sábado, 30 de abril de 2016

Marco Tulio Cicerón - De Haruspicum Responsis (Sobre la respuesta de los Arúspices) (57 a.C.).

Los arúspices eran quienes se encargaban de la adivinación en la cultura romana. Estos adivinadores estaban en contra de Cicerón y pretendieron hacerle una trampa en complicidad con su peor enemigo Publio Clodio. No es de sorprender que al ya ser derrotado Clodio, éste quiera seguir insistiendo en perjudicar a Marco Tulio Cicerón cueste lo que cueste. La ambición por el poder se hace cada vez más grande y no escatimara en usar la propia religión en contra de su peor enemigo. Veamos que tiene que decir el más grande orador de Roma en respuesta a estos arúspices.

Referencias:

(1) Para más información véase De Domo Sua.
(2) Este cadáver fue Quinto Seyo. 
(3) Los arúspices eran adivinos religiosos del imperio romano que tenían origen etrusco.

De Aruspicum Responsis
Sobre la respuesta de los Arúspices

Contexto

Recordemos que Cicerón fue exiliado por Publio Clodio y regresó en gloria y majestad, gracias a la gestión de los senadores y el pueblo. Clodio había transformado la casa de Cicerón en un lugar público y de adoración a los dioses(1). Al regreso de Cicerón, Clodio, para desprestigiar al orador, hizo que se culpara a Cicerón de las desgracias del pueblo, pues nadie puede ocupar un lugar sagrado como su hogar. Los arúspices comenzaron a ''predecir'' grandes males para la república frente a este hecho, culpando a Cicerón de todo. 


Acusación de profanación

Como dijimos anteriormente, la casa de Cicerón fue modificada por fines religiosos una vez que el orador se fue al exilio. Publio Clodio aprovechó esa ocasión para advertir que se está cometiendo un ilícito, al vivir Cicerón en ese lugar. 

No obstante dichas acusaciones, Publio Léntulo y Quinto Metelo fueron los encargados de eliminar el carácter religioso de la casa de Cicerón, ambos en calidad de cónsules. Finalmente, es Clodio quien debería estar asustado porque su casa es la única donde hubo un muerto(2).

Los Arúspices(3)

Cicerón trata de mitigar la labor de los arúspices, en efecto, Cicerón dice:

 ''¿Qué acaso no podemos ser nosotros nuestros propios arúspices?''

En efecto, Cicerón no está de acuerdo con las adivinaciones; de hecho, hay un libro del orador donde explica lógicamente por qué las adivinaciones son inútiles. 

Uno de los motivos para que los arúspices piensen que vendrán terribles eventos para la república (a causa del sacrilegio de Cicerón), es el asesinato de unos embajadores. Sin embargo, Cicerón les recuerda el hecho de que Ptolomeo XII se había autoproclamado rey de Egipto, dejando serias consecuencias en la república en el reinado de Clodio. 

Otra de las tragedias es que han sido violadas la libertad y el juramento. Este ha sido otro de los presagios de los arúspices, pero Cicerón sabe muy bien de qué libertades y qué juramentos han sido violados. En efecto, Clodio fue absuelto por sus conjuras y el orador intenta meterlo nuevamente al calabozo; por eso dice que la libertad será violada.  


Conclusión

Pareciera ser que los arúspices fueron ''contratados'' o manipulados por Publio Clodio para perjudicar a Cicerón. Podemos ver como en política, el uso de los recursos religiosos no era un material a desestimar si se quería perjudicar a un enemigo. No obstante, el orador no se dejó engañar por lo fácil que era presagiar la poca inteligencia, y desesperación de Clodio al recurrir a estas prácticas. El ''destino'' (del cual Cicerón no creía) de Clodio se verá cerrado y oscuro por su propia violencia y maldad.  

martes, 19 de abril de 2016

Marco Tulio Cicerón - De Domo Sua (Sobre la casa) (57 a.C.).

A pesar de que las cosas materiales no significaban mucho para Marco Tulio Cicerón, ver su casa saqueada y luego quemada por sus adversarios fue un hecho duro de aceptar. Si alguien entra a nuestra casa y hace lo que quiere, en cierto sentido, es como si entrara en nuestra vida y tuviera todo el derecho de hacer y deshacer. Es así como se sentía el gran orador luego de la promulgación de la lex de exilio. Exacto, la misma ley se encargaría de perjudicar las propiedades de Cicerón. Sin embargo, cuando el orador llega a roma después de su exilio, sus bienes y su hogar son restituidos; en efecto, las casas de las figuras importantes de Roma no sólo tenían importancia personal e individual, sino que también política. Veamos que nos puede decir Cicerón sobre su hogar. 

Referencias:

(1) Es actualmente llamado pointe verde.
(2) Algunos historiadores dicen que esta amistad sólo tenía propósitos políticos. 


De Domo Sua
Sobre su casa

CONTEXTO

La lex de exilio promulgada por Clodio decretaba que la casa de los exiliados serían confiscadas junto con sus bienes. La ley fue cambiada luego de que se restituyó a Clodio y Cicerón pudo volver a Roma. La casa de Cicerón pasó a convertirse en un lugar público para adorar a los dioses. 

Agradecimientos

Siempre con su agradecimiento e influencia religiosa, Cicerón agradece a las personas que lograron restituir sus bienes diciendo que aquellas estaban inspiradas por los dioses. 

Críticas a Clodio

Cicerón arremete sin miramientos a Clodio, pues quien había sido culpable de todos sus males era él. Recordemos que Clodio aprovechó la gran crisis (que en cierto sentido provocó el mismo y sus secuaces) para hacer y deshacer en Roma. 

De hecho, los ciudadanos se ocultaban en el Capitolio(1) por temor a la escasez de hambre, a causa de una economía que estaba por el suelo. En todo caso, hay que pensar que cuando Roma estaba comandada por Clodio, la crisis era muy grave. Fue casi una guerra civil entre los ciudadanos y muchos senadores dejaron su puesto (incluso Cicerón). Todos estaban aterrorizados por lo que estaba pasando. 

Las bandas de Clodio se movilizaban por la ciudad en la noche causando estragos por las calles. Acusaban a Cicerón de aprovisionarse con el trigo, cuando ellos eran los que en realidad lo tenían guardado. Sin embargo, más temprano que tarde llega Gneo Pompeyo a arreglar la situación. En realidad Pompeyo ya había perdido la paciencia con Clodio, y desde ahí comenzó a restablecer el orden de la república. 

La alianza que tenía Cicerón con Pompeyo era inquebrantable. Ya hemos visto en otros discursos la amistad que se tenían el uno al otro(2).

Derecho Público

Antes de comenzar a hablar sobre las cosas de su casa y sus bienes, Cicerón cuestiona y critica la lex de exilio; para esto, el orador comienza por analizar el derecho de adopción.

Derecho de adopción

El derecho de adopción sólo podía ser válido para quienes no podían tener hijos. Luego de comprobar lo anterior se piden los motivos y su situación social y religiosa. 

Clodio fue un hijo adoptivo, pero su padrastro si podía tener hijos. Clodio mintió en todos sus datos para ser adoptado y pertenecer a los plebeyos, pues Clodio era de origen patricio para así perturbar todas las leyes. Fue adoptado por P. Fonteyo con la obvia aprobación de Julio César y en un comienzo por la aprobación de Pompeyo. Lo más curioso es que fue tanta la desesperación por un padre adoptivo, que el mismo padre era menor que él. 

Lex de exilio

De acuerdo con el discurso de Cicerón, nada hay escrito sobre su exilio, es decir, ningún documento o registro dice que se puede expulsar a un ciudadano y mucho menos a Cicerón

El orador nos dice que la ley de exilio es una ley sin importancia, pues nadie la respeta cuando se trata de lograr ambiciones políticas. Además, la ley de exilio prohibía que el senado o el pueblo hiciera volver al exiliado a su ciudad. 

En fin, todos los que se apoderaron de los bienes de Cicerón acabaron en procesos públicos y privados. 


Conclusión

Nada hay más importante que el hogar. Es el lugar donde están las cosas que se guardan y que se obtuvieron con mucho esfuerzo. Que un día para otro todo eso sea arrebatado es un signo de tiranía y despotismo. Evidentemente, el orador jamás se dejaría amedrentar por estas medidas y lucharía con todas sus fuerzas para volver, no sin acudir también a la ayuda de sus amigos. Lo discursos de Cicerón en cuanto a otras respuestas no termina aquí, ya veremos más adelante.

jueves, 14 de abril de 2016

Marco Tulio Cicerón - Post Reditum in Senatu (En agradecimiento al Senado) (57 a.C.).

Este es otro discurso realizado en agradecimiento al Senado, luego de que Marco Tulio Cicerón volvió de su exilio. Ya sabemos por la biografía del orador presentada en este blog, que Publio Clodio lo forzó al exilio dejando no más que destrucción de la institucionalidad republicana. En el Post Reditum Quirites habíamos visto que Cicerón arremetía con algunos senadores que no estaban de acuerdo con que el orador volviera, pues decían que sería un período de destrucción y sangre. Pareciera ser que en estos agradecimientos, Cicerón se muestra afectuoso con aquellos que si aceptaron su llegada desde el principio. Veamos al orador en su forma más noble. 


POST REDITUM IN SENATU
(EN AGRADECIMIENTO AL SENADO)


Los amigos políticos

Cicerón comienza agradeciendo al senado todo el apoyo que prestaron a su hermano Quinto y a la familia del orador en general. Muchos de los senadores y cónsules tenían problemas en traer a Cicerón a Roma, pues Clodio aún ejercía poder sobre la ciudad y estaba decidido a que el orador no volviera. 

Uno de los cónsules que ayudó más significativamente al regreso de Cicerón fue Publio Léntulo. Un amigo del orador que junto con Quinto Metelo hicieron posible (sin miedo a represalias) que Cicerón pudiera estar de regreso. Otro amigo fue Tito Ani, quien sería después el hombre que le daría muerte a Clodio. 

El encargado de que Cicerón volviera formalmente fue Lucio Cecilio quien promulgó la ley para que el orador estuviera de regreso. Junto con Lucio, Marco Calidio fue otro colaborador del regreso, votando a favor del advenimiento de Cicerón

Pretores

Luego de nombrar a los cónsules y abogados que lo ayudaron, Cicerón nombra brevemente a los pretores que acudieron en su ayuda. 

  • Gayo Septimio
  • Quinto Valerio
  • Publio Craso
  • Sexto Quintilio
  • Gayo Cornuto

Los pretores en realidad eran siete. Los otros no se nombran pues fueron enemigos del orador. 

Son incontables los hechos de bondad y solidaridad a Cicerón, que él mismo nos dice que es difícil nombrar a todas las personas que colaboraron con su regreso. 


Los enemigos políticos

Sin embargo, no sólo hubieron amigos para Cicerón, sino que también hubieron personas que no lo querían; cónsules como Cesonino Calvencio, quien Cicerón describe como un personaje sombrío y triste; no quiso aportar nada al regreso del orador. Otro de ellos fue Lucio Pisón quien trabajaba junto con Pompeyo. No gozaba de buena reputación.

Sus enemigos políticos querían reafirmar el espíritu de Catilina, tratando de restablecer la república a su favor; sin embargo, el tiempo nos les alcanzó, y Pompeyo jamás lo iba a permitir. 

Conclusión

Este fue un texto casi tan corto como los agradecimientos al pueblo. Vemos a un Cicerón totalmente agradecido con sus amigos que le permitieron regresar después del destierro de Clodio. Los enemigos hicieron de todo para que no pudiera volver; no obstante, dichos esfuerzos no sirvieron de nada, pues los amigos de Cicerón seguían siendo cónsules y senadores con mucho poder entre la aristocracia romana. 

sábado, 9 de abril de 2016

Marco Tulio Cicerón - Post Reditum in Quirites (En agradecimiento al pueblo) (57 a.C.).

Este escrito nos sitúa en la llegada de Marco Tulio Cicerón a Roma después de su largo exilio. El ambiente en Roma es terrible, pues la inflación ha dejado a la gente en la pobreza y la disensión social se acrecienta cada vez más. El encargado de enviar a Cicerón al exilio fue Clodio, pero el que lo regreso fue su amigo de toda la vida, Pompeyo. Este discurso de agradecimiento a los quirites (pueblo) es un agradecimiento al pueblo romano por recibirlo después de su regreso. Es un discurso sincero donde el pathos retórico de Cicerón se muestra a todas luces. 

Referencias:

(1) No se sabe la fecha exacta de la muerte.

POST REDITUM IN QUIRITES
(En agradecimiento al pueblo)


Principios de Cicerón

Cicerón comienza su discurso mencionando al dios romano Júpiter Óptimo Máximo diciendo que si hubiera hecho algún daño a su pueblo, recibiera todo el castigo merecido; de lo contrario, que el mismo pueblo y las autoridades tengan nostalgia de él mismo, y así fue. 

Agradece a su hermano Quinto Tulio Cicerón al haber estado junto a él, a sus amigos que lo estaban esperando y a su familia. Vemos a un orador explotando su lado humano, pues nos habla sobre la nostalgia que le producía estar lejos de su hogar y los suyos. En el discurso también nombra el desafortunado exilio que tuvieron que pasar Publio Popilio, Quinto Metelo, Gayo Metelo y Lucio Diademato. 

Familia

Su hermano Quinto se encargó de conmover al pueblo para que Cicerón pudiera regresar. Cuando Cicerón fue enviado al exilio, sus enemigos (sobre todo Clodio) mandó a quemar su hogar junto con su familia. Terencia, la esposa de Cicerón, murió bajo el poder de las bandas Clodianas que estaban en contra de Cicerón(1). 

Cabe destacar que Cicerón pudo volver a Roma no gracias a su familia (que por lo demás estaba amenazada por Clodio), sino que por sus amigos y el mismo pueblo romano. 

Amigos y enemigos

Muchos dieron la espalda a Cicerón cuando se fue al exilio. Los senadores y cónsules no quisieron meterse en la discusión y lo abandonaron. Luego pensaron que la llegada de Cicerón no podría suceder sino con un río de sangre entre los ciudadanos, lo cual no ocurrió en absoluto. 

Sólo fueron Ático y Pompeyo quienes ayudaron a Cicerón, diciendo que fue él quien había salvado al república. Recordemos que mientras el orador estaba exiliado, Roma sufrió un régimen militar donde se proscribieron a los ciudadanos que eran contrarios al gobierno. 

Hay una diferencia importante entre Cicerón y sus enemigos. El orador fue expulsado de su tierra por medio de las armas y volvió a través de sus palabras. Además, el orador nos dice que luego de su regreso no lo ha afectado los ánimos de venganza, al contrario, solo quiere colaborar con lo que siempre ha hecho, la oratoria. 

Finalmente, Cicerón agradece al pueblo romano la nueva oportunidad de colaborar en la república, y devolver todo ese cariño con su trabajo.

Conclusión

Ahora vemos a un Cicerón más humilde y cercano. Ya no está ese orador soberbio e indiferente con los acusadores de sus escritos previos. Recordemos que la violencia que sufrieron sus familiares por parte de Clodio fue un hecho terrible para él, y seguramente dio como resultado el agradecimiento que vemos aquí. Esto indica también una reestabilización de la República, pues se acaba el poder de Clodio. Posteriormente Clodio muere en un enfrentamiento con las bandas de Milón, a quien Cicerón no pudo defender perdiendo el caso.  

jueves, 7 de abril de 2016

Marco Tulio Cicerón - Pro Flacco (En defensa de Lucio Flaco) (59 a.C.).

Estamos situados en el año donde Julio César es cónsul. Son los años más duros para Marco Tulio Cicerón, pues recordemos que ambos eran de partidos distintos(Cicerón de los optimates y César de los populares). A Cicerón no le quedó más que trabajar en su oficio y tratar de criticar lo menos posible a la República. Con todos estos problemas, Cicerón defiende a su cliente Lucio Flaco quien es acusado de concusión en una de sus muchas administraciones. Sin duda es un buen discurso, pues a pesar de todas las cosas en contra, Cicerón logra una exitosa defensa que termina con la exoneración del acusado. Por cierto, de este texto nos quedan sólo algunos fragmentos reunidos por algunos intelectuales de distintas regiones de la república romana.

Referencias:

(1) Lo que es un punto fuerte contra la defensa de Cicerón.

PRO FLACCO

(DEFENSA DE LUCIO FLACO)


Contexto

Lucio Flaco era un político romano en los mismos tiempos en que Cicerón fue pretor (de hecho, Lucio Flaco también lo era). Fue acusado por Décimo Lelio Balbo en el delito de concusión contra la república. Obviamente, esta acusación tenía fines políticos contra los optimates, la imagen de Flaco era la misma que de Cicerón y César estaba dispuesto a deshacerse de él a como diera lugar. 

Defensa

La defensa comienza alabando las cualidades de Lucio Flaco, quien había administrado el sector de Asia de manera muy eficiente. Además, Lucio Flaco colaboró en detener las conjuraciones de Catilina en los tiempos que se descubrió ésta. 

Contra Lelio (Fragmento de Milán)

Este fragmento indica ya la reacción contra la acusación de Flaco, donde Cicerón considera que cualquier testigo de la provincia de Tmolo y Lórima que atestiguó la concusión no vale de nada. 

Además, la acusación no tiene en consideración toda la buena obra que Flaco realizó en África y en Roma en general, hasta los enemigos del mismísimo Flaco reconocen el gran liderazgo e inteligencia que tuvo Flaco en su administración. 

Cartas de Pompeyo y Hipseo

En esta carta se deja entrever también la labor como pretor que llevó Flaco a ser uno de los administradores más prestigiosos de Roma. Según Cicerón, la acusación que se hace a Flaco está hecha por un profundo resentimiento, de un partido que lo único que desea es llevar a cabo sus ambiciones políticas.

Senadoconsulto

En los tiempos en que Pompeyo había destruido a los piratas para salvar a Roma de la invasión, Lucio Flaco era un pretor que llevó a cabo la administración de la justicia en Roma. Fue un tiempo de gloria para la República, pero cuando Pompeyo murió comenzó a formarse un futuro incierto. 

Todo esto ocurrió mientras Cicerón era cónsul y Flaco pretor. Flaco, quien se encontraba en un escenario post-intento de invasión, tuvo que enfrentarse a más enemigos que asechaban la república después del mandato de Pompeyo. Pidió más remeros para aplacar la invasión y es justamente por esto la razón de su acusación; Flaco no da cuenta de ese dinero. 

Cicerón alega que fue una situación de emergencia y que esto no prueba un delito de concusión, pues Flaco no exigió dinero para la flota. Lelio hace de esto un delito porque la flota consume un gasto(1)

Acusaciones por ciudades

Ciudad de Acmonia

Uno de los acusadores de esta ciudad era Asclepiades; sin embargo, este ciudadano no contaba con la autoridad suficiente como para obtener credibilidad. Es descrito como Cicerón como un personaje vicioso y vulgar cuya opinión frente a la acusación no tiene ningún valor. 

Ciudad de Temnos

En esta ciudad el acusador fue Heráclides junto con Nicomedes y Lisanias. Flaco fue encargado de distribuir un dinero entregado por ellos para la construcción de un templo, pero esta situación parece no haber ocurrido, además de que estos acusadores no tienen una buena reputación (todo lo contrario), pues han pedido préstamos a Roma que nunca pudieron devolver. 

Ciudad de Trales

En la ciudad de Trales la acusación proviene de un ciudadano detestable (de acuerdo a la descripción de Cicerón) llamado Meandrio. 

La acusación trataba sobre unos dineros pertenecientes a los grandes fondos de la ciudad de Trales, los cuales estaban a nombre de Flaco. Ahora, Cicerón aclara que los dineros estaban a nombre del padre de Flaco y no él mismo. Por lo demás, Flaco siempre le dio todo al pueblo de Trales en cuanto lo pidió, nunca escatimo en gastos para ayudarlo. Por lo tanto, esta acusación no tendría efecto alguno. 


Otras acusaciones

El oro de los judíos

Los judíos de Italia enviaban oro a Jerusalén (2 dracmas) cada año. Se dice que Flaco prohibió que el oro se exportase desde Asia hasta Jerusalén. 

En ese tiempo, el general a cargo de Jerusalén era Pompeyo, pero este nunca hizo nada malo a la ciudada, ni siquiera ''tocó'' el templo (como diría Cicerón). En todo caso, el oro de Jerusalén, de acuerdo con los partidarios de Pompeyo y de Lucio Flaco se encuentran en el erario público. 

Conclusión

Ninguna de las acusaciones a Lucio Flaco surtieron algún efecto en la defensa de Cicerón. Las fuentes de dichos ataques eran del todo desconfiables, por lo que en cierto modo no fue un trabajo difícil hacerse cargo del caso. Todas estas acusaciones no intentaban más que socavar los sólidos cimientos del partido conservador (optimate), y así desprestigiar la imagen de Cicerón. Nuevamente el partido popular no puede lograr sus acometidos, pero no se rendirán hasta apoderarse del Senado. 

jueves, 24 de marzo de 2016

Marco Tulio Cicerón - Pro Archia Poeta (Defensa del poeta Arquías) (62 a.C.).

Tenemos aquí un discurso muy breve, pero no por eso deja de ser uno de los más bellos dentro de la obra del filósofo estoico. Este poeta tenía todas las de ganar dicho juicio, pues su defensor, además de ser Marco Tulio Cicerón, el juez de la causa era el hermano de éste gran orador; Quinto Tulio Cicerón. Esta vez no veremos un Cicerón con infalibles argumentaciones lógicas, sino más bien un orador que tiene suma cautela de no herir a los que están a favor de los acusados ¿por qué? Nada más que por fines políticos. De todos modos, este poeta que veremos a continuación no es romano, sino griego y acude al abogado para ser liberado de las acusaciones de un tal Gratio. Veamos de que va esta defensa. 

PRO ARCHIA POETA
(DEFENSA DEL POETA ARQUÍAS)


Contexto

Aulo Licinio Arquías era un poeta que escribía sobre las grandes hazañas de los generales romanos. Era de origen griego pues nació en Antioquía (actual ciudad de Turquía) y esto le causaba grandes problemas porque en ese tiempo (62 a. C.) hubo un sentimiento nacionalista, con el cual se condenaba a cualquier aque no fuera romano. Graco es quien acusa Arquias de no ser romano. 


Defensa

Cicerón comienza la defensa elogiando al gran poeta educado en Grecia junto a otros grandes intelectuales de la poesía. Luego viajó a Italia donde fue bien recibido y lo premiaron con la ciudadanía los de Tarento, Regio y Nápoles. Los cónsules de ese tiempo que eran Mario y Catón le dieron una acogida y se ganó la confianza de aquellos. 

Los registros presentados indican que Arquías es ciudadano romano. Se inscribió con muchos pretores de Italia que lo consideraron ciudadano romano. 

Está demás decir que el aporte al que ha contribuido Arquías al pueblo romano ha sido grata, pues es un intelectual que ha ayudado al estudio de la poesía. El mismo Cicerón confiesa verse interesado por el aporte del poeta. 

Sería realmente una equivocación condenar a Arquías el poeta, siendo que este mismo no hablado más que maravillas del pueblo romano. 

Conclusión

Un discurso muy distinto al resto que hemos visto. En efecto, Cicerón no hace una defensa basada en hechos inexorables, o con audaces respuestas retóricas, sino más bien, elogia la imagen del poeta quien ningún daño ha hecho a la sociedad romana. Sabemos que defendió a su cliente exitósamente, pues Aquías fue absuelto de la acusación injusta que se la dio Graco. Este problema también está presente en nuestro tiempo, pero de manera diferente. A muchos se les acusa de inmigrantes ilegales, pero es justamente esta gente que contribuye al país, incluso mucho más que los propios ciudadanos (por supuesto, no en todos los casos). 

domingo, 20 de marzo de 2016

Marco Tulio Cicerón - Pro Sulla (Defensa de Sila) (62 a.C.).

No, no es el dictador Sila que gobernó la república romana entre los años 88 a.C. y 80 a. C., de hecho, hablamos de Publio Cornelio Sila. Este ha sido acusado de conjurar con Catilina la vez que Cicerón escribía sus Catilinarias. Depende de nuestro orador que Sila salga libre bajo una acusación que seguramente le valdría la pena de muerte. En realidad el texto que analizaremos a continuación es bastante corto donde Cicerón pudo a duras penas defender a su cliente; pero a pesar de todo, Sila fue absuelto de todo cargo acusatorio. Veamos este texto tan controversial y rebuscado.

Referencias:

(1) Unas tribus galas muy belicosas.

PRO SULLA
DEFENSA DE SILA

Contexto


Al saber que Sila estaba involucrado con Catilina, el Senado lo despoja de la magistratura más importante; el consulado. Los del partido popular querían a toda costa desprestigiar al partido optimate. No se escatima en gastos para acusar a Cornelio Sila diciendo que estuvo involucrado en tal conjura. Es por esto que Quinto Hortensio y Cicerón defienden al ex- cónsul. 


Acusación

El acusador es Lucio Torcuato y nos dice que Sila ha estado por lo menos en dos de las conjuraciones de Catilina. Una tramada en el consulado de Lépido y Volcacio, mientras que la segunda fue realizada en el consulado del mismo Cicerón

Además, Torcuato agrega que Cicerón cae en una contradicción cuando acusó a Autronio de cohecho, pero ahora defiende a Sila por cohecho.  


Defensa

Muchos casos de cohecho (prevaricación) han ocurrido a lo largo de la historia de La República. Cicerón nunca ha defendido a los delincuentes que ciertamente han cometido cohecho, es más, siempre ha omitido dichos casos cuando se los ofrecen, a excepción de cuando él sabe que el individuo ha sido acusado erróneamente. Este sería uno de esos casos. 

En esos tiempos, de alguna manera las leyes institucionalizaron las prácticas de cohecho. Sila y Autronio fueron los ''conejillos de india'' cuando la ley se empezó a modificar y condenar estas prácticas. Autronio reaccionó muy mal (violentamente) ante la acusación y se mostró débil y desesperado, por lo que fácilmente fue condenado. Sila, por otro lado, fue defendido por Cicerón y Quinto Hortensio.  Por lo demás, Autronio si era un ''catalinario'', mientras que Sila se encontraba en los lugares claves de la conjuración (por lo que sería más fácil de defender que Autronio). 

Sin embargo, en la primer conjura de Catilina, la situación de Sila se aclaró gracias a la gestión de Quinto Hortensio. 

Sila también fue acusado de colaborar en la guerra contra los alóbroges(1), pero Lucio Casio quien era uno de los conspiradores contra Roma en ese tiempo, jamás nombró a Sila y sí a Autronio. De hecho, cuando se le preguntó si Sila había participado, éste respondió ''no sé''. Torcuato en su desesperación acusa a Cicerón de modificar los registros y borrar el nombre de Sila en la lista de los alóbroges, pero la verdad es que esto solo fue una calumnia. 

Era imposible que Sila hubiera estado involucrado en la conjuración de Catilina, pues a la hora de la conjuración Sila estaba en Nápoles y la conjuración fue en Roma. Por lo demás Cicerón jamás estaría dispuesto a defender a alguien que estuvo involucrado con Catilina, pues él mismo fue quien dejó al descubierto la conspiración.

Conclusión

Al parecer, la acusación a Sila podría haber sido en venganza a lo que pasó Autronio, quien, juzgado por pertenecer a la conjuración mientras por otro lado estaba Sila, fue condenado sin más remedio. Vemos aquí una faceta más humana de Cicerón, pues el orador jamás permitiría que un amigo (o un ciudadano) sea injustamente condenado por una causa que podría tener un revés. Más allá de la amistad que hubiera podido tener con el cónsul (del cual solo sabemos de su vida por el mismo Cicerón) nuestro orador es un aristotélico que defiende más por la verdad que por amistad.