bosque”): agreste, natural, no civilizado.

  12. Simulacrumsimulare (“imitar”): imagen o figura creada para parecer real.

  13. Simplex ← (“simple”): recto y sin doblez, pero también ingenuo o falto de malicia.

  14. Sapiens / Severus ← (“severo”): rígido y justo, aplica la ley sin blandura.

  15. Simulatorsimulare (“imitar”): simulador, quien ofrece una imagen falsa de lo que no es.

  16. Suasorsuadere (“persuadir”): consejero o el que induce con palabras al convencimiento.

  17. Studiosus ← (“estudioso”): aplicado y perseverante en el aprendizaje.

  18. Superbus ← (“soberbio”): altivo, de espíritu hinchado; quien se exalta más allá de lo justo.

  19. Sacrilegussacrum legere (“robar lo sagrado”): sacrílego, quien profana lo consagrado.

  20. Sicarius ← (“asesino”): portador del puñal (sica), homicida clandestino.

  21. Scaevus ← (“funesto, siniestro”): perverso o malvado.

  22. Sceleratusscelus (“crimen”): criminal o impío.

  23. Satur ← (“saciado”): lleno de comida o de crímenes; figuradamente, harto de pecado.

  24. Satorserere (“sembrar”): sembrador o padre.

  25. Saturus / Satelles ← (“parásito / servidor”): el que se adhiere a otro o lo asiste, ya sea para servir o por interés.

  26. Suffectorsubficere (“sustituir”): el que ocupa el lugar de otro.

  27. Secundus ← (“segundo”): el que sigue a otro; también quien tiene suerte favorable (secunda fortuna).

  28. Stipulator ← (“prometedor”): quien hace una promesa solemne.

  29. Sanguinolentussanguis (“sangre”): teñido de sangre o manchado por ella.

  30. Sopor ← (“sueño”): adormecimiento o torpor.

  31. Sepelitor / Sepulcrum ← (“sepulturero / tumba”): del verbo sepelire (“enterrar”).

  32. Sordidus ← (“sucio”): moral o físicamente impuro.

  33. Solus ← (“solo”): sin compañía, apartado de los demás.

  34. Sanus ← (“sano”): íntegro en cuerpo y espíritu.

  35. Sapiens ← (“sabio”): quien aplica el discernimiento del gusto a la verdad.

  36. Sociussocietas (“compañía”): amigo o aliado.

  37. Sus / Suarius ← (“cerdo / porquero”): el animal impuro, símbolo de avaricia o glotonería.

T
  1. Tutortueri (“proteger”): el que cuida o tutela a un pupilo, teniéndolo bajo su amparo y autoridad.
  2. Testis ← (“testigo”): el que da testimonio en un juicio o testamento; su presencia garantiza la verdad de los hechos.

  3. Tetricus ← (“severo”): hombre grave y sombrío, de semblante austero; asociado a los tétricos o de ánimo oscuro.

  4. Taciturnustacere (“callar”): reservado o silencioso por naturaleza, que prefiere guardar silencio antes que hablar sin prudencia.

  5. Trutinatortrutina (“balanza”): el que pesa o examina con justicia; crítico que mide las cosas con equidad.

  6. Trinistia / Tenax ← (“ansioso” o “constante”): quien se aferra a algo con firmeza o lo guarda con cuidado excesivo.

  7. Truculentustrux (“fiero”): terrible o cruel, de aspecto violento o amenazador.

  8. Turpis ← (“torpe” o “deforme”): quien se mueve con torpeza o actúa sin decoro moral.

  9. Tremulus / Tremor ← (“tembloroso”): de tremere (“temblar”); alude al miedo físico o espiritual que sacude al hombre.

  10. Timidus ← (“miedoso”): quien se encoge ante el peligro o la culpa; el miedo enfría la sangre y causa palidez.

  11. Tenebricosustenebrae (“tinieblas”): sombrío, oscuro, enemigo de la claridad o la luz.

V
  1. Virvirtus (“valor, virtud”): varón; el que posee fuerza moral y valentía.
  2. Utilisuti (“usar”): útil; aquello que puede emplearse correctamente o que es provechoso.

  3. Docilisdiscere (“aprender”): dócil; el que puede ser instruido.

  4. Verusveritas (“verdad”): verdadero; de aquí también verax (“veraz”), el que dice o expresa la verdad.

  5. Veridicus ← (“verídico”): quien dice lo verdadero y defiende la verdad.

  6. Verecundus ← (“vergonzoso”): quien se sonroja o siente pudor ante lo verdadero.

  7. Venustusvena (“sangre”): hermoso, lleno de gracia y vitalidad.

  8. Viridisvis (“fuerza”) + rudis (“bruto”): verde; lleno de savia y vigor.

  9. Vivens ← (“viviente”): el que posee vida.

  10. Varius ← (“variable”): cambiante, de ánimo o juicio inconstante.

  11. Versutusvertere (“volver, girar”): astuto; quien se adapta o se inclina con facilidad al engaño, de donde proviene versutia (“artimaña”).

  12. Vilvilla (“granja”): vil; rústico o falto de nobleza.

  13. Versipellisversare (“cambiar”) + pellis (“piel”): hipócrita o voluble; quien cambia de semblante o parecer según las circunstancias.

  14. Violentusvis (“fuerza”): violento; quien abusa de la fuerza o actúa con ímpetu desordenado.

  15. Vecors ← (“pérfido”): de corazón torcido y mala conciencia; falto de rectitud moral.

  16. Vagus ← (“vagabundo”): errante; sin rumbo ni camino fijo.

  17. Vanus ← (“vano”): vacío o falaz; lo que carece de sustancia y se desvanece en la memoria.

  18. Vesanus ← (“loco”): el que no está en su sano juicio; perturbado mentalmente.

  19. Vinolentusvinum (“vino”): borracho; quien se embriaga con facilidad.

  20. Vexatusveho / vexo (“transportar”): perseguido o acosado; literalmente “movido de un lado a otro”.

  21. Veneficusvenenum + facere (“hacer veneno”): envenenador; quien prepara o administra sustancias para causar la muerte.

  22. Vectorvehitor (“transportador”): quien conduce o transporta algo o a alguien; también el que viaja.

  23. Venatorvenatio (“caza”): cazador; el que persigue animales salvajes, derivado de venabulum (“lanza de caza”). San Isidoro distingue cuatro tipos de cazadores: los que siguen las huellas, los ojeadores, los que levantan la caza y los que la recogen.




Conclusión

El Libro X de las Etimologías de San Isidoro de Sevilla es una reflexión profunda sobre el poder del lenguaje como espejo del alma y de la razón divina. A través del origen de las palabras, Isidoro muestra cómo la lengua humana contiene en sí misma una sabiduría moral y teológica: los vocablos no solo designan cosas, sino que revelan su naturaleza, su causa y su valor ético. Cada término encierra una enseñanza sobre la virtud o el vicio, la verdad o el engaño, la fuerza o la debilidad del espíritu. Así, el estudio de las palabras se convierte en un camino de conocimiento moral, donde comprender el origen del lenguaje es acercarse al orden de la creación y a la mente de Dios, para quien toda palabra tiene un sentido justo, claro y verdadero.

domingo, 26 de octubre de 2025

Plutarco - Moralia: Consolación a su mujer

La Consolación a su mujer es una carta que Plutarco escribe a su esposa tras la muerte de su hija pequeña, Timóxena. Este breve pero conmovedor texto combina ternura, razón y filosofía moral. En él, Plutarco exhorta a su esposa a sobrellevar el dolor con serenidad, apoyándose en la virtud y en la aceptación de la naturaleza humana. Lejos de la frialdad estoica, el autor expresa un afecto profundo y un sentido del equilibrio entre el sentimiento y la razón, convirtiendo este escrito en una joya del pensamiento ético y familiar del mundo antiguo.

CONSOLACIÓN A SU MUJER

Plutarco comienza refiriéndose al modo en que recibió la noticia de la muerte de su hija, señalando que el mensajero enviado por su esposa no lo encontró y que fue su nieta quien le informó en Tanagra. Desde el inicio se percibe un tono contenido y reflexivo: el hecho trágico se enuncia sin dramatismo, pero con una clara conciencia del dolor compartido. Plutarco reconoce la probabilidad de que las exequias ya se hayan realizado y manifiesta un deseo sereno: que todo haya ocurrido de la manera menos dolorosa posible para su esposa.

Plutarco comprende que su esposa, quizás movida por afecto o por prudencia, haya querido esperar su llegada antes de proceder. Sin embargo, él la exhorta a no dejarse dominar por supersticiones ni excesos emocionales. 

Le pide serenidad, no solo por ella misma, sino también por él, dando la importancia del autocontrol en medio del dolor. La llama “querida mía” y le recuerda que ambos comparten la misma pérdida.

Cuando Plutarco dice que él “puede delimitar de qué magnitud es lo ocurrido”, muestra una comprensión racional del suceso: sabe medir el dolor y reconocer sus límites, en contraste con el desborde emocional que puede nublar el juicio. Al advertir que le dolería más verla vencida por la pena que la pérdida misma, expresa una forma de amor que busca elevar al otro, no protegerlo con consuelos vacíos.

“No nací de la encina ni de la roca”, es una cita homérica que significa que tampoco él es insensible o hecho de piedra.

Recuerda a su esposa que ambos compartieron no solo la crianza de varios hijos, sino también una vida familiar plena, en la que ambos participaron activamente en la educación de los niños. El gesto de haberle dado el nombre de su madre simboliza la continuidad del amor y de la vida familiar; por eso, su pérdida es doblemente sentida: muere la niña, pero también se apaga una prolongación afectiva de la madre. Sin embargo, Plutarco no se detiene en la tragedia, sino que eleva la memoria de la niña a un plano de pureza moral. Describe su carácter con ternura filosófica: la dulzura de los niños pequeños es “pura y sin mezcla”, porque no conocen el rencor ni la ira. Esta pureza, sin embargo, hace que el dolor de su pérdida sea más agudo.

Lo que antes fue motivo de gozo —la dulzura, la ternura y las virtudes de la niña— no debe ahora convertirse en causa de tormento. La lógica del filósofo es clara: si esos recuerdos nos proporcionaron felicidad mientras ella vivía, no hay razón para que al evocarlos nos destruyan; más bien, deben seguir siendo una presencia amable y serena en la memoria.

La cita de Clímene, madre de Faetón, refuerza esta idea mediante el ejemplo poético. Clímene, al odiar los objetos que le recordaban a su hijo —el arco y los juegos—, simboliza la reacción natural del dolor que rehúye todo lo que evoca la pérdida. Pero Plutarco considera que ese impulso debe ser dominado por la razón. No hay que rechazar los recuerdos, sino integrarlos, hacerlos vivir con nosotros. La memoria del ser amado, cuando se asume desde la virtud, se convierte en compañía espiritual y no en carga emocional.

El filósofo apela, además, a la coherencia de su vida y enseñanza: recuerda a su esposa que muchas veces ambos han razonado sobre estos temas con otros, y que ahora les toca aplicar esa sabiduría a su propio dolor. Su consejo final —no “encerrarse” ni “quedarse sentados” en la tristeza— encierra un llamado práctico: el duelo debe ser activo, no pasivo. La mejor forma de honrar la vida perdida no es el lamento perpetuo, sino conservar con alegría el recuerdo de lo bueno que fue. 

La compostura de Timoxena

Plutarco alaba con profunda admiración —aunque sin sorpresa— la actitud de su esposa ante la muerte de su hija. Destaca su compostura, su modestia y su rechazo a las formas externas del luto: no se vistió con ropas negras ni permitió que las sirvientas lo hicieran, no organizó ceremonias ostentosas ni exhibiciones de duelo. Todo se realizó con sencillez, serenidad y respeto. Este comportamiento, lejos de ser una muestra de frialdad, es para Plutarco una manifestación de prudencia (phronēsis) y templanza (sōphrosynē), virtudes que caracterizan tanto la vida pública como la privada.

El filósofo dice que esta contención no lo sorprende, pues su esposa siempre había vivido de manera sobria y sin afectación, incluso en las ocasiones alegres o sociales. La virtud, para Plutarco, es una disposición estable del alma, no algo que se improvisa en la desgracia. Así, la moderación que ella mostró en la vida cotidiana se mantiene ahora en el dolor, demostrando que su carácter es verdaderamente firme.

El verdadero combate interior no se libra contra la ternura natural —que es legítima y humana—, sino contra la desmesura del alma, que se deja arrastrar por los excesos del sufrimiento. Llorar y recordar es justo; pero abandonarse a la desesperación, como si el desconsuelo fuera una forma de virtud, es para Plutarco una falta de equilibrio tan censurable como la intemperancia en los placeres. En su ética, la virtud se define precisamente por la medida, por la capacidad de dominar los impulsos tanto en la alegría como en el dolor.

No solo la exime de cualquier reproche o necesidad de corrección, sino que la pone como ejemplo de virtud ante filósofos y ciudadanos. Su vida sencilla y natural, dice, ha causado admiración en todos los que la han conocido, incluso entre los sabios, que reconocen en ella una verdadera encarnación de los principios éticos que suelen predicar.

Plutarco destaca que su esposa ha demostrado esta firmeza no solo ahora, sino en ocasiones anteriores: al perder al hijo mayor y, más tarde, a Querón (probablemente un familiar cercano o amigo íntimo). En ambas tragedias, ella actuó con serenidad y orden, sin dejar que el dolor se transformara en caos doméstico o emocional. Este recuerdo cumple una doble función: sirve como reconocimiento de su virtud pasada y como refuerzo moral para sostenerla en el presente.

Particularmente emotiva es la evocación de la lactancia: su esposa alimentó al niño con su propio pecho y, pese a sufrir una lesión dolorosa, soportó una intervención sin debilidad. Plutarco interpreta este hecho como signo de “nobleza y amor de madre”, pero también como prueba de carácter: es capaz de soportar el dolor físico y emocional con firmeza y templanza. En su elogio se entrelazan el afecto con la ética: no se trata de una fría aprobación racional, sino de una reverencia amorosa hacia una mujer cuya virtud se manifiesta en la vida cotidiana.

Critica el carácter irracional y vano de esas demostraciones de pena, calificándolas de “enloquecidas” y “difíciles de apaciguar”. Según él, ese lamento no nace de una verdadera buena voluntad (eunoia), es decir, de un amor racional y noble, sino de una mezcla de dolor físico con vanagloria, esto es, de un deseo de mostrarse afectada ante los demás. En otras palabras, Plutarco distingue entre el dolor auténtico, que es silencioso y virtuoso, y el dolor teatral, que busca atención y agrava el sufrimiento.

Cuando Zeus reparte honores entre los dioses, el Sufrimiento pide también una porción, y Zeus se la concede solo a quienes lo eligen. Esta imagen alegórica encierra una enseñanza profunda: el sufrimiento se alimenta de la voluntad misma del doliente. En un inicio es una emoción natural, pero si se le deja entrar y permanecer, se convierte en hábito y se apodera del alma, volviéndose casi imposible de desterrar. Por eso, dice Plutarco, hay que resistirlo “en las puertas”, es decir, en sus primeros momentos, antes de que eche raíces.

El luto externo —la vestimenta, el cabello cortado, el aislamiento— alimenta la tristeza interior. Esta se convierte en un círculo vicioso que encierra al alma en la oscuridad y la amargura, haciéndola incapaz de disfrutar la luz, la risa o la compañía humana. Para Plutarco, el cuerpo y el alma están en íntima relación: si el cuerpo se debilita y se descuida, también el alma se deteriora. Por eso aconseja cuidar el cuerpo, mantenerse limpio y activo, pues la salud corporal ayuda a que la tristeza se disuelva, “como una ola en tiempo sereno”.

En tono de advertencia afectuosa, le dice a su esposa que no tema —como temen muchos— las “visitas de mujeres molestas”, aquellas que, en lugar de consolar, alimentan la pena con gritos, lamentos y gestos teatrales. Estas manifestaciones, lejos de aliviar, “gastan y excitan la pena”, impidiendo que el dolor siga su curso natural hacia la serenidad. Plutarco considera este tipo de consuelos un veneno disfrazado de compasión.

El filósofo recuerda, como ejemplo, un episodio reciente: su esposa había ayudado a la hermana de Teón, resistiendo justamente a esas mismas mujeres que acudían con lamentaciones exageradas. Esas personas son como quienes, en lugar de apagar un incendio, echan más leña al fuego. Su comportamiento refleja la incapacidad de comprender que la verdadera amistad y solidaridad consisten en aportar calma, no agitación.

Le pide a su esposa que, mediante un acto de reflexión consciente, regrese mentalmente al tiempo anterior al nacimiento de su hija, cuando ambos vivían sin esa alegría, pero también sin la actual tristeza. Le invita a unir ese pasado con el presente, reconociendo que su situación actual —sin la niña— no es peor que aquella de antes de tenerla. De este modo, busca liberar a su esposa de la ilusión de pérdida total: lo que hoy falta no existía antes, y entonces eran igualmente felices.

Si se lamentan del presente, sería como lamentarse de haber tenido una hija, cuando su nacimiento fue motivo de gozo. Por eso, Plutarco insta a no borrar de la memoria los dos años que ella vivió, sino a conservarlos como un bien disfrutado, no como un bien arrebatado. Así introduce una de las virtudes más estoicas del consuelo: la gratitud. No se debe reprochar a la fortuna por no haber prolongado lo que fue breve, sino agradecer lo que concedió. En sus palabras late una ética del reconocimiento: la felicidad no depende de la duración de los bienes, sino de la capacidad de recordarlos con gratitud.

Plutarco advierte contra un error común: dejar que un solo infortunio ensombrezca toda una vida feliz. Utiliza una imagen literaria —la del libro limpio con una sola mancha— para enseñar que no debemos juzgar la totalidad de nuestra existencia por un único episodio doloroso. La vida, como una obra bien compuesta, puede contener una página triste sin perder su belleza general. 

Luego recuerda que la verdadera felicidad no depende de la fortuna, sino de la razón y de la disposición firme del alma. Aquellos que miden su bienestar por los acontecimientos externos —la pérdida, la riqueza, el elogio o el fracaso— están condenados a una inestabilidad perpetua. En cambio, quienes cultivan la serenidad interior pueden enfrentar las vicisitudes sin caer en la desesperación. Este principio filosófico, de raíz socrática y estoica, se convierte aquí en un consejo afectuoso dirigido a su esposa: no permitas que las lágrimas ajenas, dictadas por la costumbre más que por el amor, te arrastren al abatimiento; recuerda que muchos envidiarían aún tu vida, tu familia y tu carácter.

Sería absurdo que otros desearan nuestra suerte —aun con la pérdida incluida— y que nosotros mismos la despreciáramos. Usa un ejemplo de Homero para ilustrar esta actitud mezquina: así como algunos lectores rechazan versos incompletos (acéfalos o miuros) sin apreciar el esplendor del conjunto, muchos seres humanos centran su atención en la única parte dolorosa de la vida, ignorando la abundancia de bienes que los rodea. Quien acumula bienes pero no los disfruta actúa igual que quien tiene motivos de gratitud y no los reconoce. 

Si la pena surge porque la niña no alcanzó la adultez ni conoció el matrimonio, debe recordarse que esos bienes no son grandes en sí mismos, y que su pérdida no puede entristecer a quien no llegó a desearlos. La pequeña Timóxena, dice, disfrutó de lo que le correspondía en su breve existencia: lo pequeño, lo simple, lo puro. Y ahora, al haber partido “a un lugar sin tristeza”, ya no necesita de nuestra aflicción. 

Reconoce que algunas doctrinas filosóficas —como las epicúreas— sostienen que la muerte no es un mal porque el alma se extingue completamente; sin embargo, recuerda a su esposa que ambos profesan la fe tradicional griega y han participado en los ritos de Dioniso, donde se enseña la inmortalidad del alma. 

El filósofo desarrolla una comparación hermosa y reveladora: el alma es como un ave en cautiverio. Si permanece mucho tiempo en su prisión —el cuerpo—, termina domesticándose y olvidando su naturaleza libre. Entonces, al morir, no logra desprenderse fácilmente de las pasiones terrenales y vuelve a encarnarse, atrapada en el ciclo de los nacimientos. La encarnación es una forma de olvido y de esclavitud espiritual, mientras que la liberación temprana del alma la devuelve más pronto a su patria celeste.

La pequeña Timóxena, al morir joven, ha escapado del peso y la corrupción del mundo. Su alma no ha tenido tiempo de habituarse a las pasiones ni de confundirse con la materia; ha regresado pura y ligera al lugar que le corresponde por naturaleza. El alma liberada es como una llama que, apagada brevemente, vuelve a encenderse con facilidad; en cambio, la que ha permanecido largo tiempo extinguida difícilmente recupera su brillo.

Las almas que mueren antes de enraizarse en la vida corporal “atraviesan más pronto las puertas del Hades” y alcanzan así una suerte más feliz. Lejos de ver la muerte temprana como una desgracia, Plutarco la presenta como un tránsito benigno hacia lo divino. 

Señala que, en la tradición griega, no se ofrecían libaciones ni se celebraban los ritos fúnebres habituales por los que mueren en la infancia, porque esos pequeños no han participado aún de la vida terrenal. Su existencia no estuvo marcada por los actos, pasiones ni contaminaciones propias de la vida humana; por eso, su destino es más puro y su tránsito, más rápido y luminoso.

Las leyes prohibían el duelo excesivo en estos casos, pues se consideraba impío lamentar a quienes habían partido “hacia una suerte y una región mejor y más divina”. Esta afirmación recoge la creencia de que el alma de los niños no está sujeta al castigo ni a la pesadumbre, sino que regresa enseguida a su origen celestial. La razón humana, dice Plutarco, encuentra incluso más difícil negar esta verdad que creerla, lo que significa que aceptar la paz de los inocentes es más natural que entregarse a la desesperación.

Por eso, exhorta a su esposa —y consigo mismo— a mantener la compostura externa conforme a la ley y la pureza interior conforme a la razón. Las lágrimas desmedidas, el duelo prolongado o la rebeldía frente al destino serían una forma de impiedad, porque implican desconocer la justicia divina. En cambio, guardar el alma “sin mancilla, pura y prudente” es el verdadero homenaje a la hija perdida y una señal de respeto hacia los dioses.

Conclusión

La Consolación a su mujer es una joya de amor y sabiduría donde Plutarco transforma el dolor en enseñanza. Frente a la muerte de su hija, no predica el olvido ni la frialdad, sino una serenidad nacida de la razón y la fe: aceptar la pérdida sin renunciar a la ternura. En cada línea, el filósofo enseña que el duelo puede ser escuela de virtud, que la memoria amorosa no debe ser cadena, sino luz, y que el alma, al desprenderse del cuerpo, regresa libre al orden divino del cual procede. Es, en el fondo, una lección sobre cómo vivir humanamente incluso ante la muerte.