lunes, 9 de octubre de 2017

Al-Farabi - El Camino de la Felicidad.

Lo que el hombre ha buscado desde tiempos inmemoriales ha sido justamente la felicidad que es una especie de perfecta satisfacción, aunque su definición difiere en cada cultura, en cada pensamiento. Probablemente nuestra visión contemporánea de la felicidad es totalmente distinta de los pensadores árabes como Al-Farabi. Debemos pensar que este hombre era un asceta que lo único que le importaba era el conocimiento, por lo que seguramente los conceptos que no se adecúen a esta actitud quedarán fuera. Veámoslo de todos modos.

Referencias:

(1) Recuérdese que Al-Farabi usa los conceptos aristotélicos. 
(2) Otro conocido concepto de Aristóteles

El camino de la felicidad


Principios de la felicidad

El hombre frente a la felicidad

La forma en que el hombre alcanza la felicidad se expresa en cuatro aspectos: virtudes teóricas, virtudes deliberativas, virtudes morales y artes prácticas. 


Virtudes teóricas


Son las virtudes inteligibles que tienen los seres humanos. De alguna manera, esta virtud del hombre es innata, no la adquiere sino que viene con él desde el comienzo de la consciencia.

El logro de la felicidad está en cada ser humano, a pesar de que no siempre se alcance. Podemos creer que tenemos la felicidad, pero luego quedamos perplejos con que no la encontramos. Sin embargo, quedamos en la perplejidad porque usamos los métodos incorrectos para alcanzar la felicidad. 

Existen algunos métodos correctos para alcanzarla, y estos tienen que adecuarse a nuestras estructuras innatas y a la naturaleza que nos rodea. 

Principios del ser

La felicidad se alcanza cuando se conoce y el conocimiento tiene ciertos procesos que no se pueden saltar. Para esto ahondaremos en los principios de la instrucción que tiene que ver con la identificación del género de los seres. Esta identificación se hace por tres cosas: Por, Desde y Para. Si el ser puede responder a estas preguntas, entonces ese ser existe y estos serían los principios del ser. Luego, además de esto existe la demostración que viene a mostrar el porqué de estos principios. 

También existen los principios del ser que serían cuatro:


  1. Qué, por qué y cómo
  2. Desde qué (principio agente)
  3. Desde qué (principio material)
  4. Para qué

De acuerdo con Al-Farabi, los tres principios pueden encerrarse en un sólo concepto puesto que los tres están dentro de la causa formal(1)

Luego Al-Farabi describe su relación con los géneros del ser que serían descritos de la siguiente forma. El primer principio no tiene causa por su existencia, pues quien da la existencia es otro ser. El segundo reúne a los cuatro principios del ser. El tercero admite solamente tener tres de ellos (1,2 y 4).

En realidad, todo está comprendido por el género, incluyendo la ciencia en sí. En efecto, la ciencia investiga la especie de los seres y luego de eso investiga el género, si alguno de ellos difiere será respectivamente por los cuatro principios enumerados. 

Si pudiéramos poner en orden los principios tendríamos que hacerlo de la siguiente manera: 


  1. Principios de instrucción: para entender al ser.
  2. Principios de ser: donde están las características del ser.

En este sentido, los principios del ser vendrían antes que los principios de instrucción, pues no podríamos entender al ser sin sus características. 

Muchas cosas del ser nos quedan escondidas según Al-Farabi. Para explicar esto recurre a una explicación parecida a la de Aristóteles en sus tratados de lógica. 

Principios en lógica

Si tenemos un principio B del cual llegamos a través de A1 y A2, habrán cosas que conoceremos y otras que no (A3, A4, A5, etc.), y de estas últimas no tendremos conocimiento en absoluto. Sin embargo, si utilizamos B para conocer estas otras cosas (A3, A4, A5, etc.), entonces podremos conocerlas sin ningún problema. 

Si B tiene tantos principios a conocer (A1, A2, A3...) los podremos conocer tanto como investiguemos. Si sólo nos quedamos conociendo A1 no podremos conocer los otros principios. Con el principio A1 tendremos la advertencia de que B existe, pero si la sola existencia de B no nos es suficiente, bien podemos utilizar B para conocer el resto de los principios. 

Si por alguna razón B tuviera otro principio más allá de los de A, por ejemplo C, la única forma de descubrirlo será, otra vez, analizando el mismo principio B. En cierto sentido, el principio A nos ayudará a saber que B existe, y C nos ayudará a saber por qué B existe. 

De la misma manera, si C tuviera un principio D, se tendría que investigar a partir de C

El conocimiento de los objetos matemáticos

El primer género de seres en los cuales el hombre debiera instruirse es el de los objetos matemáticos. El hombre debiera tener ciertas nociones de las magnitudes, la proporción, la composición y la simetría. En todo caso, solamente las magnitudes encierran a los otros conceptos, y junto con todos estos conceptos el hombre debiera investigar a los seres. 

El orden para conocer a los seres a través de los seres matemáticos es el siguiente:


  1. Aritmética: para conocer los números y sus propiedades.
  2. Geometría: para conocer las magnitudes de los seres y las cosas que les son inherentes como la música, el peso y la mecánica. 


Al-Farabi dice que el conocimiento debe partir de las cosas más abstractas hasta las materiales. Por eso, el hombre debiera comenzar a investigar sabiendo los números, las magnitudes y luego todas las ciencias que son inherentes a las magnitudes llegando así a la materialidad con la mecánica. 

Con los objetos matemáticos podemos describir las cosas y es por esto que los principios del ser van primero que los principios de instrucción. 

Sin embargo, existen seres que no es posible investigarlos con los mismos principios postulados ahora. Esto se debe a que los principios del ser que vimos se aplicarían solamente a los animales de la tierra, pero ¿qué pasa con los cuerpos celestes? estos necesitan otro tipo de investigación. 

El estudio de los seres inteligibles 

Pasamos así de la investigación de la naturaleza (física), a los seres que están más allá de la naturaleza (metafísica). Los cuerpos celestiales son aquellos que son inteligibles y no sensibles. 

La perfección no puede ser lograda sin estos principios inteligibles que además ayudarán al hombre a comprender la naturaleza. Ese alcance que logre a través de los inteligible lo podrá identificar una vez que explote los objetos de la naturaleza. 

Una vez que el hombre puede llegar a estos principios, el hombre se reúne con otros hombres para formar una sociedad porque sabe que sólo no podrá sobrevivir. De esta forma se construye lo que llamamos ''animal político''(2).

Ahora, los principios que tienen estos seres deben ser investigados desde las siguientes perspectivas:


  1. Qué y cómo
  2. Desde qué (agente)
  3. Para qué

En esta investigación, el hombre dará cuenta que existirán seres que no tienen ninguno de estos principios, sino que más bien son el comienzo de los seres. De esta forma, quien quiera investigar a los seres verá que existe uno superior a todos y otro inferior a todos.

Al-Farabi dice que la misma perfección e imperfección de los seres está relacionada con el alcance de la felicidad de los hombres. En otras palabras, para alcanzar la felicidad se deben alcanzar las cosas superiores y no las inferiores, tal como es el orden del universo. Así nacen todas las naciones, pues en todas ellas hay hombres mejores que otros, y aquellos hombres mejores serán aquellos que son más felices. 

Virtudes deliberativas

La deliberación

Tenemos que tener en cuenta que la intelección de un ser o de una cosa no necesariamente le da existencia a dicho ser o cosa. ¿Cómo identificamos que un ser tiene existencia? no sólo por sus características sino que más bien por su voluntad, por su deliberación. 

Sin embargo, si existen seres inteligibles más allá del alma, entonces estos deben existir en la naturaleza y al mismo tiempo tendrían accidentes (atributos). Los accidentes no pueden existir y tampoco pueden cambiar si no existe la voluntad. Por lo tanto, si alguien quiere traer a la existencia un ser, necesitará considerar los accidentes que se manifestarán por medio de la voluntad. 

Pongamos un ejemplo. Tengamos el concepto de hombre. Su existencia está fuera del alma y al mismo tiempo es un concepto inteligible que varía de nación en nación, pues todos los hombres son distintos; debido a los accidentes que tienen. Sus características como la moderación o la riqueza son conceptos que no pueden concebirse sin voluntad; por lo tanto, todos los seres inteligibles son identificados por su voluntad

Cada voluntad tiene un fin en sí misma y esta puede ser buena o mala, por lo que aquí podemos concebir lo que Al-farabi llama virtud deliberativa. Esta voluntad, de todas formas, puede variar ya sea por largos períodos o por cortos dependiendo de la conveniencia de aquellas deliberaciones. Por supuesto, el hombre se acercará a aquellas decisiones que les son buenas y no malas. 

La virtud deliberativa no puede estar separada de la virtud teórica, ya que las dos se complementan mutuamente. La virtud teórica le permite conocer las cosas buenas y la virtud deliberativa le permite decidir entre las cosas buenas, aquellas que le hace mejor. 




Virtudes morales

Moral y deliberación

La virtudes morales acompañaba a las virtudes deliberativas, pues todos los animales tienen una especie de moral innata. El león es valiente, el zorro es astuto, el gato ágil y el perro leal. Todas estas características les corresponden por su naturaleza moral ¿cuál sería la naturaleza moral del hombre? aquella que esté más cerca de la virtud humana. Así, un príncipe sería príncipe más por su naturaleza moral que por sus decisiones. 

Artes prácticas

La manera de incorporar la virtud moral es a través de la inserción de las artes prácticas. Los príncipes deben ser instruidos en estas artes a través de dos métodos: 

  1. Por argumentos persuasivos y argumentos pasionales.
  2. Por la fuerza, la compulsión o la coacción.

La idea del príncipe es que tenga una formación de carácter tal que pueda servir como ejemplo a los demás ciudadanos. Por otro lado, toda formación específica que se dirija a la virtud será justamente la suprema felicidad que será específica a un tipo de hombre. Por ejemplo, un guerrero que sea instruido en el arte de la guerra, será el más feliz si es el más virtuoso en el arte de la guerra. 

Así, el mejor de los hombres podrá instruir con mayor razón a aquellos que son inferiores. El hombre más sabio es el que debe gobernar sin ningún obstáculo, aunque, si éste no fuera el más sabio y se diera cuenta de que no lo es, entonces debe acercarse a aquellos que sí lo son. 

El conocimiento último


Si bien la ciencia es un y tipo de conocimiento útil para el príncipe o el rey de una nación, la filosofía lo será aún más al ser el amor por el conocimiento. Quien tiene amor por el conocimiento jamás lo dejará, en cambio, quien sólo sabe de ciencia la utilizará a favor de él para un fin determinado y nada más.

El sabio debe instruir a los demás en la filosofía de acuerdo a sus capacidades. Debe hacer que la filosofía sea entendible para los demás ya sea por cosas intelectuales o a través de la naturaleza. Sin embargo, la religión también es necesaria para el hombre porque, como dijo Al-Farabi:

''La filosofía demuestra y la religión persuade''

Si esto es así, entonces se podría decir perfectamente que la filosofía es anterior a la religión en tiempo porque no se puede persuadir primero si no se demuestra lo que se quiere persuadir. 

Es en esta parte que Al-Farabi se refiere a los filósofos como Imán (un maestro espiritual). De hecho, Al-Farabi asegura que Imán, Filósofo, Legislador, Príncipe y Supremo gobernador son sólo una idea. 

Al-Farabi aconseja leer su próximo libro que sería ''Las filosofías de Plató y Aristóteles''

Conclusión

Realmente esperaba algo más relacionado con la ética o con otros temas. Pensé que iba a abordar los temas de forma diferente pero me he dado cuenta que lo comenzó desde el lado más complejo, desde el conocimiento del ser. Para Al-Farabi podemos ver que el conocimiento más preciado es la filosofía que debe ir complementada con la religión. Suena lógico, pues ningún hombre quiere vivir en el engaño y la única forma de salir del engaño es conociendo. ¿Y qué forma más apropiada de conocer la verdad de las cosas que a través de la filosofía?

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