viernes, 4 de diciembre de 2015

Aristóteles - Ética a Nicómaco (Libro IX: Sobre la amistad (continuación)).

¡Vaya! ¿qué más nos queda decir de la amistad? quizás ahora falta ver las dificultades que surgen en la amistad, ya que hemos visto al descripción completa de ella. Además, no hemos habado en profundidad de la relación de la amistad y la felicidad ¿será que somos más felices en la medida que tenemos más amigos? hoy en día este concepto que les presentamos ha adquirido otros significados más allá de lo que nos puede mostrar el gran Aristóteles. Muchas personas hacen amigos por Internet y parecen tener una amistad genuina incluso a distancia (en el mismo país o en otros países), pero, en mi opinión, siempre es mejor tener una amistad frente a frente que por medio virtuales, aunque debo decir que sí ayuda bastante.

ADVERTENCIA: en este libro se empleará la palabra amor para referirse a los amigos y es que la amistad es entendida en esos términos. No es el amor de pareja, sino más bien un amor de amistad.

Referencia:

(1) Es decir, un animal social.

Ética a Nicómaco


LIBRO NOVENO: SOBRE LA AMISTAD (CONTINUACIÓN)

Capítulo I: Diferencias entre los amigos

Una de las cosas que pueden acabar con la amistad es la falta de proporción entre los amigos, por ejemplo, cuando el amado no corresponde al otro con el placer y uno de los dos es más amado que el otro. 

Incluso, la amistad entre los hombres buenos puede verse afectada porque muchas veces no se cumple lo que se promete. Pero cuando hay virtud entre los hombres que realizan dicha transacción, no puede haber quejas ni reclamos. 

Capítulo II: Conflictos

Hay conflictos que se presentan en la amistad que serían difíciles de solucionar. Imaginemos que hay un hijo que va a la guerra, ¿a quién le hará caso en la guerra? ¿al padre o al soldado? Si quiere seguir un modelo de virtud ¿a quién seguirá? ¿al padre o a un hombre virtuoso?

Si lo vemos desde otra perspectiva, las preguntas anteriormente hechas corresponden a una especie de ''deuda'' entre el hijo y las personas que debiera seguir o considerar. Para que no hayan conflictos el hijo debiera escuchar las dos partes, es decir, para que no quede ''deuda'' hay que seguir lo que dice el padre y seguir lo que dice el hombre virtuoso, puesto que los dos quieren lo mejor para el muchacho. 

No obstante, la fidelidad y ''pago'' de ''deuda'' al padre va corresponde primero que a cualquier otro, ya que fue éste el que nos dio la vida. 

Capítulo III: Ruptura

Ya vimos cómo se producen las rupturas en las amistades basadas en el placer y en la utilidad. Obviamente, una vez que se deshace el interés o el placer estas amistades se acaban, pero bien podría el amigo (una vez que se rompe en esta amistad) fingir que le agrada la bondad o las costumbres del otro amigo. Una vez que el engaño es descubierto, los amigos dejan de tener amistad y estará en su opción volver a intentarlo de nuevo. 

¿Conviene volver con quién ha engañado? Si dicho hombre (o mujer) es capaz de corrección se debe dar una oportunidad, pero quién se ve que no va a cambiar, entonces no. 

Amistad y madurez

Cuando una amistad es construida cuando se es niño, pero si entre los dos amigos uno crece y madura más que el otro ¿seguirán siendo amigos si ya no les gustan las mismas cosas? Aristóteles nos dice que no, pero si el maduro necesita hacer algo bueno entre dicho amigo (que ahora es pequeño) y un extranjero, el maduro entonces tendrá que hacer justicia al amigo antes que al extranjero. 

Capítulo IV: Los amigos

Es claro que el origen de la amistad es el amor que se tienen los amigos. El amigo es aquel que procura las cosas buenas al otro amigo, y además de complacerse con su compañía.

Esta característica es propia del hombre bueno, pues éste quiere o bueno y o beneficioso para sí, pero también para los otros y mucho más si son sus propios amigos. Además, dichos amigos deben tener algo semejante porque como dice Empédocles, lo semejante debe estar con lo semejante.

Los hombres malos 

En el caso de los hombres malos, estos siempre quieren estar acompañados por deben escapar de sí mismos. El hombre malo está sumido en sus recuerdos desagradables y necesita alejarse de ellos; la compañía contribuye a este alejamiento de tales recuerdos. Por lo tanto, el hombre no puede tener amor por sí mismo y debe esforzarse todo lo posible par ser un hombre bueno; sólo así podrá estar en paz. 


Capítulo V: Benevolencia

La benevolencia es distinta de la amistad porque esta se puede ejercer incluso con gente desconocida, y además puede pasar desapercibida mientras que en la amistad esto no es posible. 

Pero por otro lado, la benevolencia puede ser el origen de la amistad. Es un amor superficial que puede crecer con el tiempo, pero jamás puede significar una real amistad al instante. 

Capítulo VI: Concordia

La concordia es una especie de igualdad que se da entre los amigos. No decimos que dos personas tienen concordia porque tienen un idéntico parecer, de hecho, la concordia consiste en estar de acuerdo con las cosas prácticas y no abstractas de la vida; por ejemplo, la concordia en una ciudad consistirá en establecer la elección de las magistraturas u otros cargos. 

De lo anteriormente analizado, pareciera ser que la concordia es la amistad civil, ya que en esta se pueden dar los ejemplos de concordia. 

Evidentemente, la concordia no se puede dar entre los hombres malos porque estos siempre estarán en disputa. Del mismo modo ocurre con la amistad porque uno va a querer hacer más que el otro, por lo tanto, así no podría existir la concordia, 

Capítulo VII: El benefactor

El benefactor es aquel hombre que da dinero y se contenta con quien recibió dicho dinero. Lo mismo podría aplicarse con la amistad y decir que el verdadero amigo se alegra con amar a su propio amigo, y se contenta con más con dar que recibir. 

En efecto, esto podemos verlo en los artistas porque ellos al hacer su obra, aman más su obra que su obra lo ame a él o ella (obvio, pues una obra inanimada no puede amar y sin embargo el artista la ama sin recibir amor). 

Capítulo VIII: Amor a sí mismo

Es común que a las personas que se aman a sí mismas se les censure, pues parece ser un gesto de egoísmo y deshonra. Se dice que estos hombres son los que sólo trabajan para provecho e interés de ellos mismos. Se dice también que el hombre bueno, por el contrario, es aquel que más que preocuparse de sí mismo se preocupa siempre de los demás.  

Por otra parte, mucha gente dice también que lo que primero hay que hacer es amarse a uno mismo, ya que luego de amarnos a nosotros mismos podremos amar a los demás. 

Todas las personas debaten frente a estas dos posiciones, pero la verdad es que hay que hacer una diferencia. Quien se procure todo los bienes en perjuicio de los demás, entonces diremos que es egoísta y que lleva el amor a sí mismo al extremo. Pero quien sólo se hace justicia tanto a su cuerpo como a su mente, no puede decirse que sea egoísta ni mucho menos. Es decir, el hombre que se procura bienes pero los utiliza de forma virtuosa y justa, no será considerado como egoísta. 

Capítulo IX: La felicidad en la amistad

Comenzando nuevamente por la opinión de la gente, Aristóteles nos dice que la opinión común dice que cuando un hombre está colmado de bienes y servicios no tiene necesidad de amistad. De ahí la frase...

''Cuando Dios da bienes, ¿qué necesidad hay de amigos?''

No obstante, ésta aserción sería insuficiente porque el tener amigos es el mejor de los bienes externos que puede tener el hombre. Sería absurdo que un hombre quisiera colmarse de placeres y bienes por la soledad, ya que como lo dice la base de la teoría aristotélica, el hombre es un animal político(1)

Dicho esto, queda claro que el hombre que se acompañe de amigos será el más feliz, en cambio, el hombre solitario no será feliz en absoluto. 

La vida del bueno

Así como el hombre es un animal político, lo bueno será estar con los amigos y compartir con ellos. Vivir es una cosa que en sí misma es buena y apacible, pues es aquí donde podemos encontrarnos con el otro. 

La vida del bueno consta de sentir y qué más agradable que sentirnos escuchados y considerados; para eso necesitamos la amistad y la presencia del otro. Esto nos dará mucha felicidad, pues la amistad es la felicidad. 

Capítulo X: Número de amigos

Para leer este capítulo debemos recordar los tipos de amistades mencionadas en el tercer capítulo del libro VIII de este tratado. Los amigos por utilidad no necesitan ni muchos ni pocos amigos porque tener muchos es cosa trabajosa y no tener ninguno es penosa. 

En todo caso, el número de amigos debe ser una cosa conveniente porque la convivencia en la ciudad se debe hacer entre muchos; para eso está la amistad. Por lo mismo, no es conveniente hacerse de muchos amigos porque con unos habrá que estar bien y con otros se tendrá que comparecer, por eso, sólo necesitamos los amigos que sean necesarios para la convivencia. 

No obstante todo lo anterior, parece ser que hay personas que tienen muchos amigos pero más que amigos, se mantiene una ''amistad'' con muchos por una cuestión de cortesía. Realmente, dichas personas tendrán un número reducido de amigos verdaderos. 

Capítulo XI: Amigos en las buenas y en las malas

¿Cuándo se necesita a los amigos? ¿en las buenas o en las malas? En ambas se necesita porque en momentos de debilidad debemos sostenernos con alguien más, mientras que en las buenas se necesitan porque como amigos se deben conceder favores y hacer el bien con quien lo necesita. 

Sin embargo, debe admitirse que se necesitan más en las malas que en las buenas. Es preferible que en momentos de debilidad el amigo sea alguien útil para que ayude de manera significativa, pero por otro lado la sóla presencia de amigo es preferible a no tener amigos que puedan ayudarnos. 

La sola presencia de un amigo puede ayudar en sentirnos bien y si dicho amigo es virtuoso como aquel que lo necesita, entonces la amistad será mucho mejor. En toda circunstancia es valiosa la presencia de los amigos. 

Capítulo XII: La convivencia

El sentido de la existencia es en sí algo agradable y mucho más si contamos con la presencia de alguien. Es siempre preferible que la comunidad tenga hombres de bien porque de otra manera, los hombres se comunicarán lo malo y podría ser que se conspire contra la comunidad y sus ciudadanos. 

Conclusión

Es curiosa la forma de ver la amistad en cuanto a la deuda y la paga. Mientras exista este equilibrio existirá la amistad, pero también es algo que se desarrolla mucho más allá  que una simple deuda en mi opinión. Creo que hoy en nuestra sociedad hay quienes parecen estar felices en la soledad; por ejemplo, los ermitaños o quienes deciden vivir fuera de la sociedad por X razón. El término de felicidad se ha vuelto cada vez más subjetivo en nuestra sociedad, y parece ser que la amistad es un concepto excluyente. Esperemos que no sea así y sigamos los consejos de Aristóteles para no estar nunca más solos. 

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