viernes, 21 de julio de 2017

San Agustín de Hipona - La ciudad de Dios (Libro XXII: El cielo, fin de la ciudad de Dios) (413).

Al fin hemos llegado al concepto más lenitivo de La ciudad de Dios, pues ya hemos hablado suficiente de los castigos y penas del infierno. Ahora hablaremos no sólo del cielo que espera al hombre luego de haber seguido los preceptos divinos, sino que también sobre la historia de los santos y cómo se involucra esto con la historia de Roma, pues es esta ciudad el interés de este estudio. ¿Acaso puede un hombre común merecer el cielo, o sólo es cosa de hombres santos e intachables? Veámoslo en los siguientes apuntes de filosofía, y por cierto, el último apunte sobre La ciudad de Dios.

Referencias:

(1) Fue una gran controversia que sucedió en el Imperio, pues estos hermanos fueron perseguidos y asesinados por proscripción del Imperio al ser cristianos. Fueron asesinados por el general Anastasio.

Definiciones:

(1) Fístula: es una especie de canal anormal que junta dos órganos, ya sea al interior del cuerpo o al exterior. 
(2) Gota: enfermedad producida por una acumulación de acidos uricos en el cuerpo. En la antigüedad a los que tenían esta enfermedad se les decía ''gotosos''
(3) Mal de piedra: dolencia ocasionada por cálculos en las vías urinarias. 

LA CIUDAD DE DIOS

LIBRO XXII: EL CIELO, FIN DE LA CIUDAD DE DIOS

Voluntad y promesa eterna de Dios


Es Dios quien determina las voluntades del hombre, ya sea cuando estos hacen el bien o hacen el mal. Cuando hacen el mal, Dios permite que lo hagan para castigar a otros por sus pecados, pero al mismo tiempo, quien hace el mal también tendrá su castigo. Así dice la biblia:

''Dios es el que obra en vosotros el querer''
(Filipenses 2:13)

Dios obra en las cosas tanto pasadas, presentes y futuras, lo que no quiere decir que Dios tenga nuevas voluntades cada vez que alguien pide a él. Dios sabe todas las cosas que tendrán lugar en el futuro y por lo tanto, no porque se le pida algo se tendrá Dios que generar una nueva voluntad, pues esta voluntad ya la sabía de antemano. 

La divinización de Cristo y otros dioses

El milagro de la resurrección fue un hecho que en Roma acaparó todas las miradas y razonamientos. Se hizo el milagro tan sorprendente de volver de la muerte, pero aún así hay muchos todavía que no creen en la resurrección. Sin embargo, ¿cómo se ha podido creer en la redondez de la tierra, en el movimiento de los astros, o lso fenómenos de la bóveda celeste? Sin duda que son hechos increíbles y que la gente los cree, entonces ¿por qué no podrá creerse en la resurrección que también es un hecho increíble?

A Rómulo también se le tomó como un Dios, pero no hay prueba alguna de que él haya ascendido al cielo o a alguna parte si quiera. En Cristo tenemos la resurrección, pero ¿qué tenemos con Rómulo? 

Los milagros de Cristo

A través de la biblia hemos visto todos los milagros que Cristo realizó en vida. Sin embargo, bien podríamos decir que hubieron milagros antes de la llegada de Cristo, pero si esto es así ¿cómo es que los incrédulos no creen en los milagros de Cristo siento que hasta los profetas como Elías pudieron hacer uno?

Aún se siguen haciendo milagros en nombre de Cristo, aunque por supuesto, estos no tienen la fama que tuvieron con Cristo, pero de que siguen existiendo sí. 

Milagros presenciados por San Agustín

El mismo San Agustín cuenta algunas anécdotas donde presenció el mismo algunos milagros. 

  1. Milán: un ciego quedó completamente curado en la ciudad de Milán en presencia de Agustín y Ambrosio. El ciego recuperó la vista justo en el mismo momento en que Ambrosio había descubierto los cuerpos de los mártires Gervasio y Protasio(1).
  2. Cartago: en esta ciudad había un hombre llamado Inocencio quien era amigo de Agustín. Este hombre estaba con tratamiento médico a causa de unas fístulas(1) en su cuerpo. Inocencio estaba delicado y los médicos no sabían si cerrar la fístula con bisturí o con medicinas. Posteriormente, Inocencio se cansó del tratamiento y retiró a sus médicos.

    La situación era trágica e Inocencio estaba desesperado. Llamó a un amigo cirujano experto en este tipo de cosas, pero él mismo le recomendó que trajera a los médicos nuevamente y así trabajar en conjunto. Agendada la operación, Inocencio se sumió en un dolor tal que su esperanza de vida a su avanzada edad (no se especifica la edad), era imposible que sobreviviera. Todos comenzaron a rezar por él. Incluso venían obispos y santos a verlo para darle ánimos.

    Finalmente, el día de la operación, los médicos estaban preparados para abrir la fístula y se sorprendieron al ver que la fístula estaba muy bien cerrada con una cicatriz. Inocencio no volvió a sufrir ni a tener malestares desde esa vez.
  3. Cartago nuevamente: en la misma ciudad hubo una mujer llamada Inocencia quien tenía cáncer de pecho. El cáncer era una cuestión incurable en la Antigua Roma, por lo que la mujer sólo le quedaba esperar la muerte. Sin embargo, un día la mujer decidió encomendarse a Cristo y rezó toda la noche.

    Finalmente, antes de la navidad Inocencia recibe en sueños un mensaje de que debe posicionarse en el baptisterio en la parte destinada a las mujeres. Apenas hizo esto la mejor recobró toda su salud y el cáncer desapareció.
  4. Cartago otra vez: otra historia es contada en esta ciudad donde un hombre que era médico tenía la enfermedad de la Gota(2). El hombre no había sido bautizado, pero una vez que lo hizo el dolor desapareció, así como también la enfermedad por completo.
  5. Corube: un comediante recibió el bautismo y se curó de una parálisis y de la inflamación de sus genitales.
  6. Futsala: una familia muy respetada y destacada dentro de la región informaba que ciertos demonios atormentaban a sus animales y a sus esclavos en su propiedad. Una vez que el dueño de casa, Hesperio, pidió que llegara un presbítero, y que éste haya encomendado la casa a Dios, los males desaparecieron.
  7. Victoria (treinta minutos de Hipona): un joven quedó poseído por un demonio. La dueña de casa y las criadas se encargaron de rezar para tratar de alejar al demonio, lo que ciertamente resultó. Un médico confirmó la perfecta salud del niño una vez que se hicieron los respectivos cánticos al joven.

    Muchos otros jóvenes se han visto libres del demonio cuando se encomendaron a Dios.
  8. Aguas Tibilitanas: el Obispo Preyecto llevó las reliquias de un mártir cristiano llamado Esteban. Una mujer ciega pidió que la llevaran junto al obispo para entregarle unas flores. Cuando las flores le fueron entregadas la mujer se puso las flores en los ojos y recobró la vista inmediatamente.
  9. Sitti (cerca de Hipona): Lucilo, obispo de la región llevó reliquias a un mártir cristiano. Cuando llevaba la reliquia, el obispo se curó repentinamente de una fístula que lo aquejaba.
  10. Cálama: en esta región había un presbítero español llamado Eucario que padecía ''el mal de piedra''(3). Se curó por llevar reliquias a otro mártir cristiano de la región.
  11. Auduro: en esta región un niño fue aplastado por las carretas de los bueyes. Cuando la madre del niño lo llevó a la capilla de San Esteban, éste no sólo revivió sino que quedó completamente ileso.
  12. Hipona: en esta región un hombre pidió por su hija enferma en la capilla de San Esteban. Su hija ya había fallecido, pero cuando el hombre llegó, éste puso su túnica en ella y ésta recobró la vida.

    Otra anécdota surge de un hijo de un cobrador de impuestos que dado por muerto, una vez que se le untó con aceite del mismo mártir, revivió en el acto de untarlo.

Estos  muchos otros más fueron los milagros que San Agustín pudo conocer ya sea por testimonios o de manera presencial. ¿Qué quieren significar estos milagros? básicamente que el milagro se hace por intercesión de los mártires que creyeron en Cristo. Es una especie de mensaje, de recuerdo de que los milagros hechos por Cristo si existieron (y son posibles).

Sin embargo, debemos añadir aquí que en el libro de San Agustín llamado ''Sobre la verdadera Religión'', Agustín dice que luego de Cristo no se hizo ningún milagro ¿Por qué? porque los milagros son sólo testimonio que pasa de generación en generación, si se pudieran hacer en cada tiempo y en cada momento, entonces ya no podríamos decir que son milagros. Además, San Agustín añade que los milagros pararon de realizarse a causa de que la providencia (Dios) quiso que el hombre dejara de fijarse en lo sensible para enfocarse en lo espiritual. 

¿Contradicción? ¿cambio de opinión? lo dejo a su juicio. 

Opiniones diversas entre paganos, filósofos e infieles

Paganos

Perfectamente podrían los paganos decir que sus dioses realizaron milagros, pero Agustín dice que estos milagros no se comparan con los de Dios. Los milagros realizados después de la muerte de Cristo fueron hechos por los mártires, pero en realidad los mártires fueron un medio para lograrlos porque el real artífice de aquellos es Dios. 

Filósofos

Platón y Aristóteles consideraban una jerarquía de cuerpos en la tierra, partiendo de la mismísima tierra, luego el agua, luego el aire y finalmente el fuego. Es decir, la tierra parte desde el elemento más sólido hasta el más liviano, de hecho Aristóteles, habla de un último elemento que sería una especie de éter. 

Los filósofos no dicen nada extraordinario de lo que el poder de Dios no sería capaz de hacer. Además, el fuego que es considerado el más alejado de los elementos, también puede estar en la tierra¿cómo lo explican esto? diciendo básicamente que el fuego más alejado es tranquilo y puro y el de la tierra es agresivo. 

Infieles

Los infieles son algo más duros con los cristianos, pues hacen mofa de lo que es la resurrección. Por ejemplo, muchos de ellos toman la resurrección como algo ilógico, pues si resucito ¿tendría la misma forma y el mismo tamaño de cuando fallecí? en todo caso, esta pregunta sólo funcionará si el cuerpo de la víctima fuese mutilado o dañado severamente ¿qué pasaría entonces?

Agustín soluciona esto con una cita de la biblia:

''No perecerá ni un cabello de vuestra cabeza''
(Lucas 21:18)

Con esto se soluciona diciendo que nadie perderá nada de lo que perdió en vida, luego de haber resucitado. Ni siquiera si hablamos de amputación, pues si alguien perdió su pierna antes de morir, esa pierna aparecerá en la resurrección. 

Cómo son tratados los bienes y males

Males

Todos los hombres y mujeres de este mundo sufren tremendas o pequeñas calamidades en su vida. La única forma de que sean salvos de aquellas es entregándose por completo a Cristo, cuyo nombre significa Salvador. 

Agustín dice que el hombre no debe entregarse jamás a la concupiscencia del cuerpo. Recordemos que los males que aquejan al hombre muchas veces son por sus propios pecados, y es ahí cuando Dios designa directa (o indirectamente) un mal a cierto hombre. Por lo tanto, el pecado tiene dos ''orígenes'', la misma voluntad del hombre y el juicio de Dios sobre éste. 

Bienes

Ya es tiempo de hablar de los bienes pues Dios es puro bien en su infinito poder. El bien origina dos cosas a saber: la propagación por la cual Dios dio todo lo que conocemos hoy; y la conformación, por la cual somos salvos cada día. De acuerdo a la teoría agustiniana del bien, nada puede ser creado si no es hecho a partir del bien. 

El hombre no está sólo en ésta lucha del bien contra el mal, sino que todo lo contrario, deberá hacer uso de su razón para enfrentar todas las concupiscencias que nacen de los placeres. 

La razón hace que el hombre tenga cierto orden en su cabeza para crear todas las cosas que han servido como contribución al desarrollo de la humanidad. 

La felicidad eterna de la ciudad de Dios

Todo será incorruptible y el hombre vivirá sin carencias de las que tenga que preocuparse. El hombre se verá totalmente libre, aunque bien se podría preguntar si el hombre ya tenía libre albedrío ¿cómo es que el hombre sería más libre? el hombre sólo puede ser completamente libre cuando no está tentado por el placer. 

También ese hombre libre podrá recordar sus males pasados hechos en el cuerpo, con la diferencia que ya no los podrá sentir. Los males tienen dos formas de ser ''percibidos'': uno por la experiencia y otro por la práctica (lo mismo pasa con los bienes). 

Conclusión

Hemos terminado la magna obra de San Agustín llamada La ciudad de Dios. Sin duda que es una de las obras más tremendas junto con Las Confesiones y La Santísima Trinidad. Fue difícil comprender estos libros, aunque la ayuda de las obras filosóficas y religiosas ayudan muchísimo más a entender las obras más monumentales. Ya en esta parte de la vida de San Agustín, se nos van acabando las obras y el pensamiento, pues ya falta poco para que el Santo de Hipona nos deje con la última reflexión que sería ''El Tratado contra los judíos''. 

Si hay alguna cosa que omití, que exageré o que olvidé, por favor, háganla saber en los comentarios sin ningún reparo. Muchas gracias.

2 comentarios:

  1. Un gran trabajo y esfuerzo. Sin palabras para expresar mi admiración e instarte a seguir en lo que te hace feliz y llena tu alma

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  2. Nada ha quedado, omitido nada ha quedado al azahar, nada se ha olvidado en tan completo trabajo, solo nos queda ha quienes seguimos de cerca tus publicaciones agradecerlas infinitamente

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