viernes, 19 de agosto de 2016

Marco Tulio Cicerón - De Divinatione (sobre la adivinación) (45 a. C.).

De la adivinación es un breve escrito de Cicerón que consta de dos libros que describen la adivinación y cómo ésta está relacionada tanto con los dioses, como con los hombres.

Dentro del mismo, su hermano menor Quinto Tulio Cicerón, aporta algunos conceptos de genero que se utilizan a la hora de hablar de la adivinación junto con algunos hechos e historias de la época del Imperio Romano y de la antigua Grecia. Con estos hechos trataban de sustentar la veracidad, y la existencia de la adivinación sin dejar de lado su visión estoica del mundo; visión muy característica por cierto de quien fue senador de Roma.


Libros recomendados antes de leer:

- Platón: Critón.
- Platón: La república.
- Historia del Imperio Romano.
- Historia y cultura de la antigua Grecia. 


Simbología 


  • Traducción (Griego/Latín).
  • Referencia histórica.
  • Máximas.
  1. *Los griegos lo llamaban ματινήν (Matinín).
  2. *El mejor agüero.
  3. *Los griegos lo llamaban είμαρμενον (Eimarmenon= predicción).
  4. *Prodigios: Suceso extraordinario o sobrenatural que no tiene explicación razonable.
  5. Arúspices: Adivinos etruscos que basaban sus predicciones en las entrañas de los animales sacrificados.
*Referencia histórica:
  1. *Constaba en darle comida a unos pollos, si estos comían la offa (una especie de pasta) y no botaban nada al suelo, entonces eso era señal de buen augurio; por el contrario, si caía alimento de su boca, esto era un mal augurio.
  2. *Antigua ciudad de Grecia ubicada al sur de Magnesia.
  3. *Rey de Troya, aparece en el libro la Illíada de Homero, aguardando los dominios de Troya.
  4. *Filósofo griego y presocrático de la Antigua Grecia.
  5. *También conocida como Guerra Social, fue una guerra ocurrida en el Imperio Romano alrededor de los años 91 a. C.-88 a. C.



LIBRO I

- Cicerón se propone examinar la adivinación*, aludiendo primero a como los distintos pueblos hicieron uso de la adivinación, interpretando las señales que les daba la naturaleza.

Asirios: Interpretaban el curso y movimiento de los astros y les daban significados.
Egipto: Los magos del faraón podían predecir el futuro.
Grecia: El oráculo de Delfos. 
Cilicios: A través del canto y el vuelo de las aves.

- Se infiere que gracias a la influencia de los griegos y a la cultura de otros pueblos que practican (o practicaban) la adivinación, Cicerón comienza a dar justificación a la misma. Muy contrario a su predecesor Séneca, quien también siendo estoico no consideraba relevante el conocimiento del futuro e incluso, lo denostaba. 

- Debido a la influencia cultural, se deduce que si la adivinación existe, entonces los dioses también y viceversa; Sin embargo, se aclara que la naturaleza puede revelar el porvenir, sin la ayuda de los dioses. 

Por ejemplo: 
  • De la acumulación de las nubes en el cielo se puede predecir que lloverá. 
  • De los cantos de las aves se deduce que puede llover.


- Su hermano Quinto, explica que existen dos clases de genero en la adivinación:

Adivinación artificial: Basada en la correcta interpretación de los astros, de las aves, etc.
Adivinación natural: Basada en la interpretación de los sueños.

- Quinto explica que cuando ocurren hechos que nos indican augurios o predicciones, normalmente, ignoramos las causas de estos. No nos preguntamos por qué ocurren, sino que solo los tomamos en consideración y actuamos acorde al augurio. Es decir, en la adivinación, no es necesaria la explicación de las cosas que nos hacen crear predicciones.

- Por otro lado, existían métodos de adivinación que según nuestro autor, no presagiaban bien los hechos como en el ejemplo del Tripudium Solistimum**.

- A continuación, se comienzan a relatar todos los sueños que prueban la existencia de la adivinación, considerando tanto a los griegos (e incluso los sueños poéticos de algunos capítulos de la Odisea y la Illíada) como a algunos ciudadanos del Imperio Romano.

- Particular es la mención a los sueños de los filósofos en el cual se menciona que Platón, conversando con su amigo Critón, decía que Sócrates moriría a los tres días de haber estado en el calabozo.

''Refiere Platón que, encerrado Sócrates en una cárcel pública, dijo a su amigo Critón que moriría a los tres días, porque había visto en sueños una mujer de deslumbradora hermosura que, llamándole por su nombre, le citó este verso de Homero: 'Al tercer día de buen viento llegarás a Phthia'*.''

- Otra predicción relacionada con Platón, se encuentra en su vida personal, ya que Cicerón relata que cuando el filósofo era bebe, unas abejas se habían posado en sus labios. Esto se interpreto diciendo que la oratoria de Platón sería la más dulce.


Existe otra mención a Platón y su libro ''La República'', cuando se habla de los sueños y las partes del alma. Se habla de como el cuerpo, al verse embrutecido con el exceso de comidas y bebidas, afecta el alma de la persona haciendo que ésta tenga sueños grotescos; en cambio la persona que se entrega a la sobriedad y la templanza, no solo tendrá en su mente buenos pensamientos, sino que sus sueños serán más tranquilos y verídicos.


- Agrega Cicerón, que mientras el cuerpo está durmiendo, el espíritu no lo está y al contrario del cuerpo, esta lleno de vigor y fuerza. Pero mientras se está despierto, el espíritu queda encerrado por el cuerpo.


- De ésto se desprende las tres formas en que los filósofos describen como los hombres reciben los sueños de los filósofos:

  1. Cuando el espíritu prevé por sí mismo, en virtud de su afinidad con los dioses.
  2. Cuando comunica con las almas inmortales, que llenan el aire y que llevan, por decirlo así, el sello de la verdad.
  3. Cuando los dioses se dignan conversar con nosotros durante los sueños.
- Por otro lado, se nombra la palabra ''furor'' que es definida como ''la separación de nuestro espíritu de la materia, que luego se abraza en divino entusiasmo, excitada vivamente esta facultad, llámese furor.'' En pocas palabras, ''furor'' significa delirio profético.


- Hasta éste punto, se recogen otros dos géneros de adivinación que son el sueño y el furor. Esto prueba la creencia de que el espíritu está separado del cuerpo en cuanto aspectos divinos. 

- Cicerón recalca la importancia de los dioses en los asuntos que tienen que ver con lo venidero, bien dice que si no hay dioses, no hay augurios; Sin embargo los augurios existen; por lo tanto, los dioses también.


- Se vuelve a explicar que la cuestión principal no son las causas de la adivinación, sino decir si existe o no. Adhiere a esto, que sería muy difícil averiguar la causa de las adivinaciones.


- Cicerón nos habla del hado* como hechos que se van desarrollando de forma concomitante y que luego nos dan una predicción de las cosas; es decir, las cosas futuras no pasan de repente, sino que hay un desarrollo tras de ellas que finalmente nos hace dar cuenta que existen.





LIBRO II


- Se comienza un libro con un breve preámbulo sobre sus anteriores libros como: La naturaleza de los Dioses, Las Tusculanas, La República, La senectud, Hortensius, etc. Luego de terminado el preámbulo, se comienza la materia del segundo libro.

- Cicerón se pregunta si la adivinación afecta las cosas sensibles, afirmando inmediatamente que la adivinación no se ejerce en nada que sea objeto de nuestros sentidos, ni tampoco en las artes que también requieren sentidos; por lo tanto, en materias como la música, la medicina o la filosofía corresponderían las personas dedicadas a las mismas disciplinas (el músico, el médico y el filósofo).


- Sin embargo, su hermano Quinto responde que siempre va a ser mucho mejor que un adivino este cerca de un médico o de un piloto, ya que el podrá predecir lo que puede acontecer a un paciente (en el caso del médico) o una tormenta que se pueda aproximar (en el caso del piloto).


Inmediatamente, Cicerón responde a su hermano preguntándose si ¿Sera necesario que un adivino tenga que advertir al médico las cosas que acontecerán en su trabajo, siendo que el médico es una persona experta? Cicerón concluye que la adivinación solo es el presentimiento que está sujeto a la fortuna.


- Quinto responde aludiendo a que si bien, estas personas que deberían ser expertas en sus asuntos, muchas veces se equivocan incluso cuando hacen uso del raciocinio. Por otro lado, Quinto se pregunta ¿Que se entiende por que las cosas pasen accidentalmente, casualmente o por fortuna?. Quinto añade que no se pueden saber las cosas que pasan fortuitamente, incluso, ni los dioses podrían saberlo porque si lo supieran, el acto ocurriría infalible e inmediatamente, y si es de éste modo, entonces la fortuna no podría existir. Sin embargo, la fortuna existe, pero no puede hacerse predicción de las cosas fortuitas.


- Cicerón insiste que el adivino debería predecir infaliblemente las cosas fortuitas, aludiendo de que si ésta no es capaz de predecir las cosas fortuitas, entonces es totalmente inútil. Incluso añade Cicerón que cualquier tipo de predicción de las cosas futuras ya es inútil. Cicerón se pregunta: ¿Qué habría sido del Rey Príamo* si en su infancia hubiera sabido lo que le esperaba en la vejez? ¿Qué habría sido del Cesar al saber que lo iban a matar los senadores que el mismo había elegido? Por consiguiente, para Cicerón, la adivinación traería solamente desgracias puesto que el destino de los grandes héroes de aquellos tiempos, no fueron mas que desgracias.


En el caso de predecir los acontecimientos del porvenir, Cicerón dice que la interpretación de éstos, es de cada uno. Cada uno tiene su propia predicción de las cosas. Llamando a la adivinación un acto de arrogancia, Cicerón sugiere la siguiente cita de Demócrito*:


''No vemos lo que tenemos a los pies y queremos leer en los cielos.''



- Quinto responde diciendo que Cicerón solo se basa en los efectos que puede ocasionar la adivinación, y no en su razón y origen. El hermano de Cicerón, se refiere a que es actitud propia del filósofo, buscar la razón y el origen de las cosas, y no solo investigar los efectos de las cosas (en este caso la adivinación).


Desde otro punto de vista, Quinto ejemplifica el grado de asombro que tenemos cuando se sabe la predicción de las cosas y cuando no. Cuando los prodigios* son imposibles, no suceden; pero cuando si son posibles no nos da mayor impresión.


''Nuestro asombro ante las cosas nuevas nace de la ignorancia de las causas; pero en los casos ordinarios la misma ignorancia no nos produce admiración.''




  • Prodigios: Sucesos nuevos que causan asombro e ignoramos su causa.
  • Eventos ordinarios: No causa asombro y se ignora su causa.

- Cicerón argumenta que la causa está arrojada a múltiples posibilidades y que al mismo tiempo a estas se les dan atributos de ''señales''. Como ejemplo Cicerón nos habla del gallo cantor, debido a que su canto se aduce a muchas causas. Por lo demás, estas ''señales'' que los arúspicesotorgan a ciertos sucesos, son puramente subjetivos y su elemento esencial para que este se perpetúe, es el miedo. El miedo que se impregna en ciertos sucesos, hace que los presagios se crean y no se dude de ellos.


Otro ejemplo que Cicerón nos da, son las Guerras Mársicas*, donde los arúspices presagiaron terribles augurios después de ver a las ratas roer los escudos de los soldados; siguiendo la misma lógica, Cicerón recuerda cuando unas ratas roían su libro de La República de Platón, lo cual según los arúspices, serían malos presagios para la república.


En cuanto al conocimiento de la causa de las cosas, Cicerón nos dice que todo es producto de una causa natural y que las cosas que nos parecen que están fuera de los sucesos ordinarios, si bien pueden sorprendernos no están fuera de la naturaleza. Añade que si se conocieran las causas de las cosas que nos sorprenden y de las que no, entonces ni los terremotos, ni la lluvia, ni el fuego deberían sorprendernos. Por lo tanto, se afirma que Nada puede ocurrir sin causa, ni se hace nada que no pueda hacerse. No puede, por consiguiente, considerarse prodigio que suceda lo que puede suceder. No existen, pues, los prodigios. Cicerón dice que si lo raro fuera prodigio, un sabio sería un prodigio, ya que encontrarlo sería algo muy difícil.


Luego de explicada la inexistencia de los prodigios, ahora se propone examinar las cuestiones que tienen que ver con los sueños (en el sentido de predecir el futuro). En primer lugar, los sueños quedan reducidos a la misma interpretación que viene de la adivinación artificial; así como podemos atribuir de señales premonitorias al movimiento de las aves, al cantar o a su posición, también podemos atribuir a de señales a los sueños. Cicerón dice que los sueños no pueden predecir mejor que el médico las enfermedades, o hacernos dirigir mejor la navegación. De aquí su pregunta:


¿Quién sostendrá que el enfermo debe pedir la curación al interprete de sueños antes que al médico? 


Por otro lado, se trata de sacar el concepto de virtud divina a los sueños. Cicerón argumenta que los sueños no provienen de la divinidad ni mucho menos. Si los dioses quisieran enviar señales a los hombres del futuro, lógicamente lo harían durante la vigilia y no durante el sueño, donde la mayoría de las veces se olvidan o se recuerdan poco. No sería digno de los dioses hacer acciones inútiles como enviar señales de lo futuro en actividades del hombre donde nada puede recordar.


Finalmente, Cicerón advierte acabar con la superstición que muchas veces nos aleja del razonamiento y la naturaleza de las cosas. También advierte la diferencia entre la superstición y la religión de la siguiente manera: 

...Porque (y deseo que esto se entienda bien) destruir la superstición no es destruir la religión. Propio del sabio es respetar las instituciones religiosas y ceremonias de nuestros mayores: la belleza del universo, el orden de las cosas celestes nos obligan a confesar la existencia de una naturaleza superior, excelente y eterna, merecedora de la admiración y respeto del género humano...



Conclusión


Un libro bastante interesante con un mensaje muy claro del triunfo del razonamiento contra cualquier tipo de especulación creada por la cultura (sobre todo por la Antigua Grecia y el Imperio Romano). El destronamiento de la adivinación por Cicerón es tajante. No se admite ningún tipo de adivinación, ya sea por lógica o experiencia, ésta última, relacionada en cuanto al relato de los ciudadanos los cuales decían que preveían el futuro o simplemente tenían suerte. 

Sin lugar a dudas, se deja ver su posición estoica del mundo a lo largo de toda la lectura del libro. Si el libro por su título pareciera sugerir características o conceptos de la adivinación, mucho más que eso, sugiere una crítica fundamental en contra de los arúspices y adivinos de la época. 

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