sábado, 27 de enero de 2018

Al-Ghazali - El que libra del error (o Confesiones).

¿Qué? ¿Acaso tenemos frente a nosotros una homología al libro de ''Las Confesiones'' de San Agustín de Hipona? Bueno, la verdad es que mucho se ha comparado a Al-Ghazali con el filósofo del Imperio Romano, pues se dice que Al-Ghazali era el San Agustín árabe. Lo que tenemos aquí es una biografía del filósofo que no está exenta de pensamientos complejos y profundos. ¿Nos encontramos con la última obra de Al-Ghazali? No, aún quedan otros libros que nos darán más datos sobre la vida de este interesante filósofo. 

Referencias:

(1) La misma preocupación que tenía Descartes sobre el mundo onírico. 
(2) Seguramente Al-Ghazali no conoció a los teólogos romanos. 
(3) Teoría que nos recuerda al ocasionalismo descrito en ''La incoherencia de los Filósofos (Libro XVII)''. 
(4) Una teoría muy similar a las que San Agustín de Hipona refutaba en contra de los priscilianistas y donatistas. 
(5) Los ulemas eran aquellos musulmanes instruidos en las leyes del islam. Eran llamados también eruditos.  
(6) En la cultura árabe, el vino estaba prohibido por el Corán por ser una sustancia impura. 



El que libra del error
o Confesiones

Dedicación

Este libro va dedicado al hermano de Al-Ghazali llamado Ahmad, quien le pide que le explique todo sobre su pensamiento teológico. 

Iluminación

Objetivos

Desde pequeño, Al-Ghazali demostró un gran entusiasmo por encontrar la verdad de las cosas. Sin embargo, le llamó mucho la atención que los niños cristianos solo se dedicaran al cristianismo, así como los niños judíos solo se dedicaran al judaísmo. Al-Ghazali pensaba que primero que todo, lo que se debe buscar es qué es el conocimiento y luego poner a prueba este conocimiento en el Islam.

Método

Primero se deben investigar las cosas que están sometidas a los sentidos para luego corroborarlos con el intelecto. En efecto, los sentidos engañan a pesar de que estén bien desarrollados; por ejemplo, Al-Ghazali considera que el sentido de la vista es el mejor de ellos, y sin embargo este nos puede engañar. 

En este punto, Al-Ghazali sufre una especie de confusión ¿qué pasaría si no estuviera la razón en el hombre para determinar que los sentidos son falsos? ¿y si la razón se equivoca y los sentidos son los correctos? ¿y si tanto la razón como los sentidos tienen un arbitro que determina si son falsos o verdaderos?

Al-Ghazali pone como ejemplo el sueño. Cuando estamos soñando, tanto los sentidos como la razón son verídicos y el hombre confía en ellos una vez que está en ellos. Sin embargo, cuando despierta se da cuenta que ni la razón ni los sentidos de ese sueño eran reales(1).

Estos pensamientos para Al-Ghazali eran totalmente abrumadores pues no podía vivir sin el uno o el otro. Estuvo dos meses enfermo hasta que Dios le reveló el camino para comprender estos problemas. No obstante, la revelación no se dio por raciocinio sino por una especie de iluminación más allá de la razón. 

¿Cómo empezar entonces? reconociendo los principios de las sensaciones para luego ir avanzando hacia lo divino. 

Clases de buscadores

Para Al-Ghazali existen 4 tipos de buscadores:


  1. Teólogos: razonamiento independiente y especulación teórica.
  2. Esotéricos: conocimiento del imam infalible.
  3. Filósofos: lógica y demostración.
  4. Sufíes: los que tienen la Presencia, Visión y Revelación. 

Al-Ghazali comienza a buscar a estos tres tipos de buscadores de la verdad, no sin antes tener fuertes y profundas dudas. 

Teólogos

Una vez que Al-Ghazali investigó entre los maestros teólogos de su tiempo y otros anteriores, el filósofo pudo descubrir que estos hombres eran fieles al conocimiento y sus objetivos, pero no los objetivos que Al-Ghazali buscaba. Para Al-Ghazali, estos hombres preservaban el conocimiento para alejarlo de aquellos que no creían o no tenían fe en la religión. 

Esta ciencia surgió de la necesidad de contraargumentar a los herejes e infieles que contradecían las leyes sagradas. Sin embargo, los argumentos de los teólogos no fueron suficientes para satisfacer sus dudas. ¿Por qué? porque la teología es fe mezclada con razón, es decir, se busca probar por medio de la razón y ya Al-Ghazali nos decía que trataba de buscar algo más allá de la razón. 

Filósofos

Al-Ghazali los veía muy superiores a otros hombres, incluso a los mismos teólogos que, en opinión de Al-Ghazali, no refutaban las teorías de los filósofos(2)

Al-Ghazali se dedicó a estudiar a los filósofos de manera autónoma y los separó en tres grupos: 


  1. Materialistas: quienes no creen en Dios diciendo que todo proviene de la materia. 
  2. Naturalistas: estudiosos de las ciencias naturales y biológicas en las cuales reconocen el poder de un creador necesario: Dios. Sin embargo, con el tiempo estos se volvieron a resolver que el ser humano funcionaba a través de los humores. Esto los llevó a decir que la separación de los humores es lo que destruye al hombre así como su alma. Por eso, los naturalistas niegan el Cielo y el Infierno
  3. Teístas: entre ellos están Sócrates, Platón y Aristóteles. Estos tres hombres superaron a los materialistas y a los naturalistas, sobre todo Aristóteles quien corrigió a los demás. Sin embargo, hasta el mismo Aristóteles cometía sus herejías en su Metafísica. Mismo error que cometieron todos los seguidores árabes como Al-Farabi y Avicena 

Una de las ramas de la ciencia de la filosofía son las matemáticas, las que por supuesto no son religiosas pero tampoco niegan la religiosidad. Los errores que cometen estos hombres es no confiar en cualquier cosa que sea conjetural o no apodíctica. Como las matemáticas son apodícticas, la religión no tendría cabida en sus pensamiento lo cual es un grave error. Mismo error que cometen aquellos fanáticos religiosos que no aceptan las ciencias, siendo que el Corán no rechaza ninguna de las ciencias. 

Un ejemplo de esto es cuando murió Ibrahim, el hijo del profeta Mahoma, hubo un eclipse de sol. Los árabes creyeron que estos dos hechos tenían una conexión a lo que el mismo Mahoma dijo:

''El sol y la luna son dos señales procedentes de Dios que no se eclipsan por la vida o por la muerte de nadie'' 

De aquí vemos que el mismo Mahoma intenta alejar la especulación para darle paso a la ciencia. 

Por otro lado tenemos la ciencia de la lógica que es indiferente a la religión, pues sólo se dedica a afirmar, negar, demostrar ciertas aseveraciones. Sin embargo, esta ciencia se puede utilizar en forma de abuso para sacar provecho, y tratar de difamar a la religión y a otro tipo de disciplinas. 

Tenemos también la física que investiga todos los fenómenos naturales. Aquí tenemos la explicación de las causas y del movimiento de todas las cosas naturales, así como también el reconocimiento a la existencia de un creador único. Las causas no se deben a cosas naturales, sino que a un ser primero que es causa de todos los demás(3).

Inmediatamente después de la física tenemos la metafísica que es una de las ciencias que tiene más errores debido a su carencia de demostración. Aristóteles fue uno de los más influyentes filósofos en Al-Farabi y Avicena, por lo que todo el sistema metafísico árabe se basa en su pensamiento. 

Hay 3 cosas en que los Aristóteles y los árabes coinciden:


  1. Los cuerpos no resucitan. Los que reciben recompensa o castigo son los espíritus.
  2. Dios conoce los universales pero no los particulares.
  3. Profesan la eternidad sin principio ni fin.

Todas estas han sido herejías por parte de los filósofos pues si se admite que Dios es todopoderoso, tanto los cuerpos resucitan, como Dios conoce los universales y particulares, tanto como él creó la eternidad. 

Tenemos por otro lado la política que para los árabes está incluida la religión. Sin embargo, por otra parte se considera que se ocupa de asuntos mundanos de la organización de los ciudadanos. 

Finalmente tenemos la ética que se ocupa de describir las cualidades y el carácter del alma. Los filósofos siguen las mismas normas de los religiosos cuando se vuelven abstemios y alejados de los placeres. También cometen algunos errores cuando se posicionan en una sola doctrina refutando la otra. Los religiosos suelen tener su ética y la tratan de hacer incompatible con la ética filosófica, y los filósofos hacen lo mismo por su parte. 

Sin embargo, también es culpa de los que propagan la doctrina porque estos inducen y no enseñan a los demás. Quien quiera enseñar de buena forma tiene que ser como un domador de serpientes, el cual no se pone a tomar las serpientes frente a su hijo pequeño porque sabe que lo va a imitar. 

Esotericos

Viendo que en las ciencias filosóficas era muy difícil sostener la verdad, Al-Ghazali se pone a analizar el esoterismo y las grandes aseveraciones de maestros árabes que hablaban sobre la infalibilidad de algunos maestros. 

Los estoreticos árabes decían que se debía seguir a los maestros infalibles. Pero ¿pueden existir más de dos imames? ¿Acaso no es Mahoma al único que se le debe servir? En efecto, a él y al Corán se debe seguir. 

No obstante, Mahoma dejó a Alí como su sucesor y este dejó a lo que en ese tiempo se llamaran Califas. De estas si figuras han surgido cierto grupo de árabes que proclaman ciertas reglas para ser un perfecto imam. Sin embargo, ninguno de ellos ha podido construir la figura de un imam perfecto, por lo que es factible dudar siempre de ellos. Está bien tener la intención de enseñar como sería un imam perfecto, pero el imam perfecto ya lo fue Mahoma por lo que no es factible encontrar otro (4).

Los sufíes

Antes de hablar de lo que opina Al-Ghazali sobre estos hombres, debemos conocer brevemente lo que es el sufismo. 

El sufismo se dice de la doctrina islámica que va más allá de las leyes, es decir, es una doctrina mística y ascética. Son totalmente espirituales y sus pensamientos son mucho más profundos y asceticos dentro de todas las variantes del islam. Al-Ghazali se vio atraído por estos hombres quienes predicaban una teoría y la llevaban a cabo sin ningún problema: eran hombres muy consecuentes. 

Es cuando conoce a los sufíes cuando tiene su primera crisis existencial. Al-Ghazali tenía un futuro en la enseñanza de la doctrina, pero al mismo tiempo consideraba que la enseñanza que impàrtía era sólo para obtener fama y reconocimiento. No era lo suficientemente espiritual. 

Un día Al-Ghazali se sintió tan mal que ni siquiera pudo ingerir alimentos. Una vez que dejó su vida de placeres (que tampoco eran tantos) se mejoró y encomendó su vida a Dios. Abandonó Bagdad y entregó todas sus riquezas para quedarse con lo suficiente para vivir y alimentar a sus hijos. 

Llegó a Damasco donde se encerraba en la mezquita de la misma ciudad, así como también lo hizo en la mezquita de Jerusalén en Roca. Volvió a Bagdad a petición de sus amigos y sus hijos, pero con aires renovados pues sólo podía pensar en la espiritualidad. 

Sin embargo, Al-Ghazali no se aleja de los sufies si antes lanzar duras críticas también a sus cosmovisiones y pensamientos. 



La verdad de la profecía y la necesidad del hombre por conocerla

El hombre está hecho para conocer el mundo a través de sus sentidos. 

De acuerdo con Al-Ghazali, lo primero que fue creado en el hombre fue el sentido del tacto, luego el de la vista, después el del oído, luego el del gusto y finalmente el olfato. 

A partir de los 7 años el niño ya tiene discernimiento para comprender las cosas que están más allá de lo sensible. Con el tiempo el hombre va adquiriendo la razón y comienza a rechazar las cosas que en su opinión no le parecen. Aceptará o rechazará las cosas de la profecía dependiendo de la ignorancia que tenga, es decir, su ignorancia lo alejará y su sabiduría lo acercará. 

No obstante, Dios ayuda a los hombres a que puedan conocer las cosas inteligibles a través de los sueños. Los sueños premonitorios son la mayor prueba de que los hombres puedan captar los inteligibles. 

¿Cómo probar que existe la profecía? la construcción de la medicina, de la astronomía, de las matemáticas no se dieron por percepción sino que por inspiración divina pues la profecía va más allá de la razón y más allá de la percepción. ¿Cómo alcanzar a entender la profecía? por medio del sufismo que practicó Al-Ghazali. ¿Cómo identificar la profecía? bajo el relato de los milagros de Mahoma, como cuando este partió la luna en dos cuando estuviera llena. 

De vuelta a las enseñanzas en Bagdad

Al-Ghazali ha dado cuenta, después de haber tenido una experiencia espiritual con los sufíes, se dedicó a enseñar todo lo relacionado con la profecía. En este enseñar Al-Ghazali pudo identificar distintas razones del porqué la gente pierde la fe. 

  1. Los que se han enfrascado en la filosofía.
  2. Los que se enfrascaron en la vida del sufismo.
  3. Los que se enfrascan en el esoterismo.
  4. Los que son llamados Ulemas(5).

El filósofos interroga a todos estaos hombres para encontrar la razón de su alejamiento de la fe, y nos muestra un ejemplo en una conversación:


  • Al-Ghazali: ¿Cómo es que no cumples perfectamente la ley? si crees en la otra vida y no te preparas para ella y la vendes por este mundo, tal cosa es entonces una estupidez, pues tu que no vendes dos cosas por una, ¿cómo vas a vender la eternidad por unos días contados?
    Y si no crees, entonces eres un infiel, así que deja de buscar la fe y mira cual es el motivo de tu incredulidad oculta que es tu verdadera doctrina en lo interno, y que es la causa de tu osadía en lo externo aunque tu no lo declares abiertamente, al contrario, lo disimulas con una pretendida fe y lo ennobleces con la mención de la ley

  • Dice uno: si fuera necesario, observar esto así, los ulemas tendrían que ser los primeros en ello. Sin embargo, fulano, conocido como una persona virtuosa no hace la oración, otro bebe vino, otro se come las riquezas de las fundaciones piadosas y las de los huérfanos, otro se come el tesoro público y no respeta lo sagrado, otro ejerce el cohecho entre los cadíes y testigos.  


Otro hombre dice que puede prescindir de todo si ha alcanzado el sufismo, y otros tanto se justifican en sun sufismo falso. 


  • Un cuarto dice: la verdad es problemática, el camino a ella difícil y abundante la discordancia. Las doctrinas de unas escuelas no son mejores que las de otras. Las pruebas racionales son contradictorias y no merece confianza la opinión del que razona siguiendo su propio criterio.
    El que invoca la enseñanza del imam infalible,  en cambio, dictamina sin prueba alguna, siendo así el caso ¿cómo voy a abandonar la certeza por la duda?

  • Un quinto dice: yo no actúo imitando ciegamente a los maestros sino que he estudiado la filosofía y he percibido la verdadera naturaleza de la profecía viendo que su objetivo se reduce a la sabiduría y al interés general, y el fin de sus actos de culto a refrentar y restringir al pueblo en general de matarse, pelearse mutuamente y entregarse a las pasiones.

    Yo pertenezco a los sabios sigo la sabiduría y soy perito de ella por tanto puedo prescindir de la ciega imitación.

Todos estos que hablan lo hacen en base a la filosofía de Al-Farabi y Avicena. Sin embargo, todos ellos a pesar de seguir el Corán siguen faltando a él en la práctica.

El mismo Avicena decía ser un creyente de Dios y respetar todas las leyes, pero en la práctica hacía una excepción con el vino, decía:

''No bebo vino por placer, sino que por un tema de salud''

¿Cómo poder seguir las profecías de Dios en todos los sentidos pero dando excepción a una cosa tan pequeña como es tomar vino?(6). De todas estas cosas se tuvo que alejar Al-Ghazali para reflexionar y volver. No obstante ¿por qué volvió a enseñar si antes había considerado esto una arrogancia? El mismo Al-Ghazali dice que la renovación que tuvo en su viaje lo llevó a no ufanarse de la enseñanza. 

El mensaje final de Al-Ghazali es que hay algo más allá de la razón y de la fe que es la profecía. Si se cree en el islam y en el profeta Mahoma, y que éste fue capaz de realizar los milagros en el Corán, entonces no hay cabida a la razón para declararla juez, así como tampoco a los sentidos. La profecía es lo que prevalece por sobre todas las cosas. 

Conclusión

Más que una historia de vida, tenemos el pensamiento más íntimo de Al-Ghazali quien expresa toda su indignación contra los filósofos y los fanáticos religiosos, que no piensan en otra cosa que en su teología. Sin duda un tratado muy parecido a las Confesiones de San Agustín, (aunque este es más pequeño), pero dejando de lado definitivamente aquello que hemos venido desarrollando: la fe y la razón. Es primera vez que vemos como un filósofo se desprende de estos dos conceptos para dar paso al concepto de profecía.

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