lunes, 13 de marzo de 2023

Martín Lutero - La indulgencia y la gracia (1517)

 


Siendo una de las primeras obras de Martín Lutero, luego de las 95 tesis, esta obra nos presenta el preludio de lo que va a significar la Reforma Protestante. El impacto que tuvo sus 95 tesis no paso desapercibido y de un debate local se transformó en un debate público. A consecuencia de esto, Lutero tuvo que volver a explicar sus tesis, sobre todo aquellas que parecían desafiar el gran poder de la Iglesia en esos tiempos, como así parecía ser a partir de sus lecturas. Veamos lo que nos tiene que decir.


LA INDULGENCIA Y LA GRACIA


Martín Lutero comienza diciendo que de acuerdo con Pedro Lombardo y Santo Tomás de Aquino comprendían la penitencia en tres partes:

  1. Contrición 
  2. Confesión 
  3. Satisfacción

Sin embargo, Lutero nos dice que esto no aparece en las Sagradas Escrituras, ni tampoco están en los escritos de la época de la Patrística (Los Padres de la Iglesia). Con todo, para seguir el desarrollo, Lutero admitirá esta teoría por ahora. 

Estos doctores (Lombardo y Aquino) dicen que las indulgencias no pertenecen ni a la primera ni a la segunda parte de la penitencia, sino que solamente la tercera. Luego, la Satisfacción se divide en tres partes más:

  1. Oración: toda clase de obras del alma como por ejemplo, leer, meditar, escuchar la Palabra de Dios, predicar, enseñar y otras similares
  2. Ayuno: obras de mortificación de la carne; vigilias, trabajo penoso, lecho duro, vestidos toscos, etc. 
  3. Limosnas: todo genero de buenas obras; obras de caridad y misericordia para el prójimo. 

Para estos dos pensadores, la indulgencia suprime solo las obras de la Satisfacción, lo que sería un problema porque de acuerdo a Lutero, si las indulgencias eximen de la responsabilidad de la Satisfacción, entonces no sería necesario hacer buenas obras. 

Entre otros intelectuales se decía que la indulgencia anula algo más que las buenas obras impuestas, sino que también las penas que la justicia divina exige del pecado. Pero Lutero prefiere no referirse a este tema. 

Ahora bien, Lutero dice que no hay otra forma de realizar la Satisfacción de la forma anteriormente mencionada, aun cuando no hubiesen sido impuestas por alguien. Esto está probado por la siguiente lectura de Ezequiel:

''Si el impío se apartare de todos sus pecados e hiciere justicia, no se le recordará ninguno de sus pecados''
(Ezequiel 18:21)

De ahí que se haya absuelto a otras personas:

  • Magdalena: Lucas 8:2
  • Paralítico: Lucas 5:20
  • Mujer adúltera: Juan 8:10

Es Dios, entonces, quien castiga con justicia o mediante penas empuja a los hombres a la contrición como en el Salmo:

''Si sus hijos pecaren, castigaré con vara a sus transgresiones, más no quitaré de ellos mi misericordia''
(Salmo 89:30)

Solo Dios puede remitir las penas, por lo tanto, por mucho que la Iglesia Católica establezca que efectivamente las indulgencias suprimen las obras de Satisfacción, será mucho mejor que la persona pase por las penas de la Satisfacción porque la indulgencia no significa otra cosa que el descuido de las buenas obras. 

Algunos afirman que las penas y las obras son demasiado numerosas como para que el hombre pueda cumplirlas en su vida. Sin embargo, Lutero nos dice que esto es un argumento sin fundamento porque Dios no dará a nadie una carga que no pudiese superar.

''No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podáis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar''
(1 Corintios 10:13)

Sería un verdadero oprobio que la indulgencia quitara más de lo que podamos soportar. 

El Derecho Canónico establece un período de 7 años de penitencia por un pecado mortal, pero de acuerdo con lo leído no se puede dar más tiempo de lo que a una persona se le puede dar. De este modo, la indulgencia bien propiciaría la pereza de los cristianos al pagar por estas. En palabras del mismo Lutero:

''La indulgencia no impulsa a nadie a enmendarse, sino que tolera y certifica su imperfección''

Ahora bien, inmediatamente Lutero sostiene:

''Por ello, no hay que hablar en contra de la indulgencia, pero tampoco se debe recomendarla a nadie''


Lo que sí podría considerarse es que aquel que quiera dar dinero, lo diera por medio de la donación para construir el edificio de San Pedro, o a cualquier persona, ya que de otro modo, habría más amor a la indulgencia que a Dios.

No hay obligación de tomar estas indulgencias, así como tampoco hay algo que aconseje tomarlas sino que más bien son cosas que se autorizan y se permiten. Por lo tanto, la indulgencia no es una obra de obediencia ni meritoria, sino que es una evasión a la obediencia. no se debe impedir a nadie comprarlas, pero sí se debe promover que se realicen las obras de buena caridad antes de comprar indulgencias. 

Además, algunos doctores, como dice Lutero, dicen que por indulgencias las almas pueden salir del purgatorio. Sin embargo, eso no se tiene cómo comprobarlo y aún la Iglesia no lo ha decidido. Lo que sí lo hace es la oración y las buenas obras por las almas, y esto está fundamentado en las Sagradas Escrituras. Con respecto a estos doctores que lo afirman Lutero dice:

''Dejen a los escolásticos ser escolásticos''

Finalmente, Lutero nos dice que todos aquellos que sostienen lo contrario son y lo tildan de hereje, en verdad, no hay que darles importancia porque son charlatanes que no han leído la Biblia ni tampoco entienden bien a sus propios maestros. 

Conclusión

Este es el segundo ataque de las indulgencias contando las 95 tesis, y aquí, la franqueza del reformador es clara y valiente, pues no solo podemos ver lo contrario que es a los doctores, sino que también a la Iglesia Católica. La queja sobre las indulgencias no es una cuestión de forma, es decir, de cómo se hacen sino que desde un punto de vista espiritual y teológico. Veamos más adelante como se van desarrollando estos temas. 

lunes, 6 de marzo de 2023

Indulgencias

 


Indulgencias

Definición

La palabra indulgencia tiene dos acepciones si vamos al Diccionario de la Real Academia Española:

  1. Facilidad en perdonar o disimular las culpas o en conceder gracias
  2. Remisión ante Dios de la pena temporal correspondiente a los pecados ya perdonados, que se obtiene por mediación de la iglesia

La definición más apropiada para lo que vamos a ver es la segunda acepción, por lo que nos enfocaremos en esta. 


Características

Las indulgencias eran el medio por el cual el catolicismo romano, confería la remisión del castigo de forma temporal o permanente por un pecado después de que el pecado ha sido perdonado mediante el sacramento de la penitencia.

La justificación de las indulgencias tenían dos fundamentos:

  1. El sacramento de la pena no es suficiente para sanar la culpa. También había que sufrir un castigo temporal por haber ofendido a Dios
  2. Las indulgencias descansan en la existencia del purgatorio

En los tiempos de la Iglesia Temprana (desde la Comunidad Judía en la Palestina Romana hasta el Concilio de Nicea) los obispos podían reducir o dispensar los rigores de la pena, pero las indulgencias entran en los siglos XI y XII cuando la idea de Purgatorio tomó vigencia. 

Las primeras indulgencias estaban destinadas a acortar los tiempos de penitencia sustituyéndolos por períodos de ayuno, oración privada, limosna y pagos monetarios que se utilizarían para fines religiosos.


Sin embargo, cuando se iniciaron las primeras cruzadas se conocieron las indulgencias ''plenarias'' o ''absolutas''. De hecho, en la primera cruzada que propició el Papa Urbano II, se otorgó este tipo de indulgencia estableciendo que aquellos que participaran de aquella cruzada, les serán perdonados todos sus pecados. Posteriormente, el resto de los papas harían lo mismo con las demás cruzadas para incentivar a los demás a que formaran parte de ellas. 

En todo caso, los pronunciamientos papales, orales y escritos, eran vagos con respecto a las indulgencias. Para aclarar esto, los teólogos escolásticos articularon una teoría de la penitencia. Esta consistía en tres partes:

  1. Contrición
  2. Confesión
  3. Satisfacción

La deuda del pecado perdonado podía ser reducida a través de ciertas obras de buena fe (peregrinajes, actos de caridad y similares) o a través del sufrimiento del purgatorio. Las indulgencias podían ser otorgadas por el papa o en menor medida por arzobispos y obispos, como modos de amortizar la deuda del pecado de la gente ordinaria. Por otro lado, existía la indulgencia plenaria que absolvía todas las obligaciones que tenía el pecador con respecto a aquellos actos pecaminosos. En consecuencia, existieron dos tipos de indulgencias:

  1. Indulgencia temporal
  2. Indulgencia plenaria (completa)

Estas indulgencias se prestaron para abusos y ambigüedades sobre todo cuando se preguntaba cuánto tiempo abarcaba dicha indulgencia. 

La conmutación

Paralelo a este fenómeno, las cruzadas y la reforma económica del papado que comenzó en el siglo XI, una nueva forma de institución llamada ''conmutación'' que consistía básicamente en que cualquier obligación, servicio o bien podía ser satisfecho con una suma de dinero correspondiente. Por ejemplo, aquellos que no pudieran realizar un peregrinaje a Jerusalén, bien podrían conmutar la penitencia por la construcción de una catedral o de un leprosario, en fin, buenas obras. 

Para los hombres administradores de la Iglesia, esta conmutación era muy útil y de hecho la promovían incluso los papas. Inocencio III fue uno de los grandes promotores de la conmutación, sobre todo en el período de las cruzadas.

El movimiento reformista y el término del sistema

Muchas personas se preguntaban si por medio de las indulgencias podían interceder por personas que ya estaban fallecidas. Si esto era posible ¿tendrían que confesar sus pecados propios? para acceder a una indulgencia era necesario que la persona confesara. El papa Sixto IV, en el año 1476 declaró que era efectivo que se pudiese otorgar una indulgencia para una persona muerta, pero no dijo nada con respecto a la confesión. De este modo, cada vez más se fue pensando que la confesión no era una acción necesaria para la salvación. 

En el siglo XVI, el predicador dominico Johann Tetzel acusado de vender indulgencias decía:

''Tan pronto como suena la moneda en el cofre, un alma es liberada del purgatorio''

Ahora bien, el primer reclamo contra las indulgencias fue realizado por Jan Hus en el siglo XIII, quien terminaría condenado en la hoguera por oponerse a las mismas. Posteriormente, el fraile agustino Martín Lutero sería quien finalmente acabaría con el sistema de indulgencias, diciendo que la salvación era gratis, que no se debía pagar por ella. Todo esto fue por medio de las 95 tesis que adhirió a la puerta de la Iglesia de Todos los Santos, entre otras obras que escribió. Consiguientemente, todas las formas de protestantismo que tenían por líder a Martín Lutero rechazaron el sistema de indulgencias. 

El sistema de venta de indulgencias pasó por un período de regulación estricta acordada en el Concilio de Trento el año 1561, y se eliminaría totalmente con la llegada Pío V y su declaración de 1567, aunque el fundamento teológico de la indulgencia todavía quedaría asentado. Aproximadamente 400 años después, en 1967, el papa Pablo VI, cambiando el énfasis de la satisfacción del castigo al incentivo de las buenas obras, redujo en gran medida el número de indulgencias plenarias y eliminando el sistema numérico asociado durante tanto tiempo con las indulgencias parciales.


Conclusión

La conjugación del dinero y lo espiritual ha estado en juego desde hace mucho tiempo. Tiene las más diversas formas, y en cada época presenta rasgos distintos. En estos tiempos contemporáneos hablamos del lucro como medio como fin. En las empresas, este lucro se ve como un fin, porque el objetivo de la empresa es tener dinero pero ¿qué pasa con las entidades sin fines de lucro? estas utilizan el lucro como un medio para un fin, sin embargo, en primer lugar tienen que lucrar y usar ese lucro para ese fin determinado. Parece cada vez más difícil que lo monetario se desligue de lo espiritual.

viernes, 3 de marzo de 2023

Masara - Vida y obra (883-931)



Muhammad ibn Abd Allah ibn al-Massarrah más conocido como Masara, fue uno de los primeros sufistas y filósofo del Al-Andalus. Un seguidor de cerca de Aristóteles y del Neoplatonismo tal como los otros pensadores de su tiempo. Su legado ha sido estudiado y debatido por muchos eruditos islámicos a lo largo de los siglos, y sus escritos siguen siendo importantes para la comprensión del pensamiento islámico medieval. Veamos la vida y obra de este interesante filósofo. 


Muhammad ibn Abd Allah ibn al-Massarrah


VIDA Y OBRA

Masara nació en el año 883 (269) en Córdoba. Su padre, un teólogo inclinado por el ascetismo, había viajado a Basrah treinta años antes de su nacimiento con el hijo de un mercante, según se sabe para estudiar las ideas de los mutazilitas. 

La escuela mutazilita, entonces en su apogeo, fue ampliamente rebatida con la ascendencia de sus típicos rivales.  Esto porque se adscribieron los actos humanos a las decisiones humanas más que al inescrutable poder de Dios. De esto se exigía de Dios que hiciera justicia a la humanidad y así evitar desmerecidos sufrimientos, si no en este mundo, en el otro. 

La historia de Khalil

Masara podría haber pasado por un escandinavo o eslavo en Irak, pero él era un musulmán español, cliente, por fortuna, de un Berebere de Fez. Su amigo más cercano, Khalil, marcado por los ortodoxos con el sobrenombre de Khalil al-Ghaflah, ''El íntimo de la indiferencia'', había viajado a Irak para ser examinado por un erudito de la tradición islámica. Cuando se entrevista con él, los mutazilitas sospecharon que en realidad Khalil había corrompido su fe con la ortodoxia mutazilita. 
  • Erudito: ¿Qué dices del balance en el cual Dios pesará las acciones humanas?
  • KhalilEs justicia de Dios
  • Erudito: ¿Qué dices sobre el estrecho sendero que deben caminar las almas para llegar al paraíso? 
  • Khalil: Es el camino recto, la religión del islam
  • Erudito: ¿Qué dices del Corán?
  • Khalil: El Corán, el Corán

La última respuesta que dio Khalil quiso significar que el Corán es eterno, una postura contraria a los mutazilitas que creían que era creado. 

  • Erudito: ¿Y qué dices sobre el destino y la determinación de los actos humanos?
  • Khalil: Digo que los actos humanos provienen de Dios y el mal proviene del hombre

Estas respuestas fueron suficientes como para poner a Khalil fuera de las clases del erudito. 

A la muerte de Khalil, un grupo de juristas saqueó su casa y quemaron todos sus libros de derecho. 

La historia de las preguntas de Khalil representa las marcas de una apología para su aceptación como un maestro venerado. Como ibn Masara era el amigo más cercano de Khalil, guardó sus enseñanzas en el refugio de su conciencia y a escondida de los mutazilitas. 

Denuncia de sus doctrinas

Posteriormente, su padre fue forzado por las deudas a dejar Córdova y dirigirse a Meca, y muere en el año 899 cuando Masara tenía 17 años. Masara vuelve nuevamente a Córdova. Poco se sabe de cómo fue la etapa de maduración de Masara, pero se sabe que fue el líder de retractores sufí en las colinas de Córdova con una banda de discípulos de confianza.

Los rumores decían que ''el hombre de la montaña'' (al-jabali) favorecía el mutazilismo y negaba los tormentos del infierno. Luego se habló de que era adherente al ateísmo fundado en la escuela de Empédocles. Al conocimiento de estos rumores, posteriormente se hicieron denuncias en un libro corto escrito por el jurista al-Habbab. 

El califa omeya de la época no tenía posición para tomar esas denuncias de forma ligera. Los sospechosos eran castigados severamente e Ibn Masara aprovechó de huir de Córdova con dos discípulos con el pretexto de hacer un peregrinaje a Meca. 

Los maestros conocidos

Norte de África

En el Norte de áfrica, Masara conoció muchos maestros en leyes y teología. Se instaló como un simple estudiante a los pies del gran Sahnun en Cairuán. Profundizó sus conocimientos con respecto al mutazilismo. 

Meca

En Meca puede haber conocido a Abu Said, un discípulo tradicionalista del gran místico monista al-Junayd. Las enseñanzas de Abu Said hacían del Hadith un vehículo de especulación mística. Sin embargo, al-Junayd bordeó las extensiones más extremas del monismo. 

Medina

Meditó en Medina, en el asiento del profeta, en el techo de una cabaña de la concubina Mariyah, madre del legendario hijo perdido de Muhammad. Sus discípulos lo vieron midiendo la habitación con la palma de su mano, y él les explicó que planeaba modelar su nuevo lugar de retiro en la Sierra de Córdova. Cuando Abd al-Rahman III (más conocido como Abderramán) quien gobernó entre los años 912 y 961 ascendió al poder, hizo una profecía para este gesto votivo y esperanzador de Masara.

El nuevo califa promulgó una política de tolerancia para facilitar el establecimiento de los malikíes, una escuela de Derecho perteneciente al sunismo. 

Cuando Ibn Masara regresó a Córdova, mantendría sus enseñanzas en secreto usando una sutil y sugestiva imaginería para evitar a los ortodoxos, confiando en la paradoja y la alegoría para transmitir sus ideas por inducción. 

Enseñanzas, teorías y obras de Ibn Masara

Sus enseñanzas y obras

Bajo la seguridad y protección de Abderramán III, Masara enseñó, escribió y guio a sus discípulos en un ascetismo. Su tariqah, o Sendero Sufí, sirvió como base del pensamiento del gran sufí Dhu'l-Nin al-Misri y para el mecano al-Nahrajuni siguiendo el tema del pietismo contemplativo de la constante examinación de la conciencia de uno mismo. 

A pesar de su conducta devota y su circunspección, la publicación de sus libros llevó a una denuncia por parte de los tradicionalistas en el Este. De los títulos que nos quedan hay solamente dos: 

  1. El Libro de las Letras 
  2. El Libro de la Iluminación 

Aparentemente, sus libros nunca fueron quemados mientras el estuvo vivo. Ibn Masara moriría en Bagdad en el año 931 pacíficamente en su refugio de la Sierra de Córdova. 

Controversia con el pseudo-Empédocles

Uno de los debates más conocidos en la vida de Masara es si efectivamente tuvo influencias del conocido pseudo-Empédocles. Esto lo llevaría a que su obra no fuera estimada por muchos intelectuales de la época, incluyendo los mutazilitas. 

Los mutazilitas eran monoteístas radicales que defendían claramente el monoteísmo y la teodicea. Su mirada de las discusiones entre zoroastristas dualistas y cristianos trinitarios los llevaron a considerar la unidad de Dios por sobre todo. 

Identidad

Sin embargo ¿Quién es este pseudo-Empédocles? Para contestar esta pregunta, debemos situarnos en el momento en que los árabes recepcionaron el pensamiento y las obras de Empédocles. De este filósofo se supo a través de varios opúsculos y también por medio de las obras de Aristóteles como Física o Metafísica. 

A manos de los primeros filósofos musulmanes llegó un libro llamado ''Libro de Amonio sobre las opiniones de los filósofos'', donde se muestra a un Empédocles con teorías claramente neoplatónicas. Fue la única fuente que tuvieron los filósofos musulmanes de aquellos tiempos sobre Empédocles. Esta obra hizo que los árabes pensaran que este era el verdadero Empédocles, tratándolo como un neoplatónico más. Más tarde los investigadores intelectuales denominaron a este Empédocles árabe como ''Pseudo-Empédocles''. 

Empédocles y al-Amiri

Uno de los filósofos que sí tomó las influencias claramente de este pseudo-Empédocles fue al-Amiri. El filósofo nos dice que Empédocles era un sabio y aristócrata de Agrigento, un filósofo sutil y asceta que había estudiado con el Rey Salomón y su legendario contemporáneo árabe Luqman. Estos escritos también fueron conocidos por al-Shahrastani y al-Shahrazuri. Sin embargo, la fuente de donde sacaría el pseudo-Empédocles al-Amiri es desconocida. 

Según lo que se decía de este pseudo filósofo, la teoría del pseudo-Empédocles fue rechazada por los griegos porque negaba la existencia de una vida después de la muerte. Este tratado fue visto por Ibn al-Qifti en la biblioteca de Jerusalén. A pesar del horror que le provocó esta teoría a al-Qifti, este reconocía algo de valor en la obra del pseudo-Empédocles que sería la unidad de Dios: ''todo se reduce a una sola identidad''. 

El alma en el pseudo-Empédocles

Para el pseudo Empédocles, el alma era una sustancia simple, no como el fuego, porque este comparte una parte de sí mismo con el cuerpo, sino más bien como la luz. La verdad sobre uno mismo refleja y revela la verdad sobre la simplicidad de Dios. En ese sentido, nosotros somos lo que hacemos de nosotros, aunque en un sentido más lejano, esto está comprendido en la idea de la necesidad que tiene uno mismo de Dios. Esta es la base para la búsqueda mística por la unidad de Dios y con Dios, y además, quizás, para buscar una práctica mística por la búsqueda de la inmortalidad. 

Dios en el pseudo-Empédocles

Dios, cuya simplicidad es solo alcanzada por la contemplación de la simplicidad menor de la conciencia humana, es su puro propio ser, su propio conocimiento, voluntad, abundancia, poder, justicia y verdad. 

Al-Amiri escribiría:

''La doctrina de Empédocles dice que los atributos del Creador son aquellos que se describen en términos de conocimiento, existencia, voluntad y poder, pero no hay distinción entre estos diversos nombres... Es uno e indivisible... Su identidad trasciende toda la multiplicidad''.

Como podemos ver, el pseudo-Empédocles es tratado de modo diferente en al-Amiri. 

Atributos de Dios

De acuerdo con Abu al-Faraj explica que este ''Empédocles'' fue el primero en negar que la esencia de Dios tenía atributos porque dijo

''La esencia del Creador es su existencia y viceversa. Su vida y conocimiento son dos ideas relativas que no necesariamente implican diversidad en su identidad''

Así, el ''Empédocles'' de este escrito confirma la teoría de la unidad de Dios de los mutazilitas: Como Dios no es compuesto, entonces Dios no tiene partes y es indestructible, su unidad es indivisible incluso conceptualmente. Siendo así de simple, no es posible hablar de atributos en Dios ya que de tenerlos, la diferencia de estos atributos haría preguntarnos sobre otras posibles y diversas naturalezas de Dios. Se tendrían que componer los atributos y en consecuencia, la existencia de Dios se haría contingente. Lo único que tiene Dios es su existencia y esencia, si es que a eso podemos llamar atributo. 

En el trabajo de este Empédocles, un mutazilita podría encontrar raíces e historia de la formula Kalam: Dios es sabio pero no por sabiduría; es poderoso pero no por poder. Tampoco hay diferencia entre existencia y esencia en el pensamiento mutazilita. 

Creación en Dios

En cuanto a la creación dentro del pensamiento del pseudo-Empédocles, todo lo conocido lo extraemos de Ibn Masara. De hecho, es una de las doctrinas más controversiales, basada en la emanación de la material intelectual. Esto es, el problema de que a partir de Dios que es absoluta simplicidad, se de posteriormente mucha multiplicidad. Era un problema que se dio entre el neoplatonismo. 

''¿Cómo es que muchos provienen de uno?''

El pseudo-Empédocles resolvía este problema apuntando a la búsqueda de la examinación del ser. Para el pseudo-Empédocles, la mente no es distinta al cuerpo, así como el pie no es distinto de la patada, el piloto al barco, y como Dios al mundo. 

''Dios es absoluto creador. No creo nada desde alguna cosa, ni es coeterno con alguna cosa. Creó todo con una Idea Simple; la primera materia o elemento. Luego, un número de una cosa simple proliferó de esa unidad, primera y de único tipo. Luego las cosas compuestas se desarrollaron de las simples. Así, él es el creador de todas las cosas y no-cosas- intelectuales, nocionales o supuestas''


Así vemos que para el pseudo-Empédocles la primera realidad que fue creada fue la materia intelectual. Esto fue rechazado por la mayoría de los neoplatónicos escolásticos, pero seguía dando de qué hablar entre los pensadores. 

Este intelecto (o materia intelectual) daba la forma y el ser a cada cuerpo. Ahora bien, aunque el profeta y todas las almas vienen desde arriba, cada ser humano debe trabajar para su propia salvación. La Salvación es por gracia, pero no por elección arbitraria. 

Dios y los actos humanos

Para Ibn Masara, Dios tiene conocimiento universal, pero con respecto a los particulares solo tiene conocimiento temporal. Dios no sabe sobre las decisiones de Zaid, si cree o no en la visión de Muhammad, hasta que decide en qué creer. De este modo, el hombre tiene una decisión, es decir, tiene un libre albedrío; sin embargo, al mismo tiempo limita el poder de Dios como conocedor perfecto. 

La voluntad de Dios es llamada ''su trono'' que Ibn Masara extraería del Corán en distintos pasajes:

  • 7:54: De hecho, vuestro Señor es Alá, quien creó los cielos y la tierra en seis días, luego se estableció en el Trono
  • 9:129: No hay dios excepto Él. En Él he puesto mi confianza y Él es el Señor del Gran Trono
  • 10:3: Seguramente vuestro Señor es Alá, Quien creó los cielos y la tierra en seis Días, luego se estableció en el Trono, dirigiendo todos los asuntos. Nadie puede interceder excepto con Su permiso
  • 11:7: Y es Él quien creó los cielos y la tierra en seis días - y Su Trono había estado sobre el agua
  • 17:42: Di, ˹Oh Profeta,˺ “Si hubiera habido otros dioses además de Él, como afirman, entonces ciertamente habrían buscado una manera de ˹desafiar˺ al Señor del Trono”.

Según Ibn Masara, el Trono de Dios es un símbolo de Su poder y autoridad sobre el universo. Creía que el trono de Dios no es un objeto o lugar físico, sino una representación metafórica de su soberanía y control sobre toda la creación. En sus escritos, Ibn Masara enfatizó que el poder y la soberanía de Dios son absolutos y están más allá de la comprensión humana. Los seres humanos solo pueden captar una comprensión limitada de la grandeza de Dios y deben acercarse a Él con humildad y sumisión.

Conclusión

Interesante la vida y pensamiento de Ibn Masara, aunque este llena de misticismo y datos desconocidos. No obstante, con la información de este filósofo (o místico), podemos saber los tipos de pensadores que irritaban tanto a Avicena como al-Farabi. Sin embargo, me parece que estos pasos en la filosofía musulmana, no se ha hecho en vano. Todo ejercicio filosófico es válido para construir cosas grandiosas más adelante, con otros humanos, con otras ideas. 

sábado, 25 de febrero de 2023

Guillermo de Sherwood - Introducción a la Lógica (Capítulo V: Propiedades de los términos)

 


Es a esta altura que podemos ver que la obra de Guillermo de Sherwood nos mostrará su originalidad, pues todos los libros anteriores nos explicaban las bases de la lógica aristotélica. Por primera vez veremos la Teoría de la Suposición que tiene que ver con el uso de los términos del silogismo. Esto dará paso a lo que se conocerá después como el grupo de los ''lógicos terministas'', quienes trabajaran y explotarán las características de los términos. 


Referencias:

(1) Sin embargo, hay que tomar en cuenta lo que decía Boecio: ''Los predicados son del tipo que los sujetos pueden haber permitido, y no al revés''


INTRODUCCIÓN A LA LÓGICA

Capítulo V: Propiedades de los términos

1 Significación, suposición, copulación y apelación

Estas cuatro son las propiedades de los términos. 

  • Significación: una presentación de la forma de algo al entendimiento
  • Suposición: es el orden del entendimiento de algo bajo algo más
  • Copulación: es el orden del entendimiento de algo sobre algo más
  • Apelación: es la correcta aplicación del término

A partir de las definiciones podemos decir que la significación está en todas las partes del discurso, mientras que la suposición está solo en un nombre sustantivo, pronombre o palabra sustantiva. En cambio, la copulación está en todos los adjetivos, participios y verbos. Finalmente. la apelación está en los sustantivos, adjetivos y participios, pero no en los pronombres y tampoco en los verbos. 

Siendo la suposición, copulación y la apelación las más complejas, Sherwood analiza estas a continuación. 

2. División de la suposición

La división es por un lado material y por otro formal. 

Se llama material cuando una palabra supone una declaración en sí misma (A) y por otro lado el significado de esa declaración (B). 

Se llama formal cuando una palabra supone lo que significa.

Esta puede dividirse en dos:

  1. Simple: cuando una palabra supone lo que significa. Por ejemplo, Hombre es una especie
  2. Personal: cuando una palabra supone lo que significa, pero por una cosa que es subordinada a lo que significa. Por ejemplo, un hombre correr. Esto porque ''correr'' es causa de algún individuo

También existe otra división con respecto a la suposición formal:

  1. Común: la que ocurre a través de un término común (un hombre está corriendo)
  2. Discreto: la que ocurre a través de un término discreto (Sócrates está corriendo o ese hombre está corriendo)

La suposición personal también se divide:

  1. Determinada: cuando la locución puede ser explicada por los medios de una sola cosa y responde a la pregunta ''¿cuál?''
  2. Confusa: cuando la palabra se supone a muchas.
    1. Meramente confusa: la palabra animal cuando se dice ''un hombre es un animal''
    2. Distributiva: la palabra hombre cuando se dice ''un hombre es un animal''
      1. Móvil: cuando en una proposición hay una descendencia lógica; por ejemplo, todo hombre es un animal
      2. Inmóvil: cuando en una proposición no puede darse una descendencia lógica; por ejemplo, solamente todos los hombres corren

3. Dudas sobre la división de lo móvil e inmóvil

La suposición distributiva móvil sí puede ser lógicamente descendida, pero puede ser impedida por una adjunción, como cuando se dice ''solamente''. 

4. Dudas sobre la división de lo material y formal

Cuando una palabra se supone materialmente, supone a sí misma o supone su declaración; y cuando se hace formal supone lo que significa. Por lo tanto, si presenta algo distinto, significará a su vez algo distinto. 

Sin embargo, esto no es cierto. Las palabras consideradas en sí mismas siempre presentan lo que ellas significan; y si ellas presentan su declaración, lo hacen a partir de una adjunción a cierto predicado. Un predicado tiene referencia a una palabra a otra que realmente significa; por ejemplo, el predicado ''es nombre'', o ''es especie'' a ''hombre''. 

5. Dudas sobre la relación entre lo simple/personal y lo común/discreto

Hay quienes dicen que la división entre lo simple y lo personal como una división común, porque esto no ocurre en la diferencia de la división discreta.

Sin embargo, Sherwood nos dice que no es el hecho que un particular suponga una suposición personal, sino el hecho de que se suponga una cosa que lleva la forma significada por el nombre, y esto puede ocurrir en un nombre propio cuando significa una sustancia junto con una cualidad. Así cuando digo 'Sócrates está corriendo' es con respecto a su ser real; cuando digo "Sócrates es predicable de uno solo" es con respecto a la forma significada por el nombre.

6. Dudas sobre la división entre lo simple y lo personal

Causa cierta confusión porque un nombre supone simplemente entender la forma significada por el nombre, pero cuando se habla de lo personal se habla de una cosa que sostiene la forma. 

Para Sherwood, el nombre siempre supone una sola y misma cosa; lo que significa, pero en dos formas: 1) lo que significa en sí mismo y 2) lo que hace significar a una cosa.

7. Una nota sobre los tres modos de la suposición

En resumen, la suposición de los nombres puede ocurrir de tres formas:

  1. Sin ninguna conexión con la cosa
  2. Sí tiene conexión con la cosa en particular
  3. Significado conectado con la cosa y con muchas otras cosas

Hombre es una especie

Se dice que hombre es una especie porque supone un carácter específico en sí mismo. 

Hombre es la más noble de las criaturas

Esta suposición, de modo de simple, ocurre siempre que las cosas pertenecientes a una especie adquieren algún predicado sólo con ese tipo de reduplicación de las especies. Si esta significación fuera personal, entonces podríamos decir ''este hombre'' o ''ese hombre'' es ''el más noble de las criaturas''.

La pimienta es vendida aquí y en Roma

Esta frase tiene una suposición vaga porque la pimienta en sí misma no es vendida ni aquí ni en roma (necesariamente).

8. Cuestión: si la suposición es una propiedad del predicado

Se podría preguntar si la suposición es una propiedad del predicado y si es una forma simple. Sherwood nos dice que un nombre significa una sola cosa simplemente, no separadamente.

Un nombre en el predicado hace una forma inteligible en la medida en que es forma de la sustancia del sujeto; y así, como esa sustancia se entiende en el sujeto, no se entiende una segunda vez en el predicado. Entonces, el predicado predica solo una forma.

Luego no se predica de la especie, ya que no es la forma de la sustancia de la especie. Hay que tener en cuenta, además, que debido a que se dice que un predicado está en un sujeto, una forma siempre se predica en la medida en que es inherente e informa la sustancia del sujeto.

El sujeto puede puede suponer una forma separada o no, dependiendo en lo que el predicado demanda de acuerdo al siguiente principio:

''Los sujetos son de tal suerte como los predicados se lo permiten''(1)


9. Suposición simple y singular, indefinidas o proposiciones particulares

Se dice que ''hombre es una especie'' puede ser suposición singular porque habla de un nombre propio de especies.

Sin embargo, debemos señalar que este no es el caso, porque un nombre común es común solo porque es un nombre propio de una forma, y por lo tanto ser propio ‘en ese sentido es ser común’. Pero si tales proposiciones son indefinidas, entonces parece que pueden hacerse definidas a través de la aplicación de un signo; por ejemplo, uno podría decir “algún hombre es una especie. Y esto también parece correcto porque son particulares e indefinidas Las proposiciones son intercambiables.

10. Cuestión: esta planta crece aquí y en mi jardín

Sherwood se pregunta si esta frase puede ser verdadera, pero nos dice que no pues el demostrativo ''esta'' es sometido bajo ciertas condiciones que pueden ser vistas con los ojos. Sin embargo, sería falso pues se designa a una flor individual, no a un género de flor. 

Otra frase es ''la mujer que nos ha dañado también nos ha salvado'' que por cierto también es falsa, pues funcionaría igual que el ejemplo de la planta, solo que se usa un pronombre relativo (que). 

11. Dudas sobre la división determinada y confusa

Cuando se dice ''un hombre está corriendo'', ''hombre'' no se supone determinada porque es una proposición indefinida, el término hombre supone incerteza; en conclusión, la incerteza e indefinición hacen que la palabra sea indeterminada. 

Sin embargo, Sherwood nos dice que la palabra ''hombre'' en esta oración no es un hombre indeterminado, pues se está hablando de un hombre determinado al decir que está corriendo, en efecto, no es cualquier hombre y en consecuencia es determinado. 

12. Nota sobre la suposición confusa

La confusión existe en la multiplicidad de la palabra, pero a veces, aunque nos refiramos a una cosa que supone ser varias, en realidad, ciertas de ellas representan una sola cosa determinada. Por ejemplo, en la frase ''Todos ven a Sócrates, por lo tanto ven a un hombre'', la palabra hombre no sería indeterminada porque se está hablando de uno en particular.

13. Reglas que consideran la suposición confusa y determinada

Regla I

Se considera, pues, como regla que todo signo distributivo confunde el término inmediatamente contiguo a él de manera confusa y distributiva. Pero un signo afirmativo distributivo confunde el término remoto simplemente confusamente. Finalmente, un signo distributivo negativo confunde el término remoto de manera confusa y distributivamente.

Regla II

No se sigue un argumento de una suposición meramente confusa a una suposición confusa distributiva. Por lo tanto, cuando cada hombre se ve solo a sí mismo, esto no se sigue: “de todos los  hombres, un hombre no ve; por lo tanto, cada hombre no ve a un hombre.

Regla III

No se sigue un argumento de muchos casos de suposición determinada a uno de suposición determinada, sino sólo a uno de suposición confusa.

Así, cuando cada hombre se ve sólo a sí mismo, esto no se sigue: “un hombre es visto por Sócrates, con la ayuda de Platón (y así sucesivamente con respecto a todos los hombres individuales; por lo tanto, un hombre es visto por todos los hombres. Pero esto sigue: '. . . por tanto, todo hombre es visto por un hombre’, porque una distribución tiene fuerza en una frase subsiguiente pero no en una frase precedente.

Regla IV

Un argumento desde una suposición determinada a la suposición de distribución confusa no se sigue, sino solamente como una suposición confusa. 

Ejemplo: un hombre no es visto por Sócrates; por lo tanto, Sócrates no ve a un hombre. Pero esto parece que menciona que Sócrates no es capaz de ver lo cual es falso. Lo que sería bueno decir es: 'un hombre es visto por todos los hombres; por lo tanto, todo hombre ve a un hombre.

Regla V

Se sigue un argumento de la suposición confusa distributiva a la suposición determinada, pero no de la mera suposición confusa.

Ejemplo: Sócrates no ve a un hombre; por lo tanto, un hombre no es visto por Sócrates. Pero esto no: 'todo hombre ve a un hombre (e.g, cada hombre solo se ve a sí mismo); por lo tanto, un hombre es visto por todos los hombres'.

A veces, sin embargo, la distribución permanece inmóvil, como en 'no todos corren, 'solo todos corren', y otros casos por el estilo. Se llama inmóvil, sin embargo, no porque no podamos ascender en el sujeto, sino porque no podemos descender. Esto se debe a que la distribución es de las suposiciones mismas, y por lo tanto cuando no podemos descender a uno de ellos se trata de lo que propiamente se llama distribución inmóvil.

14 Copulación

A la copulación, ninguna de estas divisiones le es aplicable:

  • Material/formal
  • Común/discreta
  • Simple/personal

Las razones son las siguientes:

  • Si una palabra copulante es presupuesta materialmente quiere decir que es supuesta y no copulada
  • Toda palabra copulante es el nombre de un accidente, pero cada nombre del accidente es común; por lo tanto, ninguna copulación es discreta
  • Toda palabra copulante significa adjunción a un sustantivo y esta es copulada personalmente

Las divisiones que se pueden aplicar a la copulación son las siguientes:

  • Determinada (un hombre es blanco) / confusa (todo hombres es blanco)
  • Meramente confusa / distributiva confusa

La copulación confusa distributiva ocurre en conexión con los signos distributivos de la cópula como ''de cualquier suerte'', ''de cualquier cantidad'' y similares. Estos signos distribuyen la copula en respecto a sus sustantivos; es por esta razón que el tipo de copulación es distributiva.

Por otro lado, sus sustantivos han confundido meramente su distribución; por ejemplo, cuando se dice ''un hombre de tal suerte está corriendo'', en este caso la copula es distributiva. Luego se puede descender en la copula de la siguiente forma: ''un hombre de todo tipo está corriendo; por lo tanto, un hombre blanco está corriendo, y un hombre negro está corriendo (y así)''. Pero la palabra ''hombre'' supone una mera confusión porque el descenso no se puede dar del siguiente modo: un hombre de tal suerte... …por lo tanto Sócrates...'' Un signo como ''de todo tipo'' significa algún accidente y distribuye en respecto a su sustantivo.

También tenemos la copulación inmóvil distributiva, como en el signo ''no todo tipo de''.


15 Apelación

La apelación es, en un término, en tanto que es verdaderamente predicable de las cosas subordinadas a él mediante el uso del verbo 'es'. La diferencia entre la apelación y la copulación es que esta última nunca carece de un término cuando es capaz de ser ordenada sobre algo más.

Algunos dicen que el término sirve como un sujeto que supone y apela cuando es predicado. Es verdad que un término sirve como un sujeto, de acuerdo con la definición de suposición, mientras que un término que sirve como predicado supone solamente de acuerdo a la segunda definición de suposición.

Sin embargo, también es verdad que un término sirve como sujeto que apela a las cosas subordinadas a ella, pero no como resultado de ser un sujeto. Un término sirve como predicado, por otro lado, apela como resultado de ser predicado, porque un predicado es relacionado con su sujeto a través de las cosas subordinadas a él, y en esa capacidad, este apela. 

16 Reglas que consideran la suposición y la apelación

El supuesto de un término es algo que existe y otras veces no existe. La apelación, en cambio, es algo que existe; así, los supuestos y las apelaciones son a veces lo mismo y otras veces no. 

Irrestricto

Lo que diferencia a la suposición y la apelación es el término ''irrestricto''. Así, podemos decir que un hombre ha existido, pero ya no existe. Se entiende que restringir algo es, estrictamente hablando, forzar a existir en un pequeño espacio al que es naturalmente situado. 

A causa de su semejanza, una cláusula relativa también es llamada ''restricción''. Finalmente, una palabra adjetival es igualmente dicha a restringir el término común.

En consecuencia, hay tres clases de restricciones:

  • Las que fuerzan algo a existir en un pequeño espacio
  • Las cláusulas relativas
  • Palabras adjetivales

Ahora bien, un verbo también, a veces, puede restringir como cuando se dice ''un hombre corre''. El término ''hombre'' puede suponerse para el pasado, el presente y el futuro, pero es confinado al tiempo presente como el verbo está en tiempo presente. 

Tener suficiente apelación

Si un término común no tiene suficiente apelación, puede suponer que algo no existe. Por ejemplo, si solo hay dos hombres, decir ''todo hombre existe'' es falso.

El signo "todo" se impone con el propósito de distribuir para la mayor pluralidad y el signo "ambos" para la menor. Por lo tanto, como la menor pluralidad está en un par, el signo "ambos" distribuye solo para dos. Pero la mayor pluralidad está en un grupo de tres o más; por lo tanto, el signo "cada" distribuye al menos para tres. Por lo tanto, dado que en el ejemplo anterior hay dos supuestos existentes y la oración significaque el predicado está en [al menos] tres, significa que está en algo que no existe. 

Y así, "todo hombre existe" es falso y su contradictorio, "algunos hombres no existen", es verdadero. Por lo tanto, un hombre no existe. Pero la no existencia no se predica de algo que existe; por lo tanto, "hombre" supone algo que no existe.

Pero supongamos que alguien dice ''todo animal existe'' es verdadero y por lo tanto ''todo hombre existe'' también sería verdadero porque el término ''animal'' tiene suficiente apelación. 

Debemos señalar que en el caso en el que solo hay dos hombres, esto no sigue: "cada animal existe; por lo tanto, cada hombre existe", porque el término "animal" tiene suficiente apelación, y por lo tanto supone solo lo que existe, mientras que "hombre" no lo hace, y por lo tanto supone algo que no existe. Y por la misma razón, esto tampoco es válido: "un hombre no existe; por lo tanto, un animal no existe". Pero nuevamente, considera este contraargumento: "todo animal es, todo hombre es un animal; por lo tanto, cada hombre es". La primera premisa es verdadera, y la segunda es necesaria, ya que el género se predica de una especie.


En respuesta a esto, se debe señalar que el argumento no es válido porque cuando ''todo animal es'' se predica un ser actual; por lo tanto, existencia. Pero cuando se dice ''todo animal es racional'' el ser relacional es predicado, y en la medida que es necesario, tiene una fuerza condicional: ''Si este es un hombre, este es animal''. La palabra ''es'' es un medio entre dos términos extremos como ''hombre'' y ''animal''; se hace una interrelación entre los dos. 

Por lo tanto, es claro que el significado de 'es' en la primera proposición difiere de eso en el segundo. Por lo tanto, la conclusión ''todo hombre es’ no se sigue. Sin embargo, puede parecer que "cada hombre es" es verdadero porque Aristóteles dice que el principio de ''se dice de todos'' se aplica siempre que no haya nada... etc. Pero no se encuentra nada bajo este sujeto, etc., ya que solo existen dos hombres de los que se afirma el predicado. 

Pero debemos señalar que el término "hombre", en nuestro ejemplo, sí supone para un hombre inexistente, y que, por lo tanto, hay algo inexistente bajo el término, al cual no se aplica el predicado. Por lo tanto, esto no es una instancia de ''se dice de todos''.

Suposición en conexión con un verbo en presente simple

La razón por la que se agrega la frase "suponiendo en relación con un verbo en tiempo presente" es que si el término común tuviera que suponer en relación con un verbo en tiempo pasado o futuro, podría suponer para algo que no existe. "Un hombre ha corrido", por ejemplo, es verdadero para César.

En este contexto, es habitual llamar la atención sobre la siguiente regla: un término común que supone en relación con un verbo en tiempo pasado supone tanto para cosas presentes como para cosas pasadas; de igual manera, un término común que supone en relación con un verbo en tiempo futuro supone tanto para cosas presentes como para cosas futuras.

Pero supongamos que alguien dice que, por el contrario, el verbo, a través de su significado temporal, restringe lo que el término supone, y por lo tanto, un verbo en tiempo pasado lo restringe a cosas pasadas y un verbo en tiempo futuro a cosas futuras.

Entonces debemos señalar que las oraciones como 'un hombre ha corrido', en las que un verbo en tiempo pasado (o futuro) se predica, tienen dos sentidos; ya que esta oración puede decirse que está compuesta o dividida.

Si se compone, debe pronunciarse con continuidad, y la continuidad del sujeto con el predicado significa que la suposición del sujeto debe ser estrictamente indicada por el predicado. En ese caso, 'hombre', en 'un hombre ha corrido', supone para los hombres del pasado y no para los del presente excepto en la medida en que son del pasado.

Si se divide, debe pronunciarse con discontinuidad (como en 'un hombre ha corrido'), y la discontinuidad de la expresión significa que la suposición del sujeto no está estrictamente indicada por el predicado.

Así es como se debe entender esta regla. Por lo tanto, no se sigue que: "algo blanco fue visto por Sócrates; por lo tanto, Sócrates ha visto algo blanco", como, por ejemplo, si un escudo es blanco ahora pero era negro cuando lo vio Sócrates. Mantengo que no se sigue si la premisa (un hecho) está dividida. Sin embargo, se sigue si la premisa está compuesta. 

La parte de esta regla que se refiere a un verbo en tiempo futuro debe entenderse de la siguiente manera: un término común suponiendo en conexión con un verbo en tiempo futuro con referencia a cosas que existen antes del momento de la expresión supone para cosas presentes o futuras a través de la composición y división, pero con referencia a cosas que existen después del momento de la expresión supone solo para cosas futuras.

''Lo que no tiene fuerza de ampliación''

La razón para agregar la frase "que no tiene fuerza amplificadora" es que si el verbo es un verbo amplificador, el sujeto puede suponer algo que no existe. "Un hombre es alabado", por ejemplo, es cierto para César. Un verbo amplificador es aquel que significa una condición que puede ocurrir en algo que no existe. Pero supongamos que alguien dice que por el contrario, un verbo restringe la suposición de un término, por lo tanto lo hace a través de su significado o a través de su cosignificación. Si es a través de su significado, entonces, suponiendo que existen al menos tres hombres, "cada hombre está corriendo" es verdadero, lo cual es falso.

En respuesta a esto debemos señalar que un verbo no restringe exclusivamente a través de su significado o de su consignificación, sino a través de ambos. Por lo tanto, un verbo en tiempo presente fuerza a un término a suponer aquellas cosas en las que la condición que significa puede ocurrir en el presente.

Así, dado que la condición significada por el verbo "es alabado" ocurre en el presente en cosas que no existen, el verbo se ampliará hasta incluir dentro de la suposición de "hombre", "algo que no existe". 

Por lo tanto, es claro por qué suponiendo al menos tres hombres existen) "todo hombre existe" es verdadero, pero suponiendo que al menos tres hombres están corriendo "todo hombre está corriendo" es falso. Es porque "existir" no puede ocurrir en el presente en cosas que no existen, pero está presente en todas las cosas que existen, mientras que "correr" no puede ocurrir en el presente en cosas que existen pero no están corriendo.

 

Cuando se observan todas estas condiciones, la suposición será "la misma que la apelación" (el mismo que el término designado). O, dicho de otra manera, si queremos hablar estrictamente, decimos que un término supone por sí mismo para las cosas presentes y si supone por otras cosas, será por lo que se le adhiera, es decir, un verbo amplificador o un verbo en tiempo pasado o futuro. Y la ampliación no será resultado exclusivamente de la significación o de la consignificación del verbo, sino que ocurrirá por virtud de ambas.

 

Así, cuando digo "un hombre está corriendo", "hombre" supone por sí mismo para los hombres presentes y no es arrastrado de esa suposición por el predicado. Pero si alguien dice "un hombre está corriendo o puede correr", la suposición de "hombre" ya se ha alejado en el sentido de lo que yo llamo composición hacia hombres que no existen.


Por lo tanto, hablando estrictamente, debemos decir que el verbo "puede" y otros similares amplían la suposición de un término, mientras que el verbo "está corriendo" y otros similares no restringen la suposición de un término, ya que un término supone por sí mismo para las cosas presentes. Y digo que el término "hombre" supone por sí mismo para los hombres presentes porque significa una forma en relación a las cosas subordinadas a la forma; pero esa relación se mantiene solo en hombres que existen y, hablando estrictamente, es para aquellos hombres que existen que el término supone por sí mismo.


Conclusión


Esta es la parte del libro más importante de Guillermo de Sherwood, porque aquí está señalada de forma clara su teoría de la suposición que servirá más adelante a los filósofos medievales y renacentistas. Sin duda que estamos en presencia de los primeros pasos maduros de la lógica, no solo por esta teoría, sino que porque se van aclarando ciertas dudas que se tenían incluso desde el órganon de Aristóteles.