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domingo, 24 de enero de 2016

Aristóteles - La Retórica (Libro III: Organización del discurso).

Ya que hemos analizado de manera general y específica qué es la retórica y qué cosas se deben emplear en un discurso, resta analizar la organización y la forma que debiera tener el discurso. No podemos pronunciar ni una sola palabra si no sabemos cómo empezar o cómo organizar las estructuras para poder convencer de manera efectiva. Es crucial tener un orden no solo en esencia, sino que también en apariencia pues, si la audiencia no lo recibe de esa forma, no se podrá tomar en serio dicho discurso. Por otro lado, Aristóteles también nos hablará de las palabras que debemos usar, qué conectores emplear para juntar las oraciones y así maquillar el discurso, obviamente, sin salirse de lo verdadero.

Definiciones:

(1) Significa asombroso.
(2) Los yambos son una métrica en la poesía que se componen de sílabas; una larga y dos cortas. 
(3) El troqueo es una métrica en la poesía compuesta de una sílaba larga y otra corta. 

Referencias:

(1) Aunque en realidad, Aristóteles nombra al sofista Trasímaco de Calcedonia que hablaba sobre las maneras de provocar la piedad.  
(2) La prosa es una expresión que no está sometida ni a rima ni a versos. 
(3) La aurora de dedos rosados se refiere a Eos quien era diosa de la aurora. 
(4) Todas estas palabras han sido dichas por los sofistas, sobre todo Gorgias. 
(5) Puede resultar confuso; lo que pasa es que en español no hay una construcción similar al griego antiguo. 
(6) Estructura poética que trata sobre la combinación y ordenación de los versos. 
(7) La palabra campo en griego antiguo se dice ''agros'', mientras que yermo se dice ''argos'' de ahí que sean similares los miembros, pero en la traducción al español no podemos notarla.  
(8) La primera frase de la paromeosis es ''autón, paidion tatokenai'' y la otra es ''autón, paidion gegonenai''. 
(9) Para ver más información del entimema véase el libro II de La Retórica.
(10) Aristóteles menciona los cuatro tipos de metáfora en La Poética (aún no tenemos apuntes del libro). 
(11) Aristóteles se refiere a la típica estrategia que Sócrates usaba con sus contrincantes (sobre todo con Meleto). Meleto pensaba que Sócrates no creía en los dioses, pero cuando este dice que sí cree en que los semidioses son hijos de dios y Meleto responde que sí, Sócrates dice ''¿Así que es posible que alguien crea en hijos de dioses y no en dioses?''



La Retórica


LIBRO III: ORGANIZACIÓN DEL DISCURSO


Capítulo I: La voz del discurso

Ya hemos investigado de manera suficiente sobre las emociones que le discurso puede producirse en la audiencia y el carácter que el orador debe tener. Ahora falta analizar el ''cómo'' del discurso y para eso, enfoquemonos primeramente en la voz y la puesta en escena que el orador debe tener. 

En cuanto a la voz es necesario considerar si debe ser en voz alta, baja, normal, aguda, grave, intermedia y el ritmo que debe llevar. Por esto mismo en el estudio de la voz hay que considerar tres cosas:

  1. Volumen 
  2. Modulación
  3. Ritmo
El mismo Aristóteles nos dice que no ha existido ningún tratado que hable sobre estas cuestiones(1). Quizás porque los antiguos no consideraban tan importante la expresión dentro de un discurso, y sí, puede ser que no sea tan importante como el saber expresarse bien. Sin embargo, la expresión de un discurso es inevitable, algo que no se puede obviar y que es necesario aprender. 

En principio los poetas comenzaron con esta habilidad de saber pronunciar correctamente lo que hablan, pero saber expresarse y recitar poesías no es lo mismo

Capítulo II: Virtud y excelencia

Uno de los elementos más apropiados para alcanzar la virtud y excelencia en el discurso es la claridad. La poesía no representa una baja calidad o una falta de comunicación, pero no es apropiado para pronunciar un discurso. 

La poesía es una expresión majestuosa que se evade de la realidad para adornar un ''discurso''. Además, la manera perfecta para dar un discurso, no es a través de un texto preparado ni artificial, sino más bien desde una prosa(2) natural. En todo caso, si se quiere articular un discurso y pronunciarlo de todas maneras es de gran ayudar reemplazar las palabras complejas por las palabras de uso corriente. Las palabras raras, inventadas y poco usadas deben evitarse en el discurso. 

La única forma de conocer el pensamiento del individuo es a través de la palabra, es decir, el hablante da a conocer su pensamiento a través de la palabra, no hay otra forma. 

Metáfora

Para que la prosa suene natural bastará con usar palabras usadas, apropiadas y en algunos casos metáforas. Para los poetas será apropiado el uso de sinónimos y para el sofista el equívoco (pues es ahí donde ocurre su falsedad). 

La metáfora será lo mejor para embellecer un discurso, ya que son las únicas que tienen claridad, encanto y singularidad. Obviamente, siempre se debe escoger la metáfora apropiada en un discurso como por ejemplo, decir ''aduladores de dionisio'' a los artistas, pues recordemos que dionisio era el dios de la fiesta y el vino. Otro ejemplo es que a los piratas se les llame ''suministradores''.

Debe ser la metáfora una expresión cercana y no lejana de lo que se plantea decir. Por ejemplo, en la denominación de que los piratas sean suministradores, podríamos decir que en realidad lo son pues suministran riquezas a su país o a su hogar.  

La elección de palabras en la metáfora debe darse por su sonoridad y no por la realidad que estas tengan. Por ejemplo, decir que a aurora tiene dedos rosados(3) en vez de dedos escarlatas y mucho menos decir de dedos rojos. 

Los epítetos también son una buena forma de metáfora ya sea para mejorar o empeorar la imagen de una persona. Por ejemplo decir en vez de matricida, vengador de su padre la cual suena mucho mejor que matricida. Por otro lado, también tenemos los diminutivos para mejorar, alivianar o burlarse de la palabra que sea: ''insultito'', ''durito'' o ''tontito''. El epíteto y el diminutivo deben ser ocupados con moderación. 

Capítulo III: Frialdad del lenguaje

No es difícil notar cuando es que la frialdad se presente en el lenguaje. De todos modos Aristóteles distingue cuatro formas:


  1. Por las palabras compuestas: son aquellas palabras que en su unión tienen dos o más palabras. Por ejemplo, ''costa angostifranqueable'', ''rostrivariado'' o, ''musimendicantiaduladores''(4).
  2. Por palabras raras: aquellas palabras que ya están en desuso como ''mirífico(1) varón''.
  3. Por epítetos: aquellas palabras que de alguna manera embellecen la poesía, pero no siempre la prosa. Por ejemplo, ''blanca leche''; en poesía puede sonar bien, pero no en prosa ya que sabemos que la leche es blanca no es necesario decirlo. Aunque si se quieren usar, se debe tener cuidado y elegir un epíteto apropiado. Otros ejemplos son ''húmedo sudor'', ''leyes soberanas'', etc. 
  4. Por metáforas inadecuadas: aquellas metáforas que están sobrecargadas de sentido poético. Por ejemplo, ''vergonzosamente sembraste, dañina cosecha recoletas'' o ''La Odisea es el bello espejo de la vida humana''. 

Todas estas cosas quizás pueden ser adecuadas en la poesía, pero en absoluto para la prosa en el discurso.

Capítulo IV: El símil y la metáfora

¿Cuál es la diferencia entre estos dos conceptos? pongamos un ejemplo.

Símil: ''Se lanzó como un león''.
Metáfora: ''Se lanzó el león''. 

Obviamente, esta frase se refiere a un hombre y este hombre es Aquiles. Cuando usamos el símil establecemos una semejanza entre el sujeto y su acción, mientras que en la metáfora decimos que el mismo Aquiles era un león. 

El símil también es útil en la prosa pero debe usarse con moderación y cuidado para que no parezca algo poético, aunque, por otro lado, quien sabe hacer un buen símil puede hacer una buena metáfora y viceversa. 

Capítulo V: La expresión correcta

Aristóteles resume en 5 tipos las maneras de expresarse correctamente. 


1) 
Uso correcto de conjunciones: estas son aquellas palabras que unen y conectan oraciones o frases dentro de un párrafo. Por ejemplo ''por lo tanto'', ''por otra parte'', ''sin embargo'', etc. El uso de estas es imprescindible para dar cohesión al discurso y también para indicar las partes del mismo. 


2) Evitar los rodeos: consiste en no sobrecargar el discurso con largas introducciones. Se debe ir directo al punto. 

3) Evitar la ambigüedad: la ambigüedad es usada por quienes no saben qué decir y recurren a circunloquios que resultan asombrantes para la audiencia, pero que en realidad no tienen contenido valioso. 

4) Distinguir bien entre los géneros: se debe usar adecuadamente los pronombres personales en cada caso. 

5) Uso correcto del singular y el plural: no hay mucho más que decir sobre esto. Cada idioma tiene el uso del singular y el plural de forma particular. 

La idea de estos cinco tipos de expresiones es que la lectura o la audición de un discurso o mensaje sea claro y fácil de leer. 

Capítulo VI: Majestuosidad en el discurso

Veamos otros puntos que contribuyen a la majestuosidad del discurso.

1) Usar una expresión en vez de una palabra: por ejemplo, no decir círculo, sino que superficie equidistante de un centro. También  puede ser al revés siempre y cuando se esté ocultando algo vergonzoso. Suele pasar que aveces describir un proceso es mejor que decir sólo la palabra. 

2) No usar las metáforas y epítetos como poesías: ya lo hemos explicado.

3) Usar plural por singular: 

4) No unir dos palabras con un artículo: solo se puede hacer de la siguiente manera: ''de la mujer, de la nuestra'' y si se busca la concisión ''de nuestra mujer''(5).

5) Conjunciones: como mencionamos anteriormente, el uso de conjunciones usadas correctamente es clave. Si se quiere lograr la brevedad no se necesitarán las conjunciones. Por ejemplo: con conjunción ''habiendo ido y hablado''; sin conjunción, ''habiendo ido, habló''. 

6) Adición de cualidades a algo que no las tiene: se usa frecuentemente en la poesía también. Por ejemplo, ''una ventosa montaña'',  obviamente la montaña no tiene la propiedad de viento. 

Capítulo VII: Expresión de sentimientos

La expresión de sentimientos tiene que corresponderse con el contexto en que se desenvuelven. Se expresa con ira cuando los casos son vergonzosos e ignominiosos y se expresa con admiración cuando son todo lo contrario, sobre todo en hechos lamentables.

Esta manera de expresión es complementario al ethos descrito en el libro anterior, pues para cada edad hay que tener cierto discurso. Hay frases que afectan a todo oyente como por ejemplo, ''¿quién no sabe?'', ''todos saben'' y frente a estas frases todos asienten para no quedar en vergüenza. 

Una de las expresiones más eficaces es censurarse a uno mismo, es decir, reconocer las debilidades que tiene uno para obtener credibilidad por parte de la audiencia. Para esto deberemos ser convincentes en cuanto al tono de voz, por ejemplo, decir cosas blandas con una voz blanda y cosas duras con una voz dura, de lo contrario no habrá convencimiento. 

Capítulo VIII: Expresión de la prosa

La prosa no debe expresarse en verso porque de ese modo se notará artificial. Sin embargo, tampoco debe carecer de ritmo porque lo que es indefinido resulta desagradable para la audiencia. Recordemos que el discurso siempre tiene que ser algo fácil de entender y agradable. Entonces, la prosa debe tener ritmo más no métrica(6).

Clases de ritmo

Existen tres tipos de ritmos:

  1. Heroico: no es propio de una conversación y carece de armonía. Por ejemplo, La Odisea, La Ilíada, o La epopeya de Gilgamesh. Se compone generalmente de Yambos(2).
  2. Troqueo(3): es un ritmo parecido al de una danza desenfrenada. 
  3. Peón: es un ritmo que en realidad adopta varias formas. 

El ritmo que es más adecuado para la prosa es el tercero, el peón. ¿Por qué? simplemente porque no tiene una métrica de poesía, lo que es perfecto para la prosa. 

Capítulo IX: Expresiones continuas o Expresiones estructuradas

La expresión continua del discurso puede construirse a través de dos maneras: 


  • Coordinativa (o continua)
  • Correlativa (o bien estructurada)

La primera es continua en cuanto a que no tiene un lugar de término. Esta expresión coordinativa no produce placer, pues todos los que escuchan el discurso quieren saber cuál es el término. Un ejemplo de esto es la prosa porque esta aunque tiene ritmo, no tiene métrica y es indeterminada.

Por otra parte, la expresión correlativa es la que se distribuye en períodos. De hecho, ésta sí tiene principio y fin y por lo tanto, es la expresión más agradable porque deja claro sus principios y sus fines. Esta expresión por lo tanto es determinada. 

El período

Los períodos en la expresión correlativa se divide en miembros o es simple. 


  • En miembros: completa en sí misma, dividida y con la cual no se nos acaba el aire. 
  • Simple: consta de un solo miembro que puede ser corto o largo. 

En el período dividido por miembros veremos que hay dos tipos de estructura: 

Yuxtapuestas: son las que presentan a cada miembro como similar de otro miembro. Por ejemplo:

''A menudo admiré a los que convocaron las fiestas nacionales y a los que instauraron las competiciones gimnásticas''.

Antitéticas: son las que presentan a cada miembro como contrario del otro miembro. Por ejemplo: 

''Beneficiaron a unos y otros: tanto a los que se habían quedado como a los que los acompañaron; a éstos, porque les consiguieron un territorio mayor que el patrio, a aquellos porque les dejaron una patria que daba abasto para todos''. 

Entre los dos miembros el más agradable es el antitético, pues describe de manera comprensible el discurso. 

Se recomienda que en el período simple sus miembros no sean ni muy cortos ni muy largos. Esto se debe a que si sólo usamos miembros cortos daremos la imagen de tropezar con cada palabra y con miembros largos sólo parecemos que somos el discurso mismo, lo cual no es la idea. 

Pariosis y Paromeosis 

La pariosis refiere a que los miembros de una estrofa son iguales, mientras que la paromeosis se refiere a los miembros que son iguales solo en sus extremos:

Ejemplo de pariosis:

''Recibió de él un campo yermo''(7)

Ejemplo de paromeosis:

''Pensarías no que había engendrado un niño, sino que el niño que había nacido era él mismo''(8)


En realidad, estas dos características son muy parecidas a las rimas, solo que estan pueden suscitarse en cualquier parte de la estrofa. 


Capítulo X: Expresión ingeniosa

Aristóteles se propone investigar cómo armar una expresión ingeniosa para embellecer el discurso. Para esto debemos tener en cuenta el punto de partida que se plantea donde todo lo que se aprende con facilidad es algo agradable. 

Uno de los recursos retóricos más ingeniosos son los entimemas(9), pero para utilizarlos de buena manera se debe evitar la obviedad y la extrema dificultad en cuanto a comprensión del mismo. El entimema siempre será ingenioso si se considera la antitética:

''Pensando que esta paz, de interés común para los demás, era una guerra para el suyo personal''. 

Aquí tenemos tres componentes claves considerando la antitética. Tiene antitética porque anteponemos el concepto de guerra y paz; tiene metáfora porque la guerra ocurre ''en el interior'' del individuo y tiene nitidez pues es fácil para la comprensión. Por lo tanto, lo fundamental es considerar la antitética, la metáfora y la nitidez

La mejor metáfora que puede usarse es la proporcional(10).

Capítulo XI: Visualización retórica

La forma correcta para destacar una visualización retórica es ''poner ante los ojos'' del espectador, la actividad que se quiere describir. Por ejemplo, decir ''en la plenitud de su florecimiento'', ''pero tú que estás libre'', ''entonces los griegos lanzándose con sus pies'', ''echo a volar la flecha''.

Todas estas frases mencionan tanto metáfora como actividad, por supuesto, la metáfora debe ser apropiada y no muy evidente. 

Juegos de palabras y otros recursos

Para hacerse más claros y llamar la atención de la audiencia son de mucha ayuda los juegos de palabras.

Uno de ellos son los apotegmas las cuales son oraciones que contienen un contenido moral. Por ejemplo, ''la ganancia es insaciable'', ''si haces promesas, su incumplimiento no está lejos, ''la ociosidad es castigable''. 

Hay juegos de palabras y paradojas que también servirán para el ingenio, por ejemplo, ''marchaba con los pies calzados de... sabañones''. La idea es que no se diga lo que se espera, sino que algo metafóricamente similar, pero distinto en la lógica.  

La hipérbole también es un recurso efectivo, pues decir que ''parecía un sesto de moras'' cuando alguien tiene el ojo lleno de hematomas. En todo caso, las hipérboles solo son apropiadas para los jóvenes y no para los viejos. 


Capítulo XII: Generos de la expresión

Estos géneros se dividen en dos composiciones; la escrita y la hablada. La primera consiste en conocer muy bien el idioma que se quiere escribir, y la otra consiste en no callar lo que se quiere comunicar a los demás. 

Discursos hablados y escritos

La expresión escrita siempre será la más precisa debido a su planificación. El reconocimiento de dichos discursos escritos radica en que no se utilizan las conjunciones cuando se pronuncian. Por ejemplo, ''Vine, fui a su encuentro, le suplicaba''. Por otro lado, la repetición en el discurso también es un recurso propio de la expresión escrita. 

Además, esta expresión será mucho más útil en las asambleas, ya que en dichas reuniones no puede dejarse nada a interpretación, sino más bien dejar todo claro. La oratoria de exhibición y forense son las más adecuadas para la expresión escrita. 

La expresión hablada se tiene dos divisiones: el comportamiento y los sentimientos. Esta expresión sirve para los debates y la interpretación, aunque también puede utilizarse la repetición para expresar interpretación; por ejemplo,''ése es quien nos ha robado, ése es quien nos ha burlado, ése es el que nos ha traicionado''. 

Capítulo XIII: Partes del discurso

Fundamentalmente, las partes del discurso son dos; la exhibición y la demostración, ya que son en cierto sentido las más importantes. Ahora, si consideramos el discurso en su totalidad debemos tomar en cuenta por lo menos cuatro partes: 

  1. Exordio (o preámbulo)
  2. Proposición (o exposición)
  3. Argumento (o persuasión)
  4. Epílogo

De acuerdo con Aristóteles, el epílogo es la parte imprescindible del discurso porque si el asunto es breve o fácil de recordar se quita del discurso. 

En todo caso, la parte más importante del discurso en términos absolutos es el argumento, la proposición también es importante, pero el argumento es esencial. 

Capítulo XIV: El exordio (o preámbulo)

Todo comienzo de un discurso parte con el exordio, así como el preludio es el comienzo de la música. 

El exordio se usa en el discurso de exhibición ya sea para reprobar o alabar algo o a alguien.También puede resultar en el discurso deliberativo para presentar a alguien como virtuoso o decadente, con el motivo de convencer a la audiencia. Por último, puede ser forense porque el preámbulo puede expresar disculpas a la audiencia con el propósito de apelar a alguna solución. 

Llamada de atención

La atención es algo que debe esperarse en todas las partes del discurso; sin embargo, no es necesario usar el llamado de atención al principio del discurso, pues todos están atentos cuando se comienza un discurso. Algunas frases que plantea Aristóteles para llamar la atención son:

  • ''Hazme caso porque no te interesa menos que a mi''
  • ''Te diré algo tan terrible como nunca has oído''

Sobre todo en los discursos de exhibición es necesario que el oyente sienta que el elogio ha sido construido como si fuera para él. o algo familiar a él. 

Por último, la creación de un preámbulo da la sensación de que algo está hecho de antemano y con dedicación. Si no se construye se notará que el discurso es improvisado. 

Capítulo: XV: La sospecha

Es posible que en un litigio se le culpe a alguien de algún crimen o mala acción. Quien se encuentre en una situación similar deberá sembrar la sospecha entre sus oyentes para que se dicha inculpación se disipe. 

Veamos los argumentos con los cuales se puede resarcir la inculpación:

  • Alegar que el asunto no existe, que no es perjudicial para el oponente, que no es injusto, que no es importante, que no es vergonzoso, etc. 
  • Alegar que hay un error, mala suerte o razones de fuerza mayor. 
  • Alegar que el fin que resultó no era la intención, sino que otro. 
  • Alegar que el acusado también se encuentra imputado.
  • Alegar una generalización (por ejemplo, decir que por vestir así es adultero o adultera). 
  • Alegar una inculpación apresurada sin bases de evidencias.
  • Alegar a una acusación con otra (por ejemplo, que alguien que acusa no tenga mucha credibilidad). 
  • Alegar que la magnitud de la acusación derivaría en otros juicios. 
  • Enfatizar los méritos pequeños y los importantes pasarlos rápidamente. 

Estos son más menos los consejos que nos da Aristóteles en cuanto a la sospecha. 

Capítulo XVI: La proposición (o exposición)

Es en esta parte del discurso de exhibición donde se narran los hechos o las características de alguien. A veces no es necesario nombrar ciertos casos o a ciertas personas porque se conocen de manera suficiente. Por ejemplo, no es necesario hablar de Aquiles, pero sí de Calias pues este último no es tan conocido como Aquiles. 

No es conveniente hacer una argumentación rápida, sino más bien hacerla de forma moderada. No es la rapidez lo que se evalúa; es la calidad del discurso. En todo caso, quien sí puede narrar rápidamente es quien se defiende contra una acusación porque quien la expuso ya la explicó. 

Esta narración del discurso exhibición tiene que ver con los modos de ser. En efecto, sabiendo los modos de ser podremos clarificar cuál fue la intención de dicha persona a realizar cierto acto. Por otro lado, siempre hay que tomar en cuenta los modos de ser que existen en el propio orador, es decir, tener cuidado de cómo se va a expresar sobre ciertos asuntos porque pueden llevar a unos a la ira, a la indignación, etc. En fin, hay que conocer las consecuencias de los modos de ser. 

Finalmente, la narración no debe ir al comienzo sino que en la proposición del discurso y siempre se debe referir a hechos pasados. 

Capítulo XVII: El argumento (o persuasión)

Los argumentos surgen de los pleitos y estos pueden suceder por cuatro cosas. 

  1. Cuando se acusa de una acción que no ocurrió. 
  2. Cuando algo ocurre pero no ocasionó perjuicio.
  3. Cuando se hace algo malo, pero no hubo intención.
  4. Cuando se hace una acción que no fue injusta.

La pronunciación de los hechos debe ser siempre clara y precisa para que la audiencia no se siente confundida. Por otro lado, deben ser creíbles, pero si no lo fueran se deberá recurrir a la demostración

Los ejemplos pertenecen más al discurso epidíctico o de exhibición, mientras que el entimema pertenece al discurso forense. En el primero se habla de sucesos futuros que se ejemplifican con el pasado, y el segundo habla sobre situaciones que no son y que por lo tanto necesitan demostración. En todo caso, los entimemas no deben usarse para provocar una pasión, pues se tienen dos posibilidades: o se apaga la pasión, o el entimema no tendrá valor. 

Discurso ante el pueblo

Estos son algunos de los consejos que Aristóteles añade:

  • Si el discurso trata de los modos de ser, no buscar entimemas.
  • Evitar las digresiones, a menos que se introduzca un tema completamente diferente. 
  • El hombre de bien, más que riguroso debe mostrarse bueno. 
  • El mejor entimema es el refutativo que el demostrativo porque no es necesario demostrar cuando ya se han dado los razonamientos. 
  • Siempre se deben presentar las pruebas a nuestro favor en un juicio acusatorio. Luego refutar los argumentos del oponente. 

Todo esto servirá para la argumentación del discurso. 

Capítulo XVIII: La interrogación

Aquí tenemos nuevamente cuatro puntos sobre cómo plantear las interrogantes. 

  1. Cuando el oponente se contradice basta hacerle una pregunta para ponerlo en ridículo. 
  2. Cuando el oponente asegura algo y luego su adversario le hace admitir cosas evidentes por medio de una conclusión, además de hacer concordar con la opinión del adversario(11).  
  3. Cuando se pone en evidencia la contradicción del adversario.
  4. Cuando el oponente responde solo con preguntas sofísticas. 

Puede que aun con todo esto, el adversario pueda ganarnos en el debate. Es preciso para eso que si el adversario nos va a dirigir con una contradicción, hay que buscar la solución a eso y no dejar tiempo al contrincante de pensar otra respuesta. 

No se debe interrogar nunca después de la una conclusión, ni hacer la conclusión en forma de pregunta, a menos que la verdad esté de tu lado. 

La risa también será adecuada para acabar con la seriedad del argumento del contrincante. 

Capítulo XIX: El epílogo

Otra vez tenemos cuatro puntos en la estructura del discurso; esta vez en el epílogo.

  1. Convencer a los oyentes de que somos buenos y convencerlos de que el contrincante es malo. 
  2. Amplificar o atenuar los hechos en conveniencia nuestra.
  3. Producir determinadas emociones en el oyente para nuestra conveniencia. 
  4. Refrescar la memoria de los oyentes sobre lo que ha ocurrido. 

Todo esto es para resumir que los contrincantes han sido refutados por medio de los argumentos de la tercera parte del discurso. 

Conclusión

Queda más que claro que la retórica es el arte de persuadir y convencer al oponente a través de argumentos sólidos.  Ahora, se pueden tener argumentos sólidos, pero los modos de ser juegan un papel importante en la persuasión. En efecto, conmover puede hacer que la percepción del oyente cambie y se torne a nuestro favor, aplastando al rival. Es necesario notar que tanto los modos de ser nuestros como del oyente hay que tenerlos profundamente en cuenta para llegar a convencer. La estructura del discurso también es importantísima, pues sería ridículo empezar por el epílogo y terminar con la argumentación, todo debe tener su orden y con la retórica no hay excepción.

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