domingo, 22 de octubre de 2017

Historia del Catolicismo (Primera parte: Desde Pedro hasta Simaco).

La historia del Papado comienza con la aparición de Jesús de Nazaret en la historia de la humanidad. Los hechos narrados por los apóstoles reflejan las diversas enseñanza que dejó Jesús en los hombres para que la siguieran y así alcanzaran el bien. Sin embargo, el mensaje de aquella época no parece ser suficiente y es por eso que se construye la Iglesia y la idea del papa para evangelizar y convertir a los paganos e infieles. Oscuras sombras rodean la historia del catolicismo, pero también grandes hechos históricos irrefutables. Veamos la historia del papado en los siguientes apuntes de filosofía.

Referencias:

(1) Para saber más sobre las costumbres judías diríjase a Historia del judaismo (Parte I: Desde Abraham hasta Jesús).
(2) Agua bendecida por un presbítero, obispo o diácono.
(3) Puede sonar curioso de que tengamos a Félix III, pero lo que pasa es que Félix II fue un antipapa por lo que no debería ser considerado en la lista (aunque en la Edad Media se consideró legítimo). 



Definiciones:

(1) Presbítero: el que administra los sacramentos y celebra la Eucaristía.
(2) Pneumático: herejía que concebía al espíritu con conceptos muy distintos de los considerados en la Iglesia. 


HISTORIA DEL PAPADO


LA IGLESIA DE PEDRO

Jesús y Pedro

¿Quiso Jesús fundar una Iglesia?

La historia de Pedro y Jesús se marca la vez que Jesús le dijo:

''Tu eres Simón, hijo de Juan; tú te llamarás Cefás''

''Cefas'' significa ''Pedro'' fue uno de los primeros discípulos de Jesús que se destacaba mucho entre los demás. Pedro siempre tomó la iniciativa para alentar a los demás, sobre todo a Mateo para que explicara las parábolas de Jesús

En la antigua ciudada llamada Cesárea de Filipo, Jesús les hace una pregunta a sus discípulos:


''¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?''
(Mateo 16:13)

Todos responden con profetas diferentes del antiguo testamento, ya que ellos eran los conocidos hasta ese momento. Luego Jesús pregunta:

''Y vosotros, ¿Quién decis que soy yo?''
(Mateo 16:15)

A lo que el mismo Pedro responde:

''Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo''
(Mateo 16:16)

Este episodio es conocido como ''La Confesión de Pedro'' donde el discípulo reconoce a Jesús como el mesías. Las palabras dichas por Pedro no han sido dichas por él, sino que más bien fue una revelación del mismo Dios el que habló por él. 

Luego Jesús le dice:

''Y yo te digo que eres tu, Pedro, y edificaré mi Iglesia sobre esta roca y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella''
(Mateo 16:18)

Jesús pone todas sus esperanzas en Pedro quien será el responsable de llevar la misión de construir la Iglesia. 

Finalmente Jesús le dice:

''Apacienta mis corderos, pastorea mis ovejas, apacienta mis ovejas''
(Juan 21:15)

Desde aquí comienza la construcción de la Iglesia por parte de Pedro quien tendrá la potestad de dirigir a las ovejas. 

La construcción de la Iglesia


El nuevo discípulo: Matías

Con la misión dada, Pedro toma el mando de la Iglesia reconocido por todos los discípulos. Cuando ocurrió el hecho de la resurrección, el mismo Juan reconocía la autoridad de Pedro de comprobar la resurrección de Jesús

Cuando ocurrió la resurrección, los apóstoles estaban incompletos pues Judas había muerto y luego de su traición ya no se le consideraba. Para ser testigo de la resurrección de Cristo, Pedro propuso la designación de otro apóstol llamado Matías en reemplazo de Judas. 

Luego de la resurrección, Jesús dejó en claro que los discìpulos podìan ralizar milagros. Pedro fue quizás uno de los más destacados con lo que a milagros se refiere, ya que su sombra parecía cuidar a las personas. Todos se ponían en la plaza: enfermos, dementes, heridos para que al pasar Pedro, su sombra los curase de los males que padecían. 

Problemas con los judíos

La presencia de los apóstoles en Jerusalén era molesta para los judíos, sobre todo para el Sanedrín. Los doce discípulos comparecieron ante el tribunal judío quienes les dijeron que no podían volver a propagar a doctrina evangélica. 

Milagrosamente, los apóstoles pudieron salir libres del juicio y se esparcieron por toda Jerusalén. La muerte del luego considerado mártir San Esteban produjo el terror a los apóstoles quienes se dispersaron principalmente por Judea y Samaria. Uno de los grandes logros apostólicos fue la conversión de Samaria hacia la doctrina evangélica. 

Apertura de la Iglesia

En tiempos de Jesús, no cualquier hombre podía ser realmente judío. Los rabinos eran muy estrictos en las sinagogas cuando un hombre decidía entrar al círculo de los judíos. Una de las condiciones para ser judío era la circuncisión que se realizaba en la mañana del octavo día del nacimiento del bebe(1). Esto hacía que no todos pudieran entrar a las sinagogas, sobre todo los paganos quienes no tenían tales costumbres. 

La futura Iglesia de Pedro no tenía las mismas características que la sinagoga, pues esta aceptaría todos los que no creyeran. En ese tiempo, los paganos eran llamados ''gentiles'' cuyo significado provenía de los romanos quienes consideraban a los extranjeros justamente como gentiles, es decir, ''gentes''. 

Fue Pablo de Tarso, discípulo de Jesús, quien fue conocido por su labor de evangelizar a quienes no eran creyentes en el Dios único. Sin embargo, fue Pedro quien consideró primeramente que los gentiles pudieran entrar en la Iglesia. Por esta razón fue que a la Iglesia se le llamó ''Católica'', pues este término significa ''universal'' en griego antiguo. A esto se le llamó ''El Concilio de Jerusalén''.

La Iglesia de Pedro comenzó a aceptar a los gentiles sin la necesidad de circuncidarse, aunque esto fuera en contra de la ley mosaica. En la Iglesia de Pedro no era necesario para los gentiles cumplir la ley mosaica; antes era mejor que se abstuvieran de la fornicación, de comer carnes ofrecidas a los ídolos y de beber sangre. 

Dificultades entre Pedro y Pablo

Esto no fue fácil de aceptar para la Iglesia, pues el mismo Pedro se peleó con Pablo con respecto al ingreso de los gentiles. Este conflicto es llamado ''incidente de Antioquía'' y aparece en el Nuevo Testamento en el libro llamado ''Carta a los Gálatas''. Pablo estaba molesto con Pedro quien comía libremente en compañía de los gentiles (convertidos), pero que cuando llegaban los discípulos judeocristianos de Santiago, Pedro se retraía de los gentiles para luego estar con los otros. 

Eset reproche de Pablo hacia Pedro tiene un carácter de practicidad, pues no se puede estar de parte de unos y no de otros si se supone que la doctrina es universal. La Iglesia Católica declara que el conflicto se solucionó, pero la lectura de la Biblia no es tan clara al respecto. 

En la pentecostés del año 58, Pablo llegó a Jerusalén donde sería aprisionado. Pedro ya no aparece en las páginas del Nuevo Testamento a estas alturas, sobre todo después del incidente. Santiago el Mayor, uno de los discípulo estaba encargado de la Iglesia local, pero de Pedro no se sabía nada. 

Tiempo después, en una fecha que no se puede precisar, Pedro se convierte en obispo de Roma. Fue en Roma donde compuso sus primeras epístolas y la realización de sus catequesis como lo dice el evangelio de San Marcos. 

Muerte de Pedro

Los apóstoles tuvieron que pasar una dura prueba por sufrir las consecuencias de aceptar gentiles en la Iglesia. Uno de los hechos más trágicos de la Iglesia fue la persecución que sufrió por parte de Herodes Agripa, quien era bisnieto de Herodes el Grande. La persecución se dio el año 44 d. C. y una de las más graves bajas la tuvo Santiago el Mayor, discípulo de Jesús.

Luego en el año 64 Pedro fue martirizado y crucificado bajo el mandato de Nerón cuando justamente el emperador había culpado a los cristianos del Gran Incendio de Roma. Tiempo después muere Pablo al ser procesado por la corte romana en el año 68. 

EL COMIENZO DEL PAPADO

Los papas de la Iglesia primitiva

La palabra ''papa''

La palabra papa significa literalmente ''papá'' o ''Padre'', y fue un concepto creado por el papa Siricio en el siglo III. Principalmente, los papas eran realmente obispos en el Asia Menor. En el Imperio ya habían muchos obispos, pero el más importantes de ellos era considerado papa. 

La jerarquía del clero era de la siguiente manera:




Papa (o Romano Pontífice): Tiene la potestad plena y suprema de la Iglesia mediante la elección legítima hecha conjuntamente con la consagración episcopal. Si el elegido carece de consagración episcopal, entonces se hace obispo inmediatamente. También pueden ayudar a los obispos y cardenales.

Al papa se le considera infalible, sin errores, sobre todo cuando habla ''ex cathedra'', es decir, con autoridad en materias de fe y moral. 

Cardenales: Son los que deben elegir al papa en caso de renuncia o muerte del anterior, además de asistirlo en su mandato. Antes los papas eran elegidos por el pueblo, pero desde el papa Símaco que el planteamiento de las elecciones cambió y desde ese momento los papas son elegidos solamente por los clérigos.

Arzobispo: Están encargados de las diócesis particularmente importantes que recibe el nombre de archidiócesis.  La supervisión de su labor está bajo la mirada del papa a diferencia de los obispos. ¿Cuál es el modo de asignar a un territorio como archidiócesis? Dos de las más importantes razones es la larga tradición histórica que tenga el territorio, además de tener una importante región urbana.

Obispos: En virtud del Espíritu Santo que se les ha dado, los obispos son los sucesores de los apóstoles. Los Obispos se encargan de enseñar y regir que sólo pueden ser ejercidas en la comunión jerárquica. 

La elección de un obispo se tiene que dar por su fe, buenas costumbres, piedad, celo por las almas, sabiduría, prudencia y virtudes humanas. Debe tener 35 años y tener conocimientos sólidos de teología. 

Sacerdotes (presbítero): Presidía la Eucaristía y administra la mayoría de los sacramentos. Su necesidad surge debido a que los obispos no podían estar en las ciudades más alejadas para celebrar la Eucaristía. El mismo Pablo puso a obispos como Timoteo en Éfeso y Tito en Creta con el encargo de asignar presbíteros para asignar los sacramentos y dirigir las Iglesias particulares. 

Diáconos: Cabe destacar que los diáconos no pueden administrar todos los sacramentos, a excepción del el bautismo in extremis que se hace cuando el hombre está en peligro de muerte. Por otro lado, los diáconos son asistentes de los sacerdotes (de ahí que ''diácono'' signifique ''servidor'') en los distintos sacramentos y otros deberes pastorales


Papas del siglo I y II

¿Quien sucedería ahora en el puesto de la Iglesia siendo que todos los apóstoles ya habían muerto? Pedro era uno de los grandes gestores ¿quién podría venir ahora? Existe una línea de sucesores que estuvieron después de Pedro en distintos textos antiguos. Uno de los libros antiguos más reconocidos es el Liber Pontificalis que contiene toda la cronología de los papas. De todas formas, aquí expondremos los papas que San Ireneo (obispo de Lyon en el año 189) pudo registrar.

Entre ellos:

Lino (67 - 78): quien ordenó a las mujeres usar velos en las liturgias.

Anacleto (79 - 91): fijó las normas para la consagración de los obispos.


Clemente (91 - 101): escribió algunas obras que sirvieron en el levantamiento ocasionado por los presbíteros(1)-epíscopos. Se le conoce como ''La Carta de Clemente a los Corintios'' donde llama al orden y a la calma, recordando así la prudencia de San Pedro y San Pablo. 


Evaristo (101 - 109): sin tener mucha información fidedigna, se le atribuye la creación de 7 diáconos y la asignación de parroquias a los presbíteros.


Alejandro I (109 - 116): instituyó el uso del agua bendita(2) y la sal para purificar las casas. Introdujo el pan de ácimo y el vino mezclado con agua en la Eucaristía 


Sixto I (116 - 125): estableció que el cáliz sólo podía ser tomado por los sacerdotes y que antes de la misa se tocase el Trisagio (el canto de la Santísima Trinidad). 


Telesforo (125 - 137): instituyó la misa del gallo en la media noche de la navidad.

Higinio (137 - 142): instauró la figura de los padrinos en el bautismo y definió los grados de la jerarquía eclesiástica. Era también considerado filósofo al enfrentar a la herejía de los ''pneumáticos''(2).

Pio I (142 - 155): estableció que los judíos convertidos al cristianismo podían ser admitidos y bautizarse en la Iglesia. También se le atribuye precisar la fecha de la pascua de Resurrección. 


Aniceto (155 - 166): prohibió a los clérigos que tuvieran el pelo largo para diferenciarse de los gnósticos. 

Sotero (166 - 175): estableció que el matrimonio no tendría ningún valor si no se hace a través del sacerdote. Combatió a la herejía de los montanistas quienes tenían una actitud fuertemente ascética. 


Eleuterio (175 - 189): envió a misioneros a convertir a los britones al cristianismo
.


Victor I (189 - 199): quiso restaurar la fecha de la pascua cambiándola a la fecha judía aunque esta no coincidiera un domingo.


Entre ellos: cuatro eran romanos, cuatro eran griegos, tres eran itálicos, uno era Sirio y el último africano. Todo esto demuestra que la Iglesia era totalmente universal, es decir, aceptaba a hombres de todo tipo.


Problemas de la Iglesia primitiva


Gnosticismo

Una fuerte amenaza doctrinal amenazaba las ideas de la Iglesia católica: el gnosticismo. Esta era una doctrina que clamaba ser para unos pocos, pues quienes eran gnósticos eran los llamados pneumáticos que recibían una revelación divina para entender las parábolas de Jesús. Por otro lado, nadie se salvaría por gracia sino que más bien por gnosis, es decir, por conocimiento; quien conoce se salva.

Era una mezcla de cristianismo, salvación secreta y helenismo basa en la biblia y su oposición entre el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. Sus argumentos eran bastantes convincentes en la época que incluso su doctrnia perduró hasta el siglo XIII. 

Finalmente, el gnosticismo fue condenado por el obispo de Lyon, San Ireneo, quien lo consideró herejía. Todo esto fue absolutamente respaldado por la Iglesia Católica.

Los primeros cismas romanos

El primer cisma romano puede remontarse a la época de Hipólito de Roma quien era un brillante teólogo para su época. Sin embargo, Hipólito fue conocido como el antipapa (primero en la historia) al no querer reconocer a Calixto I como el papa porque lo reconocía hereje. 

Hipólito fundó su propia doctrina que iba en contra de los herejes como Calixto I. El teólogo se separó de la Iglesia 10 años hasta que fue asesinado por las persecuciones del emperador romano Maximino el Tracio. No obstante, Hipólito fue enterrado en la Vía Tiburtina por lo que se deduce que existió una reconciliación entre Hipólito y la Iglesia Católica.

También aparecieron otros cismas que ya hemos visto en este blog como por ejemplo:

Novacianos (251)



Por lo demás, los cismas que revisamos aquí están rebatidos desde la perspectiva de San Agustín de Hipona. Hay una pequeña introducción a la herejía y luego se cuenta al refutación.


Papas del siglo III

Quizás, esta fue una de las épocas más duras para la Iglesia porque en este período sufrieron persecuciones graves que luego se usaron para justificar los cismas. Un cisma es la separación o división que ocurrió en la Iglesia Católica con distintas ideas que rompían co la tradición. Muchos papas tuvieron que enfrentar, a veces de la peor manera, los cismas que sugieron en este siglo. 

Ceferino (199-  217): estableció que los jóvenes de 14 años hagan la primera comunión por la Pascua. Excomulgó a Tertuliano por pertenecer al movimiento montanista.

Calixto I (217 - 222): se decía que era torpe y corrupto, aunque la información podría ser poco objetiva de parte de Hipólito. Muchas de sus medidas fueron rechazadas por Hipólito, como por ejemplo, la unión matrimonial entre libres y esclavos.

Urbano I (222 - 230): tuvo que hacer muchos frentes al cisma que había implantado Hipólito de Roma.

Ponciano (230 - 235): se reconcilió con Hipólito de Roma ya que los dos fueron deportados por el emperador Maximino en la persecución a los cristianos. 

Antero (235 - 236): muy poco se sabe de la vida de este papa ni siquiera su fecha de nacimiento. Lo único que se le atribuye fue haber recopilado las actas de los mártires. 

Fabián (236 - 250): instituyó la utilización del Santo Crisma (aceite consagrado) en la primera comunión y también en el bautismo. 

Cornelio (251 - 253): en su período nacieron diversas apostasías a causa de las persecuciones de Decio hacia los cristianos. De aquí surgieron dos cismas que eran los llamados Novacianos y Donatistas. A consecuencia de esto, Cornelio creará nuevas políticas en contra de los cismáticos. 

Lucio I (253 - 254): en su corto período prohibió la cohabitación entre hombres y mujeres que no fuesen consanguíneos. Continuó las políticas de su predecesor contra los cismas.

Esteban I (254 - 257): estuvo en contra de aquellos cristianos que cometían apostasía y luego ingresaban arrepentidos a la Iglesia. 

Sixto II (257 - 258): rompió con la estricta regla de su predecesor, admitiendo otro bautismo para aquellos apóstatas que quisieran reincorporarse. 

Dionisio (260 - 268): reorganizó las parroquias y gracias a su gestión pudo conseguir la libertad de culto para los cristianos.

Felix I (269 - 274): había depuesto al obispo Pablo de Samosata por enseñar una doctrina contraria a la cristiana. Pablo rebajaba la postura de Cristo como a un simple mortal que representaba el Logos o el Verbo aquí en la tierra, pero que en realidad no era ninguna de estas cosas. 

Eutiquiano (274 - 283): estableció que los mártires no fueran enterrados con una simple sábana blanca, sino que más bien con una dalmática que era una vestimenta parecida a la de los emperadores romanos. 

Cayo (283 - 296): delimitó los territorios de la Iglesia para que surgieran (y estuvieran en paz) las escuelas patrísticas antioqueñas y alejandrinas. 

Marcelino (296 - 304): tuvo muchos problemas durante su mandato pues lo acusaron de adorar a otros dioses prendiendo incienso. San Agustín de Hipona defendió la figura de Marcelino diciendo que la acusación era falsa. 









IMPERIO ROMANO CRISTIANO

El apogeo del cristianismo

Edictos y concilios

Promulgado en el año 311, El Edicto de Milán liberó al cristianismo de toda persecución y hostilidad. El emperador Constantino I se volvió cristiano y colaboró con la Iglesia para todos los propósitos, incluyendo la realización de un Concilio en Nicea. 

En el Concilio de Nicea (325) se trataron los temas de la naturaleza de Jesús con respecto a Dios. El enfrentamiento era principalmente entre arrianos y católicos, y terminó con la victoria de los católicos asegurando que la naturaleza de Jesús es divina y no mortal. Acto seguido, la doctrina arriana sería perseguida al ser considerada herética. 

Después se decretó el Edicto de Tesalónica (380) que declaraba al catolicismo como la única religión verdadera del cristianismo. Esto terminó con la clandestinidad y la persecución de los cristianos. El emperador que hizo posible este Edicto fue Teodosio I.  

Luego se decretó en el año 381 el Concilio de Constantinopla (381) donde se determinó la concepción de la Santísima Trinidad, que será una de las doctrinas más representativas del catolicismo. 

Tenemos también el Concilio de Toledo (400) cuyo propósito era condenar todas las herejías, sobre todo el priscilianismo. Se buscaba rectificar el Concilio de Nicea y para aquellos se establecieron algunos cánones que se fueron desarrollando progresivamente hasta la Edad Media.

Tiempo después se inauguró el Concilio de Éfeso (431) donde se determinó que la Madre de Jesús era al mismo tiempo la Madre de Dios (considerando que Jesús es Dios por la S.T). Nestorio había dicho todo lo contrario, es decir, que María era Madre de Jesús pero no de Dios. Una vez se resolvió que sí lo era, Nestorio fue acusado de herejía por tratar de refutar la doctrina de la S.T. En este mismo concilio también se condenó definitivamente el pelagianismo. 

Posteriormente tenemos el Concilio de Calcedonia (451) que surge por la necesidad de aclarar los errores cometidos en el Concilio de Éfeso. En efecto, en el Concilio de Éfeso el problema que María era o la Madre de Dios o la Madre de Jesús, resolviéndose que era la primera. Sin embargo, esto dejaba entrever que Jesús pudiera tener sólo una naturaleza: o mortal o divina. De esta manera, este Concilio se encargó de establecer que Jesús tiene dos naturalezas: una como hombre y otra como divinidad (Verbo). También se condenó el monofisismo que era el cisma que postulaba la naturaleza de Jesús como una sola: divina. 

Finalmente, para terminar con éste período del papado, surge el Edicto de Henotikon (482) que atacaba el monofisismo ¿por qué? ¿acaso el Concilio de Calcedonia no había acabado con el monofisismo? No realmente, pues el nuevo emperador romano llamado Zenón abolió el Concilio y aceptó nuevamente el monofisismo. En este Edicto se trató de unificar el monofisismo con la doctrina ortodoxa de la Iglesia, de modo que se aceptara que Jesús tuviera dos naturalezas. La Iglesia nunca condenó el monofisismo. 

Herejías

Las herejías y los cismas son numerosos en los primeros años de la Iglesia. Uno de las primeras herejías de esta época fue el maniqueísmo (Siglo IV) que postulaba la separación del bien y el mal, es decir que eran dos fuerzas que se contraponían y luchaban entre sí. Esta herejía fue combatida por San Agustín de Hipona numerosas veces. 

Posteriormente tenemos el priscilianismo (Siglo IV) que instaba a la Iglesia a que abandonara todas sus riquezas y opulencia para unirse con los pobres. Condenaba la esclavitud y concedió una gran importancia a la mujer. A primera vista parece ser algo que no tiene ninguna maldad, pero a Prisciliano (jefe de la herejía) se dice que se le sorprendió cometiendo actos impíos además de que negaba la Santísima Trinidad. Esta herejía también fue combatida por San Agustín de Hipona numerosas veces. 

Luego tenemos el monofisismo (Siglo V) que sería un cisma que nace desde el planteamiento que Jesús tenía una naturaleza divina y no humana. A la Iglesia le costó mucho deshacerse de este cisma. 

También surgió el cisma llamado nestorianismo (Siglo V) donde se decía que María era Madre de Jesús y no de Dios, de manera que las naturalezas se separan indefectiblemente. 

Por otro lado, también tenemos el pelagianismo (Siglo V) donde se negaba la existencia del pecado original, a causa de que Adán y Eva fueron condenados solamente por sus actos sin tener inferencia en el resto de la humanidad. Muchos historiadores concuerdan que esta fue la herejía más difícil de deshacerse. 

Diferencias con Oriente

A medida que el Imperio Romano se iba poniendo más cristiano, al mismo tiempo se iba alejando cada vez más de Oriente. La diversidad de lenguas era evidente, pues en Occidente se usaba el griego o el latín (aunque este último mucho más que el anterior), mientras que las lenguas orientales eran muy diversas entre sí. 

Las profundas diferencias dieron lugar a muchas guerras terribles en el Imperio Romano. El decrecimiento de la población se produjo de manera considerable en los últimos años del Imperio, además de las constantes invasiones que se originaron por Alarico, Atila, Totila y los vándalos. Muchas de estas cosas que pasaron se les achacaron a que el cristianismo hizo enfadar a los dioses paganos y por eso se estaba acabando el Imperio que duraría muchos más siglos. San Agustín de Hipona, en un escrito llamado ''La Ciudad de Dios'' dice que el cristianismo, al contrario, trajo los mejores del Imperio, aunque San Agustín no vivió para ver el Imperio desaparecer por las fuerzas de Oriente. 

Vicarias papales

La Iglesia debió reforzar inmediatamente su presencia en las provincias de Roma, por lo que se construyeron las vicarías. Estas eran tribunales eclesiásticos dirigidos por vicarios. 

Papas del siglo IV y V

Marcelo (304 - 309): decretó que aquellos que querían volver al cristianismo después de haber apostatado necesitaban hacer una penitencia antes de hacerlo. 

Eusebio (309 - 310): trató de hacer lo mismo que su predecesor, pero Heraclio le impidió tomar estas medidas. 

Melquíades (310 - 314): justo en tiempos de Constantino I el Grande, Melquíades reunió a los mejores hombres católicos para condenar el donatismo en el Edicto de Milán. 

Silvestre I (314 - 335): este papa también estuvo bajo el imperio de Constantino I el Grande por lo que estuvo presente en el Concilio de Nicea, donde se condenó a los arrianos. Fue un obispado muy tranquilo y regular que contó con toda la ayuda del emperador. 

Marcos (336 - 337): se le atribuyen la construcción de dos basílicas. También recibió toda la ayuda del emperador Constantino.

Julio (337 - 352): ordenó la fecha de la navidad desplazandola desde el 6 de enero al 25 de diciembre. 

Liberio (352 - 366): fundó las cuatro basílicas papales de Roma y también dejó entrar a la Iglesia a los moderados arrianos de Oriente. 

Dámaso I (366 - 384): creó la alabanza a Dios que se hacen en las liturgias:


''Gloria a al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén''.

También creó la expresión religiosa Aleluya que significa ''Alabado sea Dios''. Finalmente, hizo que se hiciera la versión latina de la Biblia llamada ''La Vulgata''. 

Siricio (384 - 399): promovió la continencia del credo no pudiendo casarse ni tener relaciones sexuales. Fue el primero en utilizar el título de papa. Se convocó el Concilio de Constantinopla.

Anastasio I (399 - 401): amigo de San Agustín, Anastasio condenó a los donatistas y a los otros cismas de la Iglesia. Se empezó a desarrollar el Concilio de Toledo. 

Inocencio I (401 - 417): se condenó el pelagianismo junto con el priscilianismo por recomendación de San Agustín de Hipona. Por él se conoce la famosa frase romana:

Roma locuta, causa finita
(Cuando Roma ha hablado la causa ha terminado)

Lamentablemente, Inocencio I tuvo que enfrentar la difícil tarea de soportar las invasiones de Alarico quien finalmente triunfó y saqueó el Imperio Romano

Zósimo (417 - 418): nombró a Patroclo en contra de la opinión de los religiosos y absolvió a Pelagio y Celestino de la condena. 

Bonifacio I (418 - 422): impidió que las mujeres puedan subir al altar sin importar razón alguna. 

Celestino I (422 - 432): condenó definitivamente a todas las herejías y cismas que estaban dando problemas a la Iglesia Católica con el Concilio de Éfeso. 

Sixto III (432 - 440): construyó la basílica de Santa María en respuesta al cisma Nestoriano. Restauró la paz entre Cirilo de Alejandría y los sirios. 

León I (440 - 461): estuvo presente en el Concilio de Calcedonia y logró convencer a Atila de no atacar Roma y retirarse. También libró a Roma de los vándalos. 

Hilario (461 - 468): se dedicó al ordenamiento eclesiástico de España y Galia que sufrían constantes invasiones. 

Simplicio (468 - 483): el monofisismo era todavía un problema para la doctrina católica. Surgió el Edicto de Henotikon para dar solución a las discusiones de la naturaleza de Jesús

Felix III (3) (482 - 492): una de las primeras cosas que hizo fue negar el Edicto de Henotikon que permitía el monofisismo. Trato de convencer al patriarca Acacio para que se retractara de aceptar el monofisismo pero éste se negó y de esta forma surgió el nuevo cisma llamado acaciano. 

Gelasio I (492 - 496): sustituyó un ritual pagano romano llamado Lupercalia para dar paso al ritual que celebraba la purificación de la Virgen María. Derrotó definitivamente el maniqueísmo diciendo que el pan y el vino eran cuerpo y sangre de Cristo, medida que los maniqueos consideraban impura. 

Anastasio II  (496 - 498): muchas controversias rodean la vida de Anastasio II, quien incluso estaba dispuesto a recibir el bautizo de Acacio (el cismático). Nunca pudo conciliar las dos posturas entre el monofisismo y la Iglesia, aunque la Iglesia lo consideró un traidor. Como dato anecdótico, Dante Alighieri lo situaba en el infierno en su obra ''La Divina Comedia''.

Simaco (498 - 514): se dice que su elección como papa fue por medio de sobornos. Instituye que la elección de los papas sólo se podía dar por los clérigos y no por los laicos. Se promulgó el Synodus Palmari, que decretaba que ningún papa podía ser juzgado por un tribunal porque solamente Dios podía juzgarlo. 




Esta ha sido la historia del papado o del catolicismo desde la Iglesia de Pedro, hasta el siglo V con el papa Símaco como último eclesiástico.


Conclusión

Interesantísima la historia del Catolicismo la cual tuvo bastantes problemas con los cismas y las herejías que se presentaban. Puede ser curioso pensar que siendo las Sagradas Escrituras textos divinos tengan tanta interpretación distinta. Yo me imagino que si algo es divino, como lo puede ser el testimonio de la palabra de Dios ¿cómo es que puede surgir tanta discusión? En aquellos tiempos, no era muy fácil pensar diferente, pues todo aquel que estuviera en contra de las doctrinas de la Iglesia era condenado.  

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