lunes, 18 de junio de 2018

San Alberto de Canterbury - De Veritate (Capítulos XI - XIII) (1080 - 1085)

Seguimos con la segunda parte de este interesante libro que nos trae San Anselmo de Canterbury. Creo que desde que dejamos hablar de la verdad en San Agustín de Hipona, no ha habido otro filósofo que hable tan lógicamente de la verdad como lo hace Anselmo. Debemos fijarnos que la verdad tiene tres conceptos que la preceden: existencia, rectitud y moral. Llevando estos conceptos a la práctica podremos alcanzar el bien y posteriormente, estar con la seguridad de que estamos con el Ser Supremo. 

De Veritate

Capítulo XI: La definición de la verdad


¿Estará la verdad en el cuerpo o en la mente? pues este es el dilema que ahora tienen el Estudiante y el Maestro. El Estudiante dice primero que la verdad está en los objetos pero de manera distinta como lo está en la mente, de hecho, bajo este argumento, el Maestro indica al Estudiante que podrían considerar esta definición tentativa:

''Aquella rectitud percibible solo en la mente''

En efecto, de los objetos solo podemos ver (si es que tienen) rectitud, pero a través de la mente podemos entenderla. 

Capítulo XII: La definición de justicia

De la misma manera que se define la verdad como una rectitud, también se puede definir la justicia, pues todo lo que es justo es recto. Así, tendríamos que decir que si una piedra se comporta tal como debería comportarse, entonces esta sería tan justa como el hombre que se comporta tal como debería comportarse. 

Sin embargo, ¿son la piedra y el hombre igualmente justos? Por supuesto que no, el Maestro le explica al alumno que una de las cosas fundamentales de la justicia es que necesita voluntad para que sea llamada como tal. La justicia tiene que ver con la rectitud y el conocimiento, pero esta es fundamentalmente voluntad. No podría ser netamente rectitud porque incluso la rectitud necesita de voluntad para existir. 

Ahora, esta voluntad debe ser pura y no provenir de factores externos o por obligación, pues ya no se podría hablar de genuina voluntad ni de genuina justicia. De este modo, el Maestro y el Estudiante llegan a la siguiente conclusión:

 ''La justicia es la rectitud de la voluntad''

Sin embargo, nadie tiene la justicia de manera innata por lo que esta se debe conseguir, y no solo conseguir sino que también mantener; por lo tanto, los dos dialogantes llegan a una tercera definición de la justicia:

''La justicia es la rectitud de la voluntad que es mantenida''

Es aquí donde el Estudiante queda satisfecho con la definición y pasan a tratar otras materias. 

Capítulo XIII: La verdad es una en todas las cosas verdaderas

El genero de la justicia es la verdad misma, y la verdad asimismo es la rectitud. Por lo tanto, si todos los seres tienen la verdad, entonces todos los seres tienen verdades y rectitudes. Sin embargo, esto nos llevaría a un problema pues de ser así, la verdad no sería una sola unidad, y además está sujeta al cambio.

El Maestro le explica que no es necesariamente así, pues si un objeto cambiara la autenticidad de la verdad no cambiaría pues también es algo natural de los objetos que cambien. 

La rectitud quedaría intacta frente a los cambios de todas las cosas. Por más que una cosa esté sometida a los cambios, esta nunca cambiará su verdad, su existencia o su rectitud. 

Entonces ¿acaso no podemos decir ''la verdad de esto'' y ''la verdad de esto otro''? el Maestro dice que la verdad abarca todas las cosas porque el Ser Supremo la contiene. Ahora lo que debemos entender es que todas las cosas están en la verdad del Ser Supremo y no al revés. 


Conclusión

Con esto terminamos el tratado sobre la verdad que nos quería hacer entender Anselmo. Verdaderamente importante es saber en qué sentido podemos entender qué es la verdad, pues nada es tan metafísico y lógico como esto. Debo aceptar que juega mucho con el ingenio y la sabiduría por lo que no en vano ponemos en sus ojos este apunte de la verdad en San Anselmo de Canterbury

sábado, 16 de junio de 2018

La invención de la pólvora.

¿Por qué hablar de algo tan específico como la pólvora en un blog de filosofía? La pólvora acabó con muchas civilizaciones luego de que se usara como recurso para armas. Su historia no nos es ajena en este blog de filosofía, y es por ello que debemos analizarla para ver cómo un invento como este pudo tener tan importancia en el mundo antiguo. Muchos inventos han cambiado la historia y el descubrimiento de la pólvora no podemos ignorarlo. 

La invención de la pólvora


Descripción

Pólvora negra

Fue el primer tipo de pólvora conocida que consistía en elementos químicos tales como el potasio, el azufre y el nitrato de potasio (también llamado ''nitro'') todo esto mezclado.

Preparado en adecuadas porciones, la pólvora negra se quemaba rápidamente una vez que era prendida. Cuando esto sucedía, la pólvora negra emanaba un polvo blanquecino, por la cual cualquiera podría identificar que se trataba de aquella pólvora. 

En un espacio reducido, el gas confinado servía para lanzar misiles y destruir estructuras. De hecho, ya en la antigua China se usaba la pólvora negra para arrojar misiles pequeños a los enemigos; estos eran muy parecidos a los cohetes de fuegos artificiales que se hacen hoy en día. 

Orígen

China 

Se dice que los primeros hombres en usar la pólvora fueron los chinos, pero esta información puede ser incorrecta.

Basado en los textos taoístas, la pólvora surgió como un accidente debido a las continuas experimentaciones químicas que hacían los chinos. Recordemos que los chinos creían mucho en la alquimia y es por esto que la usaban a su favor. La palabra china para pólvora (huo yao) significa medicina de fuego. 

Una cosa que puede estar a favor de que los chinos hayan inventado la pólvora es que estos ya conocían el Nitro. El experimento ocurrió una vez que, en el siglo IV, un alquimista chino juntó sulfato, rejalgar (sulfuro de arsénico), nitro y miel. Sorpresa se llevó al ver que salía el humo característico y por consiguiente el alquimista quemó sus manos, su cara y toda la casa, aunque de todos modos salió vivo.

Otro se dice que la pólvora no componía el suficiente nitro como para hacer explosiones (los chinos solo usaron 50% de esta), sin embargo, el componente era altamente inflamable por lo que la pólvora se usó para incendiar flechas.

Arabia

También se dice que fueron los árabes quienes inventaron la pólvora. El año 1304, los árabes habían inventado la primera arma que estaba hecha de un tubo de bambú reforzada con hierro para cargar la pólvora negra que a su vez disparaba una flecha. 

Se deben decir también que los árabes llamaban al nitro ''la nieve china'' esto nos viene de la fuente del sirio Hasan al-Rammah quien también llamaba a los misiles chinos ''flechas chinas''. Sin embargo, Hasan al-Ramah decía que la pólvora era un invento de su padre. 

Usos de la pólvora en la historia


Quizás, el primer uso de la pólvora lo vemos en lo chinos en el año 1132 en el sitio de De'an, donde la ciudad fue atacada por flechas incendiarias. Luego tendríamos La Batalla de Ain Jalut en el año 1216 donde los mamelucos (árabes) emplearon el primer cañón de la historia contra los mongoles.

Para comienzos del año 1860, la pólvora negra fue reemplazada por el algodón pólvora (también llamado nitrato de celulosa) compuesta de nitrocelulosa que hacía que el humo no se propagara. Esta fue inventada por Christian Friedrich Schonbein en una experimentación química accidental, pues la combinación de pólvora negra y nitroglicerina hacían que de la explosión no emanara humo.

Sin embargo, el empleo de algodón pólvora en armas no pudo surgir efectivamente, ya que la fabricación de estas implicaba grandes explosiones en las fábricas. 

Finalmente, debido a esto, la pólvora negra fue totalmente reemplaza por la cordita, un tipo de pólvora sin humo formada por algodón pólvora, nitroglicerina, jalea de petróleo (que la estabilizaría) y acetona. Se le llamaba cordita por la cantidad de cuerdas que debía tener para lograr que todos sus componentes estuvieran estables.

Consecuencias del uso de la pólvora

Durante los siglos XIV y XV la pólvora nunca se utilizó para propósitos de urbanización o de minería, sino que siempre fue utilizada para la guerra. Hoy en día la pólvora tiene distintos usos no solo militares sino que también se utiliza para las construcciones o demoliciones. 

También podemos ver que la pólvora forzó el avance de nuevas formas de ataque como por ejemplo, el disparo. Todas aquellas disciplinas que implicaban un ataque cuerpo a cuerpo fueron considerados inútiles frente a un arma. Uno de los guerreros que tuvieron que cambiar totalmente su modo de vida fueron los samuráis, quienes con la llegada de la pólvora no podían sino retirarse y admitir la derrota (o morir con honor). 

Conclusión

La invención de la pólvora provocó algo increíble, pues obligó a todos los ejércitos a prepararse de una forma distinta. Llama la atención ver cómo estos pequeños inventos pueden cambiar la perspectiva del mundo. Tenemos hoy muchos ejemplos en el conocimiento de las armas; por ejemplo, la bomba atómica nos da una nueva forma de ataque que es la focalizada. Por supuesto, no todos los inventos vienen a considerar la destrucción de los enemigos, sino que también nos ayudan a hacer nuestra vida más llevadera.

San Anselmo de Canterbury - De Veritate (Capítulos I-X) (1080 - 1085)

Este tema puede ser uno de los más interesantes en la historia de la humanidad ¿qué es la verdad o dónde está la verdad? esta interrogante la podemos ver tanto en filósofos creyentes como no creyentes pues es un concepto que trasciende a todos. La búsqueda de la verdad puede ser la base de la filosofía como muchos dicen, pero el método para alcanzarla es el más difícil. Veamos qué nos ofrece San Anselmo de Canterbury en este breve tratado sobre la verdad. 

De Veritate

Capítulo I: La verdad no tiene principio ni fin

Este se basa en el diálogo entre un maestro y su estudiante. El estudiante es curioso de algunas cosas sobre la verdad, además de lo escruto en el libro Monologion de Anselmo

El Estudiante le pregunta al Maestro por qué se dice que la verdad no tiene principio ni fin, y si es que esta realmente se encuentra en Dios o no. El Maestro acepta responder la pregunta con toda amabilidad. 

Capítulo II: Las dos verdades de una oración

El Maestro hace una pregunta clave: 

''¿Cuando una oración es verdadera?''

El Estudiante dice que es cuando la oración habla afirmativa o negativamente sobre cómo las cosas realmente son. El Maestro luego le pregunta: ''entonces lo que dice la oración es la verdad de la misma'', a lo que el estudiante responde ''no, pues todo lo que es verdadero debe participar de la verdad y lo dicho por la oración, siendo éste dicho verdadero, no es la verdad de la oración sino que más bien la causa de que la oración sea verdad. Por lo tanto, la verdad de la oración debe estar en la oración misma. 

Tendríamos que la oración establece lo que algo es, y cuando lo hace establece la verdad, no tanto en palabra práctica sino que también en su significado.

Sin embargo, el problema acaece cuando decimos que la oración dice algo que no es verdadero. Si la oración dice algo que no es verdadero, entonces no contiene la verdad en sí misma pero al mismo tiempo está haciendo aquello que le corresponde que es señalar que aquello no es verdadero. 

Las oraciones en general, dice el Maestro, tienen dos significaciones:

  1. Cuando recibe la capacidad de significar
  2. Como está diseñada para significar

La primera, si bien es una función de la oración, la verdad es que la segunda es la que siempre actúa. Ya sea afirmativamente o negativamente, la oración está diseñada para significar lo que quiere significar. Por ejemplo, una oración como ''es de día'' cumple perfectamente la función de significar aquello que es; sin embargo, cuando digo que ''es de día'' y no lo es entonces estoy usando mal la función de la oración.

Otro ejemplo sería decir: ''el hombre es un animal'' y ''el hombre no es una piedra''. En este caso, la primera oración significa correctamente que lo que es es, mientras que la otra establece que lo que no es no es. Si se hace de modo contrario (lo que es no es y lo que no es es) entonces caeríamos en un error y no podríamos 

Esto sería todo en cuanto a la significación de las oraciones en cuanto a la verdad.

Capítulo III: La verdad del pensamiento

Los pensamientos también pueden ser falsos o verdaderos, y esto se expresa cuando pensamos en que una cosa puede ser y no puede ser. Por lo tanto, quien piensa que lo que es es, estará en lo correcto y quien piensa que lo que no es no es también estará en lo correcto. 


Capítulo IV: La verdad de la voluntad

En la biblia dice el siguiente verso:

''El (el diablo) ha sido homicida, y no ha permanecido en la verdad''
(Juan 8:44)

Como vemos, la biblia dice que es el diablo quien persiste en la mentira. El diablo estuvo en algún momento en la verdad y luego deserto de ella para estar en la mentira. Por lo tanto, la verdad también se establece como algo de voluntad.

El Maestro le relata todo esto al estudiante, y es ahí cuando el Estudiante dice que la verdad de la voluntad subyace en la rectitud del ser humano (rectitudo). Si el diablo no hubiese desertado de la verdad, no habría pecado y el pecado se comete por falta de rectitud. 

Capítulo V: La verdad de la acción natural y la no-natural

No solamente la verdad está en acciones naturales sino que también en aquellas que no lo son. Ya sabemos por el capítulo anterior que la verdad está en la rectitud y la rectitud es una acción. 

Tenemos aquellas acciones que son naturales como la del fuego cuya acción se centra en calentar las cosas. Cuando el fuego cumple su función de calentar un objeto, entonces el fuego hace lo que le es apropiado, y por lo tanto, este hace lo que es recto. Esta sería la acción natural.

Por otro lado, tenemos la verdad basada en la acción no natural la cual es muy fácil de entender si consideramos lo que dice el Maestro. Por ejemplo, cuando se dice la frase ''es de día'' y resulta que sí es de día. Ahí está la acción no natural.

Capítulo VI: La verdad de los sentidos

Esta es una pregunta que en tiempos de Platón hacía mucho sentido ¿Nos engañan los sentidos? La respuesta naturalmente es que sí, pues no siempre vemos lo que verdaderamente es. Por ejemplo, cuando se ve un objeto a través de un vidrio, el objeto puede cambiar de forma o de color y en la realidad vemos que no es así. 

Bajo esta observación, el Estudiante dice que hay tanto mentira como verdad en los sentidos. Sin embargo, el Maestro dice que esto no es en todos los casos. Aún más, el Maestro asegura que más que los sentidos es nuestra opinión la que nos engaña.

Así pasa cuando nos asustamos de una estatua de dragón la cual no puede hacernos daño alguno o cuando confundimos a una persona con otra. No es que la vista nos haya engañado, sino que más bien es el juicio

De hecho, en el ejemplo del ojo viendo a través del vidrio es verdad que cambia de color, pero esto es un efecto natural de aquellas cosas. No nos engañan porque esa es la propiedad de todo aquello. 




Capítulo VII: La verdad en el ser de las cosas

Siendo que la verdad está en el Ser Supremo y este es la verdad, entonces la verdad de las cosas es el mismo Ser Supremo. Por lo tanto, todo lo que existe es verdadero, y lo que existe falsamente no existe definitivamente. 

De esto además se deriva que al estar el Ser Supremo en todas las cosas, también se dice que las cosas son rectas (rectitudo). Por lo tanto, todas las cosas que existen son tanto rectas como verdaderas en cuanto está el Ser Supremo en ellas.

Capítulo VIII: Los distintos términos de ''deber'', ''no deber'', ''ser'' y ''no ser''

Sin embargo, ¿cómo podemos decir que las cosas son verdaderas y cómo deben ser siendo que hay algunas que son evidentemente falsas?

Una de las cosas que el Estudiante dice es que no es posible que Dios conceda que una cosa que el mal deba ser puesto que el mal es el no deber. Pero al mismo tiempo, el mal existe y por lo tanto se crea una confusión porque a manera de existencia debe ser pero por su característica no debe ser.

El Maestro entonces lo cuestiona y le pregunta si es que Dios ha hecho algo malo entonces. También explica que es Dios quien permite a los hombres bajo su propia voluntad hacer el mal. ¿Pero cómo se explica que el bien y el mal están en un solo ser si se dijo que todos los seres eran buenos?

El Maestro responde diciendo que los seres se basan en dos acciones: activas y pasivas. Toda acción necesita algo activo y algo pasivo. De ahí que el pecador reciba su castigo, pues quien castiga al pecador es el activo mientras el pecador es el pasivo. Ahí se tienen dos acciones realizadas al mismo tiempo, lo cual además nos habla de la rectitud en ellas.


Capítulo IX: Toda acción significa o bien algo verdadero o algo falso

En efecto, la bondad y la verdad también están en las acciones realizadas. Por ejemplo, si vas por un camino y vez algunas hierbas pero no sabes cuales son venenosas y cuales no, y luego vez a una persona que sí sabe y comiéndose la saludable diciendo ''come de esta hierba'' y te ofrece la venenosa ¿sería un acto de verdad? Por supuesto que no. 

Lo que quiere decir el Maestro al Estudiante, es que un acto verdadero es un acto moral. Y como la verdad tiene que ver con la rectitud, entonces debemos decir que el hombre debe dedicarse a este tipo de actos: morales, verdaderos y rectos que en fin los tres serían la misma cosa. 

Capítulo X: La Suprema Verdad

Todo lo que es verdadero es aquello que está en el Ser Supremo. ada fuera de él es verdadero, por lo que el acercamiento a él nos llevará a la verdad. Ahora ¿puede tener la verdad u comienzo y un final? De ninguna manera, pues si fuera así entonces la verdad nunca fue tal. Al contrario, sería verdad y luego no lo que es absurdo. 

Así, tanto el Ser Supremo como la verdad se entienden como cosas que no tienen un comienzo ni tampoco un final. 

Conclusión

Imposible ignorar todo lo que ha dicho Anselmo. Aunque esto no se vincula a sus principales teorías sobre la existencia de Dios, nos deja un largo camino que recorrer sobre el tema de la verdad. Me pareció interesante la observación que hizo sobre los sentidos, pues por muchos siglos se ha dicho que los sentidos nos engañan totalmente, pero aquí vemos algunos ejemplos en los que no nos puede engañar. 

sábado, 9 de junio de 2018

Historia de los árabes (Segunda parte: La llegada de Mahoma).

Seguimos con la segunda parte de la historia de los árabes, esta vez con la historia de Mahoma y la llegada del Islam. Este puede ser uno de los hechos más decisivos en la historia de Europa y el mundo, pues una nueva religión viene a apoderarse de todo lo establecido que hace algunos años había hecho el Imperio Romano con el cristianismo. Esta vez tenemos a un protagonista diferente que nos viene a dar la lección del Islam y sus características. Veamos esta segunda parte en Filosofía Apuntes. 

LA HISTORIA DE LOS ÁRABES


SEGUNDA PARTE: LA LLEGADA DE MAHOMA

La vida de Mahoma

Los comienzos de Mahoma

A fines del siglo VII, la península arábiga se conforma para dar nacimiento a una nueva identidad: el Islam. Este concepto era traído por quien se consideraría el mensajero de Dios: Mahoma

Mahoma pertenecía a la tribu de los Quraish quienes tenían relaciones con las ciudades de La Meca, La Kaaba y Siria. Básicamente lo que se decía de él es que era un comerciante, y junto con su esposa Jadiya se dedicaban a los negocios. 


Aproximadamente a los 40 años de edad recibió un mensaje en aquellos días que vivía solitario en las montañas. Un ángel lo exhortó a convertirse en el mensajero de Dios. Mahoma comenzó a recibir estos mensajes y los relato a quienes estaban cerca de él. Dios es el cielo, Dios castiga, el cielo y el infierno existen, etc.

Es en ese minuto donde surge la escritura del Corán, el texto sagrado de los musulmanes que fue escrito por Mahoma gracias al arcángel que le dio el mensaje.

El nombre asignado a este Dios del que hablamos era justamente ''Alá'' que era el mismo Dios que tenía la cultura preislámica. Los que se sometían a la doctrina de Alá serían llamados musulmanes y la religión sería llamada islam, que viene de la misma raíz lingüística.



Las dificultades de Mahoma

Mahoma había conformado un pequeño grupo de creyentes lo cual le valió mucha difamación. Su tío, quien era su protector, recibía los reclamos constantes de las otras familias. La razón de esto era porque Mahoma no aceptaba a los otros dioses ya que no tenían nada en común con Alá. 

Su situación se fue agravando más hasta que finalmente tuvo que irse hacia Medina donde los ansares (ayudantes) lo recibirían y lo apoyarían. Esta época de Mahoma será la llamada égida donde él y sus seguidores se resguardarían del peligro en La Meca. Mahoma pudo llevarse bien con los cristianos y los judíos, pero a medida que crecía su influencia éste se veía cada vez más arrastrado a una guerra con los Quraish. 

De vuelta a La Meca y muerte

En el año 629 Mahoma no encuentra resistencia en La Meca lo que significó que ahora sí podía peregrinar a su lugar de nacimiento. Sin embargo, Medina seguía siendo la capital donde Mahoma ejercería el poder. 

El año 632 sería el último año en que Mahoma visitaría La Meca donde además se despidiera de todos los que le rodeaban. 

Comunidad árabe

Umma

Si bien la comunidad árabe estaba definida antes de la llegada de Mahoma, cuando éste estuvo al mando se organizó de mejor manera de como estaba. Esta comunidad fue llamada ummah porque reconocían a Dios como salvador. No era la riqueza o el status social lo que los definía, sino que más bien era el grado de fe que tenían. 

Mahoma se convirtió en el nuevo Jeque de la ummah pues todos pudieron observar la habilidad que tenía para relacionarse con todos, incluso con los beligerantes de La Meca. También intentó establecer matrimonios con los de La Meca para poder entrar pasivamente en el territorio. 

En fin, la ummah de Mahoma se enfrentó a los que no apoyaban el islam como judíos y cristianos, que posteriormente debieron pagar para su protección, lo que hoy conocemos como dhimma. Se enfrentó a los enemigos de La Meca y a los otros restantes de Siria.

Los problemas de la sucesión

Antes de la muerte de Mahoma se hablaba sobre la sucesión del mismo, pues ni los líderes musulmanes escogieron un líder ni Mahoma estipuló nada sobre aquello. Por un lado, los antiguos habitantes de Medina que eran los ansares escogieron a su propio líder, pero mientras esto ocurría la comunidad de seguidores de Mahoma (Mohajir) quisieron tener un líder que gobernara en todo el territorio árabe: ese hombre sería Abu Bakr, quien además el padre de una de las esposas de Mahoma

Conclusión

Esta es una entrada muy similar a la que hicimos de la misma biografía de Mahoma, aunque un tanto diferente en la redacción y en la forma de relatarlo. Tenemos aquí un período de rebelión y de expansión posterior del territorio árabe bajo la bandera del Islam. Nos falta describir como es que nace este nuevo Imperio y cómo éste se acerca a los grandes brazos de Europa. No pocos problemas traerán los musulmanes al sur de Europa y no solo aquí sino que en otros territorios más...

viernes, 8 de junio de 2018

San Benito de Nursia - Vida y obra (480 - 547)

Conocido como un santo por la Iglesia Católica, Benito de Nursia fue el fundador de la orden benedictina que dio origen a los monjes benedictinos. De dicha orden han surgido valiosos filósofos y religiosos a considerar, entre ellos San Anselmo de Canterbury que es el filósofo que hemos estado viendo en los últimos apuntes de filosofía. En los siguientes apuntes de filosofía veremos su vida y obra, y el legado que ésta dejó a la humanidad. 

San Benito de Nursia

Primeros años

Vida en Roma

Benito era el hijo de un noble romano de Nursia (actual Umbría) que lo envió a estudiar a las escuelas de Roma. Benito vivió los álgidos momentos en que Roma se destruía y comenzaba a nacer una nueva autoridad papal medieval. 

Sin embargo, Benito se vería decepcionado por la vida que encontró en Roma y decidió retirarse de allí. Ya joven Benito se retira a Enfide en las colinas de Simbruini donde justamente conoció a Romanus de Subiaco, quien era un ermitaño dueño de un monasterio.

Romanus aceptó a Benito en el monasterio que estaba ubicado en Subiaco, una región en Roma Central. Benito pasaría allí 3 años en una cueva cerca de un lago viviendo prácticamente como un monje, aislado de la sociedad y la centralidad de Roma.

Vida como monje

Su popularidad se acrecentó y Benito fue persuadido por los monjes para ser un abad en el monte Vicovaro. Benito estuvo con los monjes en Vicovaro, pero su estricta disciplina provocó la molestia de algunos hombres que quisieron envenenarlo. La leyenda dice que habían envenenado su trago, pero Benito al santificarlo con una oración hizo que se rompiera.

Benito se vió obligado a volver a la cueva pero junto con él se llevó algunos discípulos para que se hicieran cargo de 12 monasterios, fundados por el mismo Benito. En el año 530 funda el gran monasterio en Monte Cassino entre Roma y Nápoles.

Muerte

Benito de Nursia muere en el año 547 no mucho después de la muerte de su hermana Escolástica y fueron enterrados en el mismo lugar. Desde ese momento, Benito fue canonizado por la Iglesia Católica donde también es venerado. 

Legado

La Regla de San Benito

Uno de los legados más importantes que tenemos de San Benito de Nursia es ''La Regla de San Benito'', inspirada en sus tiempos de ermitaño donde él mismo reconocía los peligros de aquella vida solitaria.

El contenido de esta regla es numeroso y sería muy difícil tratarlo aquí. En general esta habla de los hábitos que los monjes deben tener, los cuales eran básicamente la vida del trabajo y la oración. Como lo dice su libro ora et labora el trabajo debe estar acompañado de comidas livianas y ayunos prolongados. 

Estas reglas fueron promovidas por Carlomagno en todo su Imperio para propagar la doctrina cristiana.

Conclusión

La vida de San Benito de Nursia nos es casi desconocida, pero algo de información tenemos en algunas fuentes. Su vida fue conocida mayoritariamente por el Papa Gregorio Magno, quien se preocuparía de escribir una biografía. Cómo habrá sido de estricta la Regla de San Benito que hasta sus mismos correligionarios quisieron envenenarlo por lo estricta que era. Aún más terrible sería pensar ese período solitario en que estuvo viviendo en una cueva de manera ascética. En fin, la vida de un hombre que llevó a la práctica todo lo que dijo.

San Anselmo de Canterbury y Gaunilo de Moutiers - Debate sobre el argumento ontológico.

Tenemos frente a nosotros uno de los debates más agitados del siglo XI, donde San Anselmo de Canterbury y Gaunilo de Moutiers discuten sobre la existencia de Dios. En primer lugar tenemos a Anselmo con su obra ''Proslogion'' que hemos visto anteriormente; y por el otro lado vemos a Gaunilo de Moutiers con su obra ''En defensa del idiota'' que veremos ahora en esta entrada. Debemos decir que Gaunilo no es ningún ateo o agnóstico ni algo que se le parezca. Es simplemente un monje benedictino igual que San Anselmo pero proveniente de Francia. Veamos lo que estos dos hombres tienen que decir.

Referencias:

(1) Aquello por lo cual nada más grande puede ser pensado.

Debate sobre el Argumento Ontológico
San Anselmo de Canterbury y Gaunilo de Mourtiers



En defensa del idiota
(Gaunilo de Moutiers)


Conceptos de Anselmo

Gaunilo parte del enunciado que el mismo Anselmo hizo en su libro ''Proslogion'':

''Dios es aquello por lo cual nada más grande puede ser pensado''

Este enunciado puede ser válido solamente por dos condiciones:

  1. Quien piensa en algo así ya tiene en su entendimiento a Dios.
  2. Quien piensa en algo así no solo comprende a Dios en el entendimiento, sino que también en la realidad. 
Estas eran las consideraciones que Anselmo hacía para probar la existencia de Dios, y que incluso este concepto lo podría comprender un idiota.

Objeciones del idiota

De acuerdo con Gaunilo el idiota podría tener las siguientes objeciones:

  • Considerando que puedo entender a Dios simplemente porque está en el entendimiento, ¿no se desprende de esta idea que cualquier cosa que se diga podría existir aunque sea falsa? 
  • Si algo que se entiende quiere decir que existe en la realidad, entonces deberíamos decir que no existe diferencia entre realidad y entendimiento. 
  • Ahora, si se dijera ''Dios no existe'' y eso puedo comprenderlo, entonces eso también sería una realidad. 

Otro de los puntos que plantea Gaunilo es el ejemplo que Anselmo da con el pintor. Este ejemplo consistía en decir que un pintor hace realidad sus pinturas de acuerdo al pensamiento que este tiene de ellas. Sin embargo, Gaunilo dice, ¿qué ocurre si esa pintura no coincide con la realidad planteada en el pensamiento?

Gaunilo en este sentido cita a San Agustín de Hipona:

''Cuando un escultor hace un busto primero lo tiene en su ''arte''. El busto que esculpe no está vivo, pero sí lo está su arte. En el arte del escultor existe el busto antes de ser creado''



La cita de San Agustín nos aclara inmediatamente la diferencia que existe entre tener algo en la mente y su realidad, y además el alcance que tiene esto con Anselmo

Inefabilidad de Dios

El punto que Anselmo hizo en su libro Proslogion puede sonar un tanto confuso. Recordemos que Anselmo aceptaba que el concepto de Dios era incomprensible y de ahí que él mismo se preguntaba ¿cómo es que puedo entender algunas de sus características? Anselmo responde que aquello se hacía con la intuición. 

Gaunilo insiste en la objeción pues si algo es inexplicable e incomprensible ¿de dónde proviene la idea de explicarlo? 

Gaunilo pone el ejemplo de un hombre desconocido del cual se habla, pero nada se sabe de él. Si bien de este hombre tenemos la referencia (es hombre), no podemos contar sus atributos y características por lo cual todo lo que imaginemos de él podría ser falso. 

Sin embargo, cuando se habla de ''aquello de lo cual nada más grande puede ser pensado'' no puede hablarse porque no cabe en el entendimiento humano, tal como lo dijo Anselmo. De acuerdo con Gaunilo, un ser que se piensa primero debe existir en la realidad y desde ahí podemos dar cuenta de que existe. 

Simil de la isla

Gaunilo utiliza el siguiente ejemplo para demostrar la ineficacia del argumento ontológico.

Imaginemos una isla en alguna parte del océano a la cual llamaremos ''isla perdida''. En esta isla habrá todo tipo de placeres y deleites que el hombre podrá disfrutar. Esta isla entonces existe en el entendimiento, por lo tanto existe en la realidad (según Anselmo). 

Ahora, si esta isla existe solo en el entendimiento, entonces cualquier isla que exista en la realidad será mejor que la que exista solo en el entendimiento.

Con esto, Gaunilo dice que al existir una isla que solamente pudiera existir en el entendimiento (isla perdida a la que nunca hemos visitado), es imposible que podamos conocerla y muchos menos decir si existe porque no tenemos pruebas de aquello. Al no tener certeza de aquello, entonces no es factible decir que una isla perdida existe.

Finalmente, Gaunilo dice que el resto del libro está bien y que no tiene ningún error a excepción de aquello. 


Respuesta de San Anselmo de Canterbury

Pensamiento y existencia

Anselmo responde a Gaunilo que de ser así, es decir, que su teoría no fuera coherente, entonces tendríamos que decir que:


  1. Dios no es aquello por lo cual nada es más grande.
  2. Dios no puede ser entendido por el pensamiento. 

¿qué tendremos que decir? ¿que no se puede pensar en aquello que es más grande que cualquier cosa? Gaunilo nos dice que lo que es pensado no necesariamente existe, pero Anselmo nos dice todo lo contrario: que lo que se piensa sí existe. La única manera en que esto puede existir en la realidad es sin un comienzo y sin un fin.

Además, aquello que existe, es decir, si decimos que existe, no podemos decir al mismo tiempo que no existe pues sería una contradicción. Cualquier cosa que pueda ser pensada a existir pero no existe aún, entonces puede comenzar a existir después. Por lo tanto, es posible que existe si es pensada a existir.

Por otro lado, cualquier cosa que pueda ser pensada pero no existe, si fuera a existir esta no sería capaz de existir (pues no existe). Luego, si aquello de lo cual nada más grande puede ser pensado posteriormente es pensado, entonces no podría existir en la realidad (porque ni siquiera puede ser pensado).

Supongamos que aquello por lo cual nada más grande no puede ser pensado es pensado. Si esto es así, entonces aquello que no puede ser pensado sería pensado lo cual es un absurdo. Por lo tanto, eso que nada más grande puede ser pensado, no puede ser pensado. 


Existencia en tiempo y espacio

Cuando algo no está a nuestro alcance de vista o de tacto, podemos decir perfectamente que no existe pues no hemos notado su existencia. Sin embargo, no podemos decir que no existe a causa de que lo ignoramos, pues si existe fuera de nuestro alcance, entonces existe. 

Si decimos que aquello por lo cual nada más grande puede ser pensado es algo que no existe, entonces no existiría en ninguna parte. Una cosa es decir que no puede ser pensado pero otra distinta es decir que no existe. Aquel ser puede no ser pensado, pero eso no significa que no exista. 

Además, si no pudiera ser pensado o entendido, entonces tampoco podríamos hablar ni siquiera de aquello. Debemos pensar que el idiota puede perfectamente entender el concepto de ''aquello por lo cual nada más grande no puede ser pensado'' con solo decirlo. Todo lo que es entendido está en el entendimiento.

Por otro lado, si aquello por lo cual nada más grande no puede ser pensado no existiera en el entendimiento, entonces se seguiría que algo más grande de lo que no puede ser pensado sí estaría en el entendimiento. Por lo tanto, si aquello por lo cual nada más grande no puede ser pensado estuviera solo en el entendimiento, sería entonces aquello por lo cual algo más grande sí puede ser pensado lo que es ridículo. 

Como conclusión, aquello por lo cual nada más grande no puede ser pensado no puede estar solo en el entendimiento sino que también en la realidad. 

Contra argumento al símil de la isla

En cuanto a lo que se refiere al ejemplo que da Gaunilo sobre la isla, queda claro desde un comienzo que la isla no solo existiría en el entendimiento sino que también en la realidad. En efecto, cuando se dice ''hay una isla perdida'' ya se está hablando de algo que existe.

Lo que quiere decir Anselmo es lo siguiente: cuando decimos que aquello por lo cual nada más grande no puede ser pensado, se dice y se acepta, entonces no estamos negando la existencia de ello; al contrario, estamos diciendo que eso existe. El problema sería tal que incluso no se podría pensar en que aquello(1) no existe.

Argumento de autoridad

En todo caso, si dijéramos que esto no puede existir en realidad, entonces tendríamos que negar la existencia de Dios. De hecho, sería imposible que un ser omnipotente y omnipresente no existiera teniendo estas características, o cuando se habla de una isla y que después no existiría a pesar de que puedo describirla. 

De esto se desprenden dos opciones:


  1. Pensar que algo no existe sabiendo que existe.
  2. Decir que algo existe y no existe a al vez. 

Por supuesto, las dos opciones no son válidas y tendríamos que desecharlas. Nos veremos obligados a aceptar que Dios existe por la sencilla razón de que sus características son existentes, son inteligibles hasta cierto punto;por lo tanto, ahí hay existencia. 

Por otra parte, cuando se dice que aquello es más grande que todos los otros, entonces estamos aceptando su existencia al relacionarlo con los demás existentes. 

Las cosas que son impensables o indecibles también tienen existencia, es decir, no porque sean impensables o indecibles no existen, pues estas palabras (impensable e indecible) ya nos están hablando de las características. 

Argumento contra la falsedad

Como dice Gaunilo, si un idiota pensara que algo falso existe solamente porque lo piensa (porque las cosas falsas se pueden pensar), entonces Gaunilo estaría en un gran error, según Anselmo

Dice Anselmo de Aosta que el idiota comprende bien lo falso, y si lo comprende entonces sabe que también existe. El argumento de Gaunilo quedaría ''opacado'', ya que la falsedad existe y además está en el entendimiento. 

Entendimiento a través de la manifestación 

¿Cómo decirle al idiota que comprenda a Dios? quizás no explicandole aquello de manera esencial, sino que demostrando su existencia a través de las manifestaciones de Dios: lo mundano. 

Por otro lado, incluso la negación de aquello significaría reconocer la existencia del mismo, pues no se puede negar algo sin tener existencia.

Conclusión

San Anselmo de Canterbury termina este tratado agradeciendo a Gaunilo los puntos favorables de la doctrina de Anselmo. También entiende que la crítica realizada al argumento ontológico se ha hecho de buena voluntad y sin ninguna intención de hacer daño. Como vemos, estos dos contendientes se respetan mutuamente el uno al otro, aunque sus miradas sean distintas. En mi opinión, creo que Anselmo quedó un poco más débil en sus argumentos que Gaunilo, sin embargo, este argumento nos ayuda a pensar y a desarrollar nuestra mente en relación a aquello que es desconocido.

domingo, 3 de junio de 2018

Nisi credideritis non intelligetis (Sin creer no se comprende)

Nisi credideritis non intelligetis 
(Sin creer no se comprende)

¿Qué es esta aseveración de San Agustín de Hipona al decir que sin creer no se comprende? Esta es justamente el modo en que San Agustín ve el entendimiento del ser humano que sin la autoridad no puede comprender. 

En efecto, el ser humano necesita de un guía para que pueda comprender las cosas del mundo. Por supuesto, este guía no necesariamente es un hombre, sino que puede ser también un libro o algún objeto que de información. 

Autoridad

El concepto de autoridad en San Agustín es muy simple de entender. Pensemos en que todo lo que sabemos lo sabemos por alguien más o por un objeto (la naturaleza por ejemplo). Podríamos decir de manera rousseauniana que el hombre aprende de distintas maneras. 

Sea por cualquier medio, para que el hombre pueda entender primero tiene que aceptar lo que entiende. Por ejemplo, si voy a aprender sobre la Guerra del Pacífico, primeramente necesito que me enseñen sobre aquello y creer en la información que me están dando. De lo contrario, si no creo lo que me dicen (o sino creo al menos como introducción) entonces estaré rehusando entender y por lo tanto no comprenderé nada. 

Por lo tanto, todos los seres humanos necesitamos la autoridad de un maestro para luego comprender. Esta autoridad de la que habla San Agustín no es más que la fe. En otras palabras, sin creer no se entiende; sin fe no se comprende. 

Esto sería entendido como el concepto epistemológico del entendimiento humano en San Agustín de Hipona.


Conclusión

El concepto de nisi credideritis non intelligetis contribuye totalmente a la teoría de la educación y el entendimiento humano. Hoy en día tenemos mucho acceso a la información por lo que se podría pensar que el hombre puede dudar de todo. No obstante, tarde o temprano el hombre deberá someterse a una autoridad intelectual para seguir comprendiendo las demás cosas que le rodean.