Mostrando entradas con la etiqueta conservador. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta conservador. Mostrar todas las entradas

domingo, 17 de septiembre de 2017

Confucio - Vida y obra (551 a. C.- 479 a. C).

Eran tiempos difíciles en la Antigua China llena de dinastías y reyes que eran ignorados por su pueblo. En este contexto nació Confucio a mediados del siglo V antes de Cristo, siendo un hombre humilde aunque de muy buena educación. La filosofía de Confucio traerá consecuencias buenas y conflictivas durante toda la historia de Asia y específicamente China. ¿Qué es lo que llama la atención de la doctrina de Confucio? ¿Será posible aplicar sus doctrinas en estos tiempos o es sólo una filosofía que sirvió para los hombres del pasado? Veámoslo en los siguientes apuntes de filosofía.

Referencias:

(1) Confucio recibió su instrucción educativa en las 6 artes de la dinastía Chou: ritos, música, arquería, carrocería, caligrafía y matemáticas. 
(2) Probablemente, esta versión es la menos confiable históricamente. 

Confucio


Contexto histórico

El período final de Primaveras y Otoños fue la última etapa del Período de Primaveras y Otoños, dentro de la dinastía Dinastía Zhou Oriental. Fue una época de profundas transformaciones políticas, militares y filosóficas que preparó el paso hacia el siguiente gran período: Período de los Reinos Combatientes.

En sus primeras fases, el sistema Zhou aún conservaba una apariencia feudal: existía un rey Zhou como autoridad simbólica y numerosos señores regionales le juraban lealtad. Sin embargo, hacia el período final esa estructura ya estaba debilitada. El rey Zhou seguía existiendo, pero había perdido casi todo poder efectivo. Los grandes Estados comenzaron a actuar como entidades prácticamente independientes.

Los protagonistas ya no eran pequeños señoríos, sino grandes potencias territoriales como Jin, Chu, Qi, Qin y Wu. Entre ellos existían alianzas cambiantes, guerras frecuentes y luchas por la hegemonía. Ya no bastaba tener nobleza hereditaria; comenzó a valorarse más la capacidad administrativa y militar.

Uno de los cambios más importantes fue la transformación de la guerra. Las antiguas batallas aristocráticas, donde nobles combatían desde carros de guerra siguiendo ciertas reglas rituales, empezaron a desaparecer. Surgieron ejércitos mucho más numerosos, con infantería organizada y uso creciente del hierro. La guerra se volvió más técnica y menos ceremonial. Esto sería aún más evidente en los Reinos Combatientes.

El Estado de Jin muestra muy bien la crisis del período final. Grandes familias nobles fueron acumulando tanto poder que terminaron dividiendo el propio Estado. Las familias Han, Zhao y Wei terminarían sustituyendo la antigua estructura política. Esta división suele considerarse uno de los signos del fin definitivo de Primaveras y Otoños y del nacimiento de la nueva era de los Reinos Combatientes.

Paralelamente ocurrió algo extraordinario: una explosión intelectual. El desorden político produjo una intensa búsqueda de soluciones para restaurar el orden social. Aparecieron maestros y escuelas filosóficas que intentaban responder una pregunta central: ¿cómo debe gobernarse una sociedad?

Durante siglos la dinastía Zhou había mantenido una estructura basada en la autoridad ritual, la familia, las jerarquías y las obligaciones morales. El rey Zhou era visto como poseedor del llamado Mandato del Cielo: gobernaba porque el orden cósmico y moral lo legitimaba. Pero cuando Confucio nació, ese sistema estaba casi roto.

Los señores feudales habían acumulado poder y actuaban de manera independiente. El rey Zhou existía más como símbolo que como gobernante real. Los Estados se enfrentaban constantemente, surgían luchas entre familias aristocráticas y las alianzas cambiaban continuamente. La política estaba llena de intrigas, asesinatos y conflictos internos.

El propio Estado de Lu, donde vivió Confucio, sufría precisamente este problema. Aunque tenía fama de conservar antiguas tradiciones rituales Zhou, en la práctica grandes familias nobles competían por el poder y debilitaban la autoridad oficial. Confucio observó cómo quienes debían obedecer mandaban y quienes debían gobernar eran ignorados.


Los primeros años


Familia

Confucio nace el 28 de Septiembre en el año 551 a. C. en Tsou, Estado feudal de Lu (actual Shandong). Su padre era el gobernador de Tsou que se había distinguido en empresas militares, por lo que pasaba por una buena situación económica, su nombre era Kong He. Pertenecía a la familia Kung y su nombre en chino mandarín era ''Ch'iu'', de ahí el apodo ''Chung-ni'' que provenía de la expresión ''Kung fu tzu'', que literalmente significa ''Maestro Kung''. Más tarde los jesuitas le darían la denominación de Confucio, o Confucius. 

Kong He había muerto cuando Confucio tenía tan sólo 3 años de edad, por lo que sólo quedó al cuidado de su madre Yan Zheng Zai quedando en la absoluta pobreza por la muerte del padre de Confucio. La familia había quedado con la imagen de ser una familia noble pero arruinada, sin embargo, eso no impidió que Confucio tuviera una buena educación empezando a hacerlo a la edad de los 15 años(1)

A los 19 años Confucio se casó con su esposa Qiguan con la cual un año después tendrían un hijo llamado Kong Li. Su madre murió  a los 43 años cuando Confucio tenía 23 años de edad; su duelo fue de 3 años como era la tradición. Para esa edad Confucio ya tenía muchos trabajos como bibliotecario y cuidador de ovejas, por lo que podemos pensar que el entierro de su madre fue bien financiado. 

A los 30 años terminó su educación y en el año 530 a. C. fundó su primera escuela. Sus estudiantes le pagaban con especies que eran fetas de carne seca. Confucio se había formado una muy buena reputación por sus enseñanzas y a consecuencia de esto, las familias más nobles del gobierno de Lu se acercaban a consultar por consejos lo que le valió un puesto en el gobierno de Lu. 

A los 50 años de edad, Confucio se había transformado en magistrado de Shandong y con el tiempo, Confucio sería desginado como ministro del trabajo y más tarde se transformaría en el ministro de justicia en Lu por el gobernador Ting.

Se dice que todavía joven, Confucio se había encontrado con Lao-Tse, aunque este encuentro ha sido cuestionada por las autoridades biográficas de Confucio. Se dice que en el encuentro Lao-Tse resultó ganador de un debate y Confucio totalmente derrotado. 

Vida política

El Estado de Qi, una región independiente de Chiba, estaba preocupada de la acumulación del poder de Lu. Todo esto se debía a la imparcialidad con que Confucio administraba la justicia en Lu, quizás sólo con la mancha de haber ejecutado a un hombre llamado Shao Chong Mao, cuando se le preguntó las razones, Confucio dijo que era un hombre tan brillante que podría manipular e inducir a los demás a error. 

Exilio

Cuando los señores feudales vieron mitigados sus intereses por las políticas de Confucio, éste fue destituido del cargo aproximadamente en el año 496 a. C. También se dice que Confucio dimitió del cargo al recibir un regalo de un amigo rival que consistía en 84 bailarinas de extraordinaria belleza, junto con 9 caballos. La deshonra que le significó a Confucio recibir este regalo iba en contra de su filosofía ética y por eso decidió dimitir de su cargo(2).

Confucio dejó la región de Lu para realizar largos viajes en Wey, Zhong, Zheng, Cao, Chu, Qi, Cheng y Cai. En estos lugares Confucio presentaba sus ideas políticas que eran escuchadas entre los señores feudales, pero ninguna fue tomada en cuenta para implementarse. 

Su obra y pensamiento

En los años de descanso de la política, Confucio escribió el libro ''Las Anacletas'' que reune los diálogos que Confucio tuvo con sus discípulos. En su libro Confucio enfatiza mucho el estudio formal de los escritos antiguos de China. También enfatiza el aspecto ético, aunque su descripción de la ética no es una sistematización como lo habría hecho Aristóteles. Sus conceptos éticos tienen que ver mucho más con la alusión, insinuación e incluso la tautología. 

Otra de las cosas éticas que tenía Confucio tienen relación con el sujeto, o ciudadano. Cada ciudadano debe seguir los siguientes principios:

  • Justicia
  • Benevolencia (altruismo)
  • Piedad
  • No buscar el beneficio propio


Todos estos valores eran considerados en un sentido holístico, es decir, que implicaba a todas las personas y no solamente al núcleo familiar. 

Confucio colaboró también en la política que fue un concepto que lo siguió toda la vida. Su mirada del buen gobierno es una mirada tradicional, es decir, el gobierno debe respetar, seguir, y guiarse por las tradiciones de su país. Confucio llamaba a los gobiernos a seguir Los Mandatos del Cielo por lo que siempre se le consideró muy conservador. Podríamos decir que a Confucio nunca le gustó el concepto de Democracia, vinculandolo (como es la etimología de la palabra) al poder de las masas que en opinión de Confucio no podría llevar a nada bueno. 

Promovió los valores de la familia diciendo:

''El príncipe siempre es príncipe, el rey siempre es rey, el padre siempre es padre, y el hijo siempre es hijo''

Esto quiere decir que todos los hombres y cada sujeto de la familia debe actuar en cuanto a su propia función dentro del núcleo. Todos se deben obediencia, aunque sea el hombre más rico del país ya que hasta ese hombre debería obediencia a dios. 

Por último, Confucio nunca fue un hombre que fuera partidario de la violencia. Él mismo decía que si se hacen las cosas bien, ni la fuerza ni la violencia ni los castigos son necesarios.

El Hombre Superior (Junzi)

El junzi (君子) es una de las ideas más importantes del pensamiento de Confucio. La palabra suele traducirse como “hombre noble”, “caballero”, “persona ejemplar” o “hombre superior”, aunque ninguna traducción la capta completamente.

Lo interesante es que originalmente junzi significaba algo bastante distinto: literalmente era el “hijo del señor” o “hijo del príncipe”, es decir, alguien noble por nacimiento. En la antigua sociedad Zhou el prestigio dependía mucho de la sangre y del linaje.

Confucio hizo algo muy importante con este concepto: transformó una idea aristocrática en una idea ética.

Antes:

  • noble = quien nace en una familia importante.

Con Confucio:

  • noble = quien cultiva su carácter y virtud.

Ese cambio era enorme. Significaba que una persona podía convertirse en junzi mediante educación, disciplina y perfeccionamiento moral, aunque no hubiera nacido en una familia poderosa.

El junzi posee varias características fundamentales.

Primero, practica el ren (仁), que suele traducirse como humanidad, benevolencia o virtud humana. No se trata simplemente de ser amable; implica desarrollar una sensibilidad hacia los demás y actuar considerando el bienestar ajeno.

Segundo, vive conforme al li (禮), los ritos o normas de conducta. Pero los ritos no eran para Confucio simples ceremonias vacías. Eran formas de ordenar las relaciones humanas: cómo hablar, cómo respetar a otros, cómo actuar en la familia y en la sociedad.

Tercero, el junzi domina sus deseos y emociones. No significa eliminar emociones, sino impedir que gobiernen la conducta.

En las Analectas aparece una idea repetida:

El junzi exige de sí mismo; el hombre vulgar exige de los demás.

Aquí aparece el contraste con otra figura: el xiaoren (小人), el “hombre pequeño”. No significa una persona físicamente pequeña ni necesariamente pobre; representa a quien vive guiado por intereses inmediatos, beneficios personales y ambiciones egoístas.

Confucio establece muchas oposiciones:

  • El junzi busca justicia; el xiaoren busca beneficio.
  • El junzi busca armonía sin uniformidad; el xiaoren busca uniformidad sin armonía.
  • El junzi piensa en el deber; el xiaoren piensa en la ganancia.

Lo importante es que el junzi no era un ser perfecto o un santo. Era más bien un ideal de formación continua. Nunca estaba completamente terminado. Debía examinarse constantemente.

Hay una frase atribuida a Confucio que resume muy bien esa idea:

“A los quince años dirigí mi mente al aprendizaje; a los treinta me establecí; a los cuarenta dejé de tener dudas…”

La perfección moral aparece como un proceso de toda una vida.

Desde una perspectiva más profunda, el junzi puede verse como la respuesta de Confucio al caos político de su tiempo. Mientras otros buscaban soluciones en la fuerza militar o en leyes más severas, Confucio pensaba que el orden social comenzaba en la transformación interior. Si los gobernantes fueran junzi, la familia sería ordenada; si la familia fuera ordenada, el Estado sería ordenado; y si el Estado fuera ordenado, existiría armonía bajo el cielo.

Relaciones constantes

En el pensamiento de Confucio aparece la idea de relaciones humanas permanentes o fundamentales que estructuran la vida social. Muchas veces en español se las llama “relaciones constantes”, “relaciones cardinales” o “cinco relaciones” (wulun, 五倫). Aunque la formulación sistemática fue desarrollada más tarde por pensadores confucianos posteriores, especialmente Mencio, nace directamente del espíritu del pensamiento de Confucio.

Estas relaciones eran consideradas los pilares del orden humano:

  1. Gobernante – súbdito
  2. Padre – hijo
  3. Esposo – esposa
  4. Hermano mayor – hermano menor
  5. Amigo – amigo

La idea central no era simplemente que existieran jerarquías. Lo importante era que cada relación implicaba deberes mutuos.

Por ejemplo, entre gobernante y súbdito el gobernante debía actuar con justicia y benevolencia, mientras el súbdito debía responder con lealtad. El poder no era un permiso para dominar arbitrariamente.

En la relación padre-hijo aparece la piedad filial (xiao, 孝), una de las virtudes más importantes del confucianismo. El hijo debía respetar y honrar a sus padres, pero el padre también debía cuidar y educar moralmente al hijo. No era una obediencia ciega.

En la relación entre esposo y esposa existían deberes diferenciados según la sociedad de la época. Vista desde hoy puede parecer profundamente jerárquica, porque la antigua China tenía una estructura patriarcal muy marcada.

La relación entre hermanos establecía una ética del cuidado: el mayor debía proteger y orientar; el menor debía respetar.

Y la relación entre amigos era algo especial porque era relativamente más igualitaria. Allí predominaban la confianza, la sinceridad y la ayuda mutua.

Confucio pensaba que el caos de su época no provenía simplemente de guerras o problemas económicos. Creía que las personas habían dejado de cumplir correctamente sus papeles dentro de estas relaciones. Un gobernante gobernaba mal, un padre descuidaba sus deberes o un hijo olvidaba el respeto.

Gobierno hereditario

La posición de Confucio sobre el gobierno hereditario es más compleja de lo que a veces se piensa. Confucio vivía en una sociedad donde el poder político normalmente era hereditario; los reyes y señores gobernaban por pertenecer a determinados linajes. Él no propuso abolir ese sistema ni diseñó una teoría revolucionaria para reemplazarlo.

Sin embargo, tampoco sostuvo que la sangre por sí sola legitimara el poder.

Para Confucio, el gobernante heredaba una posición, pero debía merecerla moralmente. La legitimidad verdadera provenía de la virtud (de, 德) y de la conformidad con el orden del Cielo (Tian, 天), no simplemente del nacimiento.

Por eso admiraba a antiguos reyes sabios como Rey Wen de Zhou y Duque de Zhou. No los admiraba porque pertenecieran a una familia real, sino porque consideraba que habían gobernado con justicia, ritual y humanidad.

Existe una idea importante detrás de esto: el gobernante debía gobernar por ejemplo moral. En las Analectas aparece una comparación famosa:

“Gobierna con virtud y serás como la estrella polar: permanece en su lugar mientras las demás giran alrededor de ella”.

El poder debía atraer obediencia mediante la virtud, no por el miedo.

Además, Confucio aceptaba una antigua idea china muy importante: el Mandato del Cielo (Tianming). Este principio sostenía que el Cielo otorgaba autoridad a un gobernante justo, pero podía retirársela si se volvía corrupto o tiránico.

El poder hereditario no era absoluto.


Política

La política ocupó el centro del pensamiento de Confucio porque consideraba que el orden social y el orden del universo estaban profundamente conectados. Para él, gobernar no consistía principalmente en imponer leyes o castigos, sino en formar seres humanos moralmente rectos capaces de orientar a la comunidad mediante el ejemplo. El gobernante debía ejercer una autoridad basada en la virtud y generar confianza en el pueblo, ya que un Estado pierde su estabilidad cuando desaparece la credibilidad de quienes lo dirigen. En este sentido, la política era una continuación natural de la ética y del cultivo personal.

Uno de los aspectos más interesantes de la visión política de Confucio es su defensa de los ritos, entendidos no como simples ceremonias formales, sino como el conjunto de costumbres, normas de convivencia y principios de comportamiento que permiten mantener la armonía social. La cohesión de una sociedad, según esta perspectiva, no surge de la proliferación de leyes, sino de la existencia de hábitos morales compartidos. Del mismo modo, Confucio desarrolló la idea de la “rectificación de los nombres”, afirmando que las palabras deben corresponder a la realidad; cuando los conceptos pierden su significado verdadero, el lenguaje se corrompe y con ello también la vida política.

La propuesta de Confucio también transformó profundamente la idea de autoridad. El concepto de “caballero” dejó de referirse a un privilegio de nacimiento y pasó a representar una condición moral e intelectual alcanzable mediante la educación y la virtud. De esta manera, el poder político debía pertenecer a quienes demostraran excelencia ética y competencia intelectual, y no a quienes simplemente heredaran riqueza o posición social. Esta visión terminaría influyendo durante siglos en la estructura política china y constituye una de las propuestas más originales y duraderas de la filosofía política antigua.

Tradición

Confucio prefería que las personas se rigieran por la tradición más que por las leyes y castigos. Es más, Confucio solo creía que las leyes y los castigos eran propios de una sociedad primitiva. En efecto, las leyes y castigos solo harán que las personas tengan como objetivo evitar el castigo, no necesariamente por la ley sino que por otros medios. Luego de poder evitarlo, no tendrán verguenza de hacerlo cada vez. 

La solución a esto es que el gobernante reine con virtud y rectitud, pero ¿qué significa eso? seguir los ritos y tradiciones que llevan a las mismas. Cuando el gobernante se comporte de esa manera, a los súbditos les dará verguenza no seguir los ritos y se volverán buenos.

Ritualismo

El ritualismo en Confucio gira en torno al concepto de li (禮), una palabra que suele traducirse como “rito”, “ceremonia”, “protocolo”, “norma de conducta” o “propiedad ritual”. Sin embargo, traducirla solo como “ritual” puede ser engañoso, porque para Confucio el li era mucho más amplio que participar en ceremonias religiosas.

Originalmente el li estaba ligado a antiguos ritos de la dinastía Zhou: sacrificios a los antepasados, ceremonias políticas, funerales, matrimonios y actos públicos. Pero Confucio transformó ese concepto y le dio una dimensión ética.

Para él, los ritos eran una manera de educar el carácter humano.

Por ejemplo, saludar correctamente a alguien, respetar a los padres, hablar con moderación o comportarse con dignidad durante una reunión no eran detalles superficiales. Eran prácticas que moldeaban la personalidad.

Confucio pensaba que el ser humano posee emociones, deseos y pasiones que pueden desordenarse fácilmente. Los ritos ayudaban a dar forma a esas emociones.

La idea era algo así:

  • Las emociones existen naturalmente.
  • Los ritos las ordenan.
  • El orden interior produce armonía social.

Por eso el ritualismo confuciano no es un formalismo vacío. Confucio criticaba duramente a quienes realizaban ceremonias solo por apariencia.

Educación 

A diferencia de una educación entendida únicamente como capacitación técnica o acumulación de conocimientos especializados, la educación confuciana tenía un propósito profundamente humano y moral: cultivar el carácter y perfeccionar la persona. La inteligencia y el conocimiento no eran metas en sí mismas, sino instrumentos para alcanzar una vida ética y una convivencia armoniosa. Desde esta perspectiva, el progreso social y político dependía directamente de la formación moral de los ciudadanos.

Uno de los aspectos más revolucionarios de la propuesta de Confucio fue la apertura de la educación a todas las personas, sin distinción entre ricos y pobres, nobles o plebeyos. El acceso al aprendizaje debía depender de la voluntad y el esfuerzo, no del origen social. Esta idea estableció una relación decisiva entre educación y poder político: quienes aspiraban a gobernar debían demostrar excelencia intelectual y moral. Así surgió una visión meritocrática que durante siglos influiría profundamente en la organización política china y que reemplazó gradualmente la autoridad basada únicamente en la herencia o el privilegio social.

El pensamiento confuciano también expresa una confianza extraordinaria en el poder transformador de la educación. Se asumía que muchos errores humanos nacían de la ignorancia y que, mediante una adecuada formación, las personas podían corregir naturalmente sus conductas. Más allá de la adquisición de habilidades prácticas, lo esencial era el desarrollo integral del ser humano. Por ello Confucio afirmaba que «un caballero no es una herramienta», indicando que el individuo educado no debe limitarse a una función específica o utilitaria. La educación, en última instancia, no tiene relación con lo que una persona posee, sino con aquello que llega a ser.


Muerte

Los últimos años de su vida Confucio estaba convencido de que la doctrina de los feudales se impondría a la suya. Una de las cosas más graves ser testigo, a parte de presenciar la muerte de su hijo, de la partida de sus discípulos, sobre todo de Tzu Lu con quien tenía conversaciones de corte existencialista.  Tzu Lu le preguntaba a Confucio:

''Maestro, ¿Qué es la muerte?''

A lo que Confucio contestó:

''Aquellos que no conocen la vida ¿cómo podrían conocer la muerte?''

Confucio siempre evitó la explicación de un más allá y las preguntas que estaban relacionadas con la metafísica; sólo guardaba silencio en cuanto a las cosas sagradas diciendo que nada de eso es posible de conocer.

Confucio muere a la edad de 72 años en la región de Lu, pensando que no era nadie y que no había tenido éxito en nada. 

Legado

Su legado fue promovido ampliamente por su nieto Zisi, quien entregaba su doctrina a todos los chinos que decidían ser militares. 

Mucho tiempo después, dos filósofos chinos seguirían las enseñanzas de Confucio. Estos filósofos eran Mencio y Xunzi quienes utilizaron las ideas de Confucio pero en un sentido distinto. Mencio siguió el aspecto espiritual de las obras de Confucio, mientras que Xunzi siguió el aspecto materialista del mismo. 

Zhu Xi tomó las ideas del confucianismo para combinarlas con el budismo y el taoísmo. Muchos expertos dicen que la mezcla de Zhu Xi resultó en algo muy diferente a lo que Confucio había dicho, por lo que su filosofía fue llamada Neo-confucianismo. Sin embargo, esta doctina (a pesar de no ser conocida en occidente) fue muy acogida en los países asiáticos como Corea, Japón y Vietnam.

En la revolución China llevada a cabo por Mao Tse Tung en el siglo XX, el confucianismo fue rechazado totalmente por su etnocentrismo y su estrechez de mente que sería estancando a China en el feudalismo (sistema que el socialismo no admite).

Conclusión

Tenemos la biografía aquí de un hombre que vivió para servir y sin embargo su obra no fue retribuida en los tiempos en que existió. Su posición conservadurista se mantendrá como una inspiración en la historia, para aquellos que no puedan ver un camino en sus vidas. En política siempre se han desarrollado las dos miradas: conservadora y liberal, con sus correspondientes ramas y seguidores. Aquí tenemos por fin la filosofía china desde sus comienzos que nos será de vital importancia para comprender la filosofía y el pensamiento de oriente.