jueves, 19 de julio de 2018

La Orden de los Caballeros Templarios (1118 - 1314).

Conocida como La Orden de los Pobres Compañeros de Cristo y del Templo de Salomón, o más conocida como los Caballeros de la Orden del Temple, fue una milicia cristiana altamente poderosa en la Edad Media. Manejada por soldados que ya en la Primera Cruzada decidieron acudir al llamado de Urbano II para batirse con los enemigos musulmanes, y así el cristianismo vencería en Europa. ¿Qué consecuencia tendrá en la historia este Orden Templaria? Veámoslo en los siguientes apuntes.



Los Caballeros Templarios


Orígen de la Orden del Temple

Ciertamente, nunca se sabrá porque Hugo de Payns y sus ocho acompañantes conformaron la Orden del Temple. De todas formas, todo esto se origina en el período de la Primera Cruzada cuando el mismo Hugo de Payns quiso construir una asociación que permitiera integrar la vida del monje con la profesión militar. 

En aquel momento reinaba Bouldino I quien aceptó esta asociación llamados ''Los Pobres soldados de Cristo''.Este rey permitió a estos soldados vivir en Tierra Santa cerca del Templo de Salomón, de ahí que recibieron el nombre de ''Caballeros Templarios''. El redactor de la Orden fue el monje Bernardo de Clairvaux, quien fue el mismo que convocó el Concilio de Troyes en el año 1128 donde fueron reconocidos por el Papa Honorio II. 

La armada completa

Los Caballeros Templarios debían hacer un voto de pobreza, castidad y obediencia(1), donde todos sus bienes pasaban a formar parte de la Orden. De aquí que la jerarquía sea la siguiente:


  1. Gran Maestre
  2. Maestre
  3. Comendadores
  4. Caballeros
  5. Escuderos
  6. Sirvientes

Estos solo podían rendir cuentas al Papa, excluyendo así a los obispos y reyes que gobernaran en ese tiempo. Su economía, que estaba protegida por los nobles, les hicieron ser los hombres más ricos de Europa en ese tiempo.

Desde los sirvientes hasta los caballeros entre ninguno de estos había un linaje o una descendencia noble, pues solo los que tenían descendencia de nobles podían ostentar los títulos de Comendadores, Maestres y Gran Maestre.

En el año 1139, el Papa Inocencio II le concede el Temple la bula papal (Omne Datum Optium) que dotaba a los Templarios de las siguientes atribuciones:

  • Conservar el botín tomado de los sarracenos
  • Dependencia de la Orden por el Papa
  • Laicos y seglares no pueden modificar las reglas
  • Facultad de construir oratorios y capillas
  • Derecho a tener sus propios capellanes

Esto era en general todo lo que los cruzados obtenían desde la Orden del Temple y sus organizadores. 

La Regla

Las reglas de los Caballeros Templarios eran muy estrictas y controversiales. Observemos algunas de ellas:


''Nadie debe temer ir a la batalla, aunque debe estar preparado par la corona del sacrificio''

''Ya que Cristo dio la vida por mi salvaciòn, yo debo estar dispuesto a dar la vida por mis hermanos''

''Ningùn caballero, escudero o sargento puede ir al campamento de otro a verlo o a hablar con él''

''Los hermanos no pueden recibir cartas de nadie, ni de sus padres; aunque la carta podría ser autorizada por un Gran Maestre, y aquella sería leída en presencia de éste último.''

''Ningún caballero debe tener bienes propios''

''Los Hermanos que mezclan la vida religiosa con la militar, pueden matar a los enemigos de Cristo sin culpabilidad''


Entre muchas otras reglas, estas son las que al menos a mi me llamaron más la atención. 


Las Luchas de los Caballeros Templarios

Los Caballeros Templarios y las Cruzadas

En las cruzadas ahondaremos de manera más específica, pues lo que nos atañe ahora es ver singularmente a los Caballeros Templarios. 

En el año 1221 estalló la Tercera Cruzada y los Templarios se destacaron increíblemente al defender Tierra Santa. Entre los años 1221 y 1233 los cruzados pudieron hacer retroceder a los musulmanes, aunque también se hicieron algunos acuerdos como por ejemplo, Armand de Périgord que entró en negociaciones con los musulmanes de Damasco lo que ocasionaría distinciones t problemas en la misma Orden. 

En el año 1239 se realiza una nueva cruzada a manos del Papa Gregorio IX, donde la mayorçia de los reyes cristianos comienzan a portar la cruz roja. Uno de los reyes llamado Luis IX defenderá y saldrá con mucho fervor a defender Tierra Santa, arriesgando su propia vida protegiendo Palestina de los infieles. 

En el año 1265 los sarracenos comienzan a ocupar la mayorçia de las ciudades recuperadas por Luis IX, y ya al año siguiente todos los Templarios son masacrados por los musulmanes. Luis IX muere en el año 1267.

Cada vez más los musulmanes tomaban más ciudades y eliminaban a más Templarios. El Papa Gregorio IX ordenó que los Templarios se dirigieran a sus provincias conquistadas que comprendían: Francia, Inglaterra, Politou, Aragón Portugal, Hungría y Apulia. 

Fin de los Templarios

Vemos como el crepúsculo de los Templarios acaba cuando Luis IX muere. En todo caso, en el siglo XIII y XIV la orden del Temple ya tenía un imperio económico bastante sólido. Con el tiempo se fueron transformando en consejeros económicos. Los pobres preferían recibir limosnas de los Caballeros Templarios por que los trataban mejores que los señores feudales. 

Uno de los reyes que vió como una oportunidad perfecta la caída del Temple fue Felipe IV el hermoso, quien aprovechó la caída como un movimiento político. Con el derrumbamiento de los Templarios pudo apoderarse de las propiedades y de sus bienes, y así pagar todas sus deudas en el reino. 

Ya en el año 1307 los Templarios de Francia fueron apresados bajo la acusación de herejía, aunque ninguno de estos pudo ser probado. 
Se creçia que los Templarios adoraban a Baphomet y que renegaban de la cruz de Cristo, además de ser culpados de sodomía.
El papa Clemente V disolvió la Orden del Temple por las presiones de Felipe IV lo que dio fin al período de los Caballeros Templarios.




La sociedad de los Templarios

La Iglesia

La iglesia tenía una lucha encarnecida para apartar al rey de los asuntos eclesiásticos, como lo vimos en este blog en la querella de las investiduras. Sin embargo, el cambio que se dio con la Orden pués de la Primera Cruzada era aún más independiente, pues la Orden ya dependía solamente del papa. 

La imagen de la Iglesia ahora se centraría en estos hombres que van a luchar para proteger el legado de Cristo. La actitud de los Templarios debía ser una combinación entre una vida monacal libre de placeres y lujos voluntariamente, casi imitando la vida de Cristo, y por otro lado el carácter militar que necesitan para defenderse de los infieles (todos aquellos que no crean en Cristo). 

Economía

Fue una de las más destacadas en su tiempo que constaba de largas flotas y comercio marítimo. Los pobres donaban de buena gana todo lo que tenían, ya se para quedar bien con la Orden o para ganarse el cielo. 

Tenían un sistema de encomienda que resultaba como un bien inmueble que se adquiría por medio de donaciones que estaban a la cabeza de un Preceptor. 

Política

Despuès del gobierno de Carlomagno, los franceses se veían enfrentados a los musulmanes en España y el Imperio Germánico por el oriente. La idea de estos tres territorios era expandir sus dominios a travès de dos cosas: la guerra y el matrimonio. Con el tiempo, el poder de los musulmanes se expandía cada vez más a través de los califatos hasta el punto de devorarse Europa. Es ahí cuando nace el primer ejército contra los musulmanes, el ejército del Papa Urbano II que luego se transformaría en la Orden del Temple.

Conclusión

Recuerdo que mi profesor de sociología nos decía que la gente en los años de las cruzadas y otros tiempos pretéritos, creía de buena fe todo lo que era dicho por la iglesia. De ahí que suceda el éxito económico de la Orden donde todos colaboraban ya sea por miedo o por tener un lugar en el cielo. Los Caballeros Templarios quedan fuera de toda jurisdicción luego de 300 o 400 años de guerra, aunque se dice que la Orden nunca dejó de existir. Intereses políticos y religiosos envuelven a los Templarios, que, teniendo muchas contradicciones entre matar y dar la otra mejilla, nos hacen repensar nuevamente la fe.

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