jueves, 28 de agosto de 2014

Platón - La República (Libro I: La justicia).

Filósofo de quien se tiene registros antes de Cristo y uno de los precursores del idealismo junto con su maestro Sócrates de quien no se tiene ningún escrito. A través de los múltiples diálogos sostenidos por su maestro, Platón toma registro de ellos y los da a conocer en toda Grecia. Este escrito puede ser uno de los más largos ''La república'' el cual trata sobre todo lo concerniente a la república, sus gobernantes, sus ciudadanos,sus guardianes, su educación y como debiera ser idealmente. Sin duda, un libro que ha influenciado a muchos filósofos e incluso, hoy en día, es material de lectura en muchos colegios del país.


Definiciones:


(1) Pireo: Ciudad al sudoeste de Grecia cuyo territorio es parte del Peloponeso.

(2) Simónides de Ceos: Poeta griego nacido en el año 556 a. C. y murió el año 468 a. C. 


Libro Primero


Capítulo I:
Sócrates-Glaucón


Platón describe la vida de su maestro Sócrates quien bajaba al Pireo(1) para entregar sus plegarias a los Dioses y ver como se festejaban las fiestas en ese lugar. Junto con él, se encontraba su amigo Glaucón. Una vez que terminaron las fiestas, Sócrates y Glaucón se dirigen a la ciudad, pero un esclavo de Polemarco los detuvo para que se quedasen.



Capítulo II: 
Sócrates-Céfalo 

Cuando llegaron a al casa de Polemarco se encontraban:

  • Lisias y Eutidemo: Hermanos de Polemarco.
  • Carmantides: El peanio.
  • Clitofonte: Hijo de Aristónimo.
  • Trasímaco: El calcedonio (personaje clave a lo largo de éste libro).
  • Céfalo: Padre de Polemarco.
Sócrates es saludado por el padre de Polemarco, Céfalo, y ambos comienzan a sostener una conversacion. Céfalo habla a Sócrates sobre lo difícil que ha sido para el asistir a las fiestas debido a su avanzada edad. Sin embargo, pide a Sócrates quedarse, ya que cuando los placeres del cuerpo lo van abandonando, más se acrecienta el motivo de una animada conversación.

Sócrates accede con gusto a tener una conversación con el viejo Céfalo, diciendo que siempre es bueno hablar con alguien que tenga experiencia. También pregunta a Céfalo si esta edad en la que se encuentra, es algo desdichado y que opinión tiene al respecto.

Capítulo III: 
Céfalo-Sócrates 


Céfalo comienza a dar su parecer diciendo que cuando él se reúne con ancianos, la mayoría de ellos dicen quejarse de los problemas que trae la vejez y acuden a al añoranza de aquellos años cuando fueron jóvenes. Pero Céfalo dice no compartir ésta opinión con ellos. 

Céfalo se distingue de todos ellos al citar a Sófocles quien dice que está alegre de no ser joven, ya que así se libera de toda la tensión de los deseos; se libera y se siente una gran calma a esa edad, algo que también es beneficioso.

Capítulo IV: 
Sócrates-Céfalo 


Céfalo, que continua hablando, añade que en realidad ninguno de los ancianos estaría de acuerdo con él e incluso dirían que el puede decir esta clase de argumentos debido a que posee muchas riquezas y se puede valer de ellas para decir tales cosas. Céfalo responde a Sócrates que, en efecto, es así, pero que cada uno tiene sus propios embates, sobre todo en la pobreza. Todos sufrimos problemas de maneras distintas y la riqueza no siempre puede solucionarlos.

Sócrates pregunta a Céfalo si su riqueza la ha obtenido de herencias, o si la obtuvo por sus propios méritos. Céfalo dice que la riqueza la ha adquirido por parte de su padre y su abuelo; es decir, la ha heredado. Sócrates dice a Céfalo que pareciera ser que todo aquel que hereda las riquezas o cosas materiales, presenta una indiferencia hacia estas mismas cosas. Mucho más que una persona que ha adquirido sus bienes por sus propios méritos quienes añaden un tipo de amor al dinero y a la creación de éste. Sócrates termina diciendo que estos hombres son una mala compañía porque no hablan más que del dinero, igual que un enamorado no habla más que del amor.

Capítulo V:
Sócrates-Céfalo-Polemarco


Para terminar con la riqueza, Sócrates pregunta a Céfalo cuales son las ventajas de la riqueza. Céfalo responde que el hecho de tener riquezas, quiere decir que nada se le debe a los hombres. Y esta actitud se toma debido a la creencia griega de quien ha obrado mal y tiene deuda con los hombre en vida, debe pagar su mal obra en el Hades que es donde van a parar todas las almas.

Luego se le pregunta a Céfalo sobre la justicia. Sócrates pone el siguiente ejemplo:

  • Si una persona en su sano juicio nos confiara sus armas y luego que pierde el juicio quiere que se las devolvamos. ¿Las deberíamos regresar? Si no lo hacemos, incurrimos en injusticia, y si se las devolvemos, podríamos correr peligro. ¿Que hacer?
A continuación, es Polemarco quien hereda la conversación, ya que Sócrates se dirigía a realizar sus sacrificios.

Capítulo VI:
Sócrates-Polemarco


A Simónides(2) se le adjudica la siguiente frase: ''Justo es retornar a cada uno lo que se le debe''. Frente al mismo dilema anterior, Polemarco dice que es justo devolver las armas al hombre que no está en su sano juicio porque es nuestro amigo quien nos confía sus armas.  Pero si este fuera un enemigo, a este solo se debería dar un mal. 


Capítulo VII:
Sócrates-Polemarco


Por lo tanto, el argumento de Simónides presenta un concepto un tanto ambiguo de justicia, ya que antes de dar, hay que inspeccionar bien lo que se quiere dar a la persona; en este caso, si es amigo o enemigo. 

Pero Sócrates plantea una serie de interrogantes las cuales son contestadas por Polemarco:

  • ¿Que da el arte de la medicina y a quienes? Remedios, alimentos y bebidas al cuerpo.
  • ¿Y el arte culinario? Sazona y condimenta los banquetes.
  • ¿Y la justicia? Beneficio a los amigos y daño a los enemigos.
Luego quienes pueden hacer tales actos:
  • ¿Y en caso de enfermedad quien da el bien a los amigos y el mal a los enemigos? El medico. 
  • ¿Y a los marinos en cuanto al mar? El piloto de la nave.
  • ¿Y el hombre justo? En caso de los enemigos la guerra y en el caso de los amigos la alianza.
Sin embargo, Sócrates advierte a Polemarco:
  • Pero el médico no reporta ningún beneficio al hombre sano.
  • El piloto no puede reportar ningún beneficio al hombre que no está en el mar.
  • Y así, la justicia no reporta ningún bien en tiempos de paz.
Pero Polemarco no comparte ésta ultima premisa de Sócrates. Luego Sócrates pregunta ¿Tu piensas
que se debe necesitar justicia en periodos de paz y de guerra? Polemarco responde afirmativamente y Sócrates formula más preguntas.
  • Así como la justicia es útil en tiempos de guerra y paz ¿es útil la agricultura para la adquisición de semillas? Si.
  • ¿Y el zapatero para la adquisición del calzado? Sí.
  • Entonces ¿Para qué será útil la justicia en tiempos de paz? Para celebrar los contratos.
A consecuencia de esta respuesta, Sócrates formula preguntas referente al hombre justo y su utilidad.

  • ¿Quién ha de ser más eficaz en un juego de fichas? ¿Un hombre justo? ¿o un experto en el juego? El segundo.
  • ¿Y para construir una casa? ¿sera mejor un hombre justo o un albañil? El segundo.
  • Entonces ¿en donde es útil el hombre justo? En asuntos relacionados con el dinero.
Sócrates llega a un acuerdo con Polemarco con respecto a que el hombre justo solo podría servir para conservar el dinero. No para el uso del dinero, ya que un experto en asuntos como caballos o zapatos, podría guiar mejor a una persona a la hora de utilizar el dinero en la compra de un objeto. Por lo tanto, la justicia resulta útil cuando no se usa e inútil cuando se usa.

Capítulo VIII:
Sócrates-Polemarco


Así, la justicia no nos sería de mayor relevancia debido a su vinculación con lo inútil. Sin embargo Sócrates postula nuevas preguntas y Polemarco es quien responde:

  • Quién sea diestro en dar golpes ¿lo es también para defenderse? Sí.
  • Quien previene una enfermedad ¿también la puede inocular? Sí.
  • Quién es guardián ¿puede también robar los planes y estrategias del enemigo? Sí.
Sócrates nos dice que así, si el hombre justo es quien puede ser diestro conservando el dinero, también puede ser diestro robandolo. De este modo, el hombre justo se presenta como un ladrón.

Esto, naturalmente, confunde a Polemarco quien reconoce estarlo, pero sigue insistiendo que la justicia consiste en hacer bien a los amigos y mala a los enemigos. Sócrates sigue con las preguntas y Polemarco responde:
  • Cuando tu dices amigos y enemigos ¿te refieres a los que parecen y son en verdad buenos y malos amigos? Es lo más natural.
Sócrates advierte que muchas personas se hacen pasar por amigos cuando en realidad son enemigos. 
  • Para las personas que confunden a sus amigos con enemigos ¿favorecen a sus enemigos y hacen mal a sus amigos? Sí. 
  • Entonces ¿Para ellos es justo favorecer a los enemigos y dañar a los amigos? Eso parece.
Pero Sócrates dice que los buenos son incapaces de faltar a la justicia. Si esto se acepta, estaríamos diciendo que debiéramos castigar a quien no ha incurrido en alguna injusticia porque siguen pensando que estos enemigos, son en realidad amigos.

Al no poder resolver esto, Polemarco pide cambiar los conceptos y decir que quien es amigo, es quien parece y además lo es. Y el que parece serlo, pero en verdad no lo es, es solo amigo en apariencia. Lo mismo debe ser considerado con los enemigos.

Capítulo IX:
Sócrates-Polemarco



Se comienza el capítulo con las preguntas de Sócrates y las respuestas de Polemarco:
  • ¿Es bueno que el hombre justo haga mal a quien quiera que sea? Sí.
  • Cuando se golpea a un caballo ¿éste mejora o empeora? Empeora.
  • ¿Los hombres malos se vuelven mejores cuando se les daña? No, eso no es correcto.
Sócrates concluye aquí que el hombre injusto se volverá más injusto si se le daña.
  • Los músicos por su arte ¿pueden volverse insensibles a la música? No.
  • Los Jinetes ¿pueden volverse torpes para la equitación? No.
  • Los hombres justos ¿pueden volver injusto a alguien por medio de la justicia? No.
Así, es obra del justo no cometer daño ni injusticia a nadie, ya que esto le corresponde a su contrario, el hombre injusto. Entonces, el dicho de Simónides quedaría eclipsado debido a que la justicia no puede consistir en dañar a alguien.

Simónides: Es justo retornar a cada uno lo que se le debe (Sea daño en el caso del enemigo o beneficio en el caso del amigo).

Sócrates  : La justicia solo puede dar justicia.





Capítulo X:
Sócrates-Trasímaco

Al terminar la discusión sobre la justicia, Trasímaco, quien estaba escuchando atentamente la conversación, se dispuso a entrar en la discusión aprovechando la pausa que Sócrates y Polemarco habían tomado. Trasímaco discute con Sócrates sobre el termino de justicia y se comienza a desarrollar una nueva perspectiva de la justicia.

Capítulo XI:
Sócrates-Trasímaco



Trasímaco que pareciera estar con mucho enfado por el modo que Sócrates pregunta y refuta ciertos argumentos, lo desafía a sostener una conversación sobre la justicia. Quien gane obtendrá dinero del otro. Sócrates al confesar que no dispone de dinero, inmediatamente los que estaban con él se ofrecieron para pagarle en caso de que pudiera perder en la discusión.

Capítulo XII:
Sócrates-Trasímaco


Se comienza con la primera premisa impuesta por Trasímaco: ''Lo justo es lo que conviene al más fuerte''. El argumento de Trasímaco para decir esto, es que cada ciudad se rige por un sistema de gobierno. Unos por la tiranía, otros por la democracia y otros por la aristocracia, y que cada uno ejerce el poder según el elemento que sobre salga más. Por eso, cada gobernante ejerce su poder sobre los gobernados de manera justa, ya que así se establece en cada gobierno.

Sócrates acepta esto no sin un cierto rasgo de reticencia. De todas formas, Sócrates propone analizarlo más en profundidad.

Capítulo XIII:
Sócrates-Trasímaco



Sócrates comienza a realizar sus preguntas y Trasímaco las contesta:


  • ¿Consiste lo justo en obedecer a los gobernantes? Sí.
  • ¿Son los gobernantes infalibles o bien pueden cometer errores? Pueden cometerlos.
  • ¿Los gobernantes promulgan las leyes correctamente o bien pueden hacerlo incorrectamente? Pueden hacerlo incorrectamente.
  • ¿Establecer bien las leyes corresponde a sus propios intereses y establecerlas mal está en contra de sus intereses? Cierto.
  • ¿Y lo que haya quedado establecido tendrá que ser acatado por los gobernados? Si. 
Por lo tanto, Sócrates advierte que Trasímaco afirma que el gobernante hace lo que es de su interés y también lo que no es de su interés. A causa de esto, Trasímaco se ve envuelto en una contradicción puesto que él mismo había dicho que era justo que los gobernados obedecieran a los gobernantes, pero si el gobernante promulga mal las leyes, los gobernados harían lo que no es beneficioso para él gobernante, es decir, para el más fuerte.



Capítulo XIV:
Sócrates-Trasímaco



Comienza la defensa de Trasímaco en contra del argumento de Sócrates. 
  • Yo no puedo llamar fuerte o gobernante a quien se engaña a sí mismo en el momento de promulgar leyes. 
Sócrates dice que así lo había establecido Trasímaco, puesto que el gobernante es el más fuerte. pero de todas maneras, Trasímaco trata de refutar:
  • No se puede llamar médico a la persona que se equivoca en relación con los enfermos.
  • No se puede llamar matemático al hombre que se equivoca a la hora de hacer ejercicios.
  • No se puede llamar gramático a quien se equivoca en sus ejercicios.
  • No se puede llamar gobernante a quien se engaña a si mismo promulgando leyes.
Quien no se equivoca en su arte, puede ser llamado de tal título, pero quien no, no.



Capítulo XV:
Refutación del argumento de Trasímaco


Sócrates pide amablemente a Trasímaco que establezca la distinción entre el título de una persona; en este caso, el gobernante y el más fuerte. Sócrates ahora intentará refutar a Trasímaco:
  • ¿Se ocupa el médico de la adquisición de riquezas o del cuidado de los enfermos? De curar a los enfermos.
  • ¿El marinero gobierna a los demás marineros o él mismo es marinero? Gobierna a los marineros.
En el caso de los marineros, el piloto de la nave es llamado así porque gobierna a los marineros. No por el hecho de navegar, sino por su arte y el control que tiene sobre ellos.
  • ¿Poseen cada uno de ellos algo de interés y propia conveniencia? En efecto.
  • ¿No es el arte algo que es de su propio interés y conveniencia? También.
  • ¿Existe en el arte otra conveniencia? 
Trasímaco contesta a la ultima pregunta un poco confuso y Sócrates explica a Trasímaco que hay artes que se hacen para propio interés y conveniencia; por ejemplo:
  • Al cuerpo no le basta ser cuerpo, sino que necesita de algo más, algo más como la medicina debido a que el cuerpo es imperfecto y no le basta ser lo que es.
  • La medicina busca lo conveniente para el cuerpo y no lo conveniente para sí mismo.
  • Es decir, ningún arte es conveniente para sí mismo, sino que es conveniente para sus objetos a mejorar.


Con esto, Sócrates quiere decir que el arte no está de lado del más fuerte, ni tampoco actúa en conveniencia con él, sino que actúa en conveniencia con el más débil, a quien se aplica el arte.



Así, el argumento de Trasímaco queda refutado, ya que si se sigue este razonamiento, el arte de gobernar no sirve si se aplica a sí mismo ni al más fuerte, sino que se aplica a los gobernados y por lo tanto, el gobernante no puede actuar en conveniencia propia.




 Capítulo XVI:
Sócrates-Trasímaco


Trasímaco presenta la defensa de su argumento diciendo que Sócrates es un ingenuo al pensar que el gobernante no piensa en sí mismo, si no en sus gobernados. 

  • La mayor parte de las veces el gobernado se lleva las obligaciones que el más fuerte le ordena.
  • Además, Trasímaco argumenta que el pastor no trata bien a sus ovejas en beneficio de ellas porque luego el pastor necesita esas ovejas para alimentarse. En este caso, los pastores si usan el arte de pastorear para sí mismos.
  • La injusticia beneficia al injusto porque puede extraer grandes riquezas de tales injusticias mientras ejerza el poder, pero el justo siempre será desdichado. La tiranía quita el poder de una sola vez y solo el más fuerte es beneficiado.
  • Lo justo es lo que interesa al más fuerte y lo injusto es lo que beneficia y conviene a uno mismo.

 Capítulo XVI:
Sócrates-Trasímaco



Al emplear dichos argumentos, Trasímaco quería retirarse de la discusión, pero los demás en la casa de Céfalo no se lo permitieron y le pidieron una explicación a dichas palabras. Sócrates sigue sosteniendo que la justicia no pertenece al interés del más fuerte y continua argumentando.

 Capítulo XVIII:
Sócrates-Trasímaco


Para que los gobernados puedan hacer las funciones del gobierno, necesita un salario que lo incentive a hacerlo. Así, el gobernado obtendría un beneficio del ejercicio hecho en el gobierno, el salario.
  • Hay que distinguir entre dos conceptos: la ganancia y el arte. 
Sócrates trata de delimitar el concepto de arte reduciéndolo como tal, es decir, sin el concepto de ganancia que el pastor podría obtener. Es por esto que el pastor solo se dedica al arte de pastorear.
  • El arte del pastor es pastorear. 
  • El arte de obtener el salario es obtenerlo.
Y cada uno tiene su ganancia, pero es preciso diferenciar.
  • Los gobernados esperan una recompensa del ejercicio hecho en el gobierno el cual sería el salario.
Esto puede hacernos pensar incluso en la biblia. En el libro ''Números'' el pueblo de Israel que caminaba sobre el desierto, estaba cansado e insatisfecho por la comida que estaban recibiendo. Uno de ellos exclamaba que a pesar de haber sido esclavos en Egipto, por lo menos obtenían carne y pescado en sus jornadas de esclavitud.

En este caso, el rey de Egipto bien podía ejercer el mando y esclavizar, pero si no alimentaba a sus esclavos, ellos podrían morir. La carne o el pescado sería el ''salario'' o ''beneficio'' que el gobernado recibe ya sea por una tiranía u otra clase de gobierno.



 Capítulo XIX:
Sócrates-Glaucón



Los gobernantes según Sócrates, no se muestran ansiosos ni deseosos por honores, al contrario, estos hombres prefieren ser asistidos por otros hombres, es decir, ser gobernados más que gobernantes. Sin embargo, una pena mayor sería ser gobernado por los más mediocres, pero aún así existe un castigo para quienes se contienen en ejercer cargos elevados (el de gobernante por ejemplo) porque solo tiene que servir a sus gobernados.

Sócrates se propone examinar una nueva interrogante que había planteado Trasímaco.
  • La vida del injusto es preferible a la del justo.
Sócrates pregunta a Glaucón que piensa de esta aseveración y se designan jueces de modo que los que debatan no se transformen a la vez en jueces y oradores.



 Capítulo XX:
Sócrates-Trasímaco


La conversación comienza con la siguiente premisa postulada por Trasímaco:


  • La injusticia perfecta es más ventajosa que la justicia perfecta.
  • La injusticia es vicio y la justicia perfecta es virtud.
La injusticia reporta beneficios al hombre mucho mas que la justicia, ya sean estos hombres gobernantes, ladrones o salteadores de caminos y más aún si logran pasar inadvertidos. Naturalmente, Sócrates se sorprende ante tales aseveraciones y intenta decirle que la justicia es la que reporta verdaderas ventajas. Sócrates comienza a preguntar y Trasímaco responde:
  • ¿Puede el hombre justo sacar ventaja del hombre injusto? No, debido a su ingenuidad.
  • ¿Podría sacar ventaja de una acción justa? Tampoco por el mismo motivo.
  • ¿Le parecería bien obtener una ventaja del hombre injusto? Sí, pero no sería capaz de lograrlo debido a su ingenuidad.
  • ¿Y el hombre injusto? ¿querrá obtener ventaja del hombre justo y de la acción justa? Por supuesto.

 Capítulo XXI:
Trasímaco-Sócrates


Para hacer un sumario de lo anteriormente dicho, Sócrates dice:
  • El hombre justo no sacará ventaja del hombre justo, sino de quien no lo es.
  • El hombre injusto sacará ventaja tanto del hombre justo como del injusto.
Trasímaco afirma positivamente las premisas declaradas por Sócrates. Luego Sócrates comienza con el mismo modelo de diálogos.
  • El hombre injusto se parece al sabio y el justo no lo parece.
Ésta es la idea fundamental de Trasímaco, pero Sócrates continua y Trasímaco responde:
  • ¿Hay alguien a quien tu llamas músico y a unos que no? Sí.
  • ¿Quien tiene sentido musical, el músico u otra persona? El músico.
  • ¿Llamas bueno a quien es inteligente en ese aspecto (es decir, el músico con respecto a al música) y a quien no lo es le dirías malo? Sí.
Ahora se empieza a establecer la acción.
  • ¿Crees que el músico al tensar la lira quiere sacar ventaja de otro músico? No.
  • ¿Y de quien no es músico? Sí.
  • ¿Crees que el médico al alimentar y dar de beber al paciente saca ventaja de otro médico? No.
  • ¿Y de quien no es médico? Sí.
Sócrates se propone hablar de los hombres quienes son ignorantes y sabios.
  • ¿El hombre que es entendido en palabras querrá obtener ventaja de otro hombre entendido? No.
  • ¿El hombre ignorante querrá sacar ventajas del hombre entendido e ignorante? Sí.
  • ¿Es sabio el hombre con conocimientos? Sí.
  • ¿Y ser sabio es bueno? Sí.
Y entonces Sócrates concluye:
  • Así como el hombre con conocimientos (o bueno) no quiere aventajar a su semejante (otro hombre bueno), el hombre ignorante (o malo) no solo sacará ventaja de su semejante, sino que también de su opuesto.
  • Entonces el hombre justo se parece al hombre sabio mientras que el hombre injusto se parece al ignorante.
Como había dicho Sócrates desde un principio, el hombre justo solo saca ventaja del hombre injusto. Y el hombre injusto de los dos. El hombre justo es bueno y el hombre injusto es malo.


Capítulo XXII:
Trasímaco-Sócrates



Trasímaco admite esta conclusión no sin antes decir algo a su favor. Sócrates insta a Trasímaco a que siga estableciendo su parecer y su opinión. Ahora se comienza a analizar lo poderoso de la injusticia.

Sócrates dice que la justicia es mucho más poderosa que la injusticia debido a que la justicia posee saber y la injusticia ignorancia, sin embargo, Sócrates quiere explicarlo de una manera más concreta que la anteriormente establecida.
  • ¿Existe alguna ciudad injusta que esclavice injustamente a otras ciudades? Sí, y si alcanza la perfección en tal injusticia, será la mejor de todas las ciudades.
  • ¿Y la ciudad que ejerza este poder injusto sobre otra, recurrirá a la justicia para retenerla o no? Si es como tu dices, lo hará. Pero si es como he dicho yo, lo hará por medio de la injusticia.


Capítulo XXIII:
Sócrates-Trasímaco

La conversación se específica aún más, en este caso, se reduce a los actos injustos que puede cometer los hombres injustos.


  • ¿Puede ésta ciudad injusta que promueve a su vez injusticia gobernar a través de la injusticia? No.
  • Si se abstienen de gobernar con injusticia ¿gobernaran mejor? Sí.
Los que gobiernan deben gobernar con justicia debido a que la justicia trae la amista y la concordia, si ellos gobernaran con la injusticia, podrían ocurrir disensiones entre ellos y posteriormente, la separación. Del modo injusto, no podrían gobernar.

De este modo, ya sea entre hombres libres y esclavos, la injusticia no podría reunir a los hombres por un bien común; por lo tanto, por este medio nadie podría llevar a cabo sus empresas.

La injusticia: Trae disensión y no deja que los hombres actúen por un bien común.
La justicia: Trae la concordia y la unión entre los hombres para emprender un bien común.

Ahora se introducirá el tema de las funciones propias de las cosas.
  • ¿Puedes ver sirviéndote de otra cosa que no sean tus ojos? No.
  • ¿Puedes escuchar con algo distinto del oído? No.



Capítulo XXIV:
Sócrates-Trasímaco



Sócrates comienza a dar atributos a las funciones de las cosas.
  • Así como cada órgano tiene su función ¿También tienen una excelencia? Sí.
  • En el caso de los ojos ¿Podrían cumplir adecuadamente su función si en lugar de virtud los ojos tuvieran vicio? No.


  • Entonces ¿Los ojos cumplirán bien su labor si están sujetos a la virtud? Sí.
Queda bien establecido que es por medio de la virtud que las funciones de las cosas pueden funcionar.
  • ¿Existe una función propia del alma? Sí, el dirigir, gobernar y deliberar.
  • ¿Y vivir? ¿Es una función propia del alma? Sí.
  • ¿Existe una virtud propia del alma? Sí.
  • ¿El alma cumplirá bien sus funciones cuando está privada de la virtud? No.
Y Aquí se establece otra premisa:
  • El alma que este gobernada por el vicio, gobernará mal.
  • El alma que este gobernada por la virtud, gobernará bien.
Por lo tanto:
  • El hombre justo vivirá bien y será dichoso.
  • El hombre injusto vivirá mal y será desdichado.
Por esta razón conviene ser más dichoso que desdichado y así, la justicia es más conveniente que la injusticia.

Conclusión

A pesar de ser un libro muy antiguo, rescata los elementos esenciales de la justicia y la injusticia, quizás, estos podrían ser los más remotos escritos que hablen sobre justicia en una manera filosófica. Trasímaco finalmente acepta el planteamiento de Sócrates quien de una manera muy inteligente, logra convencer a este aferrado defensor de la injusticia; sin embargo, el debate no termina aquí. Más adelante se volverá al tema de la justicia desde otra perspectiva; hasta el momento, quedémonos con que la justicia es lo bueno y es lo que conviene.  

3 comentarios:

  1. Excelente, Que suerte haber encontrado esto me ayudo mucho en la universidad, felicitaciones por tu trabajo

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    1. Amigo estoy muy agradecido por tu comentario. Espero amigo o amiga mía que puedas dar tu nombre para dejarlo en un apartado de testimonios sobre el blog

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  2. A mi también me ayudaste mucho a entender los puntos claves de cada libro! me encantó como esta explicado y es muy amigable, muchas gracias

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