martes, 19 de abril de 2016

Marco Tulio Cicerón - De Domo Sua (Sobre la casa) (57 a.C.).

A pesar de que las cosas materiales no significaban mucho para Marco Tulio Cicerón, ver su casa saqueada y luego quemada por sus adversarios fue un hecho duro de aceptar. Si alguien entra a nuestra casa y hace lo que quiere, en cierto sentido, es como si entrara en nuestra vida y tuviera todo el derecho de hacer y deshacer. Es así como se sentía el gran orador luego de la promulgación de la lex de exilio. Exacto, la misma ley se encargaría de perjudicar las propiedades de Cicerón. Sin embargo, cuando el orador llega a roma después de su exilio, sus bienes y su hogar son restituidos; en efecto, las casas de las figuras importantes de Roma no sólo tenían importancia personal e individual, sino que también política. Veamos que nos puede decir Cicerón sobre su hogar. 

Referencias:

(1) Es actualmente llamado pointe verde.
(2) Algunos historiadores dicen que esta amistad sólo tenía propósitos políticos. 


De Domo Sua
Sobre su casa

CONTEXTO

La lex de exilio promulgada por Clodio decretaba que la casa de los exiliados serían confiscadas junto con sus bienes. La ley fue cambiada luego de que se restituyó a Clodio y Cicerón pudo volver a Roma. La casa de Cicerón pasó a convertirse en un lugar público para adorar a los dioses. 

Agradecimientos

Siempre con su agradecimiento e influencia religiosa, Cicerón agradece a las personas que lograron restituir sus bienes diciendo que aquellas estaban inspiradas por los dioses. 

Críticas a Clodio

Cicerón arremete sin miramientos a Clodio, pues quien había sido culpable de todos sus males era él. Recordemos que Clodio aprovechó la gran crisis (que en cierto sentido provocó el mismo y sus secuaces) para hacer y deshacer en Roma. 

De hecho, los ciudadanos se ocultaban en el Capitolio(1) por temor a la escasez de hambre, a causa de una economía que estaba por el suelo. En todo caso, hay que pensar que cuando Roma estaba comandada por Clodio, la crisis era muy grave. Fue casi una guerra civil entre los ciudadanos y muchos senadores dejaron su puesto (incluso Cicerón). Todos estaban aterrorizados por lo que estaba pasando. 

Las bandas de Clodio se movilizaban por la ciudad en la noche causando estragos por las calles. Acusaban a Cicerón de aprovisionarse con el trigo, cuando ellos eran los que en realidad lo tenían guardado. Sin embargo, más temprano que tarde llega Gneo Pompeyo a arreglar la situación. En realidad Pompeyo ya había perdido la paciencia con Clodio, y desde ahí comenzó a restablecer el orden de la república. 

La alianza que tenía Cicerón con Pompeyo era inquebrantable. Ya hemos visto en otros discursos la amistad que se tenían el uno al otro(2).

Derecho Público

Antes de comenzar a hablar sobre las cosas de su casa y sus bienes, Cicerón cuestiona y critica la lex de exilio; para esto, el orador comienza por analizar el derecho de adopción.

Derecho de adopción

El derecho de adopción sólo podía ser válido para quienes no podían tener hijos. Luego de comprobar lo anterior se piden los motivos y su situación social y religiosa. 

Clodio fue un hijo adoptivo, pero su padrastro si podía tener hijos. Clodio mintió en todos sus datos para ser adoptado y pertenecer a los plebeyos, pues Clodio era de origen patricio para así perturbar todas las leyes. Fue adoptado por P. Fonteyo con la obvia aprobación de Julio César y en un comienzo por la aprobación de Pompeyo. Lo más curioso es que fue tanta la desesperación por un padre adoptivo, que el mismo padre era menor que él. 

Lex de exilio

De acuerdo con el discurso de Cicerón, nada hay escrito sobre su exilio, es decir, ningún documento o registro dice que se puede expulsar a un ciudadano y mucho menos a Cicerón

El orador nos dice que la ley de exilio es una ley sin importancia, pues nadie la respeta cuando se trata de lograr ambiciones políticas. Además, la ley de exilio prohibía que el senado o el pueblo hiciera volver al exiliado a su ciudad. 

En fin, todos los que se apoderaron de los bienes de Cicerón acabaron en procesos públicos y privados. 


Conclusión

Nada hay más importante que el hogar. Es el lugar donde están las cosas que se guardan y que se obtuvieron con mucho esfuerzo. Que un día para otro todo eso sea arrebatado es un signo de tiranía y despotismo. Evidentemente, el orador jamás se dejaría amedrentar por estas medidas y lucharía con todas sus fuerzas para volver, no sin acudir también a la ayuda de sus amigos. Lo discursos de Cicerón en cuanto a otras respuestas no termina aquí, ya veremos más adelante.

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