domingo, 21 de febrero de 2016

Marco Tulio Cicerón - In Verres (Contra Verres) (70 a. C.).

El pueblo siciliano había acusado al tirano Gayo Verres de Sicilia. Este tirano se hizo con las magistraturas más prestigiosas por medio de sobornos; de hecho, se volvió pretor de la isla. Los sicilianos sufrieron mucho con este gobernador, incluso más que cuando se produjo la Primera Guerra Púnica. Se saquearon los hogares, se elevaban los impuestos y se cancelaban contratos injustamente. No obstante, el pueblo siciliano tuvo la ayuda del más grande orador de toda Roma en su fase final de República: Marco Tulio Cicerón. Este se encargó de defender al pueblo y ganar el juicio contra Verres.

Definiciones:

(1) Modio: equivale a 8,75 litros.
(2) Sestercios: antigua moneda romana que equivale a un cuarto de un denario. 
(3) Recusación: impedir de manera legítima el acto de un tribunal o juez.
(4) Legatus: general del ejército romano. 


Referencias:

(1) Cobro injustificado que un funcionario público hace en provecho propio. 
(2) Para ver el concepto de liberta y los cargos públicos, véase el apunte del Imperio Romano.
(3) Ciudad ubicada al nordeste de Sicilia. Seguramente fue al primer lugar que llegó Verres.
(4) Antigua ciudad de Sicilia ubicada al norte de la isla. 


IN VERREM
(CONTRA VERRES) 

Sección I: Contra Quinto Cecilio


Contexto

Sicilia tiene graves problemas sociales y económicos gracias a la mala administración del tirano Verres. El pueblo siciliano pide la ayuda de Marco Tulio Cicerón para denunciar al tirano, y el tirano se apoya en la figura de Quinto Cecilio para no caer en desgracia. Ahora, los jueces deben decidir si es Cicerón o Quinto quien acusará a Verres de los delitos cometidos, pero obviamente, Quinto como acusador está más a favor de Verres.

Discurso contra Quinto Cecilio

Este será uno de los primeros ataques que Cicerón lanzará contra un gobernador de una provincia. Previamente, Cicerón sólo había defendido en materia penal a personajes como Quinto y Roscio, y de hecho pidió al pueblo siciliano que eligiera a otro acusador como Quinto Cecilio. 

Cicerón nos cuenta en esta parte que el pueblo siciliano le pidió en más de una ocasión que los ayudara contra Verres. Además, Cicerón ya había sido cuestor en esa provincia el año 75 a.C., pero las mismas fechorías que ocurrían en Sicilia, también ocurrieron en Acaya, Asia, Cilicia y en Roma. 

Verres es acusado de concusión(1) por el pueblo siciliano, pero veámoslo más en detalle. 

Pueblo siciliano


  • Acusan a Gayo Verres de saquear y vaciar las casas de los ciudadanos, además de expoliar los templos.
  • Ordenó la provisión de trigo para su granero y estando el modio(1) a dos sestercios(2), Verres le exigió a los agricultores doce sestercios por cada modio. 

Cicerón quiere dejar en claro que fue elegido por el pueblo siciliano y que tiene como testigos a los mismos jueces de que es así, porque eso es precisamente lo que Quinto quería dejar en evidencia, que nadie lo había llamado (cosa que era falsa). 

Razones de porqué Cecilio no puede ser acusador

Por otro lado, Cicerón nos dice que el pueblo conocía a los dos: a Quinto y  Cicerón, pero prefirieron a Cicerón por sobre Quinto, quien también estaba disponible. Cuando se habla de Verres, la intuición de nuestro filósofos nos revela que el tirano lo conoce muy bien y por eso lo confronta con Quinto. 

El pueblo siciliano no quiere la defensa de Quinto porque sospechaban que éste quería sacarlos de Sicilia, para que no volvieran a molestar. En segundo lugar, la amistad de Verres y Quinto es totalmente innegable, si hasta sus familiares son amigos. 

En cuanto a la acusación de los granos de trigo, para Quinto le sería imposible defender al pueblo, pues él hizo lo mismo tiempo atras. Incluso, Cicerón menciona que hasta podría haber sido cómplice de Verres. 

''Tú, por el contrario, ni siquiera le echarás en cara lo que hizo él, no sea que aparezcas, en alguna parte, como cómplice''.

De todas formas, Verres no está desprovisto de personas que lo puedan ayudar en el juicio. Se nombran a personajes como Lucio Apuleyo y a Alieno en el banco de los abogados. 

Controversia con Agonis de Lilibeo

Agonis de Lilibeo era una liberta(2) que antiguamente era esclava del templo de Venus en Sicilia. En todo caso, Agonis logró convertirse en una rica propietaria, y un día decidió que todos sus bienes pertenecerían al templo de Venus. El pretor de ese tiempo que era Quinto registra el hecho sin problemas. Sin embargo, Verres llega a Sicilia y desaprueba el hecho queriendo devolver todos los bienes a la mujer, pero quien había hecho esto no era Verres sino que Quinto Mucio. Es decir, Verres se adjudicó la labor que había hecho Quinto Mucio, de hecho, Verres se quedó con todos los bienes de Agonis.


Primera sesión 


Cicerón le gana por lejos a Quinto quien no tiene más que aceptar que el orador conduzca al pueblo contra Verres. No se puede perder más tiempo y Cicerón envía a su hijo Tulio a recoger todas las pruebas escritas en contra de Verres. La idea es que se haga con los mismo pretores y gobernadores para que el tirano no alcance a poner a otros, y así dilatar el proceso. 

También planeó que, antes de que el hijo de Cicerón investigara toda Sicilia, enviar a un investigador proveniente de Acaya que lo haga en menor tiempo que él. Esto haría retrasar el proceso de Cicerón contra Verres. 

Injusticia con el pueblo

La injusticia en Roma es evidente, pues el más rico sin importar que sea culpable y cometa crímenes puede salir libre de polvo y paja. El pueblo siciliano está descontento con esto y le echa la culpa a los jueces, Cicerón da la oportunidad a los jueces de recobrar la confianza en el pueblo y condenar a Verres por sus actos. 

Tanto es así, que los mismos adherentes a Verres confían en que tienen comprado al Senado y otras autoridades de la isla. En cambio, Cicerón se apoya en las pruebas objetivas de los hechos. 

Los planes de Verres

Cuando Verres volvió a Roma en el año 70 a. C., se aseguró de no entrar en juicio y utilizó todo el dinero que tenía a mano, es decir, recusó(3) el juicio. El pueblo siciliano notó estas acciones y condenaban con palabras al tirano. Cuando llegaron los comicios consulares (elecciones de cónsul), Verres comenzó a utilizar más dinero del que había empleado anteriormente.   

Por otro lado, cuando Quinto Hortensio Hórtalo apenas había salido cónsul de Roma, le aseguró a Verres que no sería condenado, de hecho sería absuelto por sus crímenes. 


''Te informo que has quedado absuelto en los comicios consulares de hoy''

Era una situación indignante, pues Verres no quedaría absuelto por un tribunal especializado, sino que por los votos del comicio que estaban a favor de Quinto Hortensio. 

Además, Cicerón se había postulado a cónsul del a misma ciudad con mucho esfuerzo, pero el dinero de Verres para consolidarse en ese cargo fue mucho más poderoso que la sinceridad de Cicerón. Sin embargo, es inevitable que Quinto Hortensio se haga con el consulado, así como Cicerón será el edil de Sicilia.  

Volviendo al juicio contra Verres, esta es ''la'' oportunidad para los jueces de demostrar que un hombre absolutamente culpable, y adinerado pueda ser juzgado como cualquier ciudadano. 

En resumen, la acusación de Cicerón queda verbalmente registrada de esta manera. 


  • Declaramos que Gayo Verres, además de haber cometido muchas arbitrariedades y muchas crueldades contra ciudadanos romanos y aliados y muchos sacrilegios contra los dioses y los hombres, se ha llevado ilegalmente de Sicilia cuarenta millones de sestercios. Os presentaremos esto con testimonios, documentos privados y registros públicos de forma tan manifiesta que quedaréis convencidos de que, aunque hubiésemos tenido tiempo y días disponibles, para hablar a nuestra comodidad, no habría sido, con todo, necesario en ningún modo un discurso largo. He dicho.

Aquí termina la primera sesión del discurso de Cicerón, ahora veamos la segunda parte. 


Segunda sesión

Primer discurso

La acusación de Cicerón es clara y precisa, pero Verres no se aparecerá para dar la cara. De acuerdo al filósofo, sería un descaro que se presente a excusarse de los delitos frente al pueblo siciliano y por eso no se encuentra.

Cicerón no sólo pide que se les restituya los bienes a quienes Verres robo, sino que también expiar los sacrilegios que cometió en los templos religiosos de Sicilia. 


''En verdad hemos traído ante vuestro tribunal, no a un ladrón, sino a un saqueador, no a un adúltero, sino a un salteador del pudor, no a un sacrílego, sino a un enemigo de lo sagrado y de todo lo que sea religión, no a un asesino profesional, sino al más cruel carnicero de ciudadanos y aliados; de forma que, a mi parecer, no ha habido, desde que los hombres pueden recordar, otro reo de tales características a quien hubiera que condenar''.

La presencia de Cicerón, más que por el dinero o las ganas de destruir al tirano Verres en el juicio, representa la amistad y la lealtad hacia el pueblo siciliano. 

Traición a Cayo Carbón

Durante la guerra civil que se sostuvo entre Mario y Sila, Verres era el cuestor del cónsul Cayo Carbón, quien estaba contento con la cuestura de Verres. No obstante, Carbón tuvo que dar toda clase de elogios al futuro tirano. 

Un día, Verres viajó a la Galia con el dinero que reunió como cuestor (dinero que le pertenecía al pueblo). Cuando se hacían las cuentas y se vio que no había dinero, el pueblo culpó a Carbón de haber robado el dinero. Junto con otros problemas que tenía, Carbón se suicidó. 

Era la oportunidad perfecta para Verres de descartarse. Cuando se encontró a salvo dijo lo siguiente:


''Cayo Carbón fue un mal ciudadano,un cónsul deshonesto y un hombre sedicioso''

Cicerón denuncia este hecho diciendo que encima de ser un crimen, tuvo una falta de lealtad y consideración a quien le confió el dinero de la ciudad. 

Traición a Cayo Dolabela y robo de especies 
El día que Sila fue gobernador de Roma, Gneo Dolabella era convocado a cónsul el año 81 a. C. Este puso a Verres como su legatus(4) y como tal, Verres podía cometer una de sus peores fechorías: el robo de arte. 


  • Saqueó las estatuas del templo de Apolo en Grecia
  • Robó una gran cantidad de oro del templo de Minerva
  • Robó cuadros y especies de Acaya
  • Robó otras estatuas de Quíos, Eritras y Halicarnaso. 
  • Saqueó el templo de Juno en Samos. 
  • Saqueó el templo de Diana en Perga. 

No sólo eso, Cicerón aseguraba que Verres tenías las obras de arte en su propia casa. 

Segundo discurso

En este discurso, Cicerón se enfoca directamente a la acusación, en efecto, anteriormente sólo habíamos visto los antecedentes de cada delito cometido por Verres.  

Después de una larga alabanza a los valores y hazañas del pueblo siciliano, Cicerón comienza a nombrar las cosas que experimentaba el pueblo en ese tiempo. Todos querían que Verres fuera sucedido rápidamente por Lucio Metelo, quien fue el próximo pretor de la isla. Si bien Cicerón elogió el gobierno de Lucio, éste último defendió a Verres en contra del pueblo siciliano, al igual que sus sucesores.

Traición a Dión de Halesa

La primera vez que Verres llegó a Sicilia, éste escribió una carta desde Messina(3) a Halesa(4), para llamar a su presencia a Dion de Halesa. Dion había recibido una cuantiosa herencia de su padre, con la única condición de que debía instalar unas estatuas en el foro a favor de Venus Ericina. Sin embargo, Verres sobornó a un siciliano para que demandase a Dion por la herencia, y obligó a éste último a pagarle 25 sestercios además de cederle una raza de caballos fina. En todo caso,Quinto Hortensio ya estaba enterado de estas injusticias. 

Derecho de los sicilianos

En ese tiempo los sicilianos se regían por la lex Rupilia (ley Rupilia), una ley provincial de Sicilia hecha por el cónsul romano Publio Rupilio. 

La ley consistía en que el conflicto que un particular tenía con el pueblo, o que el pueblo tenía con el particular debía ser mediado por un senador. Si un romano reclama de un siciliano, entonces se asigna un juez siciliano; si un siciliano de un romano, entonces se asigna un juez romano. 

Todo este sistema judicial que venía de la lex Rupilia fue alterado, modificado y finalmente arrebatado a los ciudadanos sicilianos por Verres. En efecto, en esa época existía lo que hoy se entiende como ius Verrinum (derecho de Verres) que en realidad servía como ius nouum (derecho nuevo), para hacer y deshacer las leyes. 

Conocido es el caso de Heraclio de Siracusa quien era un sacerdote del templo de Júpiter, que esperaba una herencia recibida después del sorteo de los litigios. Verres, llamado por la cuantiosa herencia que recibiría este siracusano, intervino en las leyes modificando la ley rupilia con ayuda de unos jueces y dejándose la herencia para él. Ante la gran imposición de Verres y sus jueces, Herión, quien podía haber sido millonario con la herencia, huyó de Siracusa con toda su pobreza. Verres y sus jueces decidieron condenarlo por no presentarse al juicio. 


Tercer discurso

Este discurso tiene que ver fundamentalmente con el tópico del trigo. El trigo para los sicilianos es el alimento que no solo les sirve para vivir, sino que también para sustentarse económicamente. 

Como vimos en la primera sesión, Verres se aprovechó nefastamente del diezmo que se le exigía al pueblo siciliano en trigo. Verres modificó ese diezmo y dictó el precio a su manera. 


Conclusión

Estas son una de las cuantas acusaciones a Verres por parte de Cicerón y el pueblo siciliano. Debo pedir disculpas porque probablemente, el análisis no deja apreciar bien la retórica que utiliza Cicerón en sus discursos o textos. Este fue uno de los cuantos juicios que Cicerón ganó por mucho, hay que considerar que Verres tenía todas las desventajas de ganar, pero también es cierto que nadie quería enfrentarse en un juicio con él. Recordemos que Cicerón no sólo acabó con este tirano, sino que también ganó un juicio contra el gobernador Sila unos años antes. Tenemos en este discurso a un orador difícil de derrotar. 

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