domingo, 15 de noviembre de 2015

Aristóteles - Ética a Nicómaco (Libro I: Sobre la felicidad).

La felicidad es un concepto tan subjetivo que podría llevarnos a un error debido a las convenciones sociales que existen hoy en día. De ahí que se diga que se debe alcanzar la felicidad de cada uno, pero ¿cómo se logra esta felicidad? ¿acaso haciendo lo que uno quiera? ¿o haciendo todo lo que se considere bueno? Ya hemos visto en algunos libros de Platón el concepto de felicidad y el placer. Es hora de que veamos al gran Aristóteles que hasta ahora sólo nos ha hablado de lógica, física, naturaleza, biología y metafísica. Está demás decir que éste libro no está exento de críticas a las teorías platónica como ya estamos acostumbrados en algunos libros.

Definiciones:

(1) Zoion politikon: Significa ''animal político'' en griego antiguo. Esto quiere decir que el ser humano se relaciona social, colectiva y políticamente con sus semejantes.  
(2) Dianoético: en griego significa ''intelectual''.

Referencias:

(1) Contrario al método de investigación de Platón: deductivo.
(2) Sardanápalo era un rey de Siria conocido por su vida licenciosa.


Ética a Nicómaco


LIBRO PRIMERO: SOBRE LA FELICIDAD

Capítulo I: Toda actividad humana tiene un fin

Toda investigación y acción están orientadas hacia un fin y por lo tanto hacia el bien. Los fines en general se pueden desarrollar a través de las acciones, las actividades o las obras. Cada arte tiene un fin como por ejemplo, el fin del a medicina la salud, de la construcción el navío, de la guerra la victoria y etc.

Capítulo II: La ética y la política

Si todas nuestras acciones tienen un fin, ese fin debe ser el bien supremo no entendido en general, sino más bien para nosotros. Como ese fin tiene una gran importancia en nuestra vida, es necesario conocerlo bien. 

Si lo pensamos de manera general, veremos que dicho conocimiento (o dicha ciencia) es la política, pues ésta es la que rige las ciudades y decide qué debe hacerse y qué se debe evitar. A causa de que la política está en todas las ciencias, el fin de ésta significará el fin de las demás (economía, retórica, educación, etc). 

La política es el bien moral para todos los ciudadanos, en otras palabras, la política es lo que llamamos ética pública. Por otra parte, el bien particular, es decir, de un hombre, constituye la ética privada. Evidentemente, el bienestar de todos los ciudadanos será preferible al bien estar de un sólo hombre. 

Capítulo III: La política requiere de experiencia

La ciencia política debe llevarse a cabo por hombres que tengan experiencia y conocimiento para ejercerla. Es por esto que los jóvenes no deben involucrarse en los temas de la ciencia política, pues no poseen experiencia suficiente, además de conducirse éstos últimos siempre por las pasiones.

Capítulo IV: Investigar la felicidad por inducción

¿Cuál es el fin que debe perseguir la política y todos los hombres? En efecto, la felicidad. La felicidad quiere decir vivir bien y obrar bien. Sin embargo, la naturaleza de la felicidad es difícil de determinar. Por lo pronto, podemos decir que la felicidad de un pobre será ser rico, la felicidad de un enfermo la salud, la felicidad de un ignorante la inteligencia. 

Sería un trabajo tremendo investigar todas las opiniones que surgen del concepto ''felicidad'', por lo tanto, será mejor recurrir al método inductivo que va de lo general a lo particular(1)

Capítulo V: Los modos de vida


Principalmente, los modos de vida son tres:


  1. Placer: los que se dejan llevar por los placeres y la licencia.
  2. Político: el que busca el bien para los ciudadanos.
  3. Contemplativa: la vida dedicada a la reflexión.

La mayoría de los hombres, según Aristóteles, escogen el primer modo de vida. La vida que permite la licencia que se asemejaba a la vida de Sardanápalo(2). 

Tenemos otro tipo de hombres cuyo fin son los honores, al cuidado de la ciudad y a la virtud. Son aquellos los que se dedican a la política, pero no obstante esto hay muchas personas que tratan de alcanzar la virtud sin éxito viviendo grandes infortunios. 

Con respecto a la vida contemplativa, ésta se analizará más adelante.

Capítulo VI: Refutación a Platón sobre el bien


Antes de comenzar el argumento, Aristóteles nos dice que aunque se esté refutando las teorías de los amigos, es preferible siempre estar de parte de la verdad. 

El bien puede decirse de muchas formas, de hecho, podríamos clasificarlos con algunas de las categorías del ser. 

Cualidad: la virtud
Cantidad: el justo medio o lo moderado
Relación: lo útil
Tiempo: oportunidad adecuada
Lugar: sitio correcto

De esto se desprende que el bien puede decirse de muchas formas y no sólo de una; por lo tanto, no hay una sola noción universal del bien. Es decir, es múltiple y no uno. 

Categorizaciones del bien

Muchos de los filósofos han tratado de agrupar el concepto del bien en un grupo. Los pitagóricos decían que el bien era una especie de unidad, Espeusipo también era de ésta opinión. Los platónicos solo consideraban que el bien solo abarcaba un aspecto de las cosas. 

Para Aristóteles el bien es definido de dos formas posibles: los que son por sí mismos (la virtud, la honestidad, el valor) y los que resulta por razón de ellos (el ocio como condición de la virtud). Podríamos decir que el mayor bien es que se encuentra en sí mismo, pero ¿qué pasa con el placer, el honor y la prudencia? En efecto, son bienes por una parte y por otra no. 

Si existiera la idea del bien, entonces sería difícil (por no decir inalcanzable) que el hombre pudiera conseguirla porque recordemos que la idea, según Platón, es una separación de las cosas sensibles. Quizás, al tener la idea del bien como un modelo podremos aproximarnos a bienes más próximos, pero si es así, esto reforzaría el concepto de bien como algo inalcanzable. 


Capítulo VII: El bien del hombre es un fin en sí mismo

Tenemos por tanto, fines que son en sí mismos y otros que nos procuramos por estos (por ejemplo, la virtud en la flauta nos dará relajo o tranquilidad). Estos últimos no resultan ser los bienes perfectos porque siempre son en vista de algo más, la idea es alcanzar el bien en sí mismo el cual es perfecto.

La felicidad como bien en sí mismo

Pero ¿cuál sería específicamente el bien perfecto y en sí mismo? Ese debería ser la felicidad, pues ninguna otra cosa se puede lograr utilizándose, sino que las otras virtudes se hacen para alcanzar ese bien. Por ejemplo, podríamos adquirir felicidad por medio de la inteligencia, pero inteligencia por medio de la felicidad. Por lo tanto, la felicidad es un bien perfecto y en sí mismo. 

La autosuficiencia como bien en sí mismo


La autosuficiencia está en las mismas condiciones de la felicidad, pero no debe entenderse de manera aislada y solitaria, sino más bien dentro de una familia porque el hombre es un animal político (Zoion politikon(1)). 

Según Aristóteles, la autosuficiencia es lo que da más felicidad al hombre que cualquier otra cosa, es lo más deseable. 

El bien propio del hombre

Éste bien que es propio del hombre, es la acción dirigida por el alma para alcanzar la virtud. No obstante, no es que el hombre haga una sola acción y se vuelve inmediatamente virtuoso, sino que debe practicarlo siempre y mientras más lo haga, más estará cerca del bien. De ahí la frase que utiliza ''Una golondrina no hace verano''. 

Capítulo VIII: La felicidad es una actividad de acuerdo con la virtud

Los bienes también pueden extrapolarse al ser en su dualidad porque existen los bienes exteriores (la fortuna), del alma y del cuerpo. De estas tres los bienes del alma son los más importantes, ya que ahí se encuentra la virtud, la prudencia, la sabiduría y todo lo anímico. 

La virtud en sí misma es agradable y por lo tanto, lo más preferible entre los hombres y lo que lo hace ser feliz. Sin embargo, Aristóteles añade que es necesario que se tengan cosas externas para ser feliz; riqueza, familia, descendencia, etc. No podría ser feliz quien siendo virtuoso tenga hijos malos, o que siendo virtuoso haya tenido hijos buenos pero que ahora están muertos.

Capítulo IX: La felicidad y la buena fortuna

La felicidad es el bien más preciado que puede querer el hombre. ¿Cómo se podrá conseguir? ¿Por medio del estudio, la costumbre, los dioses o la fortuna? Conseguirla por la fortuna podría ser un error, ya que establecimos que la felicidad se alcanza por medio de los bienes del alma, es decir, la virtud. Por lo tanto, la felicidad sólo es alcanzable por medio de la virtud, si decimos que es la fortuna, entonces nos estaríamos refiriendo a los bienes externos, pero es con los bienes del alma con los que conseguimos la felicidad. 

Capítulo X: La felicidad y los bienes externos

Solón nos decía que sólo se podía determinar la vida feliz de un hombre cuando éste moría. Seguramente, Solón lo decía porque una vez muerto, el hombre se deshace de todos los dolores y males que nos da la vida. Sin embargo, esto entraría en contradicción con lo dicho previamente porque habíamos establecido que la felicidad tenía que ver más bien con la actividad. 

Puede ser que a la actividad que se esté realizando para alcanzar la felicidad, muchas cosas y vicisitudes puedan obstaculizar (una tristeza, una pérdida, etc.), pero una vez superadas también podríamos llamar a esto una especie de felicidad. La superación de estos hechos hacen al hombre noble y magnánimo. 


Capítulo XI: La felicidad, los muertos y los descendientes

Aristóteles asegura que la tristeza o felicidad de los vivos (sobre todos de sus descendientes) no afecta en nada a los muertos. No obstante, reconoce que quizás la felicidad o infortunio de los amigos pueda afectar a los muertos (sólo en un grado ínfimo), pero éstos últimos no pueden hacer nada para que sus amigos sean más felices o sean menos felices.  

Capítulo XII: La felicidad y el elogio

Hay dos formas de elogiar a un hombre o las facultades que este tiene. Se elogia por una parte porque hay cierta naturaleza que hace ser elogiable algo, y por otro, se elogia a algo por relación a una cosa. 

Así, los dioses son elogiados porque son divinos y magnánimos; por otra parte, también se elogian a los hombres más próximos a lo divido y magnánimo. Por lo tanto, la felicidad es digna de elogio porque todos los seres divinos son felices. 

Capítulo XIII: El alma y la virtud

Si la felicidad se logra a través de la virtud y los bienes del alma, entonces debemos decir que la felicidad tiene que ver más con el alma que con el cuerpo. Es aquí donde reside la virtud humana. 

Veamos ahora lo que concierne a las partes del alma:

  1. Parte vegetativa: Una parte del alma tiene que ver con la nutrición y el crecimiento. Esta parte del alma en específico no está dotada de razón.
  2. Parte sensitiva: Una parte del alma la cual se deja llevar por los deseos y los placeres. Está desprovista de razón, pero puede entrar en ella en el sentido en que el deseo y el apetito, algunas veces escuchan a la razón
  3. Parte intelectiva: Una parte del alma que escucha a la razón para obrar correctamente. Obviamente, esta parte es racional. 

La virtud también se puede dividir en dos especies: tenemos las virtudes éticas (moderación y generosidad) y las virtudes dianoéticas(2) (sabiduría, inteligencia y prudencia). La diferencia entre las dos es que las éticas son ''sensibles'' y afectan al ser humano, mientras que las dianoéticas pertenecen a un plano más intelectual. 

Conclusión

Aquí vemos la preferencia de Aristóteles por una felicidad que debe llevarse a través de la virtud, despreciando el placer y el deseo que nos entrega el alma sensitiva. Su creencia en un dios que lo puede todo queda intacta, además de considerarlo como el bien sí mismo y la felicidad. Podríamos agregar una pregunta ¿un ser eterno puede ser feliz? ¿qué pasaría si fuéramos inmortales lo pudiéramos todo? ¿no nos aburriremos en algún momento? Supongo que eso dependerá de cada uno, en todo caso, Aristóteles prefiere más la virtud que ninguna otra cosa en la vida.

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