domingo, 25 de septiembre de 2016

Lucio Anneo Séneca - Cartas morales a Lucilio el menor (Epístola VI: Los vicios y la salud) (??).

Ya hemos hablado suficientemente de las virtudes. Ahora pasemos a ver los vicios que Lucio Anneo Séneca consideraba imprescindible conocer para luego evitarlos. ¿Estará de acuerdo Séneca de los otros filósofos que ya hemos visto en entradas anteriores? probablemente, el estoicismo es una filosofía que recién estamos viendo en profundidad. La vimos en primer plano con Marco Tulio Cicerón, y ahora nos falta verla con el guía espiritual de la Antigua Roma.

Definiciones:

(1) Quod est: se traduce del latín como ''Lo que es''. 

Referencias:

(1) En realidad podríamos usar esto como la palabra ''essentia'', pero es el mismo Séneca quien prefiere decir ''quod est''.

Cartas a lucilio el menor

EPÍSTOLA VI: LOS VICIOS Y LA SALUD

Reconocer los vicios

Quien no reconoce sus vicios es porque aún está dominado por ellos. Sólo con la confesión podremos librarnos de dichos vicios, pues la práctica de la confesión es también un signo de salud.  

Enfermedades

Es sabido que el mismo Séneca sufrió de asma y otras enfermedades a lo largo de su vida. Estas deficiencias lo obligaron a tener una dieta estricta que en realidad la llevó al extremo. Se decía que llegó a comer pan y agua solamente. 

Finalmente Séneca pudo superarlas y su ''secreto'' decía él mismo era la propia filosofía. El ejercicio de involucrarse con el pensamiento y en lso escritos lo hacía olvidar los dolores de su enfermedad. 

El cansancio

Es un desperdicio dedicar la vida entera a los deleites. Eso es lo que nos da el cansancio a una edad más avanzada. 

Toda esa gente que se dedica solamente a satisfacer sus sentidos y sus placeres viven para sí, pero no para sí mismos, sino que para su estómago. Quien no vive para los otros básicamente no vive para nadie. 

En todo caso, como lo ha dicho en otros escritos, nada exterior puede aliviar el alma, sólo la virtud. Ni siquiera el cambio de lugar y los grandes viajes servirán de algo si el alma no está en armonía con el cuerpo. De esta misma manera se podrá soportar el cansancio no solo físico, sino también emocional. Nos haremos independientes y no necesitaremos a nadie para estar bien. 

Lo ruidoso

Sin duda el ruido es una de las cosas más molestas cuando nos proponemos estudiar o leer algo. Séneca parece no estar molesto con el ruido de las galeras o de los soldados marchando, pues mientras su alma esté en silencio, la concentración será total. 

¿Qué quiere decir esto? Que nosotros somos los únicos responsables de ser imperturbables ante estos ruidos. En efecto, los más molestos son los de las palabras porque estos llaman más la atención que un ruido ambiente. No obstante, si acostumbramos a concentrarnos fijamente en una actividad, entonces no habrá ningún ruido que pueda perturbarnos. 


El alma sobrevive al cuerpo (teoría platónica)

Es obvio que en la teoría platónica el alma sobrevivía al cuerpo una vez que éste era destruido. Y claro, todo lo divino no puede perecer, mientras que lo material sí. 

Aristóteles nos decía que todos teníamos un género en común y que teníamos una especie específica, por ejemplo:

Hombres

Género: Animal
Especie: Humano. 

De esta forma podemos clasificar a todos los animales y seres vivos que existen. Sin embargo, Séneca nos dice que existen seres sin alma como las piedras. Esto seguramente lo dice porque es la filosofía estoica la que postula que lo inanimado (lo que no tiene alma) existió antes que lo animado (lo que tiene alma). 

¿Qué existía antes del cuerpo inanimado? El filósofo agrega un concepto llamado ''quod est(1)''(1) que sería una especie de sustancia aristotélica. Éste (el quod est) sería el principio de todas las cosas en el universo; por decirlo de alguna manera, sería la sustancia universal. Nada hay superior a este y si lo viéramos en un orden de existencia sería algo así:


  1. Quod est
  2. Seres inanimados (sin alma)
  3. Seres animados (con alma)

Los estoicos decían que el quod est sería el receptáculo de todos los seres, ya sean estos inanimados como animados. Sin embargo, Séneca no está de acuerdo con que sea así y nos dice que el quod est está repartido entre estas dos especies de seres (inanimados y animados), lo cual significa que sólo habrían dos tipos de seres. 

El gozo y el placer

Muchas veces se une el concepto de vicio con el concepto de placer y es que de alguna manera los placeres nos conducen a los vicios. 

En todo caso, para Séneca los placeres son gustos que nos llevan a los vicios, mientras que el gozo es el gusto que nos lleva a la virtud ya contemplar las cosas que no perecen. 

¿Por qué el hombre cae en los placeres y los vicios? Porque es el mismo hombre quien decide no dejarlas, ya sea por la fuerza que tienen los vicios o porque las propuestas de los sabios no los convence. 

Contra los deseos inmoderados 

¿Por qué el hombre le pide a dios que se encargue de sus vicios cuando el mismo puede hacer algo? Se debe luchar contra los vicios y placeres, pero también debe saber cuando saciarse. El toro con un poco de pasto queda saciado, el elefante queda saciado con los árboles del bosque, pero el hombre necesita sacar comida de la tierra y del mar. 

El cuerpo del hombre es pequeño y no necesita de grandes cantidades de comida, al contrario, sólo necesita un poco para saciarse. Cuando no podemos saciarnos de la comida necesaria es porque tenemos la codicia de comer. 

Para antes de la muerte

Debemos pensar en las cosas que nos mandan no como algo malo, sino como algo que debemos hacer bien. Nada hay más malo que hacer las cosas contra la voluntad; por eso, Séneca nos dice que tengamos buena disposición a las órdenes, porque no hay nada más penoso que hacer las cosas contra nuestra voluntad. Aceptemos las órdenes de buen grado y no seremos esclavos de la mala voluntad.


Conclusión

Hasta ahora, desde mi punto de vista, esta puede ser una de las epístolas más interesantes del filósofo. Aquí se expresa con mucha más claridad el pensamiento romano y estoico de Séneca, sobre todo al explicar las cosas sobre las almas (el quod est). Esto servirá muchísimo para entender a los pensadores de la Edad Media que tomaron estas ideas. Por lo demás, esta epístola nos deja mucho en qué pensar sobre lso vicios y la salud. Realmente una epístola muy interesante, insisto.

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