viernes, 26 de febrero de 2016

Marco Tulio Cicerón - Pro Clientio (Defensa de Aulo Cluencio) (66 a. C.).

Por primera vez vemos que Marco Tulio Cicerón defiende un caso en el cual hay un muerto involucrado. Es factible pensar que casos como éstos se disputen a la orden del día, ya que la sedición y la ambición de poder que tenían las altas esferas del Imperio Romano. Pensemos que (este caso al menos) en la época de Cicerón habían muchas confrontaciones entre los que eran partidarios de Cayo Mario o del tirano Sila. Este es justamente el año donde Cicerón se convierte en pretor, por lo que podemos inferir que en este discurso, el orador se encuentra con un poco más de experiencia y sabiduría en su profesión.

Definiciones:

(1) Proscripción: Ya hemos visto que la proscripción es la orden para matar a un adversario político. 

Referencias:

(1) Casarse con el ex-esposo de la hija era algo prohibido en la Antigua Roma. 

PRO CLUENTIO
DEFENSA DE CLUENCIO


Contexto

Un matrimonio entre Estacio Albio Opiánico y Sasia tenían un hijo llamado Aulo Cliencio Hábito, quién no era querido muy querido por su padre. Estacio quiso deshacerse de él envenenándolo, pero Cliencio lo descubrió, lo acusó al tribunal, y lo condenaron al exilio muriendo el año 72 a. C. de manera muy misteriosa. 

El hijo biológico de Estacio, Gayo Opiánico, condenó a Cliencio diciendo que éste último había envenenado a su padre, y que además había comprado a los jueces que lo condenaron (soborno o prevaricación). En todo caso, la acusación del hijo de Estacio solo versa en dos cosas: el destierro de su padre y el posterior envenamiento.  

Estructura del juicio:

Juez de la causa: Quinto Voconio Nasón

Acusador: Gayo Opiánico
Abogado de Aulo Cluencio: Marco Tulio Cicerón

Cabe destacar nombrar al juez anterior donde se acusaba a Cluencio de prevaricación: Gayo Elio Estayeno Peto. 
  
Defensa

Cicerón le dice a los jueces que no fue por distinguirse o vanagloriarse que Cluencio denunció a su padre Estacio, sino que por amenazas y peligros que podrían haber acabado en la muerte del mismo Cluencio. 

Problemas con Sasia

Antes de llegar a las dificultades que tuvo con su padre, Cicerón comienza a relatar las penurias que tuvo que pasar con su madre Sasia. Su madre se había casado por lo menos tres veces; la primera fue el padre de Cluencio, pero la segunda fue un amorío entre ella y el marido de su hija; para eso tuvo que hacer que se divorciara con su hija y así quedarse con el esposo de ella(1)

El argumento de Cicerón tiene que ver con que Cluencio tuvo que ver y pasar todas estas controversias que tenía la madre con sus esposos. Además, se argumenta que los testigos usados en este juicio fueron llamados por la misma madre, con la intención de que se pueda condenar con más pruebas a su propio hijo. 

Las amenazas

Su padre lo amenazaba diariamente de muerte, hasta que llegó al extremo de tratar de envenenar al propio Cluencio. Cuando Cluencio vio el veneno y la intención, inmediatamente éste lo denunció con el juez de ese tiempo Gayo Elio Estayeno Peto. 

Además su padrastro había asesinado al padre de Cluencio, bajo la excusa de una proscripción(1) realizada por Sila. Lo increíble de esto es que el padrastro jamás fue condenado por este delito. Cicerón se pregunta ¿Debió ser algo correcto dejarlo absuelto? No debemos olvidar que además de matar al padre de Cluencio se casó con la madre de éste último. 

Como si eso fuera poco, se debe mencionar que el mismo Estacio mató a sus propios hijos en circunstancias poco claras para librarse del dinero que debía darles. Esto le permitió estar libre también con Sasia. Con todas estas pruebas, dice Cicerón, era natural que los jueces anteriores lo hubieran juzgado. En otras palabras, la atención se dirige a la anteacta (vida del padrastro) para justificar la acción de los jueces que fueron acusados de soborno (prevaricación); su absolución no sería honrada. 

Acusación de envenamiento

Se acusaba a Cluencio por envenenamiento a su padre, luego de haberlo condenado con los jueces sobornados. El hecho, según el acusador, se realizó en un banquete a propósito de una boda que celebraba Cluencio. En ese banquete asistió su padre y ahí, supuestamente, Cluencio envenenó a su padre por medio de un amigo suyo llamado Marco Aselio. Los que condenan a Cluencio aseguran que mató a su padre envenenandolo con un pan

La defensa de Cicerón radica en que el delito concreto (según el acusador) lo hizo Marco Aselio y no Aulo Cluencio. Además, ¿por qué mejor no se llama a declarar a Marco Aselio en vez de a Aulo Cluencio? Por otro lado, ¿no hubiera sido más fácil envenenarlo con vino o agua? En efecto, el veneno se esparciría más rápidamente. Cicerón insiste en que no fue Cluencio quien lo asesinó, sino más bien otras personas. 

El padre de Cluencio murió debido a una grave enfermedad que venía arrastrando desde su destierro, además de sufrir un accidente cuando se cayó de un caballo. De hecho, al banquete ya había llegado enfermo. 

Finalmente, Cicerón le ruega a los jueces que no condenen a Cluencio, pues ya ha sufrido lo bastante con su padrastro y su madre para que ahora lo condenen. 


Conclusión

En este discurso podemos ver la manera en que Cicerón recurre al historial de vida de su defendido. Aunque por otro lado, también ha utilizado las historias de los enemigos de su defendido. Aulo Cluencio fue excepcionalmente defendido  y salió absuelto, mientras que a la madre de Cluencio, Sasia, su reputación fue dejada por el suelo. Pareciera ser que hasta ahora la extraordinaria capacidad de oratoria de Cicerón para absolver a sus clientes han quedado intactas. Todas sus habilidades (sobre todo la anteacta utilizada aquí) formarán parte de su libro filosófico llamado ''Sobre la oratoria''. 

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