domingo, 28 de agosto de 2016

Lucio Anneo Séneca - Consolaciones a Polibio (43 d. C.).

Esta es una de las últimas obras de consolaciones que Lucio Anneo Séneca realizará en vida, luego de escribir otras a su tía y a su madre. Polibio era un liberto de Claudio quien era el emperador en esos tiempos. Polibio había perdido recientemente a su hermano y Séneca al enterarse de esto decide crear estas consolaciones que veremos a continuación. Este libro no estará exento de algunas críticas para ciertos emperadores que no eran mucho del agrado del filósofo. Veamos de qué nos hablará el filósofo romano de la moral.

Referencias:

(1) Recordemos que la filosofía estoica postula que el dolor depende de nosotros y no de la naturaleza.

Consolaciones a Polibio


Nada es imperecedero

En efecto, nada es para siempre y la naturaleza se encarga de que así sea en la vida. Todo vuelve a ser como era antes, pues todos tienen como destino la muerte. 

¿Cómo se sentiría el hermano de Polibio si pudiera ver a su hermano sufriendo? Naturalmente se sentiría mal. Por otro lado, si su hermano quería que las personas a su alrededor se sintieran mal luego de su muerte, entonces el amor de su hermano no sería correspondido; si es lo contrario, entonces si es correspondido. 


Mantener las apariencias

Es importantísimo mantener las apariencias; en efecto, el capitán de una nave evitará estar triste para que su tripulación no estuviera triste y así trabajar de peor forma. Lo mismo tiene que hacer Polibio con su familia, no sólo debe mostrarse bien sino que también debe consolar a los otros. 

Nada le está permitido a Polibio, la felicidad de su familia depende de él mismo. Ni siquiera César pudo estar triste en sus momento de angustia porque, ¿qué podría pensar la república si el mismo dictador estaba mal? Polibio debe ser el desvelo de los que están durmiendo. Una vez que se ocultan las apariencias no se puede volver atrás. 

Hay que acostumbrarse a aceptar que la vida entera es un suplicio y que se debe aguantar. 


El verdadero lamento

Séneca le pide a Polibio pensar ¿por qué te lamentas? ¿por ti o por tu hermano?  Si es por el mismo, entonces el dolor y el lamento desaparecerán porque sólo bastará con alejarlos(1). Pero si se lamenta por su hermano, entonces Polibio hace algo totalmente ilógico. En efecto, ¿cómo nos vamos a lamentar por alguien que ya no sufre ni padece enfermedades? Claro, probablemente, tenía muchos bienes y podría haber disfrutado una vida digna; sin embargo, hay que pensar que ya no tendrá ninguna especie de dolor (ni de placer) que es lo que todos desearíamos en vida. 

Ninguna persona puede resarcirse de la muerte y eso lo tiene que tener claro, desde el día que algo o alguien nace. Por otro lado, el luto no debe ser distraído con pasatiempos inútiles o disfrutarlo por la desgracia de otros (comportamiento totalmente inhumano según Séneca). Los estudios serían una buena forma de distraerse del luto; en efecto, los escritos siempre serán una herramienta eficaz para recordar y expurgar también el luto.

Finalmente, Séneca aconseja a Polibio que recuerde a su hermano de la manera más alegre posible porque la mente siempre rehuye de los recuerdos tristes. Le recomienda también que hable sobre su hermano: sus anécdotas, sus dichos o sus pensamientos. 


Conclusión

Nuevamente viene a nosotros la filosofía estoica donde es el ser humanos responsable de su propio sufrimiento, y no la vida o la naturaleza como se puede pensar que es. La lógica siempre es que si el cuerpo es material y es susceptible a la muerte, no hay de qué quejarse o lamentarse pues es un proceso natural que a todos nos pasa. Sin embargo, a veces el pathos puede más que el propio logos y caemos en las lamentos que a veces son tan inevitables. 

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