viernes, 10 de marzo de 2017

San Agustín de Hipona - Sobre la doctrina cristiana (Libro III: Comprensión lectora) (395).

Ya hemos visto la palabra, los signos y la exhortación sobre las Sagradas Escrituras, así como también la utilidad de las artes y las ciencias para entenderlas de mejor manera. Muchas de las cosas de las Sagradas Escrituras son muy difíciles de entender si lo tomamos en el sentido literal. Todo tiene su interpretación que va a corde con la doctrina que hasta el día de hoy profesan los verdaderos cristianos. El tema de la comprensión lectora es un gran problema para muchos países hoy en día, pero la comprensión lectora de algo que está lleno de interpretaciones como la biblia es una tarea muy difícil. Veamos cómo podemos entender lo que nos quiere decir las Sagradas Escrituras.

Referencias:

(1) Para más información sobre los donatistas, véase el siguiente apunte de San Agustín: ''Salmo contra los donatistas''.

SOBRE LA DOCTRINA CRISTIANA

LIBRO III: COMPRENSIÓN LECTORA

Ambigüedad en las Escrituras

Puntuación

En las Sagradas Escrituras hay confusiones en cuanto a la puntuación y a la redacción de los textos. Una redacción que está muy presente entre los herejes era la siguiente:


''En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba en Dios, y Dios era. El Verbo este estaba en el principio en Dios''

Esta puntuación separa la trinidad que consta del Padre (Dios), el Hijo (Verbo) y el Espíritu Santo. La separación ocurre sobre todo cuando se dice ''el Verbo estaba en Dios'', pero para darle sentido, el texto dice ''y el Verbo era Dios'' así unimos los dos seres de la Santísima Trinidad. Por supuesto, el primer ejemplo que mostramos fue un error de traducción que San Agustín está corrigiendo. 

Pronunciación

En cuanto a la pronunciación, San Agustín no se refiere al sonido que proviene de la boca, sino más bien de las tres expresiones del lenguaje:

  • Afirmación
  • Negación
  • Interrogación


No obstante, en la última expresión del lenguaje, San Agustín hace una división entre pregunta (percontatio) e interrogación (interrogatio). La pregunta puede tener múltiples respuestas, pero la interrogación sólo tiene dos: si o no. En un sentido más actual, podríamos decir que la pregunta se resuelve en respuestas abiertas y la interrogación en respuestas cerradas.

Existe un error en los pasajes de San Pablo. En las antiguas traducciones se decía:

¿Quién acusará a los elegidos de Dios?
Dios que los justifica
¿Quién hay que los condene?
Cristo Jesús que murió

Para Agustín, el error subyace justamente en afirmar las respuestas de cada pregunta, pues sería ridículo decir que Dios acusa y justifica a sus elegidos al mismo tiempo. En segundo lugar, también será ridículo que Jesús que murió los condenará. San Agustín sugiere lo siguiente:

¿Quién acusará a los elegidos de Dios?
¿Dios que los justifica? (No)
¿Quién hay que los condene?
¿Cristo Jesús que murió, o mejor dicho, que resucitó, que está sentado a la diestra de Dios y que intercede por nosotros? (No)

Por supuesto, las negaciones que están entre paréntesis hacen tácita la respuesta, es decir, se pregunta en vez de afirmarse, para que la respuesta sea obviamente no. 

Esclarecer el caso

En este blog tenemos un apartado para aprender latín, y si ven con atención, el latín tiene casos que, usados de forma inapropiada pueden significar cosas contrarias a lo que queremos explicar. Lo mismo pasa con las traducciones. Por ejemplo, en un pasaje de los Tesalonicenses:


''Propterea consolati sumus, fratres, in vobis''
''Por eso nos hemos consolado, hermanos, en vosotros''
(1-Tesalonicenses 3:7)


Puede haber una pequeña diferencia entre decir ''o fratres'' o ''hoc fratres'', pero esta diferencia no contradice la fe. Al menos en el lenguaje griego, ''fratres'' es una palabra con caso vocativo y no acusativo.


Las distintas visiones de otras religiones

Una de las peores cosas que pueden pasar al leer las Sagradas Escrituras, es tomarse todo al pie de la letra. Ya lo decía el apóstol San Pablo:

''La letra mata, el espíritu vivifica''
(2-Colosenses 3:6)

Tomarse los versículos al pie de la letra es sinónimo de leer la biblia sólo por la perspectiva de la carne y no del espíritu. De ahí que la enseñanza de los signos sea importante, pues quien dice la palabra ''sábado'' y la entiende bajo la perspectiva de la carne, entonces no podrá trascender el significado de esa palabra. Lo mismo ocurre con la palabra ''sacrificio'' ¿acaso sólo entenderemos esta palabra como una ofrenda divina? La palabra sacrificio puede tomar distintos significados, así como la palabra ''trabajo duro''. 

Interpretación de los judíos y de los gentiles

Un ejemplo de interpretar las cosas de manera distinta (o más bien al pie de la letra) han sido los judíos. De acuerdo a San Agustín, los judíos sólo han visto la parte literal y carnal de las Sagradas Escrituras. 

Sólo pudieron tomar con mucha seriedad las leyes antiguas, y, al contrastarlas con la nueva ley de Jesús, censuraron esta última al no poder interpretar de manera espiritual las Sagradas Escrituras. El error de los judíos se enfoca justamente en eso, en la comparación de los dos testamentos. 

Otros que han malinterpretado las escrituras son los gentiles. ¿Quiénes eran los gentiles? Estos eran paganos que desconocían las Sagradas Escrituras, de hecho, la palabra gentil proviene de ''goi'' que significa ''sin pacto, sin promesa''. Por supuesto, estos no tenían ningún interés en las escrituras. 

Sin embargo, hubo muchos judíos y gentiles que finalmente se convirtieron al cristianismo, aceptando la cristiandad y las Sagradas Escrituras con la nueva ley. 

La interpretación de los signos

Después de todo lo escrito, una pregunta es clave ¿cómo interpretar correctamente los signos de las Sagradas Escrituras?

La observancia espiritual de las Sagradas Escrituras es la forma correcta de leerlas. Los profetas y patriarcas de la biblia han tenido esa habilidad espiritual para poder interpretarlas. En realidad, el desconocimiento de los signos es perjudicial para cualquiera que esté leyendo las Sagradas Escrituras. Para San Agustín, quien interprete las escrituras de forma literal se encuentra en la servidumbre, es decir, no es capaz de generar una interpretación propia de lo que está leyendo. 

Las locuciones

Es ridículo pensar que Dios quiera el mal para con nosotros; por lo tanto, todas las locuciones que tienen la apariencia de maldad deben verse en sentido figurado y no en el sentido literal. 

Las lecturas de la biblia parecen ser, a momentos, muy crueles y violentas pero también se deben interpretar bien aquellas cosas. De ahí que se hable de la ira de Dios, pero esto se toma con sentido figurado para decir que Dios hace justicia para los justos (no que Dios tiene ira).

Muchos piensan que el término justicia no existe en la realidad, o no existe por sí misma. Para los herejes, cada nación tiene su propia justicia, lo que sirve como pretexto para pecar sin ninguna preocupación; sin embargo, en las Sagradas Escrituras dice:


''Lo que no quieras que hagan contigo, no lo hagas tú a otros''
(Mateo 7:12)

Esta no es una regla propia de cada nación o una particular a ciertos hombres, sino que es una regla universal; para todos. Lo que dicen las Sagradas Escrituras es fundamental para conocer las leyes universales que superan a cualquier nación. 

Las reglas e interpretaciones en las SE

Cuando las SE condenan las cosas malas, la interpretación ya no toma un signo figurado, sino más bien un signo directo. Cuando hay oraciones que parecieran ser inicuas o malas, la interpretación pasa a tener signo figurado; por ejemplo, en el siguiente pasaje:

''Si tu enemigo está hambriento, dale de comer''
(Romanos 12:20)

Aquí la interpretación ya no es figurada sino que directa. ¿Por qué? porque la oración representa la benevolencia para con todos los seres humanos, independiente de qué sea para nosotros.

Por otro lado, en este mismo pasaje se dice luego:


''Haciendo esto amontonarás fuego sobre su cabeza''

Uno podría preguntarse inmediatamente si siendo benevolentes con el enemigo, al mismo tiempo le estamos haciendo un mal lo cual es ridículo. Aquí tenemos entonces un signo figurado, ya que entre estas dos frases debe haber una concordancia, y la concordancia es justamente la benevolencia. Por lo tanto, lo de amontonar fuego sobre la cabeza del enemigos significa que quien le hace un beneficio está creando conciencia en el enemigo. 

La clave de interpretación de las SE es dominar los signos propios como metafóricos, vistos en el libro anterior de este tratado

Las siete reglas de Ticonio

¿Quién es Ticonio? Ticonio Afro era un donatista(1) que pertenecía a la Iglesia Católica. Nunca fue perdonado por sus colegas como un donatista genuino, al nunca desvincularse de la iglesia católica; por último, Ticonio fue tildado de traidor al donatismo. No obstante todo esto, San Agustín de Hipona tenía un gran aprecio por Ticonio. 

Ticonio creó 7 reglas para interpretar las SE, pero San Agustín advierte antes de leerlas que contienen muchos errores. Sin embargo, su aportación a las interpretación de las SE es muy interesante. 

Primera regla: ''El Señor y su cuerpo''

La primera regla de Ticonio es establecer que Jesús es tanto cabeza y cuerpo, es decir, las dos cosas juntas. Esto parece bastante obvio, pero en las SE es normal que se hable sobre la cabeza y el cuerpo como si fueran cosas distintas; no obstante, cada vez que se dice cuerpo, se dice cabeza de Cristo y, y de la cabeza cuerpo de Cristo.

Segunda regla: ''Doble cuerpo del Señor''

Esto lo dijo Ticonio con la intención de decir que al ser Verbo Jesús no era cuerpo mortal; sin embargo, San Agustín hace la diferencia inmediatamente para decir que sería mejor hablar de un cuerpo verdadero y un cuerpo verdadero y ungido para estar con los hombres. 

Tercera regla: ''Las promesas y la ley''

San Agustín prefirió llamar a esta ley ''del espíritu y de la letra'' porque en cuanto a ley podemos obtener una ambigüedad, es decir, ¿de cuál ley hablaremos? ¿de la antigua o de la nueva? Podríamos tomar erróneamente, todas las promesas como cosas espirituales y todas las leyes como lo escrito en las SE. 

Cuarta regla: ''La especie y el género''

La especie y el género se entienden dicotómicamente como parte y todo. En la biblia se pasa del género a la especie, tanto como de la especie al género; sin embargo, hay que diferenciar bien cómo ocurre este cambio. 

Quinta regla: ''Sobre el tiempo''

Numerosas referencias al tiempo vemos en la biblia, aunque también lo vemos de una manera fácil de entender; por ejemplo, cuando se habla de 40 días y 40 noches, la edad de los profetas o la multiplicación de los panes También se refieren a los adverbios de frecuencia como ''para siempre'' o ''nunca''. Todas estas referencias numéricas se deben estudiar con cuidado y no a la ligera, pues todo número representa algún concepto. 

Sexta regla: ''Recapitulación''

Esta regla quiere decir que se debe tener mucho cuidado en el orden de los hechos, es decir, si unos pasaron antes o después de lo hablado. Esto se puede ver claramente en el génesis, cuando se dice que las cosas se fueron creando una por una, cuando en realidad se crearon de una vez. 

Séptima regla: ''El diablo y su cuerpo''

No podemos decir que el diablo tiene un cuerpo o es de tal naturaleza, pero obviamente se sirve de los pecados del cuerpo para ser representado. Hay que tener mucho cuidado con confundir al diablo con una especie de sustancia o una naturaleza apartada del bien. 


Conclusión

Podemos tomar este libro como una especie de introducción a la retórica o más bien a la retórica cristiana. Hemos seguido hasta ahora la correcta interpretación de las Sagradas Escrituras y nos hemos encontrado con conceptos ya conocidos anteriormente; como por ejemplo, los signos y las interpretaciones. Me deja una impresión (a ratos) de que dichas perspectivas son también bastante convenientes para la religión de Agustín (lo cual es bastante obvio), pero a lo mejor aquellas perspectivas pueden ocultar algo mucho más. En fin, cada quien puede ver la biblia a su manera. 

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