martes, 6 de octubre de 2020

Santo Tomás de Aquino y el mal


Santo Tomás de Aquino y el mal

Anteriormente en el blog vimos la obra de Santo Tomás de Aquino, sobre todo aquellas que tienen que ver con las ''Cuestiones Disputadas'', uno de sus textos más importantes. Sin embargo, nunca vimos la importantísima concepción que tenía Santo Tomás con respecto al mal, de hecho, nos saltamos esa parte. 

Es por eso que ahora vamos a resolver el asunto pendiente analizando esta pequeña parte de las Cuestiones Disputadas: el mal. 

Artículo 1º: ¿Es algo el mal?

Si el mal es algo

Todo lo creado es algo y el mal es creado, entonces es algo. Por lo demás, todos los contrarios son algo, si lo malo es contrario de lo bueno entonces definitivamente es algo. 

Sin embargo, cuando pensamos el mal en abstracto entonces no sería un contrario sino que una privación. Por otro lado, si es tomado lo malo en concreto, entonces ahí hablamos de algo. También puede decirse que lo malo, en efecto, tiene un fin. Pensemos en la corrupción, esta siempre tiene un fin y es contrario a lo bueno.

Recordemos que todo esto es contrario a lo que diría San Agustín de Hipona, quien decía que el mal no es algo. El mal no pertenece a ninguna naturaleza. De hecho, el santo de Hipona dice que el hombre cuando peca no hace nada

Santo Tomás responde

En cierto sentido, dice Santo Tomás, esto es cierto porque si lo bueno tiene un fin y es apetecible, entonces el mal es todo lo contrario, es decir, no tiene un fin y no es apetecible. Como no tiene fin ni apetecibilidad, entonces sería difícil hablar de que el mal fuera algo. 

Lo malo es algo aquello a lo que acaece ser malo, por ejemplo, el ser ciego no es algo, sino algo a lo que acaece ser ciego. 

Bajo este respecto, hay dos cosas de como entender aquello que es malo:

Absolutamente: lo malo en sí
Relativamente: lo malo respecto de algo

Cuando lo malo es absoluto, entonces es ahí donde no se contradice con lo bueno, pues no sería nada en sí. Lo malo es relativo cuando puede suprimir algo de lo bueno, por ejemplo, cuando se dice que el castigo en sí es malo, pero es bueno en cuanto corrección. Por lo tanto, el mal sería relativo pues el castigo tiene un buen propósito. 

Donde lo malo sí puede ser contrario a lo bueno y además tener una especie de sustancia es cuando se habla de la moral. ¿Por qué? porque la moral depende de la voluntad de hacer el bien o el mal. Sin embargo, recordemos que esta denominación de bueno y malo es solo nominal y no representa exactamente la naturaleza del mal en cuanto a algo. Podríamos considerarlo solo una referencia al mal.

El no-ser nunca es apetecido, a menos que este esté unido a algo que contenga bien. La excepción es cuando el ser se conserva con un no-ser; por ejemplo, cuando la oveja escapa del lobo, es decir, quiere la ausencia del lobo para no ser comida. El no-ser siempre es rehuido mientras que es el ser, y su conservación, lo que siempre se procura. 

Como conclusión, Santo Tomás de Aquino nos dice que el mal es privación y no algo real. Lo malo sería ente de razón, pero no es una cosa porque en el intelecto es algo pero no en la cosa. No obstante, al mismo tiempo, sería bueno porque si se piensa con la razón es entendido y por lo tanto, es bueno (que algo sea entendido). 

Lo malo no tiene un fin pues nadie quiere lo malo, ni tampoco el mismo mal puede apetecer algo porque de ser así, tendría que apetecer más lo bueno, no lo malo. 

Art 2º: Lo malo en lo bueno

Lo malo está en lo bueno

Lo malo puede estar en lo existente y en lo bueno en cuanto a que es deficiente. Lo bueno y lo malo sí son opuestos, pero no el uno en el otro, así como el frío no es en el fuego. 

Lo malo es accidente, potencia y por lo tanto contrario al acto y la sustancia. Si lo malo por accidente está en lo bueno, entonces el mal podría denominar a lo bueno, lo cual es contradice. 

No obstante todo esto, San Agustín de Hipona dice que lo malo no puede subsistir si no es en lo bueno. Si el mal es privación, entonces este puede estar en un sujeto, en efecto, podemos decir que el sujeto tiene algo malo. Por lo tanto, de acuerdo a San Agustín, lo malo puede estar en lo bueno. 

Santo Tomás responde

Santo Tomás corresponde con San Agustín de Hipona en que lo malo solo puede subsistir en lo bueno. En consecuencia, Santo Tomás está de acuerdo con todas las proposiciones anteriores, es decir, que el mal sea accidente y potencia en algo bueno. ¿Cómo es esto? debemos entender que de alguna manera la potencia es una privación de algo (ha nacido para tener algo y no lo tiene). Lo malo no podría existir si lo bueno se destruye completamente. 

Art 3º: Lo bueno como causa de lo malo

Si se sostuvo anteriormente que lo malo no podría existir si lo bueno se destruye, entonces practicamente puede decirse que lo bueno es causa de lo malo, o por lo menos contribuye a su existencia. 

Al menos así lo sostiene San Agustín de Hipona cuando dice:

''Lo malo no puede surgir sino de lo bueno''

Por otro lado, el Pseudo Dionisio también nos dice algo parecido: ''De todas las cosas, el bien es principio y fin''. 

Santo Tomás responde

Lo malo no tiene causa por sí. Esto se ve porque como dijimos en un principio, lo malo no tiene un fin y no es apetecible, es decir, nadie quiere ir hacia lo malo, ni siquiera lo malo mismo. 

Todos actuamos por un bien, aunque este sea engañoso y aparente. Cuando está el bien, lo malo se transforma en un medio. Sin embargo, si ese bien (que me parece bien porque puede no ser una actitud correcta, pero me parece bien) desapareciera, entonces el medio para lograrlo (que puede ser malo) no podría existir. 

Art. 4º: La división de lo malo en castigo o culpa

Es curioso este último artículo pues propone que lo malo solo se divida en castigo o culpa. Por supuesto, uno inmediatamente tendría que decir que no, que su división es muchísimo más amplia. 

Santo Tomás responde

Puede observarse esta mirada desde el concepto de la voluntad, en efecto, para hacer el mal hay una elección y esta se da en una determinada situación. Cuando se escoge una opción para hacer el mal, entonces viene el castigo que va en contra de la voluntad. Luego viene la culpa que, considerada también como pena o castigo, que también depende de la voluntad y por lo tanto, todos los actos malos derivan de ella. 

Art. 5º: Lo malo es más culpa o más castigo?

A simple vista pareciera ser que el castigo es más malo que la culpa. De hecho, la separación misma del sumo bien debería ser un castigo, no una culpa. Por lo demás, en la visión cristiana, uno puede liberarse de la culpa, pero no puede liberarse del infierno que es el peor castigo. 

Sin embargo, San Agustín dice:

''A los malos no les gusta el castigo y a los buenos no les gusta la pena''

Santo Tomás responde

Muchos parecen acertar cuando dice que el mayor de los males son los castigos, pero siempre lo relacionan con los sentidos, es decir, el castigo corporal, el castigo que se siente. En cambio, la culpa es inherente al sujeto, no se entiende como algo corporal sino todo lo contrario. La propensión de hacer lo malo no es más grave que hacerlo y es ahí donde entra la culpa, en el acto de lo malo. En consecuencia, lo malo está más con la culpa que con el castigo.

Conclusión

Podríamos decir que lo dicho aquí por Santo Tomás de Aquino corresponde totalmente con la visión de San Agustín de Hipona, en cuanto a que lo malo es aquello que es privación del bien, aquello que no existe si no es por el bien que es lo que existe verdaderamente. Esta independencia del bien con respecto al mal se tendrá por entendida mucho tiempo después, sobre todo cuando los religiosos vuelvan a tener la palabra, quizás ya no desde la iglesia católica. 

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