sábado, 22 de julio de 2017

San Agustín de Hipona - El Tratado contra los judíos (429).

Este es el último tratado que San Agustín de Hipona pudo escribir en vida. Este nos trae una pequeña discusión y exhortación a estar en contra de los judíos. Ya sabemos por muchos otros libros anteriores la aversión que Agustín tenía  a los judíos y aquí acapara toda su atención y fuerza en acabar de una vez por todas con todo lo que resta de esta cultura religiosa, que, paradójicamente, es tan religiosa y tan monoteísta como lo es la Iglesia Católica. Veamos la última pequeña obra de San Agustín de Hipona en estos apuntes de filosofía.

Referencias:

(1) Aunque tendríamos que decir que éste es el Salmo 45. Dejaremos de todas formas que es el Salmo 44 para respetar el texto. 

Tratado contra los judíos


Errores de los judíos

En opinión de San Agustín, los judíos han ignorado y malentendido las S.E. Los judíos indican que el A.T. no es un libro cristiano en absoluto y por lo tanto no les pertenece, dicen que es exclusivamente de ellos; y esto se debe a que los cristianos ya no observan los preceptos del A.T. 

Para probar que los judíos están completamente equivocados, San Agustín comienza a citar los textos del A.T. (sobre todo de los Salmos), para probar que el A.T. profetiza el N.T. 

Profecías del Antiguo Testamento

San Agustín recurre a los Salmos para probar que la situación de Cristo fue profetizada por el A.T. ¿Por qué San Agustín utiliza los Salmos? porque estos cantos de los salmos pertenecen al A.T., dónde se dice por los judíos que Jesús no fue profetizado. Recordemos que la vida de Jesús comienza a ser relatada en el N.T. 

Profecías de los Salmos:

Salmo 44(1)

En este Salmo Cristo es profetizado de acuerdo a San Agustín:

''Hermoso de figura sobre los hijos de los hombres''
(Salmo 44:1-3)

Que demuestra la dominación de Jesús por sobre todos los hombres que existen. 

''Ciñe tu espada junto al muslo''
(Salmo 44:4)

Por espada se quiere decir ''palabra'', con la cual Cristo respondía a sus enemigos, y muslo significa la carne, o en otras palabras ''el cuerpo'' pues Jesús vino a este mundo con cuerpo. 

''Porque él mismo es el Señor, Dios tuyo''
(Salmo 44:11)

Para que nadie pudiera maldecirlo o matarlo ''por el alma'', Jesús es el Hijo que representa la Trinidad y por eso se le dice ''Dios tuyo''. 

Salmo 68

Aquí se representa justamente la pasión de Cristo cuando sufrió la tortura de los romanos. 

''Me dieron hiel para mi comida, y en mi sed me abrevaron con vinagre''
(Salmo 68:22)

Por supuesto, esto representa la pasión de Cristo y su agonizante dolor al que fue sometido. 

''Que su mesa se convierta para ellos en lazo, retribución y escándalo. Que sean cegados sus ojos para que no vean''
(Salmo 68:23-24)

Esto representa la situación de infidelidad que tuvieron los judíos para con Cristo. 

Salmo 79

Veamos sólo una parte del Salmo para entender lo que quiere decirnos San Agustín.

''Sobre el Hijo del hombre, a quien fortaleciste para ti; sea tu mano sobre el varón de tu diestra, y sobre el Hijo del hombre, a quien fortaleciste para ti, y no nos apartamos de ti''
(Salmo 79:15-16)

Obviamente el Hijo del hombre es Jesús, mientras que lo fortalece o los que no se apartan son su discípulos y santos que lo siguieron. 

Profetas del Antiguo Testamento:

Isaías

Isaías puede ser uno de los profetas más certeros del A.T., y sobre todo un profeta que nos relata cosas muy parecidas del N.T. 

''En los últimos años se hará manifiesto el monte de la casa del Señor, dispuesto en la cúspide de los montes, y será exaltado en las colinas, y vendrán a él todas las gentes, y dirán: Venid, subamos al monte del Señor y a la casa del Dios de Jacob, y nos anunciará el camino de la salvación, y entraremos en ella; porque de Sión saldrá la ley y de Jerusalén la palabra del Señor''
(Isaías 2:2-3)

Claramente esta es una representación de lo que sería llamado en el N.T. ''el sermón del monte''. Un episodio en la vida de Jesús donde se dirige al monte a contar a sus seguidores sobre las ''bienaventuranzas''. 

''Ha sido llevado a la muerte por las iniquidades de mi pueblo''
(Isaías 53:8)

Refiriéndose a Cristo nuevamente quien fue empujado por los judíos hacia la tortura de los romanos. 

''Endurece el corazón de este pueblo, tapa sus oídos y ciega sus ojos''
(Isaías 6:10)

Por supuesto, esta es la reprobación del profeta para con los judíos quienes condenaron a Cristo. 

Malaquías

Veamos lo que dice ahora el profeta Malaquías en contra de los judíos. 

''No tengo mi complacencia entre vosotros, dice el Señor omnipotente, y no aceptaré un sacrificio de vuestras manos. Porque, desde el sol que nace hasta el sol que muere, mi nombre se ha hecho famoso entre los pueblos, y en todo lugar se ofrece un sacrificio a mi nombre, sacrificio puro, porque es grande mi nombre entre los pueblos, dice el Señor omnipotente''
(Malaquías 1:10-11)

Aquí vemos la clara reprobación de otro profeta importantísimo en el A.T. quien es Malaquías. Ya vemos desde el comienzo cuando se comenta ''No tengo mi complacencia entre vosotros'', que el Señor no los quiere consigo cuando hacen estos sacrificios carnales, junto con sus también, actitudes carnales (circuncisión).

No obstante todo lo anterior, San Agustín exhorta a los judíos a que se conviertan a las enseñanzas del N.T., las cuales, según su opinión, no excluyen las enseñanzas del A.T.


Conclusión

Esta es la última pluma que San Agustín levanta dialécticamente en contra de los judíos, sacando a relucir los pasajes de los salmos y otros del Antiguo Testamento. Nos queda por cierto, quedarnos con las buenas obras de San Agustín, aquellas que nos hacen pensar y reflexionar tanto en los fenómenos de la vida, como en la existencia de Dios y los hombres en este mundo. Este, si bien es el último libro en la obra de San Agustín, no será la última obra analizada en este blog, pues aún me falta (por descuido) escribir sobre la obra de San Agustín llamada ''Dialéctica''. 

viernes, 21 de julio de 2017

San Agustín de Hipona - La ciudad de Dios (Libro XXII: El cielo, fin de la ciudad de Dios) (413).

Al fin hemos llegado al concepto más lenitivo de La ciudad de Dios, pues ya hemos hablado suficiente de los castigos y penas del infierno. Ahora hablaremos no sólo del cielo que espera al hombre luego de haber seguido los preceptos divinos, sino que también sobre la historia de los santos y cómo se involucra esto con la historia de Roma, pues es esta ciudad el interés de este estudio. ¿Acaso puede un hombre común merecer el cielo, o sólo es cosa de hombres santos e intachables? Veámoslo en los siguientes apuntes de filosofía, y por cierto, el último apunte sobre La ciudad de Dios.

Referencias:

(1) Fue una gran controversia que sucedió en el Imperio, pues estos hermanos fueron perseguidos y asesinados por proscripción del Imperio al ser cristianos. Fueron asesinados por el general Anastasio.

Definiciones:

(1) Fístula: es una especie de canal anormal que junta dos órganos, ya sea al interior del cuerpo o al exterior. 
(2) Gota: enfermedad producida por una acumulación de acidos uricos en el cuerpo. En la antigüedad a los que tenían esta enfermedad se les decía ''gotosos''
(3) Mal de piedra: dolencia ocasionada por cálculos en las vías urinarias. 

LA CIUDAD DE DIOS

LIBRO XXII: EL CIELO, FIN DE LA CIUDAD DE DIOS

Voluntad y promesa eterna de Dios


Es Dios quien determina las voluntades del hombre, ya sea cuando estos hacen el bien o hacen el mal. Cuando hacen el mal, Dios permite que lo hagan para castigar a otros por sus pecados, pero al mismo tiempo, quien hace el mal también tendrá su castigo. Así dice la biblia:

''Dios es el que obra en vosotros el querer''
(Filipenses 2:13)

Dios obra en las cosas tanto pasadas, presentes y futuras, lo que no quiere decir que Dios tenga nuevas voluntades cada vez que alguien pide a él. Dios sabe todas las cosas que tendrán lugar en el futuro y por lo tanto, no porque se le pida algo se tendrá Dios que generar una nueva voluntad, pues esta voluntad ya la sabía de antemano. 

La divinización de Cristo y otros dioses

El milagro de la resurrección fue un hecho que en Roma acaparó todas las miradas y razonamientos. Se hizo el milagro tan sorprendente de volver de la muerte, pero aún así hay muchos todavía que no creen en la resurrección. Sin embargo, ¿cómo se ha podido creer en la redondez de la tierra, en el movimiento de los astros, o lso fenómenos de la bóveda celeste? Sin duda que son hechos increíbles y que la gente los cree, entonces ¿por qué no podrá creerse en la resurrección que también es un hecho increíble?

A Rómulo también se le tomó como un Dios, pero no hay prueba alguna de que él haya ascendido al cielo o a alguna parte si quiera. En Cristo tenemos la resurrección, pero ¿qué tenemos con Rómulo? 

Los milagros de Cristo

A través de la biblia hemos visto todos los milagros que Cristo realizó en vida. Sin embargo, bien podríamos decir que hubieron milagros antes de la llegada de Cristo, pero si esto es así ¿cómo es que los incrédulos no creen en los milagros de Cristo siento que hasta los profetas como Elías pudieron hacer uno?

Aún se siguen haciendo milagros en nombre de Cristo, aunque por supuesto, estos no tienen la fama que tuvieron con Cristo, pero de que siguen existiendo sí. 

Milagros presenciados por San Agustín

El mismo San Agustín cuenta algunas anécdotas donde presenció el mismo algunos milagros. 

  1. Milán: un ciego quedó completamente curado en la ciudad de Milán en presencia de Agustín y Ambrosio. El ciego recuperó la vista justo en el mismo momento en que Ambrosio había descubierto los cuerpos de los mártires Gervasio y Protasio(1).
  2. Cartago: en esta ciudad había un hombre llamado Inocencio quien era amigo de Agustín. Este hombre estaba con tratamiento médico a causa de unas fístulas(1) en su cuerpo. Inocencio estaba delicado y los médicos no sabían si cerrar la fístula con bisturí o con medicinas. Posteriormente, Inocencio se cansó del tratamiento y retiró a sus médicos.

    La situación era trágica e Inocencio estaba desesperado. Llamó a un amigo cirujano experto en este tipo de cosas, pero él mismo le recomendó que trajera a los médicos nuevamente y así trabajar en conjunto. Agendada la operación, Inocencio se sumió en un dolor tal que su esperanza de vida a su avanzada edad (no se especifica la edad), era imposible que sobreviviera. Todos comenzaron a rezar por él. Incluso venían obispos y santos a verlo para darle ánimos.

    Finalmente, el día de la operación, los médicos estaban preparados para abrir la fístula y se sorprendieron al ver que la fístula estaba muy bien cerrada con una cicatriz. Inocencio no volvió a sufrir ni a tener malestares desde esa vez.
  3. Cartago nuevamente: en la misma ciudad hubo una mujer llamada Inocencia quien tenía cáncer de pecho. El cáncer era una cuestión incurable en la Antigua Roma, por lo que la mujer sólo le quedaba esperar la muerte. Sin embargo, un día la mujer decidió encomendarse a Cristo y rezó toda la noche.

    Finalmente, antes de la navidad Inocencia recibe en sueños un mensaje de que debe posicionarse en el baptisterio en la parte destinada a las mujeres. Apenas hizo esto la mejor recobró toda su salud y el cáncer desapareció.
  4. Cartago otra vez: otra historia es contada en esta ciudad donde un hombre que era médico tenía la enfermedad de la Gota(2). El hombre no había sido bautizado, pero una vez que lo hizo el dolor desapareció, así como también la enfermedad por completo.
  5. Corube: un comediante recibió el bautismo y se curó de una parálisis y de la inflamación de sus genitales.
  6. Futsala: una familia muy respetada y destacada dentro de la región informaba que ciertos demonios atormentaban a sus animales y a sus esclavos en su propiedad. Una vez que el dueño de casa, Hesperio, pidió que llegara un presbítero, y que éste haya encomendado la casa a Dios, los males desaparecieron.
  7. Victoria (treinta minutos de Hipona): un joven quedó poseído por un demonio. La dueña de casa y las criadas se encargaron de rezar para tratar de alejar al demonio, lo que ciertamente resultó. Un médico confirmó la perfecta salud del niño una vez que se hicieron los respectivos cánticos al joven.

    Muchos otros jóvenes se han visto libres del demonio cuando se encomendaron a Dios.
  8. Aguas Tibilitanas: el Obispo Preyecto llevó las reliquias de un mártir cristiano llamado Esteban. Una mujer ciega pidió que la llevaran junto al obispo para entregarle unas flores. Cuando las flores le fueron entregadas la mujer se puso las flores en los ojos y recobró la vista inmediatamente.
  9. Sitti (cerca de Hipona): Lucilo, obispo de la región llevó reliquias a un mártir cristiano. Cuando llevaba la reliquia, el obispo se curó repentinamente de una fístula que lo aquejaba.
  10. Cálama: en esta región había un presbítero español llamado Eucario que padecía ''el mal de piedra''(3). Se curó por llevar reliquias a otro mártir cristiano de la región.
  11. Auduro: en esta región un niño fue aplastado por las carretas de los bueyes. Cuando la madre del niño lo llevó a la capilla de San Esteban, éste no sólo revivió sino que quedó completamente ileso.
  12. Hipona: en esta región un hombre pidió por su hija enferma en la capilla de San Esteban. Su hija ya había fallecido, pero cuando el hombre llegó, éste puso su túnica en ella y ésta recobró la vida.

    Otra anécdota surge de un hijo de un cobrador de impuestos que dado por muerto, una vez que se le untó con aceite del mismo mártir, revivió en el acto de untarlo.

Estos  muchos otros más fueron los milagros que San Agustín pudo conocer ya sea por testimonios o de manera presencial. ¿Qué quieren significar estos milagros? básicamente que el milagro se hace por intercesión de los mártires que creyeron en Cristo. Es una especie de mensaje, de recuerdo de que los milagros hechos por Cristo si existieron (y son posibles).

Sin embargo, debemos añadir aquí que en el libro de San Agustín llamado ''Sobre la verdadera Religión'', Agustín dice que luego de Cristo no se hizo ningún milagro ¿Por qué? porque los milagros son sólo testimonio que pasa de generación en generación, si se pudieran hacer en cada tiempo y en cada momento, entonces ya no podríamos decir que son milagros. Además, San Agustín añade que los milagros pararon de realizarse a causa de que la providencia (Dios) quiso que el hombre dejara de fijarse en lo sensible para enfocarse en lo espiritual. 

¿Contradicción? ¿cambio de opinión? lo dejo a su juicio. 

Opiniones diversas entre paganos, filósofos e infieles

Paganos

Perfectamente podrían los paganos decir que sus dioses realizaron milagros, pero Agustín dice que estos milagros no se comparan con los de Dios. Los milagros realizados después de la muerte de Cristo fueron hechos por los mártires, pero en realidad los mártires fueron un medio para lograrlos porque el real artífice de aquellos es Dios. 

Filósofos

Platón y Aristóteles consideraban una jerarquía de cuerpos en la tierra, partiendo de la mismísima tierra, luego el agua, luego el aire y finalmente el fuego. Es decir, la tierra parte desde el elemento más sólido hasta el más liviano, de hecho Aristóteles, habla de un último elemento que sería una especie de éter. 

Los filósofos no dicen nada extraordinario de lo que el poder de Dios no sería capaz de hacer. Además, el fuego que es considerado el más alejado de los elementos, también puede estar en la tierra¿cómo lo explican esto? diciendo básicamente que el fuego más alejado es tranquilo y puro y el de la tierra es agresivo. 

Infieles

Los infieles son algo más duros con los cristianos, pues hacen mofa de lo que es la resurrección. Por ejemplo, muchos de ellos toman la resurrección como algo ilógico, pues si resucito ¿tendría la misma forma y el mismo tamaño de cuando fallecí? en todo caso, esta pregunta sólo funcionará si el cuerpo de la víctima fuese mutilado o dañado severamente ¿qué pasaría entonces?

Agustín soluciona esto con una cita de la biblia:

''No perecerá ni un cabello de vuestra cabeza''
(Lucas 21:18)

Con esto se soluciona diciendo que nadie perderá nada de lo que perdió en vida, luego de haber resucitado. Ni siquiera si hablamos de amputación, pues si alguien perdió su pierna antes de morir, esa pierna aparecerá en la resurrección. 

Cómo son tratados los bienes y males

Males

Todos los hombres y mujeres de este mundo sufren tremendas o pequeñas calamidades en su vida. La única forma de que sean salvos de aquellas es entregándose por completo a Cristo, cuyo nombre significa Salvador. 

Agustín dice que el hombre no debe entregarse jamás a la concupiscencia del cuerpo. Recordemos que los males que aquejan al hombre muchas veces son por sus propios pecados, y es ahí cuando Dios designa directa (o indirectamente) un mal a cierto hombre. Por lo tanto, el pecado tiene dos ''orígenes'', la misma voluntad del hombre y el juicio de Dios sobre éste. 

Bienes

Ya es tiempo de hablar de los bienes pues Dios es puro bien en su infinito poder. El bien origina dos cosas a saber: la propagación por la cual Dios dio todo lo que conocemos hoy; y la conformación, por la cual somos salvos cada día. De acuerdo a la teoría agustiniana del bien, nada puede ser creado si no es hecho a partir del bien. 

El hombre no está sólo en ésta lucha del bien contra el mal, sino que todo lo contrario, deberá hacer uso de su razón para enfrentar todas las concupiscencias que nacen de los placeres. 

La razón hace que el hombre tenga cierto orden en su cabeza para crear todas las cosas que han servido como contribución al desarrollo de la humanidad. 

La felicidad eterna de la ciudad de Dios

Todo será incorruptible y el hombre vivirá sin carencias de las que tenga que preocuparse. El hombre se verá totalmente libre, aunque bien se podría preguntar si el hombre ya tenía libre albedrío ¿cómo es que el hombre sería más libre? el hombre sólo puede ser completamente libre cuando no está tentado por el placer. 

También ese hombre libre podrá recordar sus males pasados hechos en el cuerpo, con la diferencia que ya no los podrá sentir. Los males tienen dos formas de ser ''percibidos'': uno por la experiencia y otro por la práctica (lo mismo pasa con los bienes). 

Conclusión

Hemos terminado la magna obra de San Agustín llamada La ciudad de Dios. Sin duda que es una de las obras más tremendas junto con Las Confesiones y La Santísima Trinidad. Fue difícil comprender estos libros, aunque la ayuda de las obras filosóficas y religiosas ayudan muchísimo más a entender las obras más monumentales. Ya en esta parte de la vida de San Agustín, se nos van acabando las obras y el pensamiento, pues ya falta poco para que el Santo de Hipona nos deje con la última reflexión que sería ''El Tratado contra los judíos''. 

Si hay alguna cosa que omití, que exageré o que olvidé, por favor, háganla saber en los comentarios sin ningún reparo. Muchas gracias.

miércoles, 19 de julio de 2017

San Agustín de Hipona - La ciudad de Dios (Libro XXI: El infierno, fin de la ciudad terrenal) (413).

¿Qué entendemos realmente por infierno? ¿podremos burlar al destino y evitar caer en el fuego eterno del mismo? Ciertamente, nada escapa al poder del todopoderoso en la escritura bíblica. San Agustín de Hipona nos presenta ahora el concepto de infierno bajo la perspectiva cristiana, además de entregar un mensaje a aquellos hombres que aún no conocen el camino iluminado. Por supuesto, tampoco se deja de lado la perspectiva filosófica de este tratado que consta en el relato de la separación del alma y el cuerpo. Veamos el penúltimo libro de la ciudad de Dios.

Referencias:

(1) Para más información sobre la doctrina de Orígenes, véase la entrada de este blog ''Contra origenistas''. 

LA CIUDAD DE DIOS

LIBRO XXI: EL INFIERNO, FIN DE LA CIUDAD TERRENAL

Los suplicios del infierno


Ciertamente, contrario a las teorías de Orígenes, San Agustín nos dice que el infierno es eterno. Los suplicios y penas del infierno no se acaban una vez que se ha entrado en esa dimensión. 

Los dolores en vida y en muerte

El dolor significa que estamos con vida, al contrario de lo que dicen los detractores de la doctrina cristiana, quienes dicen que cada dolor va acercando al hombre un paso más hacia la muerte. La única forma de que el dolor pueda entrar en el concepto de muerte es cuando el alma ya no puede resistir el peso del cuerpo (quizás pensando en alguien que tiene una avanzada edad), y en este estado, el más simple dolor puede derribar el cuerpo.

Puede argüirse que el alma no siente dolores porque es inmortal, pero la verdad es que no. De acuerdo con San Agustín, el alma puede sentir dolores, pero no se aniquila; de este modo, las almas que van al infierno sufren eternamente y su alma no se destruye.

¿Por qué el alma siente dolor al ser inmortal? porque el dolor del cuerpo no puede ser percibido si no está el alma. En efecto, quien muere, aunque su cuerpo sea maltratado no podría sentir el dolor, pues el alma ya no está en él. 

Las fallas y los aciertos de la razón

Hay muchas cosas y habían muchas cosas (sobre todo en tiempos de Agustín) que no tenían explicación racional. Los milagros y otros acontecimientos increíbles eran tomados por falsos por ser irracionales. Ahora ¿por qué no se toma en falso la maravilla de los planetas o la inmensidad del Universo? si estas cosas son increíbles ¿por qué los detractores de Agustín no las toman como falsas?

Lo natural, lo artificial y lo demoníaco

Lo natural es totalmente distinguible de todas las cosas hechas por el hombre. Tenemos cosas artificiales y naturales, pero también tenemos otras que están manejadas por el demonio, con el propósito de desviar a los hombres de la verdad y alejarlos de Dios. 

Existen muchas cosas que tienen propiedades contrarias a las que deberían tener. Por ejemplo, la sal de Agrigento se diluye con el fuego y crepita con el agua cosa que no sucede con todas las sales (ni con la mayoría de ellas). Otro ejemplo podría ser el de la cal que hierve con el agua y se enfría con el aceite.

¿Por qué razón, si no puede explicar el fenómeno de la cal pero al mismo tiempo dicen que es racional, no pueden aceptar al todopoderoso de quien no entenderían todo su poder? Recordemos el libro de Josué donde Dios detiene el sol hasta que el combate hubo de finalizar. 


Los castigos del infierno

El horno de las penas eternas

En un pasaje de la biblia se asegura que las penas del infierno son eternas y verdaderas:

''Más te vale entrar manco en la vida que entrar las manos al horno, al fuego que no se apaga, donde su gusano no muere y su fuego no se apaga''
(Isaías 66:24)

''Más te vale entrar tuerto en el reino de Dios que ser echado con los ojos al horno, donde su gusano no muere y su fuego no se apagará''
(Marcos 9:42-47)

Como podemos ver, la palabra ''gusano'' se vuelve a repetir en los pasajes. Por supuesto, dicho gusano quiere significar el sufrimiento del cuerpo, y el ''más te vale'' sería una advertencia para que los hombres se arrepientan a tiempo y no tardíamente. ¿Qué pasaría con el alma entonces? recordemos que quien sufre es el cuerpo y no el alma, el alma sólo podrá transmitir el dolor del cuerpo. Por lo tanto, podríamos decir que el mismo gusano representa el cuerpo y el alma.

Ahora ¿qué pasaría con los demonios? ¿acaso ellos no serían condenados también como los hombres malos? Sí, la verdad también tendrán que arder, pero de una forma diferente (y misteriosa) como lo dice San Agustín. Como los demonios no son cuerpo y son puro espíritu, la forma en que sufrirán es diferente. 

Tipos de castigos

¿Sobre qué tipos de castigos se hablan en la bibli? uno de los más conocidos es la ley del Talión donde el que perpetra una mala acción, debe pagarla con las mismas proporciones aplicadas hacia él. Como dice la biblia:

''Ojo por ojo, diente por diente'' 
(Éxodo 21:24)

Puede ser que la justicia de esta ley no se realice a la brevedad, pero no debemos tomar la justicia por el tiempo en que se demore sino más bien por la magnitud o el grado de la injusticia. 

Realmente son raros los casos de personas que no sufren males en esta vida. El pecado original que fue heredado desde Adán ha sometido al hombre a una serie de tendencias pecaminosas; pero, por otro lado, también debemos saber que fue Jesús quien vino a nosotros a entregarnos el mensaje sagrado de corregir estos pecados. 

El libre albedrío nos dio la voluntad de pecar, pero también dio la voluntad de hacer el bien. Si todo fuese forzosamente ''bueno'' (y digo forzosamente pues creo que nada bueno se hace forzosamente), no habría mérito alguno en ninguna obra. 

Etapas donde se cometen los pecados

San Agustín distingue algunas etapas en la vida del hombre donde éste mismo comete los pecados:

Infancia: como en esta etapa el hombre no es capaz de mandamiento alguno, lo único que puede alcanzar son los movimientos de la carne. 

Niñez: sigue sin tener la capacidad de realizar los mandamientos, y lo que es peor, está sometido a los pecados más viciosos (gula, robo, pereza, etc.). ¿Quiere decir esto que si un niño que no se haya bautizado y haya pecado puede irse al infierno? sí, puede irse, pero no mientras tenga los Sagrados Sacramentos, es decir, mientras se haya bautizado no irá al infierno.

Juventud y adultez: aquí ya se comienza a tener consciencia de los pecados y sus consecuencias. Sin embargo, no por esto es menos difícil alejarse de ellos, de hecho, uno de los pecados que más se ve en ese período es la soberbia. 

Por supuesto, muchos merecerán más penas que otros, pero el que peca aún más que todos será ese que a pesar de conocer el bien y seguir los sacramentos Sagrados, aún así con todo eso, comete el mal. 

La crítica a Orígenes y a otros cristianos

Muchos son los hombres que aseguran que las penas del infierno e incluso que el mismo infierno no es eterno. En otras palabras, estos hombres creen que finalmente todos serán perdonados y se encontrarán con Dios sean amigos o enemigos. 

El máximo exponente de esta idea fue uno de los primeros padres de la Iglesia llamado Orígenes(1). Esto socava todo intento de bondad por parte de los hombres, pues ¿de qué servirá ser bueno si todos finalmente serán buenos con Dios al final de este mundo? 

Otro grupo de cristianos asegura que Dios indultará a todos los pecadores sin importar cuán grave haya sido la falta que cometieron. También servirá como excusa todos los tormentos que hayan sufrido, es decir, los tormentos de sus vida justifican lo malos que fueron. 

Una tercera opinión dice que a los hombres se les liberará de todos los suplicios a los que pudieran ser sometidos en el futuro, pero siempre y cuando se sometan a todos los sacramentos. Luego si cometen algún pecado éste será perdonado. 

Una cuarta opinión exclama que no importa si cometieron grandes pecados, mientras hayan sido bautizados y sacramentados siempre recibirán la bendición de Dios al final. 

Una quinta opinión dice que quien tenga una deleznable, pero al mismo tiempo es Católico podrá superar todas las penas del infierno. Las sufrirá, pero finalmente estará con Dios de todas formas.

Una última opinión dice que un hombre detestable que, si bien fue malvado pero dio muchas limosnas en su vida, será perdonado del fuego eterno.

Para todas estas opiniones hay una diferente respuesta, pero siendo bien concretos y precisos, podríamos decir que las palabras de San Pablo retratan mucho mejor la respuesta a todo este tipo de opiniones. 


''Las acciones que proceden de los bajos instintos son conocidas: lujuria, inmoralidad, libertinaje, idolatría, magia, enemistad, discordia, rivalidad, arrebatos de ira, egoísmos, partidismos, sectarismos, envidias, borracheras, orgías y cosas por el estilo. Y os prevengo como ya os previne, que los que se dan a eso no heredarán el reino de Dios''
(Gálatas 5:19-21)


Esto ya nos quiere decir que nadie que cometa estos pecados podrá heredar el reino de Dios, por más contribuciones que haya hecho. Ahora, en el caso de las limosnas tenemos que ver la verdadera intención de quien las da ¿las da por alejarse del infierno o porque realmente quiere ayudar al prójimo? todas estas cosas serán consideradas en el juicio final. 

Conclusión

Una razón más para que el hombre cristiano se mantenga en la lìnea de Dios y no se separe de ella. Con esto nos queda aún más claro que el mal es algo innato en el ser humano, y que el hombre debe conocer a Dios cuanto antes para salir del estado de pecaminosidad en que se encuentra. Es importantísima la concepción de Agustín bajo este respecto porque refuta nada más ni nada menos que al mismísimo padre de la Iglesia Orígenes. 

lunes, 17 de julio de 2017

San Agustín de Hipona - La ciudad de Dios (Libro XX: El juicio final) (413).

Nada tiene más expectación en el mundo religioso que el destino del juicio final que todos los seres humanos tendríamos al final de este mundo. Todos se aseguran un lugar en el cielo si han seguido los preceptos que mandó Dios al inicio de los tiempos ¿Cuánto deberemos esperar para ser juzgados? o más bien ¿queremos ser juzgados? En esta parte de la ciudad de Dios, veremos la interpretación de San Agustín de Hipona sobre el final de los tiempos guiándose por los profetas y grandes hombres bíblicos.

Referencias:

(1) Por supuesto, esta interpretación es totalmente debatible. 

LA CIUDAD DE DIOS

LIBRO XX: EL JUICIO FINAL

El juicio de Dios


Primeramente, ¿a qué llamamos el juicio de Dios? a ese día en que Cristo bajará desde los cielos a juzgar a vivos y a muertos. Juzgará a todos los hombres y mujeres a partir del fruto de sus acciones que fueron realizadas desde el libre albedrío. No se discriminará  a nadie por si es feliz, por si es infeliz, por si es rico o pobre. Todos tendrán el mismo juicio. 

¿Cómo es que Dios juzga?

De acuerdo a San Agustín Dios juzga todo el tiempo. Sin embargo, es común que veamos a gente impía obteniendo los más grandes beneficios de esta vida, y que por otro lado, la gente más humilde sufre todas las calamidades de su época. 

Si Dios es el que juzga todo el tiempo y además el que todo lo sabe ¿cómo es que permite tal desigualdad? Ya lo dice el libro de Romanos:

''En Dios no hay injusticia''
(Romanos 9:14)

Sería muy difícil determinar para nosotros cómo es que Dios resuelve los juicios de cada hombre, pues no sabemos qué hizo cada hombre en su vida ni cómo Dios podría sacar un veredicto final para decir que tal hombre es bueno y tal hombre es malo, pues todos los hombres o hacen el bien o hacen el mal. 

En todo caso, a los malos suelen ocurrir cosas desagradables y buenas tanto como a los buenos. Por eso, quizás el juicio de Dios sí se realiza porque recordemos que Dios permite el mal o lo evita. Cada uno podrá sacar su propia reflexión de cuándo Dios le evitó o le permitió un mal.

Algunas reflexiones sobre el juicio final

El rey Salomón:

Ya Salomón reflexionaba sobre las acciones buenas y malas que el hombre debe considerar antes de que llegue el juicio final. Sabemos que Salomón habló mucho de la vanidad que existe en la tierra:

''Vanidad de los vanidosos; todo es vanidad''
(Eclesiastés 1:23)

La idea de Salomón es que el hombre es siempre cambiante, mientras que Dios es el único que no lo hace. Por esta razón también, Salomón advierte a todo hombre de esta tierra de la siguiente manera:

''Teme a Dios y guarda sus mandamientos, porque esto es ser hombre perfecto; porque Dios juzgará todas las acciones, incluso las del más insignificante, buenas y malas'' 
(Eclesiastés 12:13-14)

Este es el mensaje más claro que el rey Salomón nos puede dar. Nada escapa a la vista de Dios en cuanto a las acciones y por eso es necesario que el hombre procure siempre realizar buenas acciones. 

Jesús de Nazareth:

Los pasajes de Jesús tienen muchas referencias sobre el juicio final, pero una de las más interesantes es cuando él mismo dice que junto a sus discípulos juzgarán a los hombres:

''Os aseguro que cuando llegue la nueva creación y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también vosotros, los que me habéis seguido, os sentareis en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel''
(Mateo 19:28)

Claro, que se refiera al número 12 no quiere decir que sean exactamente 12 jueces los que se sentarán con Dios, sino que con esa cantidad se refiere a la totalidad. ¿Cómo? San Agustín desarrolla una especie de explicación numérica a través del número 12. De acuerdo con Agustín, el número 7 significa la totalidad de todas las cosas, ¿entonces porque la totalidad es el número 12? porque así como 4+2 es 7, 4x3 son 12. Por lo tanto, el número 12 lleva en sí mismo el número 7 que es la totalidad. 

Resurrección primera y resurrección segunda

Hay una primera resurrección que trata el N.T. y es una que trata sobre el alma. Es la primera resurrección que ocurre y por lo tanto, es la resurrección del cuerpo la que sucede a la del alma. 

Entonces, si el alma tiene resurrección ¿cómo es que se muere el alma? el alma se muere a causa de los pecados, y el cuerpo a través de las heridas, enfermedades, envejecimiento y otros. El mismo San Pablo afirmaba en la biblia que ya todos están muertos desde un comienzo. Es decir, sea como sea tenemos el mal porque todos los hombres llevan la carga del pecado de Adán y Eva. 

Por supuesto, de estos dos tipos de resurrecciones la más importante es la primera.

El apóstol Juan:

Juan describe el juicio final a través de unas visiones que tuvo. se dice que muchos intérpretes han tomado estas narraciones de Juan como simples fábulas, debido al contenido extravagante y fantástico que tiene. 

Dice:

''Vi entonces un ángel que bajaba del cielo llevando la llave del abismo y una cadena grande en la mano. Agarró al dragón, la serpiente primordial, el diablo o Satanás y lo encadenó para mil años''
(Apocalipsis 20:1-6)

Por supuesto, la frase ''mil años'' no se entiende para nosotros como lo que entendemos por mil años. El encierro significa que Dios pone al diablo en un lugar para que no vuelva a extraviar a los miembros de la Iglesia, cosa que antes sí podía hacer. 

''Atar'' y ''soltar'' al diablo

El mismo Apocalipsis dice:

''Tiene que estar suelto (el diablo) por un poco de tiempo''
(Apocalipsis 20:3)

¿Podrá el diablo una vez que esté suelto dominar a la Iglesia? Imposible. La Iglesia no se dejará dominar nunca por la seducción de Satanás. El problema es otro: el diablo no puede seducir a la iglesia, pero sí podrá hacerlo contra quienes no creen en Dios y los hará inmediatamente enemigos de la Iglesia. La disensión final será entonces entre los cristianos y el diablo. 

Habíamos dicho que existían dos tipos de resurrección: una del alma y otra del cuerpo. Sin embargo, muchos pensadores de la época sostenían que lo único que podía tener resurrección era el cuerpo, pues siendo inmortal ¿de qué resurrección va a necesitar el alma? 

Sin embargo, San Agustín asegura que muchas partes de la biblia habla de una resurrección del alma:

''Sobre ellos, la segunda muerte no tiene poder''
(Efesios 5:4)

''Que siga en pie o se caiga es cosa de su Señor''
(Romanos 14:4)

''No os apartéis de Él, no sea que vayáis a caer''
(Efesios 4:26)

Todas estas ''caídas'' San Agustín las relaciona con la caída del alma y su posterior ''resurrección''(1).

Las condenas de los impíos y la recompensa de los justos

Condena de los impíos

Cuando el diablo quede suelto después de mil años, éste soltará a Gog y Magog para dar la batalla contra la Iglesia. También vendrá el conocido Anticristo que atormentará la tierra por un período de 3 años y 6 meses. 

En esta brevedad de tiempo (puesto que el tiempo de los santos y de la Iglesia debe ser más prolongado) los hombres buenos se mostrarán ante los impíos. Será ahí la mayor prueba de fe para con Dios, pues son los demonios los que seducen a los hombres de poca fe y los engañan posteriormente. Finalmente, es al mismo diablo a quien arrojarán al abismo:

''Al diablo que los había engañado lo arrojaron al lago de fuego y azufre''
(Apocalipsis 20:8-10)

Y con el diablo irán todos los muertos que con él estaban al mismo lago de fuego y azufre. 

La recompensa de los justos y la destrucción

Aún después del fin son los justos los que obtendrán la vida eterna y todos los que pertenezcan a la Iglesia. Así lo dice Dios con referencia a los justos:

''Él enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni siquiera dolor alguno''
(Apocalipsis 21:2-5)

Todas estas advertencias no son por mera casualidad o por infundir temor (aunque en el fondo puede ser), sino que para avisar al hombre de que habrá una destrucción del mal en el juicio que será llevado por el Hijo. 

La destrucción del mundo será inminente por lo dicho por Pedro en su propio libro:

''Ese día incendiará los cielos hasta desintegrarlos, abrazará los elementos hasta fundirlos. Ateniéndonos a su promesa, aguardamos un cielo nuevo y una tierra nueva en los que habite la justicia''
(Pedro 3:3-13)

Pedro quiere advertir que el mundo será destruido tal y como lo vivió en su tiempo Noé y su arca. Nos recuerda Pedro que el diluvio fue algo devastador, pero lo que sigue será la destrucción total (considerando que será el cielo y la tierra lo que perecerá). 

Otro de los apóstoles que advierte a los buenos es San Pablo para que nadie caiga en las garras de quien será el Anticristo. Es probable que luego de la liberación del diablo muchos otros comiencen a hacer apostasía, y es por esto que San Pablo exhorta a todos a mantenerse firme en las creencias. No obstante, nadie se librará de la muerte aunque sea de la del cuerpo. Todos deben pasar por la muerte corporal para dar paso a la vida eterna o al infierno.

Por otro lado, los buenos y justos podrán ver a aquellos que son considerados malos, pero los malos nunca podrán ver a los buenos. ¿Por qué? porque a los buenos de corazón jamás se les puede ocultar nada ni siquiera en el plano de la ''muerte''.

El juicio final en el Antiguo Testamento

San Agustín partió caracterizando el juicio final partiendo desde el N.T. y ahora, en las últimas páginas de este libro comienza a analizar el juicio final desde la mirada del A.T.

Es verdad que en el A.T. no está expresado el juicio final con tanto énfasis como sí lo hace el N.T., pero sí lo hace en ciertas figuras proféticas:

Isaías

Con el profeta Isaías tenemos algunas frases como las siguientes:

''Y ahora el Señor Dios y su Espíritu me han enviado''
(Isaías 48:12-16)

Por supuesto, atendiendo a la Santísima Trinidad, ya en decir ''Señor Dios'' tenemos al Padre y al Hijo, mientras que el resto habla del Espíritu Santo. Por último tenemos otra frase de Isaías muy curiosa en la que no podría referirse más que a Jesús.

''Fue conducido como oveja al matadero''
(Isaías 53:7)

Si bien Isaías existió antes de Jesús, al decir ''Fue'' no cambia en nada pues hablar en pasado es típico de la tradición del discurso profético.  

Zacarías

Zacarías habla a través de Dios diciendo:

''Yo agitaré mi mano contra ellos, y serán botín para quienes habían sido sus esclavos. Sabréis así que es el Señor omnipotente el que me ha enviado''
(Zacarías 2:8-9)

San Agustín nos dice que quien está hablando a través de Zacarías es el mismo Hijo. Aquí tenemos que sería el mismo Hijo quien dictaría el juicio final en el fin de los tiempos. 

Tenemos otra profecía apocalíptica:

''Aquel día me dispondré a aniquilar a todas las naciones que invaden a Jerusalén; sobre la dinastía davídica y los vecinos de Jerusalén derramaré un espíritu de compunción y de pedir perdón''
(Zacarías 12:9-10) 

Nadie más que Dios tiene la facultad de hacer destruir las naciones, por lo tanto, tenemos aquí una profecía totalmente apocalíptica de parte del A.T. en estos dos profetas. 

Conclusión

Sin duda que podemos notar el término de esta gran obra de San Agustín. Podríamos decir que tenemos en frente de nosotros un análisis de cómo debemos presentarnos ante Dios para de alguna manera ''conducir'' nuestro destino. Me parece muy cierto lo que dicen aquellos agnósticos o paganos sobre el apocalipsis, pues la narrativa sugiere una escena mítica casi de películas mágicas o algo parecido. En fin, este es sólo el comienzo de lo que San Agustín se referirá a los últimos tiempos.  

sábado, 15 de julio de 2017

San Agustín de Hipona - La ciudad de Dios (Libro XIX: El fin de las dos ciudades) (413).

Este libro recibe su nombre de ver que las dos ciudades: Jerusalén y Babilonia, se confrontan con sus pensadores, filósofos y reyes que asentaban sus distintas doctrinas. Para hacer este interesante análisis, San Agustín de Hipona se apoya del historiador Marco Terencio Varrón y de sus comentarios sobre la historia que se desarrolla alrededor de la Iglesia y sus contrincantes paganos o filósofos. ya nos van quedando solamente 3 libros para acabar este gran tratado de San Agustín que le ha valido el respeto que se merece hasta el día de hoy.

Referencias:

(1) La más dura de las críticas pues el estoicismo se caracteriza por ser una filosofía ''fría''. 

LA CIUDAD DE DIOS

LIBRO XIX: EL FIN DE LAS DOS CIUDADES

Supremo bien y supremo mal


Desde una concepción bien filosófica, el hombre siempre está inclinado a hacer el bien de alguna forma para así tratar de evitar el mal. 

El hombre se ve impulsado a buscar 4 cosas fundamentales cuando requiere del bien:

  1. El placer: lo agradable a los sentidos
  2. La tranquilidad: ausencia de molestia corporal
  3. Las dos anteriores a la vez
  4. El placer y el Espíritu

El placer es uno de los conceptos más ''flexibles'' porque está sujeto a múltiples interpretaciones, pues para muchos el placer es una cosa diferente. De este modo, San Agustín postula que las distintas tribus o sociedades que existen se forman a partir de las distintas visiones del placer.

Por otro lado, cuando el placer se combina con la tranquilidad da como un total de 12 formas de placer o más bien, 12 formas sobre cómo someter a la virtud por medio del placer, que, por cierto, es la forma de vida más vergonzosa. 

De hecho, el número podría incrementar de forma increíble si se suman todas las filosofías helénicas que tienen su propio concepto del placer. Pensemos en los epicúreos, cínicos, estoicos, académicos, etc. Con esto podríamos llegar al número de 96 sectas filosóficas que se basan en el placer. Y, si a esto sumamos las teorías del placer con el manejo de la política y el Estado, entonces nos daría un total de 288 sectas. 

Otra forma del bien supremo

Hablando de Estado y otras cosas, recordemos que el mismo Aristóteles (y Platón de alguna forma) definen tres modos de vida del hombre: vida contemplativa, vida activa y mixta. Sin embargo, en ninguna de estas tres se encuentra el bien supremo en palabras de San Agustín

Por otro lado, Varrón nos dice que si bien hay 288 sectas enfocadas en el placer, estas pueden ser reducidas drásticamente a sólo 3 sectas. ¿Por qué? porque finalmente lo que se busca es el placer en sí, y no las distintas formas de placer, o combinaciones que pueden existir junto con otros conceptos. 

¿Cómo podremos entre estas 3 sectas elegir la correcta? para eso debemos investigar qué es el hombre. El hombre es un compuesto de alma y cuerpo y por lo tanto, la filosofía a la que se debe adherir es aquella que reúna estos dos componentes. El hombre que someta los bienes del cuerpo a la virtud, será ese hombre feliz que se busca. 

El supremo bien de los cristianos y los filósofos

¿Qué es, para un cristiano, el supremo bien y el supremo mal? De acuerdo con San Agustín, todos los cristianos consideran la vida como Supremo Bien y la muerte como el Supremo Mal. 

En cambio, los filósofos han situado el Supremo Bien y el Supremo Mal en la vida misma lo cual es un error garrafal, pues el alma que está lejos de Dios no puede estar en el Supremo Bien, así como tampoco el cuerpo puede estar lejos del alma. 

La virtudes cardinales

Ahora San Agustín se propone analizar las virtudes cardinales (de Platón) y compararlas con el cristianismo:

Templanza: Muy parecida a la prudencia, la templanza es la guía que nos ayuda a vencer los placeres carnales y mirar más hacia el espíritu. 

Prudencia: la distinción entre elegir qué es malo y qué es bueno. Sin embargo, aunque nos ayuda a evitar ese mal, no nos ayuda a eliminarlo. 

Justicia: el objetivo de esta es de dar a cada uno lo suyo. De ahí que el alma debe someterse a Dios y el cuerpo al alma, pero este no es un descanso definitivo sino que siempre está en constante flujo, es decir, el sometimiento de la carne por el alma no debería terminar. 

Fortaleza: el objetivo de esta virtud es permanecer impávido a todos los dolores de la vida. Sin embargo, aquí San Agustín hace una dura crítica hacia los estoicos, quienes decían que aunque el hombre sufra los peores males que le pueden tocar, este nunca debe lamentarse ni dejarse llevar por el dolor, es decir, paradójicamente, debe enfrentar sus males ''estoicamente''. Para San Agustín, una vida siendo ciego, mudo, paralítico, atormentado de dolores, no es una vida digna de llevarse y por lo tanto no se le puede considerar felizEn fin, el sólo hecho de que exista la fortaleza ya habla de todos los problemas y males que tiene el ser humano. 

Todas estas virtudes son tomadas en cuenta por San Agustín pero no como el método de salvación espiritual, sino que más bien son las virtudes que nos servirán para llevar una mejor vida humana. Lo único que faltaría para que el hombre fuera feliz en esta vida sería, que aparte de lograr las virtudes cardinales, entregara su devoción y creencia a Dios. 

Lo difícil que es vivir en sociedad

Continuando con la crítica a los estoicos, San Agustín plantea lo difícil que es vivir en sociedad y tratar de llegar a acuerdos con lso demás, sobre todo cuando ellos son tan distintos. Ya Dios castigó a los humanos dándoles la diversidad de lenguas para que su comunicación fuera aún más difícil. Los errores humanos provocan terribles desgracias a quienes los padecen, pues un juez, debido a su imperfectibilidad como hombre, puede torturar y condenar a un inocente sin quererlo. 

El mundo es duro y cruel, pero es aún más duro y aún más desgraciado quien se considera feliz a pesar de todos estos tormentos. Ee hombre que vive feliz a pesar de la mala suerte o la mala vida que lleva ha perdido el sentimiento humano(1).

Más aún es difícil tener muchos amigos, pues eso significa más probabilidades de lamentarnos por ellos. Si les ocurre una desgracia o tienen un importunio, será inevitable que no nos compadezcamos y nos sintamos tristes. Quisiéramos que todos nuestros amigos estuvieran bien, pero eso no depende de nosotros sino que a la suerte que tengan aquellos en su vida. Sólo nos queda tener fe y misericordia de ellos. 

Recompensa de cumplir con esta vida

Nadie está fuera de todos los pecados que existen en la vida, ni aún los hombres más santos que existen. Todos viven en igualdad de condiciones cuando se trata de hacer el bien (y el mal) por lo que el hombre sabio deberá elegir, aparte de las cuatro virtudes cardinales, elegir a Dios para someterse. 

Tampoco se debe olvidar que toda acción tiende finalmente a la paz sea para bien o para mal. Incluso el más malo de los hombres termina deseando la paz, o ya la tiene incluso en el momento de guerra; por ejemplo, cuando está con su familia desea que esta esté en paz. 

Las ordenes de Dios

Dios ha querido que el hombre gobierne sobre las bestias y no que gobierne sobre otros hombres. Sin embargo, de igual manera existen hombres que son esclavos de otro, aunque este concepto no es perteneciente a la naturaleza, sino que más bien al artificio del hombre. 

¿Cómo es que un hombre se vuelve esclavo de otro? esto tiene nacimiento desde el pecado, es decir, la esclavitud de acuerdo con San Agustín viene desde el pecado porque Dios distribuye las condiciones a cada uno. Es así que dice en la biblia:

''Quien comete pecado es esclavo del pecado''
(Juan 8:34)

En todo caso, las ciudades siempre tienden a tener una paz terrenal que es la simple tranquilidad y la concordia entre las naciones, pero la más importante paz es la del alma de los hombres porque es de ahí donde se asemeja la tranquilidad al reino de los cielos. 

Las conductas del cristiano

El buen cristiano no tiene dudas sobre la divinidad, al contrario de como sí lo hacen los filósofos, sobre todo los Académicos que dicen que ningún hombre puede tener certeza de nada. El buen cristiano si tiene la certeza de que existe el reino de los cielos y que por lo tanto debe comportarse de manera acorde para alcanzarlo. 

Si un hombre quiere convertirse en cristiano, no importa qué tipo de vida lleva; si es contemplativa, activa o mixta. Lo único que importa es que ese tipo de vidas no lo aparten de la fe, ni mucho menos de su amor al prójimo. No valdría de nada que un hombre llevara un cierto tipo de vida y no pusiera su fe en Dios. 

El concepto de Estado

¿Cómo podrá sobrevivir el cristiano en el Estado Romano? Según Varrón que se basa en la obra de Marco Tulio Cicerón llamada ''La República'', el Estado es la Empresa del pueblo. Si esto es así, entonces la verdad es que el Estado nunca existió de acuerdo con la opinión de Varrón porque en el Imperio Romano, el Estado nunca fue empresa de los pueblos. 

Por lo demás, se supone que si el Estado es del pueblo entonces los ciudadanos tienen el derecho de mandarlo y sin embargo no es así, es todo lo contrario. Por lo tanto, en el Estado no habría justicia y sin justicia no hay derechos, pues por eso se hacen los derechos, para dar justicia. Con todo esto, el cristiano debe permanecer firme en sus propósitos. 

Definición de Estado por San Agustín

No contento con la definición de Estado de Cicerón interpretada por Varrón, Agustín redacta su definición de Estado:

''Es el conjunto multitudinario de seres racionales asociados en virtud de una participación concorde a sus intereses comunes''

Por lo tanto, en esta definición de San Agustín no habrá problemas de ver si existe justicia o no, pues los ciudadanos vivirán acorde a sus intereses. De este modo, cualquier Estado podrá utilizar de este concepto porque el interés de cada pueblo es variado. Todos se organizan para tener una especie de deliberación ciudadana y actuar acorde a ella. Cabe destacar que San Agustín es el que dice que el concepto que él tiene de Estado puede aplicarse a todos los reinos e imperios restantes. 

Porfirio y su defensa a los judíos

Porfirio que ya era un filósofo destacado tenía un oráculo para el nacido en Belén. Un hombre le preguntaba a Apolo sobre su esposa porque ésta lloraba por Cristo y el oráculo contestó:

''Más fácil te va a resultar, creo yo, dejar letras moldeadas en el agua, o desplegar como pájaro tus leves alas y volar por los aires, que hacer entrar a una esposa culpada de impiedad. Déjala que se obstine a su gusto en esas engañosas tonterías, cantando mentirosas lamentaciones a un Dios muerto, condenado por unos jueces llenos de rectitud, y a quien la más ignominiosa de las muertes, entre férreos esclavos, segó su vida en la flor de la edad''

Por supuesto, Porfirio defiende aquí a los judíos que condenaron a Jesús a la crucifixión. Entre otros oráculos y textos de Porfirio, San Agustín asegura que el filósofo fue un adorador de la cultura judía y la defendió hasta el final. 

Conclusión

Faltaba colocar el tinte moral y espiritual en la obra de San Agustín. Si bien critica a las filosofías helenísticas, San Agustín hace su propia manera de ver la vida contemplativa, la vida activa y la vida mixta, pues estas no son nada si no son llevadas con la fe en el Señor. Por lo que podemos ver aquí, no se puede ser completamente bueno (a pesar de realizar las mejores acciones) si no se tiene la fe y la creencia en Dios. Ni hablar de quien no cree en estas cosas y se siente feliz, porque esa felicidad sería falsa, o más bien, terrenal. Nos falta por analizar una de las cosas más esperadas: el juicio final.