lunes, 12 de septiembre de 2016

Lucio Anneo Séneca - Sobre la providencia (63 d. C.).

Pareciera ser que a estas alturas el tema de dios es un tópico ineludible, imposible de escapara y de pensar. Podríamos decir que ningún filósofo a prescindido de dios en sus teorías, y mucho menos va a ser Lucio Anneo Séneca quien lo haga en la antigüedad. ¿Acaso no hay una pregunta más inmensa que preguntarse por el mal? es decir, si dios existe ¿por qué sigue habiendo mal en la tierra? ¿Qué posturas nos dará el gran filósofo? Veámoslo en este otro breve libro de Séneca.

SOBRE LA PROVIDENCIA


La providencia y los hombres

La pregunta es típica ¿cómo es que existe tanto mal en el mundo si existe dios? En efecto es una pregunta difícil de responder, pero Séneca tiene una desde su filosofía estoica. 

Dios no tiene dificultad en establecer confianza con los hombres, sobre todo con los hombres buenos y virtuosos. Los hombres malos están estancados en la molicie y en las fiestas, mientras que los hombres buenos están trabajando y colaborando con el prójimo; dios ayuda a estos últimos poniéndolos a prueba cada día. 

Al hombre bueno no pueden pasarle cosas malas porque los contrarios no se mezclan; de hecho, si se mezclaran entonces ¿qué diferencia existiría entre el bien y el mal? Es necesario establecer dicha diferencia. Cuando le ocurren ''desgracias'' al hombre bueno, estas en realidad son pruebas que lo endurecen y forman para la vida ¿cómo eso podría ser malo? Así lo diría Séneca:

''No es importante lo que resistas, sino de qué manera lo hagas''

Dios es el equivalente a los padres para con los hombres. Los educa, los corrige y les da las posibilidades para que se desarrollen en plenitud. 

Lo que miran los dioses

Nada habría de sorprender que dios mirara a los hombres tratando de controlar un desastre natural o humano. Los mismos hombres se complacen en observar a los adolescentes peleando con fieras y otros gladiadores. 

Séneca sigue la máxima del filósofo Cínico llamado Demetrio:

''Ningún hombre me parece más desdichado que aquel a quien nada ha pasado''. 

Nadie podrá saber de qué es capaz ese hombre si nunca se ha enfrentado a nada. El desastre es una oportunidad que dios da a los hombres para que muestren su valentía y virtud. ¿Cómo podríamos hablar de un buen padre de familia si no pasa por las duras penas que suelen pasa las familias? ¿y que encima de esto salga victorioso? 

El pasar por una desgracia es el modo exacto de conocerse a uno mismo, de probarse que puede hacer las cosas en la vida. De hecho, la única forma de despreciar el sufrimiento es estar inmerso en el y conocerlo. 

Las quejas constantes de los hombres

¿De qué se quejan los hombres si saben muy bien que este mundo es imperfecto? Entre las condiciones de la vida, una es la conocida muerte que nos llega sin aviso alguno, pero que sabemos que llegará. Entonces ¿para qué nos quejamos si sabemos que moriremos y que los bienes que tengamos perecerán? 

Recordemos que la naturaleza es la que está exenta de mal y nosotros somos los que recibimos el dolor y nos lamentamos por el. Sin embargo, nuestra queja no sería racional porque cuando nos quejamos del dolor, es porque al mismo tiempo estamos olvidando las reglas de la vida.  

Conclusión

Este es el último ''diálogo'' de Séneca donde no deja nunca de lado su filosofía estoica. El entronamiento de la naturaleza es inevitable en este tipo de filosofía, y nosotros los hombres debemos acostumbrarnos a las condiciones de la vida. En efecto, si no lo hiciéramos así caeríamos constantemente en las pasiones (pathos) y no haríamos caso a la razón (logos), que es la que nos ayuda a evitar los sufrimientos. Podemos poner un ejemplo de esta filosofía. Imaginemos que nos contratan en una empresa, dicha empresa te ofrece un trabajo con poco salario; si tu lo aceptas, entonces no tienes por qué quejarte del bajo salario, ya que lo sabías de antemano. 

domingo, 11 de septiembre de 2016

Lucio Anneo Séneca - Sobre el ocio (50 d. C.).

El ocio ha sido denostado y despreciado por la sociedad contemporánea, ya que es el trabajo y la productividad lo que hace a los hombres ser buenos. Sin embargo, en la antigüedad, el ocio era una cuestión fundamental para pensar y meditar sobre todas las cosas de la vida. Este tipo de actividad no era en vano, pues todos los grandes filósofos necesitaron del ocio para formar sus grandes teorías que hasta el día de hoy nos son visibles (y algunas no). Creo que debemos tomar el concepto en latín de Marco Tulio Cicerón. ''otium cum dignitate''. Veamos lo que nos quiere mostrar Lucio Anneo Séneca en este interesante y corto libro. 

SOBRE EL OCIO

Los preceptos de los estoicos y los epicúreos

Séneca demuestra indirectamente su independencia ideológica, aunque en palabras dice ser un seguidor de los estoicos, más que de los epicúreos. El filósofo se propone analizar el ocio desde estos dos puntos de vista: Estoicos y Epicúreos. 

Antes de comenzar, veamos las frases que los mismos representantes de dichas escuelas dijeron en cuanto al ocio. 

Epicúreo: ''No intervendrá en la política el sabio, a no ser que algo le sobrevenga''.

Zenón de Citio: ''Intervendrá en la política, a no ser que algo se lo impida''

Epicúreo enfoca el ocio desde un proyecto de vida para el cual se deberá vivir en paz. Según Epicuro, la política sólo puede afectar de mala manera al hombre, por eso debe alejarse. De hecho, el mismo Séneca nos dice que si la política está tremendamente corrompida, el sabio no debe servir a la política en esas condiciones. En efecto, nadie se navega en un barco que está roto e innavegable. 

Por otro lado, tenemos a los estoicos diciendo que hay que actuar por medio de un motivo. Claro, entrar a la política es acción es decir, hacer algo por los demás lo cual es muy importante. Necesitamos tanto la vida contemplativa como la vida de actividades. Recordemos que los  mismos filósofos estoicos nos decían que el hombre debe entregarse de lleno a la naturaleza. 

Los dos conceptos

El ocio es una actividad que debe unirse con la acción, ninguna puede existir sin la otra. Es como si pensaramos la dicotomía pensar/actuar. La acción está vinculada con la virtud, y por lo tanto, las dos (ocio y acción) serían virtudes; de lo contrario, la elección aislada del ocio sería un vicio, tanto como la opción aislada de la acción. 

Finalmente, éste sería el concepto de ocio planteado por Séneca. de alguna manera, ni siquiera una acción debería ejecutarse sin pensar y ningún pensar sin ninguna acción. 


Tipos de vida

Con Aristóteles en el libro séptimo de La Política veíamos que existían dos tipos de vida: La vida contemplativa y la vida política. En palabras de Séneca, podríamos decir que la vida contemplativa es la vida dirigida al ocio y la política es dirigida a la vida activa. No obstante, Séneca añade una tercera llamada vida placentera que seguramente es la vida mostrada por los epicúreos. 

Más allá de todas las diferencias que se pueden tener, las tres escuelas pueden servirse la una a la otra con conceptos; es decir, los epicúreos pueden ser contemplativos, los estoicos placenteros y los académicos activos. En este sentido, podríamos decir que ninguna escuela puede vivir sin la otra, pues las tres no pueden vivir sin contemplación, así como tampoco pueden vivir sin placer ni acción. 

Conclusión

Qué lamentable que este libro haya sido tan corto (un poco más de 10 páginas). Ahora, lo que sí me llama la atención es la reconciliación que hace Séneca entre una escuela y otra, luego de criticar fuertemente a los hedonistas con su maestro Epicuro. El abrupto final del libro nos deja con la duda de si en realidad Séneca hace una reunión de las filosofías propuestas, o al final aboga por el estoicismo de Zenón de Citio. 

Lucio Anneo Séneca - Sobre los beneficios (59 d. C.).

Este puede ser el segundo libro más largo del compendio de tratados de Lucio Anneo Séneca. Los beneficios son algo que siempre vamos persiguiendo. En nuestra sociedad contemporánea sería ilógico perseguir los daños y las cosas que nos hacen mal, aunque pareciera ser que en estas también están los beneficios de manera implícita. ¿Cómo podría ser moral obtener los beneficios? ¿Sería inmoral que un filósofo tenga más beneficios que otros? Veamos lo que nos tiene el maestro espiritual y el inspirador del cristianismo de la Edad Media.

Referencias:

(1) En efecto, si no tenemos castidad ni siquiera existiríamos y si no tuviéramos buena conciencia no podríamos vivir bien. 

SOBRE LOS BENEFICIOS


Entrega y recepción de beneficios

Muchas personas desperdician los beneficios que tienen y otros los desprecian. Sin embargo, lo más perverso de alguien que tiene beneficios es justamente no compartirlos, cuando comienzan por medio de muchos artificios no hacer entrega de ellos. Para vivir tranquilo con los otros y con los mismos beneficios, es preciso que no se espere nada a cambio. 

Debemos dar y no demorarnos mucho con dar nuestros beneficios (en el sentido de ayudar a la gente), porque la demora significa que la persona no está muy dispuesta a compartir sus cosas. Los beneficios se deben dar incluso a las personas más despreciables, pues incluso las personas que no creen en los dioses son beneficiadas por los dioses. Esto demuestra que los beneficios no deben estar impregnados de interés, sino de bondad. 

Un hombre podría decir que ha perdido un beneficio, pero la verdad es que tener uno también significa perderlo. Si yo acepto que tengo riqueza y digo que ''he perdido riqueza'', la verdad es que no he perdido nada, pues se sabe que la riqueza se pierde. Un beneficio no se puede ver como una inversión, al contrario, quien lo ve de esa manera está cometiendo usura.  

Tres tipos de benefactores

Existen algunos pensadores que nos hablan de tres tipos de benefactores.

  1. Quien otorga beneficios
  2. Quien recibe beneficios
  3. Quien regresa beneficios


En realidad, los beneficios pasan de mano en mano entre estos tres tipos de benefactores. Si una de las tres acciones falla, entonces se romperá el circulo del beneficio lo que significa es que no podríamos hablar de un benefactor. Esto quiere decir que siempre tenemos que otorgar, recibir y regresar beneficios. 

Por otra parte, todos somos deudores en el sentido de que los beneficios entregados debemos regresarlos para ayudar a otros. Por ejemplo, cuando a un profesor se le otorga un puesto de trabajo, luego ese puesto de trabajo lo tomará otro; en ese sentido, el profesor le debe su puesto de trabajo al próximo profesor que llegue. 

No obstante, Séneca nos dice que el beneficio tomada del ejemplo anterior no es un verdadero beneficio. El filósofos nos dice que el beneficio está solamente en la mente del ser humano ¿por qué? porque el beneficio yace en la voluntad del hombre para dar lo que tiene.  

Cómo entregar los beneficios

Antes de comenzar a analizar esta parte de los beneficios, primero se debe hablar sobre lo necesario, luego sobre lo útil y finalmente sobre lo placentero

Necesario: beneficios que no podemos vivir sin ellos. 
Útil: beneficios con los cuales deberíamos vivir.
Placentero: beneficios con los cuales no deberíamos preocuparnos. 

Las necesarias serían evidentemente la libertad, la castidad y la buena conciencia(1). Luego tenemos las cosas útiles que sería el dinero el que es de mucha utilidad tener pero siempre y cuando sea con moderación. Lo placentero será todo lo superfluo, es decir todos aquellos placeres que se extinguen luego de un tiempo. 

Tipo de beneficios a dar

Los beneficios que entreguemos deben ser siempre los más duraderos, para que los efectos de esta entrega sean duraderos. La idea es que los puedan recordar mucho incluso cuando no los vean. Esto hará que incluso hasta el más ingrato pueda recordar el beneficio que le dimos.  

De preferencia, los beneficios no deben ser consumidos (debido a su corta duración) porque deben tener una existencia duradera. Mucho mejor será dar cosas que nadie tiene o que nunca le habían dado en la vida. La frecuencia para dar los beneficios debe ser de rara vez; es de mal gusto regalar cosas muchas veces. 

Maneras de otorgar

Como se dijo hace algunas líneas atrás, es preferible que no se dude mucho en dar un regalo. La espera destruye todo rastro de gratitud, por muy sincero que este sea. 

Por lo demás, el regalo o beneficio debe ser también algo que nosotros queremos. Siempre será mucho más fácil dar un beneficios cuando se quiere que cuando es algo alterno. También, el tiempo para dar el beneficio debe ser anticipado, es decir, adelantarnos al deseo de a quien daremos el beneficio. De esta manera, el beneficio jamás será olvidado. 

El semblante también es importante, pues no sería de agrado dar un beneficio diciendo ''sí'', pero con una cara diciendo que ''no''. Se debe evitar cualquier mala apariencia cuando se otorgue el beneficio. 

Beneficios y cargas
Se debe tener sumo cuidado de que nuestro beneficio, en vez de que sea algo bueno, sea una carga. Para evitar que sea una carga, debemos pensar primero en la utilidad del beneficio más que pensar en quien recibe el beneficio. Tampoco nos dejemos llevar por nuestros sentimientos, pues ellos están sesgados. 



Los receptores del beneficio

Cada persona en el asunto de los beneficios tiene un rol; el que da y el que recibe. ¿A qué tipo de receptor deberíamos dar? a aquel que ya nos otorgó su beneficio. El beneficio no puede ser otorgado a alguien que busca otra cosa interesadamente, tampoco puede ser entregado a quien no quiere (cuando se da de manera obligada).


De manera privada


Existen hombres que no les gusta recibir beneficios de manera pública. Estos hombres según Séneca no tienen buenas intenciones con los que otorgan los beneficios. De hecho, quienes no reciben los beneficios públicamente se justifican diciendo que parecerían siervos al darles beneficios. Si bien esto es cierto y sensato, es por eso que se ha dicho que se debe conocer a quien da el beneficio. 

Causas de la ingratitud

Cuando damos un beneficio y dicho hombre no lo recibe de buena manera; las causas para no hacerlo tienen que ver con la envidia, los celos y la ambición. 

La ambición y la envidia pueden entenderse, pero creo que hay que explicar un poco más lo de los celos. Esto es puede entender por la propia expresión ''El me dio esto, pero a esa otra persona le dio algo mejor''. Hay quienes son muy ingratos pues desprecian los beneficios pequeños, pero cuando ellos tengan que otorgar ¿qué especie de beneficios darán?

Séneca cree en los dioses y nos dice que son aquellos quienes nos han dado todo. El hombre que no es agradecido de dios y se queja de tener una vida de pobreza es porque no conoce el esfuerzo del trabajo. Esta es la única forma de devolver los beneficios entregados por dios. 

En todo caso, entre los hombres, el signo de gratitud más claro siempre será cuando el que recibe se alegra y agradece el beneficio. El beneficio no debe tomarse en cuenta como un préstamo. 

La ingratitud

La ingratitud es tan mala que incluso los hombres ingratos no la quieren consigo. Hay dos tipos de hombres ingratos; unos son lso que niegan que han recibido un beneficio y otros son los que olvidan lo que se les dió. 

La memoria es un aspecto fundamental en la gratitud. La juventud no hace ejercicio del pasado porque en realidad, en ese período no hay cosas interesantes que recordar. El hombre ingrato adopta esta misma aptitud de adolescente y no agradece lo que sus maestros y padres le enseñaron. De ahí que se diga que el pasado no sólo no se recuerda, sino que se considera que nunca pasó; ahí está el ingrato. 

Castigo para el ingrato

En realidad, sería muy difícil castigar a un ingrato, no hay ley o castigos que existan en la constitución sobre los ingratos. Séneca dice que incluso para un juez sería difícil e innecesario determinar y castigar a alguien que fuera ingrato. Incluso, hay veces que un hombre es ingrato solo de manera verbal; por lo que sería mucho más difícil estimar en qué grado fue ingrato ¿se podría estimar el castigo del ingrato por las cosas que tiene? quizás esto sea innecesario de indagar.


Conclusión

Esto fue en general el tratado de los beneficios los cuales también se pueden tomar como ''regalos''. Sin duda que el tema de la ingratitud ha llegado hasta nosotros sin algún posible cambio. Todos somos de alguna manera ingratos con lo que tenemos, pues siempre queremos tener más; nunca es suficiente. Me parece que la importancia de mirar el pasado para quitarnos la ingratitud es excelente porque es la memoria la que nos recuerda lo que tenemos. Si miramos el presente, o peor aún el futuro, nunca podremos ser gratos con quienes nos dan.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Lucio Anneo Séneca - Sobre la felicidad (58 d. C.).

Este si es el tema más controversial que ha existido en la historia de la filosofía: la búsqueda de la felicidad. Ya lo habíamos visto en algunos libros de Platón y también lo vimos con la Ética a Nicómaco de Aristóteles. Sin embargo, aquí tenemos a un estoico, el cual tiene una mirada muy particular de la vida. Con todo lo escrito anteriormente, quizás ya nos podemos dar una idea de qué es la felicidad.

Referencias:

(1) Definición muy similar a la obra de Marco Tulio Cicerón, Del supremo bien y del supremo mal
(2) Esto también se encuentra en los apuntes del libro X de la Ética a Nicómaco de Aristóteles. El placer no sería un fin sino un medio. 
(3) Esto es similar a la falacia ''Ad hominem'' donde se ataca al sujeto de la argumentación y no a la argumentación per se. 
SOBRE LA FELICIDAD


Dedicado a su hermano Galión (Novato)

Séneca le dice a su hermano que todos buscan la felicidad, pero nadie sabe cómo distinguirla para así encontrarla. El vulgo, para el filósofo es el peor intérprete de la realidad, nunca se puede confiar en la mayoría para establecer un concepto. 

Lo primero que se debe hacer para buscar la felicidad es servirse de la naturaleza y no depender de ella, pues si somos dependientes de algo, la felicidad será efímera. 

Definición del bien supremo

Si la felicidad está en la naturaleza, entonces esta al mismo tiempo es un bien. Por lo tanto, lo que convendrá hacer en este caso es definir el concepto de bien. Séneca tiene algunas sugerencias:

''El bien supremo es el espíritu que menosprecia

lo casual, contento con la virtud''.

'La fuerza invencible del espíritu, conocedora de las situaciones, calmosa en sus obras, con una gran humanidad y solicitud para con sus convecinos''.

No obstante a estas definiciones, Séneca nos dice que prefiere llamar el bien supremo (o feliz) a quien nadie puede perturbar. De hecho, será feliz y tendrá placer quien reniegue de los placeres. En resumen, el hombre que no desea ni teme es feliz porque está libre de las pasiones (pathos)(1)

Obviamente, el feliz es el que prefiere la razón (logos) a la pasión (pathos), ya que para conocer la verdader felicidad necesita ser consciente de ella.  

El placer no es virtud

No se puede unir el placer con la virtud. El placer es caduco y siempre quiere y nunca es suficiente, en cambio la virtud queda para la posteridad, nunca experimenta saciedad (porque eso significaría necesitarla nuevamente). El hombre feliz siempre vivirá de acuerdo a su naturaleza racional, sólo así se distinguirá de los otros animales.  

Se podrá criticar lógicamente que la búsqueda de la virtud en sí misma es un placer. Sin embargo, Séneca nos dice algo muy a lo que decía Aristóteles: ''el placer no es un fin último, sino un medio''. En otras palabras, el placer es un complemento como ''de sobra'' o como lo dice Séneca se obtiene sin querer dicho placer. Por lo tanto, la virtud no se hace por dicho placer, ese placer es aparte porque el objetivo último es hacer el bien(2)

Entonces ¿para qué se quiere la virtud? básicamente, la virtud es el bien supremo mismo. No se puede querer nada más allá del bien porque el bien no es un medio, sino un fin. 

¿Placer y virtud juntos?

Se le pregunta a Séneca, ¿qué puede impedir que la virtud y el placer se unan para formar algo mucho mejor? De esta forma ese bien supremo formado del placer y la virtud sería al mismo tiempo honesto y agradable. 

La verdad es que nada podría ser más contradictorio que unir la virtud con el placer. La virtud se sostiene por sí misma por ser el bien supremo, y el placer desaparece con la utilidad. Además, recordemos que el placer siempre va a ser parte de una cosa y no una cosa en sí misma. 



La consecuencia del filósofo

Fácilmente se le puede objetar no sólo a Séneca, sino que a los otros grandes filósofos de la historia no haber seguido lo que decían. En otras palabras, no haber puesto en prácticas sus propias teorías. 

Séneca por su parte admite no ser un sabio y admite no tener las facultades para hacerlo. Además, cuando un sabio está hablando de sus teorías, no está hablando precisamente de él. La dedicación que tienen los filósofos sobre temas sublimes y que ayudan a toda la humanidad, no tienen nada que ver con su estilo de vida. En efecto, puede haber quienes decidan ser consecuentes con su filosofía (como Diógenes de Sinope),pero eso es una decisión personal que no acaba con la teoría (ni la refuta)(3).

Las riquezas

Otra cosa que se critica a los filósofos son las cuantiosas riquezas que poseen, siendo que ellos mismos aconsejan aborrecerlas. Séneca responde a esto diciendo que en efecto, los filósofos disfrutan de las riquezas, pero no dependen de ellas. Es decir, cuando alguien pierde su riqueza, éste llora o se siente miserable, en cambio el filósofo, éste siempre sabrá que los bienes son temporales y no sufrirá por la pérdida de aquellos. 

Si el necio tiene riquezas, estas estarán al mando del necio, pero las riquezas en mano del sabio estarán al servicio del sabio. 


Conclusión

Otro interesantísimo pensamiento del romano Séneca, donde la razón gana por mucho a todos los otros aspectos de la vida. Dejarse llevar por el pathos es la perdición, pero nunca es tarde para volver a la razón. Otra de las cosas que me sorprendió mucho y que no ha sido vista en otros filósofos anteriores (por lo menos no en este blog) es la consecuencia del filósofo. Por otro lado, también me llamó la atención el intento de mezcla del placer y la virtud (algo de lo que me había preguntado), pero con el filósofo me queda todo claro y parejo. 

sábado, 3 de septiembre de 2016

Lucio Anneo Séneca - Sobre la clemencia (56 d. C.).

Dedicado al emperador Nerón Claudio César Augusto Germánico, Sobre la clemencia es un libro que nos llevará a considerar la sabiduría cuando se tiene mucho poder. Aunque más que un libro dedicado con cariño, este libro quiere mostrarnos la visión política de Lucio Anneo Séneca, quien en ese tiempo ya era un destacado consejero político (en pocas palabras, la mano derecha del mismísimo emperador Nerón). Nada mejor que los consejos de Séneca para mantener el bienestar y la templanza frente a las adversidades.

Referencias:

(1) Esto hace referencia perfectamente al primer libro de La República de Platón.

Definiciones:

Lenidad: Blandura y falta de severidad

Sobre la clemencia


LIBRO I: CONDUCTA DE LA CLEMENCIA

Primero que todo, Séneca se dirige como César a Nerón diciéndole que tener clemencia no significa no ser severo con las personas. 


Adquirir la clemencia

Hasta ahora Nerón ha sido uno de los emperadores que no ha dañado a nadie, y encima se le alaba por eso. Ya no se habla de los antiguos emperadores como Augusto o Tiberio. 

Opinión sobre la clemencia

En general, la clemencia es querida por los merecedores de castigo y también por los que son inocentes de un crimen. Eso sí, no se debe perdonar a todo el mundo, pues al hacer esto luego no se podría diferenciar qué es el bien y el mal. Debe distinguirse entre los hombres que tienen cura y los otros que no la tienen. 

Es difícil lograr el equilibrio en la clemencia, pero si hay dificultad entonces se tendrá que optar por la opción más humana. De aquí se desprenden tres cosas a estudiar sobre la clemencia:

  1. Perdón por castigo: Nada es más humano que la clemencia. Si queremos lograr que el hombre sea un animal social, entonces la clemencia es la actitud más humana para hacerlo. También es útil para los gobernadores, pues nadie será más recordado por preocuparse del bienestar de su pueblo usando la clemencia.
  2. Naturaleza y manera del perdón: Su naturaleza proviene de compadecerse con los demás. Para el emperador será de lo más útil porque quien tenga clemencia podrá ''curar'' a aquellos que la necesitan. Los hombres tenemos la capacidad de ser clementes porque esta es nuestra naturaleza.
  3. El ánimo cuando ocurre el perdón: En los animales, el perdón no corre, pues cuando derriban a sus enemigos estos pasan de largo sin mirarlos siquiera.  Es mucho mejor salvar a las personas que ensañarse con ellas, tanto, que los mismo dioses lo hacen para salvarnos. Esta es una característica casi divina entre los seres humanos. 

Otra de las cosas semejante a los dioses que sólo puede tener un emperador es la servidumbre. El emperador debe servir a su pueblo y no puede rebajarse a ser como él, tanto como un dios le es imposible rebajarse a ser un ciudadano. 

Las acciones de un emperador

Así como el emperador es casi como un dios, cuando realice cierta acción ésta se sabrá inmediatamente. Si el emperador mata sin clemencia a un ciudadano, esto se sabrá en todo el pueblo y el emperador tendrá fama de sanguinario. Por eso, el emperador debe de ser una persona clemente para que tenga buena fama. 

Otros emperadores

El primer emperador llamado Augusto tuvo una excelente fama por administrar de manera efectiva el imperio. Cuando estuvo sólo (al comienzo de su imperio) fue tremendamente clemente; sin embargo, cuando comenzó a compartir el poder con otros es cuando sacó la espada. 

Augusto, una vez que conquistó a sus enemigos les dio puestos en el gobierno de las mismas tierras conquistadas. Perdonó a sus enemigos y no sólo eso, sino que también les dio un salvoconducto para que nadie pudiera herirlos. Esta actitud es la más apreciada de todas en la clemencia, pues nada es mejor que dar la vida excepto asegurarla aún más. 

Por otro lado, podríamos hacer un contraste con Lucio Sila quien fue un tirano sanguinario. Nadie puede pronunciar el nombre de Sila sin sentir cierta amargura, pues los horrores que cometió contra sus ciudadanos fueron peores con sus enemigos. 

Trato a los animales

Séneca nos habla sobre el trato que se tiene que tener con los animales. En efecto, si criamos a los animales con castigos y golpes, estos pronto se revelarán y le harán daño a su dueño. Por lo demás, el animal no trabajará bien para el ser humano si este lo golpea; al contrario, tendrá que ayudarlo(1)

Así mismo el emperador debe tratar a sus ciudadanos, para, de igual manera, no desatar la rebeldía de sus ciudadanos para y así evitar el derrocamiento. 

La venganza y la clemencia

Las causas u origen de la venganza provienen de uno mismo o por otros. Sin embargo, el príncipe (o el emperador) no necesita vengarse porque su condición ya es de beneficio. La venganza, supuestamente, sirve para tener una reputación de fuerte, pero el príncipe no lo necesitará. 

Los delitos

Los delitos que más se cometen son siempre los que más se castigan. El género humano obedece a las bondades de sus semejantes y se rebela contra quienes lo quieren restringir. La sed de sangre es propia de las bestias y animales que son indiferentes al ver a su enemigo en el suelo. 

Los tiranos aprovechan los delitos para castigar con más mano dura a los delincuentes, tanto así que llegan a disfrutar con el placer de verlos sufrir. Fue así el caso de Tiberio que desde la isla de Capri arrojaba a sus esclavos al abismo, con lo cual se divertía. 



LIBRO II: CONCEPTO DE CLEMENCIA

Séneca define la clemencia de la siguiente manera:

''La clemencia es la templanza del ánimo en la
venganza o la lenidad(1) del superior para con el inferior

en el señalamiento de las penas''.

Algunos pueden decir que lo contrario de la clemencia es la severidad, pero el problema es que una virtud no puede ser contraria a otra virtud. Lo que realmente se opone a la clemencia es la crueldad. 

Por otro lado, otro vicio que está muy cerca de la clemencia es la misericordia. Muchos la toman como una virtud, pero la verdad es que no, pues esta es capaz de indultar hasta el más vil de los seres humanos. Quienes se conmueven con las lágrimas de los criminales están en un error porque esta no está mediada por la razón. Séneca nos dice que en su mayoría son las mujeres las que se conmueven con las lágrimas de los asesinos. 

Crítica a los estoicos

Mucho se le critica a los estoicos de ser un estilo de vida insensible frente al sufrimiento humano, pero hay que pensar que el estoicismo es una preparación para la vida. La misericordia es un vicio porque se deja llevar por la tristeza y no por la razón; por lo cual, no evita lo peligroso que en este caso sería indultar a un delincuente. 


Conclusión

Este libro de Séneca sobre la clemencia está inconcluso, pero el autor nos dejó una buena parte de la obra. Me impresiona que el concepto de misericordia sea tomado como un vicio y no una virtud. En el cristianismo, la misericordia es algo digno de Dios. Sólo dios puede tener la infinita misericordia en los seres humanos; sin embargo, el filósofo nos dice que es un vicio porque es una especie de indulto irracional. Curioso. Sobre todo porque la filosofía cristiana se afirma de los postulados de Séneca

viernes, 2 de septiembre de 2016

Lucio Anneo Séneca - Sobre la firmeza del sabio (55 d. C.).

Las ofensas son un tema complicado incluso en la actualidad. La ofensa puede significar un agravio a la ley si se molesta a personas con ciertas cosas. El discurso es castigado severamente, aunque unos, que son de alguna manera hirientes, pueden ser permitidos bajo los márgenes de la ley. En fin, es probable que nos ofendan y nos ataquen constantemente, pero ¿a quién no? Lucio Anneo Séneca nos dice que es imposible que al sabio lleguen a ofender. ¿Cómo es posible esto? Veámoslo en los siguientes apuntes de filosofía. 

Referencias:

(1) Lo dice en el sentido de que el fuego sólo puede extinguirse y no dañarse. 

Sobre la firmeza del sabio


El sabio no recibe ni ultaje ni ofensa

Así como dice el título, el sabio es impenetrable a las ofensas, pues su espíritu es como el fuego, que no puede ser dañado por nada(1), o como los peñascos que por más que lo azoten las olas sigue quedando igual. 

Clases de daño

Los daños los hay de distintas especies:
  • Ofensa: Cuando se recibe un insulto por parte de alguien más.
  • Ultraje: Afectar a alguien con una desgracia.

La primera será fácil de evadir porque la ofensa, por decirlo de alguna manera, sólo está en nuestra mente. Cuando imaginamos cómo va a ser el dolor, más nos angustiamos y dejamos que la ofensa penetre en nosotros y finalmente nos dañe.

El ultraje será difícil para afectar al sabio, pues el sabio será una persona que siempre se mantendrá alejada de la desgracia. Si no hay desgracia, entonces tampoco puede existir el ultraje. Por otro lado, el sabio tampoco podrá salir favorecido de algo, pues ¿cómo podremos favorecer a alguien que en sí mismo ya es bueno?

La ofensa

Refutar la ofensa es fácil de decirlo, pero quizás complicado en la práctica. En efecto, hay cosas que quizás son más difíciles de resistir como la pérdida de un ser querido, o que a un ser querido lo azote una enfermedad. Que el sabio no tome las ofensas no quiere decir que no pueda sentir, por supuesto que siente, pero también conoce las condiciones en que los hombres viven. 

Cuando al sabio lo ofenden y este tiene las facultades para ''castigarlos'' lo hará, pero no lo hará en el sentido de venganza, sino que en el sentido de corrección. Los padres también corrigen a sus hijos para que sean mejores personas. Es así que las leyes corrigen y enmiendan las actitudes, obviamente por el bien de los ofendidos. 

Mientras el sabio tenga a la virtud de su lado, ningún golpe, herida ni ofensa podrá dañarlo de ninguna manera. De hecho, la mejor manera de enfrentar la ofensa es como lo han hecho los propios filósofos: con el humor. Sócrates se reía de todas las comedias que habían escrito sobre él: en el ejemplo del libro ''Las Nubes'' de Aristófanes.

Libertad del sabio

La libertad no quiere decir estar exento de todas las cosas que existen, sino más bien enfrentar a tal punto las injurias, que estas ya no puedan dañarnos. 

Conclusión

¿Qué injurias podrán surtir efecto en nosotros si nos convertimos en sabios? Pues, ninguna. Ahora llama la atención que el sabio tampoco reciba beneficios más allá, supuestamente, de lo que se considera ser sabio. Cada vez nos parece más que el objetivo de llegar sabio está cerca. Tal vez, si comprendieramos mucho más a fondo las características de la naturaleza, no sería necesario que nos sintamos ofendidos por nuestros enemigos. 

Lucio Anneo Séneca - Sobre la brevedad de la vida (55 d. C.).

Nada más preocupante y desesperante en la historia de la humanidad. La pregunta eterna ¿por qué se pasa tan rápido el tiempo?, ¿por qué la vida es tan corta? ¿la vida es una sola y por eso pasa muy rápido? En este libro, el filósofo del Imperio Romano nos ofrece una visión bastante interesante en cuanto a este asunto y su respuesta es propia de un estoico de su tiempo. Dedicado a Paulino, Séneca se explaya sobre las quejas de la gente sobre la brevedad de la vida y la angustia que se desprende de éste pensamiento. 

Definiciones: 

(1) Una mínima parte de la vida es la que nosotros vivimos

Referencias:

(1) Entiéndase esto en el contexto histórico del Imperio Romano.
(2) Cayo Julio Octavio Augusto, nació el año 65 a. de C. y murió el año 14 d. de C.


La brevedad de la vida


La vida es breve, el arte es largo

Mucha gente se queja sobre lo ínfimo que puede llegar a ser la vida. El tiempo pasa muy rápido y no alcanzamos a realizar las cosas que debiéramos. Sin embargo, Séneca cree que esto no es así; al contrario, dice que nuestro tiempo de vida es largo. Somos nosotros quienes acortamos el tiempo cuando lo perdemos. La vida se creó con el tiempo suficiente para terminar los deberes más importantes. Cuando estamos ocupados haciendo cosas que no son de gran importancia (lujos, compras, placeres etc.) llega el momento de reflexión y nos damos cuenta que ya se ha acabado la vida. Si la vida se sabe utilizar, entonces se alarga.

Lo que nos hace esclavos

Séneca enumera algunas cosas que hacen la vida más corta. 
  • El vino
  • La pereza 
  • La ambición
  • El juicio sobre los demás 
  • La pasión por las armas
Todas estas cosas son las que hacen nuestra vida más corta. Somos esclavizados por ellas y de ahí que la vida se haga más corta. 

La duración de la vida, dice Séneca, no se entiende como ''vida'' sino como ''tiempo'', es decir, la duración de la vida no es necesariamente vida sino que simplemente puede ser tiempo. La cita que declara Séneca es reveladora:
''Exigua pars est vitae; quan nos vivimus(1)''

Es así como las cosas anteriormente mencionadas nos hacen esclavizarnos y mantenernos lejos de la contemplación de la verdad. 

Ocuparse de sí mismo

Entre todas ellas, Séneca recalca el juicio a los demás. Nada puede hacer perder tanto el tiempo como enjuiciar a los demás. Si se quiere que la vida sea larga, uno se debe preocupar de sí mismo. Séneca propone a Paulino enumerar todas las cosas en las que perdió el tiempo. Si descuenta todos los años que se ocupó de los aduladores, de sus amigos, de las disputas con su mujer, de los castigo y las enfermedades. Si lo haces, verás que tu vida es más corta de lo que crees.

Todos los demás reclaman tiempo para ti y tienes que gastar tú tiempo en ellos. Este es otro factor que hace que la vida se acorte.

Como si siempre fuéramos a vivir

Este es justamente el problema que postula Séneca. Vivir la vida como si no se fuera a acabar. Nunca se piensa en el tiempo que ya pasó ni en la fragilidad que tenemos los seres humanos. 

La mayor parte de los hombres(1) dicen querer retirarse a los 50 y abandonar todas las ocupaciones a los 60. En algún sentido, pareciera ser que los hombres comienzan a vivir la vida solamente a los 60 años. Esto le molesta tremendamente a Séneca ¿Cómo esperamos vivir recién la vida a los 60 años?

El emperador Augusto(2) siempre pidió que le relevasen de sus obligaciones de la República. Sin embargo no fue posible, pero nunca dejó de pensar en el día en que pudiese ser relevado de sus deberes. Con todos los deberes que existen, si no se da tiempo para el descanso la vida puede ser muy breve. 

Aprender a morir

¿Qué significa aprender a morir? Nada más que terminar todos los asuntos que se quisieron llegar a hacer. El hombre que tiene la vida más larga es aquel que se desprende de todo lo que la vida le ofreció para dedicarse a ello. Obviamente, nada debe quedar pendiente en la vida de este hombre, todo debe quedar saldado y terminado. 

El tiempo y la vida

El futuro

Muchos hombres diseñan planes para el futuro. Este es un grave error que cometen los hombres según Séneca. El futuro no nos dice nada. La esperanza solo nos conduce al azar y gracias a ésta, despreciamos todo lo que pertenece al presente. Las cosas que pertenecen al futuro como la esperanza, siempre van a pertenecer a la incertidumbre, y por eso, no es bueno fijarse en ellas.

El presente

Este es el tiempo más breve que existe. Hay quienes dicen incluso que es nulo. Los que viven en el tiempo presente son los que siempre están ocupados y no tienen tiempo para nada. La ocupación constante hace que estos hombres se frustren por no haber vivido adecuadamente la vida.

El pasado

La vida contemplativa del pasado es finalmente el mejor tiempo para considerar una vida más larga. El pasado ya lo conocemos y por lo tanto, las posibilidades de cometer errores en el futuro es mucho menor y mucho menos en el presente. Como se dijo anteriormente, la vida contemplativa es mucho mejor que la de las ocupaciones.

Finalmente, el pasado es lo único cierto en nuestra historia de vida y es por eso que debe ser más considerado que los otros.

Los ociosos

Séneca no considera ociosos a quienes el entretenimiento les concede placer. Pero si hay quienes obtienen el placer bajo los entretenimientos de las cosas inútiles. Por ejemplo, en la Antigua Grecia, muchos ciudadanos investigaban enfáticamente que se escribió primero, si la Ilíada o la Odisea. O se discutía cuantos tripulantes tenía el barco de Ulises. Este tipo de entretenimiento  y quienes se dedican a eso, sería el ocioso.

La filosofía

El descanso verdadero solo se puede alcanzar mediante el estudio de la sabiduría. El filósofo, una persona retirada y sabia, siempre es consultada por todos los ciudadanos. Es imprescindible el estudio de los antiguos y considerarlos como los hombres que más ayudaron a nuestro mundo; seríamos unos mal agradecidos al no hacerlo. 

Y así como miramos al pasado para admirar a estos hombres. Se confirma la posición de Séneca al decir que la vida contemplativa y el pasado son los mejores aliados para que la vida no sea breve.

Paulino, retírate a ocupaciones más tranquilas

Considerando todo esto, vemos que cuando el hombre se dedica a múltiples cosas, no descansa. Vivir en el presente es vivir sin tiempo para nada ¿Cómo podríamos descansar al vivir en el presente? si ya es imposible vivir en el presente teniendo una ocupación, más imposible será dedicarse a múltiples trabajos en ese mismo tiempo.

Sólo la labor del filósofo, que es una ocupación tranquila y llena de sabiduría, puede ser la correcta para llevar una buena vida. Ninguna profesión es más útil que ésta. 

Conclusión

Un escrito totalmente moralista en donde el estoicismo cobra sus primeros vestigios. Creo estar plenamente de acuerdo con el filósofo cuando determina lo de los ''tiempos''. No por otra cosa, la conjugación pretérita de ''yo he hecho'' se llama Presente Perfecto. Todo lo que sea perfecto está relacionado directamente con el pasado. 

Sin dudas, un libro para reflexionar profundamente sobre el tiempo que usamos y malgastamos en cosas inútiles. No obstante, que difícil es dedicarse a la vida contemplativa cuando el mundo de hoy en día está acelerando de una manera impresionante. Las cosas ya no se necesitan para hoy o para mañana, ¡se necesitan para ayer! ¿Cómo es que podemos dedicarnos a descansar y a contemplar el pasado?